Original

Actitudes hacia las personas mayores y discriminación basada en la edad

Julián Montoro Rodríguez

Universidad Politécnica de Valencia. Centro de Ingeniería Económica. Unidad de Investigación en Economía y Gestión de la Salud (CIEGS)

Correspondencia:
Julián Montoro Rodríguez
Apartado 12106
Valencia 46080
Tfno: (96) 3564012
e-mail: julian@offcampus.es


Resumen
Fundamento: Las actitudes discriminatorias basadas en la edad (edadísmo) pueden tener un impacto negativo en la calidad de los servicios asistenciales. El objetivo de este estudio es examinar las actitudes hacia los mayores, así como la existencia de conducta discriminatoria basada en la edad.
Método: Los datos incluyen una muestra de 532 estudiantes de segundo curso de enfermería, medicina y trabajo social de la Universidad de Valencia. El estudio mide actitudes hacia los mayores y el proceso de envejecimiento, así como los estereotipos sobre el nivel de capacidad y sociabilidad de estos. Las actitudes se correlacionan con los datos experimentales sobre discriminación basada en la edad, medida por la asignación de la probabilidad de contratación de los candidatos jóvenes sobre los mayores.
Resultados: Los datos indican que el concepto de edadísmo puede medirse con ocho escalas o componentes que están interrelacionados entre si. Los estudiantes indicaron un sesgo en sus actitudes y en sus conductas discriminatorias hacia los mayores. Sin embargo, no se encontró una relación entre ambos sesgos.
Conclusiones: El concepto de edadísmo es multidimensional. Las actitudes hacia los mayores tienen una influencia relativa en la conducta discriminatoria de los futuros profesionales de los servicios sociales y de la salud.

Palabras clave: Edadismo, Actitudes. Ancianos, Estereotipos, Discriminación.


Abstract
Background: Ageism is a concept covering a range of attitudes and prejudices toward the elderly. This paper attempt tu examine measures of the core components of Ageism. It also tries to clarify its relation with discriminatory behavior based on age, in particular the evaluation of age discrimination measured as a preference for younger over older job applica nOs.
Method: Data mere collected 00 532 second-year nnrse, medical and social worker students uf the University of Valencia (Spain). Ihe study measure attitüdes tu the elderly and the aging prucess, stereotypes of capability and sociability, and correlates attitudinal scores tu experimental findings un age discrimination.
Results: The data showed that ageism can be measured with eight different components and that there is interconnectedness among them. The main fínding mas that students indicated attitudinal and age discriminating behavior against elderly people. However, these biases seemed tu be unrelated tu each other.
Conclusions: Ageism is befter defined as a multidimensional concept. Attitudes toward the elderly seem tu have a relative influence on age discrimination among tutore medical and social worhers. It is recommended tu further investigate the underlying factors that muy trigger age discrimination.

