R


Barómetro

Recursos sobre vejez y envejecimiento

Antonio Abellán García y Javier García-Heras García
Consejo Superior de Investigaciones Científicas




El salto cuantitativo que se ha producido en el campo de la Gerontología, entre otras razones por el proceso de envejecimiento de las sociedades occidentales, ha originado una demanda creciente de información sobre esta materia. Una nota de recursos sobre personas mayores, vejez y envejecimiento ha de tener necesariamente una vigencia efímera, por el dinamismo que presenta la actividad científica y académica en este campo, por las nuevas demandas en el ejercicio profesional, por la multiplicidad de enfoques y objetivos buscados y por los diferentes tipos de usuarios demandantes. A ello se añade el problema de la proliferación y dispersión de fuentes y la falta de control de calidad de los recursos informativos existentes. Todo ello obliga a una continua revisión.
Los países occidentales, con Estados Unidos ocupando un lugar prioritario, han destacado en la creación de centros de información, servicios o asistencia, tanto para demandantes del mundo científico-profesional, como para simples usuarios particulares. En España, ningún centro ha conseguido la centralización y catalogación de esa información, por problemas de tipo económico y técnico, pero también por la falta de ideas de cómo prepararla y manejarla1.
La extensa red electrónica, más conocida como Internet, que se ha desarrollado en los últimos años, permite obviar los problemas de dispersión, "centralizando" la información en el ordenador de consulta, con un acceso de primera mano y en condiciones de rapidez; permite también la presentación de grupos de trabajo, divulgación de conocimientos, avances, contactos, etc. y abarca muy variados tipos de información. Cualquier organismo, público o privado, cualquier profesional independiente o incluso cualquier interesado, erudito o simple aficionado, puede presentar en esa red páginas de información sobre envejecimiento
(u otro tema cualquiera). Y esto, que se supone una ventaja, acaba convirtiéndose en un auténtico "virus", por su proliferación, extensión y por los problemas que ocasiona: satura los programas informáticos específicos de búsqueda2, congestiona la red a la vez que ofrece mucha información irrelevante, que cansa al usuario, indefenso ante la dudosa calidad de esos recursos y sin tiempo suficiente para consultarla completamente.
Ha habido algún intento de poner orden en este caos informativo, como el de J.A. Post (bibliotecaria del Centro Geriátrico de Filadelfia) que viene publicando regularmente sus "recursos en Internet sobre envejecimiento"3. Revista de Gerontología ha manifestado un interés especial en informar de este tipo de recursos. Recientemente, publicaba un editorial en el que se presentaba clara y sucintamente las características de la red y se adelantaban una serie de direcciones electrónicas de interés en el mundo de la Gerontología4; en otra nota genérica, Ch. Nusberg señalaba los problemas que presenta esta información, referidos sobre todo al ámbito norteamericano5.
Como solución provisional a algunos de esos problemas, se presenta en este Barómetro una información, reducida pero selecta, sobre recursos disponibles en la red electrónica. Las ventajas de acceso a ese mundo informativo son desiguales; las personas mayores viven generalmente en hogares sin conexión a red informática, se han jubilado de puestos de trabajo donde tampoco la tenían o ya la dejaron, y no tienen recursos económicos ni formación para acometer esa aventura. Por tanto, apenas son usuarios potenciales de esos servicios de información, y prefieren obtenerla por el método directo, es decir, el presencial. Por eso, los servicios ofrecidos en Internet van destinados al mundo profesional y académico, a la asistencia social y gestores de programas, y también a familiares de los mayores, más que a ellos mismos.
Los recursos pueden ser ordenados, con la salvedad de que muchos de ellos abarcan varios temas, en cuatro grandes apartados (Tabla 1):

