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Actitudes
hacia las personas mayores y discriminación basada en la edad
Julián
Montoro Rodríguez
Universidad
Politécnica de Valencia. Centro de Ingeniería Económica.
Unidad de Investigación en Economía y Gestión
de la Salud (CIEGS)
Correspondencia:
Julián Montoro Rodríguez
Apartado 12106
Valencia 46080
Tfno: (96) 3564012
e-mail: julian@offcampus.es
Resumen
Fundamento:
Las actitudes discriminatorias basadas en la edad (edadísmo)
pueden tener un impacto negativo en la calidad de los servicios asistenciales.
El objetivo de este estudio es examinar las actitudes hacia los mayores,
así como la existencia de conducta discriminatoria basada en
la edad.
Método: Los datos incluyen una muestra de 532 estudiantes de
segundo curso de enfermería, medicina y trabajo social de la
Universidad de Valencia. El estudio mide actitudes hacia los mayores
y el proceso de envejecimiento, así como los estereotipos sobre
el nivel de capacidad y sociabilidad de estos. Las actitudes se correlacionan
con los datos experimentales sobre discriminación basada en
la edad, medida por la asignación de la probabilidad de contratación
de los candidatos jóvenes sobre los mayores.
Resultados: Los datos indican que el concepto de edadísmo puede
medirse con ocho escalas o componentes que están interrelacionados
entre si. Los estudiantes indicaron un sesgo en sus actitudes y en
sus conductas discriminatorias hacia los mayores. Sin embargo, no
se encontró una relación entre ambos sesgos.
Conclusiones: El concepto de edadísmo es multidimensional.
Las actitudes hacia los mayores tienen una influencia relativa en
la conducta discriminatoria de los futuros profesionales de los servicios
sociales y de la salud.
Palabras clave: Edadismo, Actitudes. Ancianos, Estereotipos,
Discriminación.
Abstract
Background: Ageism is a concept covering a range of
attitudes and prejudices toward the elderly. This paper attempt tu
examine measures of the core components of Ageism. It also tries to
clarify its relation with discriminatory behavior based on age, in
particular the evaluation of age discrimination measured as a preference
for younger over older job applica nOs.
Method: Data mere collected 00 532 second-year nnrse, medical and
social worker students uf the University of Valencia (Spain). Ihe
study measure attitüdes tu the elderly and the aging prucess,
stereotypes of capability and sociability, and correlates attitudinal
scores tu experimental findings un age discrimination.
Results: The data showed that ageism can be measured with eight different
components and that there is interconnectedness among them. The main
fínding mas that students indicated attitudinal and age discriminating
behavior against elderly people. However, these biases seemed tu be
unrelated tu each other.
Conclusions: Ageism is befter defined as a multidimensional concept.
Attitudes toward the elderly seem tu have a relative influence on
age discrimination among tutore medical and social worhers. It is
recommended tu further investigate the underlying factors that muy
trigger age discrimination.
Key Words: Ageism, Attitudes toward Elderly, Stereotypes,
Age Discrimination
Introducción
Los cambios
originados en la estructura de la población, en particular
el incremento del número de personas mayores, han pasado a
considerarse como un problema que afecta a diversos aspectos de lo
publico, entre los que se encuentran la política social, médica,
farmacéutica, servicios sociales,
pensiones, etc. Esta percepción de los mayores y del proceso
de envejecimiento como 'problema" condiciona en cierto modo las
ideas, estereotipos y en particular las actitudes hacia los mayores,
especialmente en una sociedad dominada por la influencia de los medios
de comunicación,
y con un creciente mercado de productos y servicios orientados a ellos.
España es el país que está experimentando el
proceso de envejecimiento más rápido del entorno de
los países Europeos, con el índice de fertilidad más
bajo"2, con más de 5,5 millones
de personas mayores de 65 años (13,8%), y una proyección
de 6,5 millones para el año 2001. El impacto de estos cambios
en la estructura de edad sobre la sociedad comienza a ser objeto de
atención en la investigación social2,3.
Existe acuerdo en que uno de los colectivos que se verá más
directamente afectado es el de los profesionales que se dedican al
cuidado y asistencia socio-sanitaria de las personas mayores.