Key Words: Ageism, Attitudes toward Elderly, Stereotypes, Age Discrimination

Introducción

Los cambios originados en la estructura de la población, en particular el incremento del número de personas mayores, han pasado a considerarse como un problema que afecta a diversos aspectos de lo publico, entre los que se encuentran la política social, médica, farmacéutica, servicios sociales,
pensiones, etc. Esta percepción de los mayores y del proceso de envejecimiento como 'problema" condiciona en cierto modo las ideas, estereotipos y en particular las actitudes hacia los mayores, especialmente en una sociedad dominada por la influencia de los medios de comuni
cación, y con un creciente mercado de productos y servicios orientados a ellos. España es el país que está experimentando el proceso de envejecimiento más rápido del entorno de los países Europeos, con el índice de fertilidad más bajo"2, con más de 5,5 millones de personas mayores de 65 años (13,8%), y una proyección de 6,5 millones para el año 2001. El impacto de estos cambios en la estructura de edad sobre la sociedad comienza a ser objeto de atención en la investigación social2,3. Existe acuerdo en que uno de los colectivos que se verá más directamente afectado es el de los profesionales que se dedican al cuidado y asistencia socio-sanitaria de las personas mayores.
Las investigaciones de la sociología de la vejez4,5, han puesto de relieve que determinadas actitudes discriminatorias basadas en la edad (edadísmo), tienen un impacto negativo en la asistencia y calidad de los servicios tanto de carácter social como médico. Los profesionales de la medicina, médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería, etc., en general comparten muchas de las conceptiones erróneas y/o actitudes negativas sobre los mayores. Por ejemplo, según el Eurobarometro, encuesta (nº 37) de la Comisión de las Comunidades Europeas en 1992, un 20% de las personas mayores afirman haber sido tratados alguna vez como ciudadanos de segunda categoría por funcionarios públicos o empleados de la Seguridad Social6. Los estudios realizados por el INSERSO (1995), también indican que los españoles tenemos una imagen de las personas mayores que está asociada principalmente con la idea de "dependencia" (61%), deterioro físico (56%) y/o cognitivo (31%)7.
Los estereotipos son ideas sobre las características personales de la mayoría de un grupo de personas, y tienden a ser resultado de simplificaciones y son por ello opiniones sesgadas8. El problema de los estereotipos en general, es que no conocemos su grado de adecuación a la realidad, esto es, en qué medida son representaciones verdaderas o falsas9. Las ideas y creencias sobre los mayores y el proceso de envejecimiento, cuando conllevan además connotaciones de valoración positiva o negativa, se convierten en actitudes o prejuicios, que en último término pueden favorecer la aparición de conducta discriminatoria hacia los miembros de un determinado grupo.
Los estudios realizados sobre estereotipos y actitudes o prejuicios han utilizado diversos modelos teóricos10,11,12. Los estereotipos son categorías compartidas en la cultura del grupo, y a pesar de que pueden ser modificados con la experiencia individual, son aprendidos como parte del proceso de socialización o aprendizaje. Tal como Brewer (1981) demostró, los individuos en ausencia de información específica y básica, tienden a utilizar o aplicar conceptos o categorías generales13. Por ejemplo, cuando no se tiene información sobre características propias o especificas de un adulto (e.g., condición civil, trabajo, etc.), se tiende a utilizar categorías más generales como la edad o género. El peligro pues de los estereotipos es que suponen un proceso de simplificación de la realidad, ignorando características que no son típicas del grupo, no reconociendo la diversidad de los miembros del mismo. Dicha diversidad es, sin embargo, el hecho más valorado y reconocido por todos los investigadores sobre la vejez14.
Por otro lado, la discriminación basada en la edad se refiere a conductas y situaciones en las que las personas son excluidas de las actividades normales de la vida o tratadas de diferente modo debido a su edad. La existencia de discriminación basada en la edad es una idea muy extendida en la sociedad a pesar de que la mayoría de las personas de edad avanzada continúan con un nivel funcional físico y psicológico aceptable. Por ejemplo, en 1981, el 80% de los adultos en USA afirmaron que la mayoría de los empresarios discriminan contra los mayores, siendo más de dos tercios de los empresarios los que reconocen esta práctica discriminatoria15. La discriminación en el mundo laboral se da cuando se niegan oportunidades a personas en base a su edad cronológica, no se les contrata a pesar de tener los requisitos exigidos para el trabajo, no se les promocionan o reconocen los mismos beneficios. De igual modo, la discriminación se da cuando la edad se tienen como criterio en la toma de decisiones, despidos, movilidad, reducciones de horas, etc. En España, la estructura de edad de la población activa revela que el futuro próximo se va a caracterizar por un envejecimiento de la masa laboral, puesto que para el año 2015, las generaciones numerosas serán el grupo más cercano a la edad del cese de la actividad.
El primer objetivo de este estudio es examinar las ideas y actitudes que los futuros profesionales de los servicios médicos y sociales tienen respecto de los mayores y del proceso de envejecimiento. La intención es la de presentar el carácter multidimensional de las actitudes hacia los mayores, el envejecimiento y la vejez. El estudio también se propone examinar la influencia que ejercen factores como la edad, el género o la frecuencia de contacto con personas mayores sobre las actitudes y prejuicios. El segundo objetivo pretende examinar la existencia de actitudes discriminatorias hacia los mayores basadas en la edad y/o el género, así como su relación con los este,reotipos y actitudes hacia los mayores entre los futuros profesionales de los servicios de salud. En particular, el estudio persigue indagar esta relación a través del diseño de una situación experimental en la que se pide a los estudiantes, futuros profesionales de enfermería, medicina y trabajo social, la evaluación y asignación de la probabilidad de contratación a un candidato a una plaza de profesor universitario. Este diseño es similar a otros utilizados previamente en el estudio sobre actitudes y conducta discriminatoria'6.

Material y método

a) Muestra:
Los datos utilizados corresponden a una muestra de 532 estudiantes de la Universidad Literaria de Valencia. Los estudiantes son del segundo curso de la Escuela de Enfermería (N= 155), de la Escuela de Trabajo Social (N= 154), yde la Facultad de Medicina (N=223). La edad media de los participantes es de 19,9 años (en la Tabla 1 se presentan las características de la muestra). En su mayoría son mujeres (79,9%), siendo los estudiantes de Medicina los que incluyen un mayor porcentaje de varones (30.3%). La frecuencia de contacto y relación con personas mayores resultó ser muy similar, situándose el promedio para el conjunto de la muestra en "varias veces por semana".

b) Diseño:
Los estudiantes fueron invitados a participar en la investigación y respondieron a un cuestionario que además de los datos sobre su edad, género y frecuencia de contacto con mayores, incluía la realización de dos tipos de tareas:
La primera se refiere a la resolución de un procedimiento experimental, en el que después de recibir información sobre el perfil, las características y méritos de un candidato a una plaza de profesor universitario en la misma Facultad, se pide que se evalúe tanto la opinión que e merece el candidato futuro profesor, como la probabilidad que tiene de ser contratado. Todos los participantes recibieron idéntica información sobre los méritos del candidato en cuanto a su titulación, estudios en centros extranjeros, experiencia docente e investigadora, publicaciones científicas y lugar de nacimiento. Sin embargo, la información sobre el género (hombre o mujer) y la edad (29 o 59 años) del candidato fue diferente para cada participante en el estudio, según asignación aleatoria de ambas condiciones (en la Tabla 1 se presentan la distribución final por grupos). La escala sobre la opinión del candidato incluye cinco puntos de
medida indicando desde "muy buena (1), buena (2), ni buena ni mala (3), mala (4), y muy mala (5)"; y la escala sobre la asignación de la probabilidad de contratación abarca cuatro puntos, indicando: "menos del 25% (1), entre el 25% y el 50% (2), entre el 50% y el 75% (3), y más del 75% (4)". La segunda tarea corresponde a un cuestionario que incluye 52 preguntas sobre actitudes hacia los mayores, la vejez, el proceso de envejecimiento, y la opinión sobre el nivel de capacidad y sociabilidad de los mayores. Las escalas de actitudes utilizadas son una adaptación y traducción al castellano de las escalas de Pigram'7. Cada una tiene un número igual de afirmaciones con valoración positiva y negativa. La primera parte del cuestionario se compone de 34 afirmaciones ordenadas de forma aleatoria que hacen referencia a actitudes hacia los mayores y hacia el proceso de envejecimiento, así como a percepciones sobre discriminación contra los mayores en la sociedad. La escala de medición utilizada es de cinco puntos, en la que: (1) significa completamente de acuerdo, (2) algo de acuerdo, (3) ni de acuerdo ni en desacuerdo, (4) algo en desacuerdo, y (5) completamente en desacuerdo. La segunda parte
ocorresponde a 18 afirmaciones, ordenadas igualmente de forma aleatoria, y referidas a los niveles de sociabilidad y capacidad para la realización de tareas de losmayores. Las respuestas se realizan en una escala de cinco puntos, indicando, "completamente verdad" (1), "algo de verdad" (2), "ni verdadero ni falso" (3), "algo de falso" (4), y "completamente falso" (5).