Las investigaciones de la sociología de la vejez4,5,
han puesto de relieve que determinadas actitudes discriminatorias
basadas en la edad (edadísmo), tienen un impacto negativo en
la asistencia y calidad de los servicios tanto de carácter
social como médico. Los profesionales de la medicina, médicos,
enfermeros, auxiliares de enfermería, etc., en general comparten
muchas de las conceptiones erróneas y/o actitudes negativas
sobre los mayores. Por ejemplo, según el Eurobarometro, encuesta
(nº 37) de la Comisión de las Comunidades Europeas en
1992, un 20% de las personas mayores afirman haber sido tratados alguna
vez como ciudadanos de segunda categoría por funcionarios públicos
o empleados de la Seguridad Social6. Los estudios realizados por el
INSERSO (1995), también indican que los españoles tenemos
una imagen de las personas mayores que está asociada principalmente
con la idea de "dependencia" (61%), deterioro físico
(56%) y/o cognitivo (31%)7.
Los estereotipos son ideas sobre las características personales
de la mayoría de un grupo de personas, y tienden a ser resultado
de simplificaciones y son por ello opiniones sesgadas8.
El problema de los estereotipos en general, es que no conocemos su
grado de adecuación a la realidad, esto es, en qué medida
son representaciones verdaderas o falsas9. Las
ideas y creencias sobre los mayores y el proceso de envejecimiento,
cuando conllevan además connotaciones de valoración
positiva o negativa, se convierten en actitudes o prejuicios, que
en último término pueden favorecer la aparición
de conducta discriminatoria hacia los miembros de un determinado grupo.
Los estudios realizados sobre estereotipos y actitudes o prejuicios
han utilizado diversos modelos teóricos10,11,12.
Los estereotipos son categorías compartidas en la cultura del
grupo, y a pesar de que pueden ser modificados con la experiencia
individual, son aprendidos como parte del proceso de socialización
o aprendizaje. Tal como Brewer (1981) demostró, los individuos
en ausencia de información específica y básica,
tienden a utilizar o aplicar conceptos o categorías generales13.
Por ejemplo, cuando no se tiene información sobre características
propias o especificas de un adulto (e.g., condición civil,
trabajo, etc.), se tiende a utilizar categorías más
generales como la edad o género. El peligro pues de los estereotipos
es que suponen un proceso de simplificación de la realidad,
ignorando características que no son típicas del grupo,
no reconociendo la diversidad de los miembros del mismo. Dicha diversidad
es, sin embargo, el hecho más valorado y reconocido por todos
los investigadores sobre la vejez14.
Por otro lado, la discriminación basada en la edad se refiere
a conductas y situaciones en las que las personas son excluidas de
las actividades normales de la vida o tratadas de diferente modo debido
a su edad. La existencia de discriminación basada en la edad
es una idea muy extendida en la sociedad a pesar de que la mayoría
de las personas de edad avanzada continúan con un nivel funcional
físico y psicológico aceptable. Por ejemplo, en 1981,
el 80% de los adultos en USA afirmaron que la mayoría de los
empresarios discriminan contra los mayores, siendo más de dos
tercios de los empresarios los que reconocen esta práctica
discriminatoria15. La discriminación
en el mundo laboral se da cuando se niegan oportunidades a personas
en base a su edad cronológica, no se les contrata a pesar de
tener los requisitos exigidos para el trabajo, no se les promocionan
o reconocen los mismos beneficios. De igual modo, la discriminación
se da cuando la edad se tienen como criterio en la toma de decisiones,
despidos, movilidad, reducciones de horas, etc. En España,
la estructura de edad de la población activa revela que el
futuro próximo se va a caracterizar por un envejecimiento de
la masa laboral, puesto que para el año 2015, las generaciones
numerosas serán el grupo más cercano a la edad del cese
de la actividad.
El primer objetivo de este estudio es examinar las ideas y actitudes
que los futuros profesionales de los servicios médicos y sociales
tienen respecto de los mayores y del proceso de envejecimiento. La
intención es la de presentar el carácter multidimensional
de las actitudes hacia los mayores, el envejecimiento y la vejez.
El estudio también se propone examinar la influencia que ejercen
factores como la edad, el género o la frecuencia de contacto
con personas mayores sobre las actitudes y prejuicios. El segundo
objetivo pretende examinar la existencia de actitudes discriminatorias
hacia los mayores basadas en la edad y/o el género, así
como su relación con los este,reotipos y actitudes hacia los
mayores entre los futuros profesionales de los servicios de salud.
En particular, el estudio persigue indagar esta relación a
través del diseño de una situación experimental
en la que se pide a los estudiantes, futuros profesionales de enfermería,
medicina y trabajo social, la evaluación y asignación
de la probabilidad de contratación a un candidato a una plaza
de profesor universitario. Este diseño es similar a otros utilizados
previamente en el estudio sobre actitudes y conducta discriminatoria'6.
Material
y método
a)
Muestra:
Los datos utilizados corresponden a una muestra de 532 estudiantes
de la Universidad Literaria de Valencia. Los estudiantes son del segundo
curso de la Escuela de Enfermería (N= 155), de la Escuela de
Trabajo Social (N= 154), yde la Facultad de Medicina (N=223). La edad
media de los participantes es de 19,9 años (en la Tabla
1 se presentan las características de la muestra).
En su mayoría son mujeres (79,9%), siendo los estudiantes de
Medicina los que incluyen un mayor porcentaje de varones (30.3%).
La frecuencia de contacto y relación con personas mayores resultó
ser muy similar, situándose el promedio para el conjunto de
la muestra en "varias veces por semana".
b) Diseño:
Los estudiantes fueron invitados a participar en la investigación
y respondieron a un cuestionario que además de los datos sobre
su edad, género y frecuencia de contacto con mayores, incluía
la realización de dos tipos de tareas:
La primera se refiere a la resolución de un procedimiento experimental,
en el que después de recibir información sobre el perfil,
las características y méritos de un candidato a una
plaza de profesor universitario en la misma Facultad, se pide que
se evalúe tanto la opinión que e merece el candidato
futuro profesor, como la probabilidad que tiene de ser contratado.
Todos los participantes recibieron idéntica información
sobre los méritos del candidato en cuanto a su titulación,
estudios en centros extranjeros, experiencia docente e investigadora,
publicaciones científicas y lugar de nacimiento. Sin embargo,
la información sobre el género (hombre o mujer) y la
edad (29 o 59 años) del candidato fue diferente para cada participante
en el estudio, según asignación aleatoria de ambas condiciones
(en la Tabla 1 se presentan la distribución final por
grupos). La escala sobre la opinión del candidato incluye cinco
puntos de medida
indicando desde "muy buena (1), buena (2), ni buena ni mala (3),
mala (4), y muy mala (5)"; y la escala sobre la asignación
de la probabilidad de contratación abarca cuatro puntos, indicando:
"menos del 25% (1), entre el 25% y el 50% (2), entre el 50% y
el 75% (3), y más del 75% (4)". La segunda tarea corresponde
a un cuestionario que incluye 52 preguntas sobre actitudes hacia los
mayores, la vejez, el proceso de envejecimiento, y la opinión
sobre el nivel de capacidad y sociabilidad de los mayores. Las escalas
de actitudes utilizadas son una adaptación y traducción
al castellano de las escalas de Pigram'7. Cada una tiene un número
igual de afirmaciones con valoración positiva y negativa. La
primera parte del cuestionario se compone de 34 afirmaciones ordenadas
de forma aleatoria que hacen referencia a actitudes hacia los mayores
y hacia el proceso de envejecimiento, así como a percepciones
sobre discriminación contra los mayores en la sociedad. La
escala de medición utilizada es de cinco puntos, en la que:
(1) significa completamente de acuerdo, (2) algo de acuerdo, (3) ni
de acuerdo ni en desacuerdo, (4) algo en desacuerdo, y (5) completamente
en desacuerdo. La segunda parte
ocorresponde a 18 afirmaciones, ordenadas igualmente de forma aleatoria,
y referidas a los niveles de sociabilidad y capacidad para la realización
de tareas de losmayores. Las respuestas se realizan en una escala
de cinco puntos, indicando, "completamente verdad" (1),
"algo de verdad" (2), "ni verdadero ni falso"
(3), "algo de falso" (4), y "completamente falso"
(5).