Resultados

Los resultados del Análisis Factorial (Principal Axis Factoring (PAF) con rotación no ortogonal, Oblimin) indican que 42 afirmaciones sobre actitudes y estereotipos (once fueron eliminados por su falta de definición factorial) pueden ser reducidas a ocho factores que explican el 51.5% de la varianza total (ver Tabla 2). El primer factor se refiere a la actitud ante el proceso de envejecimiento, y se compone de cuatro afirmaciones sobre la idea de envejecer, la vejez como etapa de la vida, y el disfrute de la misma (Cronbach's Alpha, r.=0.76). El segundo hace referencia a la percepción del nivel de discriminación y prejuicio presente en la sociedad contra los mayores, e incluye seis aspectos relacionados con el trato que la sociedad otorga a jóvenes y adultos (r.= 0.76). El tercero corresponde al estereotipo sobre la capacidad de los mayores, e incluye ocho afirmaciones sobre las condiciones de deterioro que se les atribuyen con respecto de la memoria, la realización de tareas, o la capacidad de concentración (r.= 0.80). El cuarto factor describe su nivel de sociabilidad, y está formado por seis afirmaciones sobre el trato o relación con los ancianos (r.= 0.76). El quinto aspecto se refiere a actitudes personales hacia los mayores, y consta de seis afirmaciones que atañen a su aceptación o rechazo debido a la edad (r.= 0.74). El sexto factor describe las expectativas ante la vejez, y consta de tres afirmaciones referidas al estilo de vida esperado en la vejez. El séptimo factor se define como la actitud del joven ante la vida adulta, y se compone de cuatro afirmaciones que contrastan la vida activa y alegre de los jóvenes y la de los adultos (r.= 0.73). Finalmente el octavo factor hace referencia a los problemas de la vejez, consta de cinco afirmaciones que indican el temor o miedo a los diversos problemas que pueden venir con la edad adulta (r.= 0.75).
Los ocho factores presentan un nivel de correlación moderada (r.= 0.05 a r.=0.43), y sus índices de consistencia y fiabilidad son muy aceptables (r.=0.70 a r.=0.80). En comparación con las escalas de Pigram, los resultados anteriores del Análisis Factorial se pueden considerar una replica de aquellas, puesto que los indicadores se agrupan de forma similar, aunque con una descomposición mayor del número de factores. Los indicadores de las escalas de Pigram se agrupan solo con cinco factores, mientras que en el presente estudio resultan ocho. Esto se debe a que el factor de las "actitudes hacia el proceso de envejecimiento", que en la versión de Pigram (1993) está compuesto de 16 afirmaciones, en el presente estudio se descompone en cuatro escalas adicionales (factores 1,6,7,8).
Los resultados sobre estereotipos y actitudes revelan que los estudiantes no parecen otorgar un predominio de las aspectos positivos o negativos de las mismas, sino que en su mayor parte indican una tendencia hacia respuestas neutrales, tales como, "ni verdadero, ni falso", "ni de acuerdo, ni en desacuerdo". Esta tendencia puede observarse en la distribución de las frecuencias para los diferentes factores, donde existe coincidencia de los valores de la media y la mediana. Un valor superior medio con respecto de la mediana hubiese significado una actitud positiva, y viceversa. Existió pues una variabilidad en las respuestas de los estudiantes en las escalas, pero con un uso infrecuente de las respuestas más extremas, tales como, "completamente verdad" o "completamente falso". Por otro lado, las pautas de correlación entre los diversos factores, indican que existe una asociación entre las actitudes negativas hacia los mayores, el envejecimiento y los estereotipos sobre la capacidad o sociabilidad de los mismos. Sin embargo, no existe una asociación entre la percepción de discriminación y prejuicios en la sociedad y las actitudes hacia los mayores y el proceso de envejecimiento, con excepción de la preocupación sobre los problemas de la vejez.
El análisis de las pautas de correlación indica una relación inicial entre las escalas de actitudes y la edad, el género, y el nivel de contacto de los estudiantes con los mayores. Los estudiantes más jóvenes tienen actitudes más negativas ante el envejecimiento y ante los problemas de la vejez; los varones tienden a ser más negativos en sus estereotipos (sociabilidad) y en sus actitudes ante los problemas de la vejez, mientras que las mujeres lo son ante la vida activa adulta. Los estudiantes que mostraron actitudes más positivas ante el envejecimiento, los mayores, las expectativas de la vejez y de la vida activa adulta, indicaron una mayor frecuencia de relación con los mismos. Sin embargo, no se detectó en los estudiantes una asociación entre los estereotipos sobre la capacidad y sociabilidad de los mayores y el nivel de relación con éstos.
Los resultados del diseño experimental con respecto de la existencia de discriminación basada en la edad se presentan en la Tabla 3. El Análisis de la Regresión Múltiple nos permite examinar la relación entre la valoración del candidato y su probabilidad de ser contratado, con las condiciones experimentales del genero y edad del candidato, controlando por la edad, el género y la frecuencia de contacto de los estudiantes con los mayores. Como se observa, los datos indican la existencia de un efecto directo sólo por parte de la edad del candidato. Este efecto se da para ambos modelos: el de la valoración sobre el candidato (Beta=.13**), y el de la probabilidad asignada para ser contratado (Beta=-.30**).
Para los estudiantes, el hecho de que el candidato tenga 29 o 59 años es un factor determinante sobre la opinión que éste les merece, así como sobre su probabilidad de ser contratado como profesor. Por el contrario, el género del candidato no resultó tener una influencia decisiva en ninguno de los modelos, es decir, la valoración y la probabilidad de ser contratado es similar para un hombre o una mujer que tengan la misma edad. Los resultados tampoco indican la existencia de un efecto interactivo atribuible al género y la edad del candidato, tal y como se deduce de la falta de significación estadística del cambio en el coeficiente de explicación de la varianza (R-squared change). Otros factores como la edad, el género o contacto con los mayores tampoco tienen una influencia significativa ni sobre la opinión que el candidato merece a los estudiantes, ni sobre la probabilidad de su contratación. Por lo que en ambos modelos, tan sólo la edad del candidato parece condicionar la opinión de los estudiantes. En particular, la valoración de ¡os estudiantes sobre el candidato de 59 años es mucho menor que la realizada sobre el candidato de 29 años.
La posible relación entre las actitudes y la conducta discriminatoria en base a la edad es igualmente objeto de interés. La atención se centra en analizar en qué medida los estudiantes que otorgan menos posibilidades al candidato adulto, mantienen a su vez actitudes más negativas hacia los mayores y hacia los cambios que acompañan el proceso de envejecimiento. Una primera evidencia sobre esta relación ¡a podemos obtener del examen de las diferencias en las actitudes entre los estudiantes que evaluaron al candidato de 29 y al de 59 años. Los datos indican que sólo se observaron diferencias entre ambos grupos de estudiantes respecto del estereotipo sobre el nivel de capacidad de los mayores, siendo los estudiantes que evaluaron al candidato de 59 años los que expresaron un estereotipo más negativo, indicando una percepción de mayor dependencia, falta de capacidad de los mayores (t =-1,85, df=530; p.<O.06).