Resultados
Los resultados
del Análisis Factorial (Principal Axis Factoring (PAF) con
rotación no ortogonal, Oblimin) indican que 42 afirmaciones
sobre actitudes y estereotipos (once fueron eliminados por su falta
de definición factorial) pueden ser reducidas a ocho factores
que explican el 51.5% de la varianza total (ver Tabla
2). El primer factor se refiere a la actitud ante el proceso
de envejecimiento, y se compone de cuatro afirmaciones sobre la idea
de envejecer, la vejez como etapa de la vida, y el disfrute de la
misma (Cronbach's Alpha, r.=0.76). El segundo hace referencia a la
percepción del nivel de discriminación y prejuicio presente
en la sociedad contra los mayores, e incluye seis aspectos relacionados
con el trato que la sociedad otorga a jóvenes y adultos (r.=
0.76). El tercero corresponde al estereotipo sobre la capacidad de
los mayores, e incluye ocho afirmaciones sobre las condiciones de
deterioro que se les atribuyen con respecto de la memoria, la realización
de tareas, o la capacidad de concentración (r.= 0.80). El cuarto
factor describe su nivel de sociabilidad, y está formado por
seis afirmaciones sobre el trato o relación con los ancianos
(r.= 0.76). El quinto aspecto se refiere a actitudes personales hacia
los mayores, y consta de seis afirmaciones que atañen a su
aceptación o rechazo debido a la edad (r.= 0.74). El sexto
factor describe las expectativas ante la vejez, y consta de tres afirmaciones
referidas al estilo de vida esperado en la vejez. El séptimo
factor se define como la actitud del joven ante la vida adulta, y
se compone de cuatro afirmaciones que contrastan la vida activa y
alegre de los jóvenes y la de los adultos (r.= 0.73). Finalmente
el octavo factor hace referencia a los problemas de la vejez, consta
de cinco afirmaciones que indican el temor o miedo a los diversos
problemas que pueden venir con la edad adulta (r.= 0.75).
Los ocho factores presentan un nivel de correlación moderada
(r.= 0.05 a r.=0.43), y sus índices de consistencia y fiabilidad
son muy aceptables (r.=0.70 a r.=0.80). En comparación con
las escalas de Pigram, los resultados anteriores del Análisis
Factorial se pueden considerar una replica de aquellas, puesto que
los indicadores se agrupan de forma similar, aunque con una descomposición
mayor del número de factores. Los indicadores de las escalas
de Pigram se agrupan solo con cinco factores, mientras que en el presente
estudio resultan ocho. Esto se debe a que el factor de las "actitudes
hacia el proceso de envejecimiento", que en la versión
de Pigram (1993) está compuesto de 16 afirmaciones, en el presente
estudio se descompone en cuatro escalas adicionales (factores 1,6,7,8).
Los resultados sobre estereotipos y actitudes revelan que los estudiantes
no parecen otorgar un predominio de las aspectos positivos o negativos
de las mismas, sino que en su mayor parte indican una tendencia hacia
respuestas neutrales, tales como, "ni verdadero, ni falso",
"ni de acuerdo, ni en desacuerdo". Esta tendencia puede
observarse en la distribución de las frecuencias para los diferentes
factores, donde existe coincidencia de los valores de la media y la
mediana. Un valor superior medio con respecto de la mediana hubiese
significado una actitud positiva, y viceversa. Existió pues
una variabilidad en las respuestas de los estudiantes en las escalas,
pero con un uso infrecuente de las respuestas más extremas,
tales como, "completamente verdad" o "completamente
falso". Por otro lado, las pautas de correlación entre
los diversos factores, indican que existe una asociación entre
las actitudes negativas hacia los mayores, el envejecimiento y los
estereotipos sobre la capacidad o sociabilidad de los mismos. Sin
embargo, no existe una asociación entre la percepción
de discriminación y prejuicios en la sociedad y las actitudes
hacia los mayores y el proceso de envejecimiento, con excepción
de la preocupación sobre los problemas de la vejez.
El análisis de las pautas de correlación indica una
relación inicial entre las escalas de actitudes y la edad,
el género, y el nivel de contacto de los estudiantes con los
mayores. Los estudiantes más jóvenes tienen actitudes
más negativas ante el envejecimiento y ante los problemas de
la vejez; los varones tienden a ser más negativos en sus estereotipos
(sociabilidad) y en sus actitudes ante los problemas de la vejez,
mientras que las mujeres lo son ante la vida activa adulta. Los estudiantes
que mostraron actitudes más positivas ante el envejecimiento,
los mayores, las expectativas de la vejez y de la vida activa adulta,
indicaron una mayor frecuencia de relación con los mismos.
Sin embargo, no se detectó en los estudiantes una asociación
entre los estereotipos sobre la capacidad y sociabilidad de los mayores
y el nivel de relación con éstos.
Los resultados del diseño experimental con respecto de la existencia
de discriminación basada en la edad se presentan en la Tabla
3. El Análisis de la Regresión Múltiple
nos permite examinar la relación entre la valoración
del candidato y su probabilidad de ser contratado, con las condiciones
experimentales del genero y edad del candidato, controlando por la
edad, el género y la frecuencia de contacto de los estudiantes
con los mayores. Como se observa, los datos indican la existencia
de un efecto directo sólo por parte de la edad del candidato.
Este efecto se da para ambos modelos: el de la valoración sobre
el candidato (Beta=.13**), y el de la probabilidad asignada para ser
contratado (Beta=-.30**).
Para los estudiantes, el hecho de que el candidato tenga 29 o 59 años
es un factor determinante sobre la opinión que éste
les merece, así como sobre su probabilidad de ser contratado
como profesor. Por el contrario, el género del candidato no
resultó tener una influencia decisiva en ninguno de los modelos,
es decir, la valoración y la probabilidad de ser contratado
es similar para un hombre o una mujer que tengan la misma edad. Los
resultados tampoco indican la existencia de un efecto interactivo
atribuible al género y la edad del candidato, tal y como se
deduce de la falta de significación estadística del
cambio en el coeficiente de explicación de la varianza (R-squared
change). Otros factores como la edad, el género o contacto
con los mayores tampoco tienen una influencia significativa ni sobre
la opinión que el candidato merece a los estudiantes, ni sobre
la probabilidad de su contratación. Por lo que en ambos modelos,
tan sólo la edad del candidato parece condicionar la opinión
de los estudiantes. En particular, la valoración de ¡os
estudiantes sobre el candidato de 59 años es mucho menor que
la realizada sobre el candidato de 29 años.
La posible relación entre las actitudes y la conducta discriminatoria
en base a la edad es igualmente objeto de interés. La atención
se centra en analizar en qué medida los estudiantes que otorgan
menos posibilidades al candidato adulto, mantienen a su vez actitudes
más negativas hacia los mayores y hacia los cambios que acompañan
el proceso de envejecimiento. Una primera evidencia sobre esta relación
¡a podemos obtener del examen de las diferencias en las actitudes
entre los estudiantes que evaluaron al candidato de 29 y al de 59
años. Los datos indican que sólo se observaron diferencias
entre ambos grupos de estudiantes respecto del estereotipo sobre el
nivel de capacidad de los mayores, siendo los estudiantes que evaluaron
al candidato de 59 años los que expresaron un estereotipo más
negativo, indicando una percepción de mayor dependencia, falta
de capacidad de los mayores (t =-1,85, df=530; p.<O.06).
Finalmente,
la relación entre las actitudes hacia los mayores, el proceso
de envejecimiento y la conducta discriminante basada en la edad, se
puede examinar con la estimación de modelo multivariante que
incorpora los factores de la edad, el género y el nivel de
contacto de los estudiantes con los mayores, y que incluye tan sólo
a los estudiantes que recibieron la tarea de valorar al candidato
de 59 años. Los resultados de la Regresión Múltiple
(ver Tabla 4, columna grupo=59 años),
indican la escasa influencia debida a las actitudes y estereotipos.
En conjunto, estos factores alcanzan a explicar un nivel muy bajo
de la varianza total (3%). Los estudiantes que indican una actitud
más negativa de prejuicio hacia los mayores, o que los caracterizan
como personas poco capaces, tienden a asignar menor probabilidad de
ser contratado al candidato. Los otros factores de control no tienen
influencia significativa en cuanto a la valoración y al nivel
de probabilidad asignado por los estudiantes al candidato de 59 años.