Finalmente, la relación entre las actitudes hacia los mayores, el proceso de envejecimiento y la conducta discriminante basada en la edad, se puede examinar con la estimación de modelo multivariante que incorpora los factores de la edad, el género y el nivel de contacto de los estudiantes con los mayores, y que incluye tan sólo a los estudiantes que recibieron la tarea de valorar al candidato de 59 años. Los resultados de la Regresión Múltiple (ver Tabla 4, columna grupo=59 años), indican la escasa influencia debida a las actitudes y estereotipos. En conjunto, estos factores alcanzan a explicar un nivel muy bajo de la varianza total (3%). Los estudiantes que indican una actitud más negativa de prejuicio hacia los mayores, o que los caracterizan como personas poco capaces, tienden a asignar menor probabilidad de ser contratado al candidato. Los otros factores de control no tienen influencia significativa en cuanto a la valoración y al nivel de probabilidad asignado por los estudiantes al candidato de 59 años.

Discusión

El objetivo principal de este estudio ha sido el de presentar el conjunto de actitudes y prejuicios hacia las personas mayores ("edadísmo") como un Concepto multidimensional, operacionalizado con diversas escalas de medición. El estudio parte de una definición que abarca tanto las actitudes negativas hacia las personas mayores, como las actitudes hacia el proceso mismo de envejecimiento, el nivel de prejuicio contra los mayores en la sociedad, e incluye estereotipos sobre la capacidad y sociabilidad de los mayores. Los resultados muestran que aunque los estudiantes, futuros profesionales de la salud y de la atención social y sanitaria, mantienen ciertas imágenes estereotípicas y actitudes negativas, sin embargo, dichas actitudes negativas no son predominantes entre este grupo de estudiantes.