Discusión
El objetivo
principal de este estudio ha sido el de presentar el conjunto de actitudes
y prejuicios hacia las personas mayores ("edadísmo")
como un Concepto multidimensional, operacionalizado con diversas escalas
de medición. El estudio parte de una definición que
abarca tanto las actitudes negativas hacia las personas mayores, como
las actitudes hacia el proceso mismo de envejecimiento, el nivel de
prejuicio contra los mayores en la sociedad, e incluye estereotipos
sobre la capacidad y sociabilidad de los mayores. Los resultados muestran
que aunque los estudiantes, futuros profesionales de la salud y de
la atención social y sanitaria, mantienen ciertas imágenes
estereotípicas y actitudes negativas, sin embargo, dichas actitudes
negativas no son predominantes entre este grupo de estudiantes.
Las actitudes
negativas hacia los mayores están asociadas con actitudes hacia
el propio proceso de envejecimiento, puesto que los estudiantes que
indicaron una actitud de rechazo o desinterés por los mayores
también expresaron una mayor preocupación por los problemas
asociados con la vejez y el proceso de envejecimiento. Una relación
similar parece existir entre estas actitudes y los estereotipos de
los estudiantes sobre la sociabilidad y capacidad personal de los
mayores. Por otra parte, no parece existir una asociación entre
las actitudes de los estudiantes y su percepción del nivel
de discriminación existente en la sociedad. El que la sociedad
esté orientada hacia la juventud y rechace en mayor medida
a la gente mayor no parece acompañar a las actitudes y estereotipos
sobre los mismos.
Los resultados de este estudio confirman la "imagen social"
de las personas de edad avanzada que se describe en un reciente estudio
realizado entre los jóvenes en la Comunidad Valenciana18.
Al igual que los adolescentes del mencionado estudio, los estudiantes
de Enfermería, Medicina y Trabajo Social, no tienen una actitud
predominantemente negativa de los mayores; expresan actitudes más
desfavorables hacia éstos conforme aumentan en edad; y son
los estudiantes del género femenino los que expresan actitudes
más positivas hacia los mayores. El hecho de que las mujeres
expresen actitudes más positivas es importante puesto que es
de esperar que éstas, que representan casi el 80% de la muestra,
sean igualmente predominantes entre los futuros profesionales de los
servicios de salud. De igual forma el que las mujeres expresen una
actitud más positiva hacia los mayores puede tener implicaciones
favorables en el ámbito del cuidado informal, ya que ellas
mantienen un papel más activo en el ciclo vital, y en particular,
en el proceso de envejecimiento y durante la vejez, y por lo tanto,
son las mujeres las que muy probablemente van a ejercer como cuidadoras
familiares de forma más numerosa e intensa que los hombres.
Otro de los factores que ha sido considerado en la literatura sobre
actitudes se refiere al nivel de contacto con la gente mayor. En este
estudio, la frecuencia de relación de los estudiantes con los
mayores se asocia con actitudes más positivas hacia los mismos,
hacia el proceso de envejecimiento, y con la percepción de
éstos como personas cordiales y sociables. Pero por el contrario,
este contacto no parece estar asociado con otras actitudes, ni con
la percepción de discriminación o prejuicio existente
en la sociedad. Estos resultados, en cierto modo ambivalentes, están
sin embargo en consonancia y corroboran los datos de otras investigaciones
sobre actitudes19-21
Respecto del segundo objetivo de este estudio referido a la existencia
de conducta discriminatoria basada en la edad y/o el género,
y a su relación con las actitudes hacia los mayores, en general,
los resultados indican que si bien las actitudes negativas no parecen
ser muy dominantes entre los estudiantes, no ocurre lo mismo con las
expectativas de un tipo de conducta discriminante específico:
la asignación de la probabilidad que tiene un candidato a ser
contratado como profesor universitario. La discriminación parece
existir tan sólo en base a la edad y no al género del
candidato. Los estudiantes asignaron a los candidatos adultos (59
años) una menor probabilidad de obtener la plaza de profesor
universitario, así como una menor valoración de sus
méritos, en comparación a la probabilidad asignada a
los candidatos más jóvenes (29 años).
Como era de esperar, la actitud con respecto al contexto discriminatorio
que existe en la sociedad, está asociada negativamente con
la preocupación de los estudiantes sobre los problemas de la
vejez. Los que indican preocupar-se menos por los problemas de la
vejez son los que consideran que la sociedad tiene más comprensión
y tolerancia con los mayores. Igualmente, la percepción sobre
la discriminación existente en la sociedad se asocia con la
discriminación basada en la edad, puesto que los estudiantes
que perciben menos prejuicios en la sociedad, son los que asignan
una probabilidad mayor al candidato de 59 años. Con todo, en
general sorprende la poca o nula influencia que tienen las actitudes
y estereotipos sobre una futura conducta discriminatoria basada en
la edad. Por lo que cabe preguntarse cuál es el tipo de influencia
de las actitudes hacia los mayores en la conducta discriminatoria
basada en la edad.
Una primera respuesta a esta cuestión sobre la relación
entre discriminación basada en la edad y las actitudes hacia
las personas mayores podemos examinarla con un modelo que incluya
como factores independientes las actitudes y la edad del candidato
a profesor universitario (29 versus 59 años), y que proponga
la ponderación del modelo con el análisis de la Regresión
Múltiple para el conjunto de la muestra de estudiantes. Tal
como puede observarse en la Tabla 4 (Columna- Todos), los resultados
indican que la edad del candidato es el factor más determinante
para los estudiantes en la asignación de la probabilidad de
éste a ser contratado. El análisis incluye los factores
de la edad, género y frecuencia de contacto de los estudiantes
con los mayores. Sin embargo, estos no indicaron ningún efecto
significativo en la valoración de las oportunidades del candidato
a ser contratado. Con respecto de las actitudes, tan sólo el
nivel percibido por los estudiantes sobre tolerancia o prejuicio de
la sociedad hacia los mayores parece tener una influencia significativa.
Los dos estereotipos también se apuntan como posibles determinantes,
aunque su nivel de significación corresponde a p.<.08. Por
lo que se puede afirmar que en general, la asignación de la
probabilidad de ser contratado realizada por los estudiantes estuvo
básicamente determinada por la edad del candidato y no así
por las actitudes, estereotipos, o el nivel de tolerancia social.
Parece pues que la relación entre actitudes y una posible conducta
discriminatoria es más compleja e indirecta de lo que en principio
podría suponerse.
¿Cómo podemos interpretar estos resultados sobre discriminación
de los trabajadores mayores? Una primera interpretación es
posible argumentando que dicha discriminación es resultado
de otros factores asociados con la edad de los trabajadores. Por ejemplo,
en el caso de los estudiantes, la relación que establecen con
sus profesores conlleva en muchos casos una comunicación frecuente,
por lo que quizás exista una preferencia por un candidato con
el que poder establecer una relación de trato informal. Los
estudiantes pueden preferir alguien más cercano en edad, puesto
que tal y como muestran los estudios22, las
personas mayores no son percibidas o caracterizadas por su capacidad
para establecer este tipo de relaciones. Otra posibilidad es que los
estudiantes estuviesen reaccionando a variables que no se incluyen
en el análisis pero que están relacionadas de forma
específica con la situación experimental propuesta,
con la asignación de probabilidad de contratación de
una persona de 59 años.
Los mayores que trabajan son objeto de numerosas actitudes negativas,
entre las que podemos señalar23: que
son trabajadores que tienen más problemas y necesitan más
tiempo para aprender habilidades y/o técnicas nuevas, que son
más lentos en la realización de tareas, que tienen más
accidentes laborales, que muestran más problemas de comunicación
con el público y demás trabajadores, que rechazan todo
tipo de cambio y supervisión, que tienen un mayor indice de
absentismo laboral, menos motivación en el trabajo, que necesitan
más tiempo para tomar una decisión, que tienen menor
capacidad física, que se resisten a los programas de entrenamiento,
y que no tienen una actitud o espíritu creador. Las investigaciones
indican que estas actitudes negativas respecto de la capacidad mental,
física, y del carácter de la personalidad de los trabajadores
mayores tienen una influencia en la toma de decisiones de los gerentes
y directores de personal de las empresas. Sin embargo, los resultados
de las investigaciones no corroboran estas imágenes tan negativas
sobre los trabajadores de edad avanzada24.
A pesar
de que se reconoce que existen algunos cambios propios de la edad,
en general estos se compensan fácilmente con otras de sus cualidades.