Las actitudes negativas hacia los mayores están asociadas con actitudes hacia el propio proceso de envejecimiento, puesto que los estudiantes que indicaron una actitud de rechazo o desinterés por los mayores también expresaron una mayor preocupación por los problemas asociados con la vejez y el proceso de envejecimiento. Una relación similar parece existir entre estas actitudes y los estereotipos de los estudiantes sobre la sociabilidad y capacidad personal de los mayores. Por otra parte, no parece existir una asociación entre las actitudes de los estudiantes y su percepción del nivel de discriminación existente en la sociedad. El que la sociedad esté orientada hacia la juventud y rechace en mayor medida a la gente mayor no parece acompañar a las actitudes y estereotipos sobre los mismos.
Los resultados de este estudio confirman la "imagen social" de las personas de edad avanzada que se describe en un reciente estudio realizado entre los jóvenes en la Comunidad Valenciana18. Al igual que los adolescentes del mencionado estudio, los estudiantes de Enfermería, Medicina y Trabajo Social, no tienen una actitud predominantemente negativa de los mayores; expresan actitudes más desfavorables hacia éstos conforme aumentan en edad; y son los estudiantes del género femenino los que expresan actitudes más positivas hacia los mayores. El hecho de que las mujeres expresen actitudes más positivas es importante puesto que es de esperar que éstas, que representan casi el 80% de la muestra, sean igualmente predominantes entre los futuros profesionales de los servicios de salud. De igual forma el que las mujeres expresen una actitud más positiva hacia los mayores puede tener implicaciones favorables en el ámbito del cuidado informal, ya que ellas mantienen un papel más activo en el ciclo vital, y en particular, en el proceso de envejecimiento y durante la vejez, y por lo tanto, son las mujeres las que muy probablemente van a ejercer como cuidadoras familiares de forma más numerosa e intensa que los hombres.
Otro de los factores que ha sido considerado en la literatura sobre actitudes se refiere al nivel de contacto con la gente mayor. En este estudio, la frecuencia de relación de los estudiantes con los mayores se asocia con actitudes más positivas hacia los mismos, hacia el proceso de envejecimiento, y con la percepción de éstos como personas cordiales y sociables. Pero por el contrario, este contacto no parece estar asociado con otras actitudes, ni con la percepción de discriminación o prejuicio existente en la sociedad. Estos resultados, en cierto modo ambivalentes, están sin embargo en consonancia y corroboran los datos de otras investigaciones sobre actitudes19-21
Respecto del segundo objetivo de este estudio referido a la existencia de conducta discriminatoria basada en la edad y/o el género, y a su relación con las actitudes hacia los mayores, en general, los resultados indican que si bien las actitudes negativas no parecen ser muy dominantes entre los estudiantes, no ocurre lo mismo con las expectativas de un tipo de conducta discriminante específico: la asignación de la probabilidad que tiene un candidato a ser contratado como profesor universitario. La discriminación parece existir tan sólo en base a la edad y no al género del candidato. Los estudiantes asignaron a los candidatos adultos (59 años) una menor probabilidad de obtener la plaza de profesor universitario, así como una menor valoración de sus méritos, en comparación a la probabilidad asignada a los candidatos más jóvenes (29 años).
Como era de esperar, la actitud con respecto al contexto discriminatorio que existe en la sociedad, está asociada negativamente con la preocupación de los estudiantes sobre los problemas de la vejez. Los que indican preocupar-se menos por los problemas de la vejez son los que consideran que la sociedad tiene más comprensión y tolerancia con los mayores. Igualmente, la percepción sobre la discriminación existente en la sociedad se asocia con la discriminación basada en la edad, puesto que los estudiantes que perciben menos prejuicios en la sociedad, son los que asignan una probabilidad mayor al candidato de 59 años. Con todo, en general sorprende la poca o nula influencia que tienen las actitudes y estereotipos sobre una futura conducta discriminatoria basada en la edad. Por lo que cabe preguntarse cuál es el tipo de influencia de las actitudes hacia los mayores en la conducta discriminatoria basada en la edad.