Por ejemplo, los trabajadores mayores son ciertamente algo más
lentos que los jóvenes, pero por contra, esto es compensado
con cualidades tales como su prudencia o experiencia. Por lo general,
los trabajadores mayores tienen un grado alto de lealtad a la organización
donde trabajan, son igual de puntuales que los demás, poseen
un gran conocimiento práctico, y son personas en las que se
puede confiar y depender, en definitiva, son responsables en el trabajo.
En un estudio de la Asociación Americana de las Personas Retiradas
(AAPR), se pidió a los directivos y responsables de contratación
de trabajadores que evaluaran a los trabajadores mayores en una serie
de características25. Los resultados
mostraron que las cualidades en las que los trabajadores mayores fueron
evaluados más negativamente correspondieron a aquellas asociadas
con el nivel educativo (36%), la habilidad física (29%), el
deseo de promoción (27%), y la actitud ante las nuevas tecnologías
(22%). Por contra, las cualidades mejor evaluadas correspondieron
a su nivel de asistencia y puntualidad en el trabajo (91%), su compromiso
con la calidad (89%), la responsabilidad (87%), el nivel de lealtad
y dedicación a la organización (86%), o su conocimiento
no sólo teórico sino también práctico
(85%).
Observaciones
finales
Los datos
del estudio nos muestran por una parte la existencia de discriminación
basada en la edad, y por otra, la relativa importancia de las actitudes,
estereotipos y prejuicios hacía las personas mayores en la
explicación de dicha conducía. A falta de incluir en
el modelo otros factores para determinar su influencia, la edad del
trabajador condiciona de forma principal sus posibilidades de ser
contratado. El hecho de que una variable de carácter sociodemográfico
como la edad se constituya en un factor determinante presenta un reto
a los investigadores sociales. Tal como Koslosli y otros (1990) nos
han indicado26, los aspectos sociodemográficos no son muy útiles
como factores a los que se les puede atribuir efectos de "causa"
para explicar fenómenos, como sería el caso de la conducta
discriminante. Por el contrario éstos serian aspectos que "covarian
con las verdaderas "causas" o factores subyacentes, que
no están presente en el análisis. Es posible pues que
la causa directa no sea atribuible a la edad, sino a otros factores
asociados con el candidato de una determinada edad y que condicionen
su valoración y probabilidad de ser contratado. En este sentido,
es apropiado sospechar que los estudiantes valoraron el dato de la
edad del candidato y lo asociaran con otros factores. Entre estos
pueden encontrarse los aspectos negativos mencionados anteriormente,
pero quizás también aspectos más objetivos como:
el relativo número de años de dedicación al trabajo
que restan a una persona de 59 años, lo que puede ser percibido
como una carga o coste adicional; o el bajo nivel de iniciativa de
un trabajador de 59 años, en el sentido de que no se espera
de él una motivación adecuada para iniciar nuevos proyectos
que puedan beneficiar a los estudiantes.
Los resultados del estudio indican que es necesario distinguir entre
actitudes, estereotipos y conducta discriminante en las investigaciones,
y confirman en líneas generales los resultados del estudios
previos16. La importancia de estas distinciones
radica en que las actitudes y estereotipos pueden no ser los factores
causantes o determinantes de la conducta, pero sí servir de
justificación a las reacciones e interacciones personales entre
los individuos. A pesar de que este estudio es un intento de identificar
las diferentes actitudes de los jóvenes futuros profesionales
del ámbito de la salud y de los servicios sociales, hay que
hacer notar que estos resultados representan tan sólo una referencia
sobre las percepciones de los jóvenes y de sus expectativas
de conducta discriminante basada en la edad, ya que dichas actitudes
y conductas son susceptibles de cambio. Por lo que sería conveniente
el diseño de programas educativos y de intervención
que tomando como referencia los resultados de este y otros estudios
sobre actitudes y discriminación, ayuden a superar los estereotipos
y actitudes negativas hacia las personas mayores de hoy y de las próximas
generaciones. Y por ello, es también necesario que se lleven
a cabo proyectos de investigación para examinar los factores
responsables de conductas discriminatorias basadas en la edad, con
la finalidad de ayudar al diseño y formulación de políticas
de protección social que sean justas, que ayuden al entendimiento
entre las generaciones.
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