Una primera respuesta a esta cuestión sobre la relación entre discriminación basada en la edad y las actitudes hacia las personas mayores podemos examinarla con un modelo que incluya como factores independientes las actitudes y la edad del candidato a profesor universitario (29 versus 59 años), y que proponga la ponderación del modelo con el análisis de la Regresión Múltiple para el conjunto de la muestra de estudiantes. Tal como puede observarse en la Tabla 4 (Columna- Todos), los resultados indican que la edad del candidato es el factor más determinante para los estudiantes en la asignación de la probabilidad de éste a ser contratado. El análisis incluye los factores de la edad, género y frecuencia de contacto de los estudiantes con los mayores. Sin embargo, estos no indicaron ningún efecto significativo en la valoración de las oportunidades del candidato a ser contratado. Con respecto de las actitudes, tan sólo el nivel percibido por los estudiantes sobre tolerancia o prejuicio de la sociedad hacia los mayores parece tener una influencia significativa. Los dos estereotipos también se apuntan como posibles determinantes, aunque su nivel de significación corresponde a p.<.08. Por lo que se puede afirmar que en general, la asignación de la probabilidad de ser contratado realizada por los estudiantes estuvo básicamente determinada por la edad del candidato y no así por las actitudes, estereotipos, o el nivel de tolerancia social. Parece pues que la relación entre actitudes y una posible conducta discriminatoria es más compleja e indirecta de lo que en principio podría suponerse.
¿Cómo podemos interpretar estos resultados sobre discriminación de los trabajadores mayores? Una primera interpretación es posible argumentando que dicha discriminación es resultado de otros factores asociados con la edad de los trabajadores. Por ejemplo, en el caso de los estudiantes, la relación que establecen con sus profesores conlleva en muchos casos una comunicación frecuente, por lo que quizás exista una preferencia por un candidato con el que poder establecer una relación de trato informal. Los estudiantes pueden preferir alguien más cercano en edad, puesto que tal y como muestran los estudios22, las personas mayores no son percibidas o caracterizadas por su capacidad para establecer este tipo de relaciones. Otra posibilidad es que los estudiantes estuviesen reaccionando a variables que no se incluyen en el análisis pero que están relacionadas de forma específica con la situación experimental propuesta, con la asignación de probabilidad de contratación de una persona de 59 años.
Los mayores que trabajan son objeto de numerosas actitudes negativas, entre las que podemos señalar23: que son trabajadores que tienen más problemas y necesitan más tiempo para aprender habilidades y/o técnicas nuevas, que son más lentos en la realización de tareas, que tienen más accidentes laborales, que muestran más problemas de comunicación con el público y demás trabajadores, que rechazan todo tipo de cambio y supervisión, que tienen un mayor indice de absentismo laboral, menos motivación en el trabajo, que necesitan más tiempo para tomar una decisión, que tienen menor capacidad física, que se resisten a los programas de entrenamiento, y que no tienen una actitud o espíritu creador. Las investigaciones indican que estas actitudes negativas respecto de la capacidad mental, física, y del carácter de la personalidad de los trabajadores mayores tienen una influencia en la toma de decisiones de los gerentes y directores de personal de las empresas. Sin embargo, los resultados de las investigaciones no corroboran estas imágenes tan negativas sobre los trabajadores de edad avanzada24.

A pesar de que se reconoce que existen algunos cambios propios de la edad, en general estos se compensan fácilmente con otras de sus cualidades. Por ejemplo, los trabajadores mayores son ciertamente algo más lentos que los jóvenes, pero por contra, esto es compensado con cualidades tales como su prudencia o experiencia. Por lo general, los trabajadores mayores tienen un grado alto de lealtad a la organización donde trabajan, son igual de puntuales que los demás, poseen un gran conocimiento práctico, y son personas en las que se puede confiar y depender, en definitiva, son responsables en el trabajo. En un estudio de la Asociación Americana de las Personas Retiradas (AAPR), se pidió a los directivos y responsables de contratación de trabajadores que evaluaran a los trabajadores mayores en una serie de características25. Los resultados mostraron que las cualidades en las que los trabajadores mayores fueron evaluados más negativamente correspondieron a aquellas asociadas con el nivel educativo (36%), la habilidad física (29%), el deseo de promoción (27%), y la actitud ante las nuevas tecnologías (22%). Por contra, las cualidades mejor evaluadas correspondieron a su nivel de asistencia y puntualidad en el trabajo (91%), su compromiso con la calidad (89%), la responsabilidad (87%), el nivel de lealtad y dedicación a la organización (86%), o su conocimiento no sólo teórico sino también práctico (85%).

Observaciones finales

Los datos del estudio nos muestran por una parte la existencia de discriminación basada en la edad, y por otra, la relativa importancia de las actitudes, estereotipos y prejuicios hacía las personas mayores en la explicación de dicha conducía. A falta de incluir en el modelo otros factores para determinar su influencia, la edad del trabajador condiciona de forma principal sus posibilidades de ser contratado. El hecho de que una variable de carácter sociodemográfico como la edad se constituya en un factor determinante presenta un reto a los investigadores sociales. Tal como Koslosli y otros (1990) nos han indicado26, los aspectos sociodemográficos no son muy útiles como factores a los que se les puede atribuir efectos de "causa" para explicar fenómenos, como sería el caso de la conducta discriminante. Por el contrario éstos serian aspectos que "covarian con las verdaderas "causas" o factores subyacentes, que no están presente en el análisis. Es posible pues que la causa directa no sea atribuible a la edad, sino a otros factores asociados con el candidato de una determinada edad y que condicionen su valoración y probabilidad de ser contratado. En este sentido, es apropiado sospechar que los estudiantes valoraron el dato de la edad del candidato y lo asociaran con otros factores. Entre estos pueden encontrarse los aspectos negativos mencionados anteriormente, pero quizás también aspectos más objetivos como: el relativo número de años de dedicación al trabajo que restan a una persona de 59 años, lo que puede ser percibido como una carga o coste adicional; o el bajo nivel de iniciativa de un trabajador de 59 años, en el sentido de que no se espera de él una motivación adecuada para iniciar nuevos proyectos que puedan beneficiar a los estudiantes.
Los resultados del estudio indican que es necesario distinguir entre actitudes, estereotipos y conducta discriminante en las investigaciones, y confirman en líneas generales los resultados del estudios previos16. La importancia de estas distinciones radica en que las actitudes y estereotipos pueden no ser los factores causantes o determinantes de la conducta, pero sí servir de justificación a las reacciones e interacciones personales entre los individuos. A pesar de que este estudio es un intento de identificar las diferentes actitudes de los jóvenes futuros profesionales del ámbito de la salud y de los servicios sociales, hay que hacer notar que estos resultados representan tan sólo una referencia sobre las percepciones de los jóvenes y de sus expectativas de conducta discriminante basada en la edad, ya que dichas actitudes y conductas son susceptibles de cambio. Por lo que sería conveniente el diseño de programas educativos y de intervención que tomando como referencia los resultados de este y otros estudios sobre actitudes y discriminación, ayuden a superar los estereotipos y actitudes negativas hacia las personas mayores de hoy y de las próximas generaciones. Y por ello, es también necesario que se lleven a cabo proyectos de investigación para examinar los factores responsables de conductas discriminatorias basadas en la edad, con la finalidad de ayudar al diseño y formulación de políticas de protección social que sean justas, que ayuden al entendimiento entre las generaciones.

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