  1. Bases de datos bibliográficas. Están construidas para servir información bibliográfica de forma organizada, homogénea y actualizada. Las más interesantes son las que permiten disponer de las referencias de artículos de revistas científicas. En España, destacan las bases del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICYT, ME, ISOC) que recogen toda la producción científica española, publicada en revistas y también en congresos, libros de actas, literatura gris, etc. La base Teseo recoge las tesis doctorales leídas en las universidades españolas. La Oficina del ISBN informa sobre todos los libros publicados en España, disponibles o agotados. Las Bases Medline, Uncover y OCLC son, con diferencia, las mejores del mundo por su tamaño y contenido; aquella especializada en medicina y ciencias de la vida,
    Uncover es general y OCLC es un compendio de catálogos consultables, de todas las disciplinas pero mediante pago; por ejemplo, Uncover vacía 17.000 revistas científicas, entre las que se incluyen varias sobre envejecimiento, además de permitir el envío por fax de artículos seleccionados. Suelen descuidar la literatura publicada en lengua no inglesa. Silver Platter es una compañía privada que ofrece decenas de bases de datos; cada una de ellas vacía cientos de revistas científicas según especialidades; destaca la base Ageline, la única dedicada a Gerontología, con el mismo problema de marginación de la producción en idioma no inglés. Ageinfo es una base de acceso restringido más volcada en bibliografía británica y norteamericana. Senior, otra base del CSIC que forma parte del proyecto Inforedad6, es de reducido tamaño, pero específica sobre vejez y envejecimiento; recoge la producción científica publicada en 265 revistas españolas y crecerá en el futuro con la inclusión de referencias de libros, monografías, tesis doctorales, literatura gris, etc.; se presenta un ejemplo de pantalla de consulta (Figura 1), una búsqueda concreta (término “Alzheimer”) con el resultado de la consulta (Figura 2) y detalle de una de las referencias encontradas (Figura 3).
  2. Bibliotecas. Almacenan físicamente multitud de documentos, sobre todo libros, permiten el préstamo interbibliotecario en determinadas condiciones y realizan otras actividades. Cada país suele tener centralizada la tarea de catalogación y almacenamiento de su producción de libros. En España se encarga la Biblioteca Nacional. La de mayor dimensión y prestigio es la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. El CSIC tiene consultables en red los catálogos de todas sus bibliotecas; reúne así mismo una amplia enumeración de conexiones a otros recursos bibliotecarios, como los de las bibliotecas universitarias, que también ofrecen en red los catálogos de sus fondos.
  3. Bases de datos numéricas. Organismos productores de información estadística. Esta se ha ofrecido en red electrónica sólo recientemente, por problemas de transferencia de datos, pero está tan disponible como las bases anteriores. En España, el Instituto Nacional de Estadística ofrece el mayor conjunto de datos económicos y demográficos, además de tener otros productos derivados. El Boletín de Estadísticas Laborales ofrece información sobre altas y bajas en la Seguridad Social, pensiones, etc. El Eurostat es la oficina de información estadística de la Unión Europea. El principal centro de Estados Unidos es su Oficina del Censo. Otro organismo estatal estadounidense, Administration on Aging, ofrece información estadística.
  4. Bases documentales, de asistencia e intercambio de información. Las bases más específicas sobre vejez y envejecimiento se presentan en este apartado. La variedad es grande y su calidad desigual. Se señala para España el “servidor” Medynet, y las páginas que ofrece la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. De mayor alcance y calidad, aunque con un sesgo hacia el usuario norteamericano o del mundo anglosajón, son las informaciones que aportan Administration on Aging, Geroweb, etc. La American Association of Retired Persons ofrece amplia y útil información a sus miembros, además de ser la productora de la base bibliográfica Ageline. Gerontological Society of America presenta numerosas informaciones y conexiones a otros recursos.

Notas

1. El Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO; antiguo INSERSO), debería ser el centro llamado para esas tareas, pero tras la transferencia de competencias a las comunidades autónomas, quedó en una cierta ambigüedad de cometidos; no parece emprender objetivos de este tipo.
2. Esos programas se llaman buscadores y su misión es rastrear por toda la red mundial páginas de información que respondan a la palabra o palabras de consulta solicitadas. Entre ellos destacan: Alta Vista, Lycos, Yahoo, Olé y Ozú, éstos últimos en lengua castellana.
3. Joyce A. Post: “Internet Resources on Aging”. The Gerontologist, 1996, 36, nº 5 y 60, y 1997, 37 nº 1 y 2; los temas concretos englobados en el título genérico son: "Seniors on the Nt", "Ten Top Web Sites", “lncreasing Options and Human Factors", "Geriatrics, Gerontological Nursing, and Related Topics".
4. Pau Sánchez Ferrán. “Gerontología en Internet”. Revista de Gerontología, 1997;7(2):61-3.
5. Charlotte Nusberg. “Identificación de recursos informativos sobre el tema de la vejez”. Rev Gerontol, 1996;6:56-7.
6. El proyecto lnforedad es un servicio de información sobre personas mayores, vejez y envejecimiento (Geriatría y Gerontología) disponible en Internet, preparado por un grupo de trabajo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y financiado por la Fundación Mapfre Medicina. Consta de tres bases de datos: Senior (bibliográfica), Entidades e Información Estadística. Se encuentra en proceso de elaboración desde los primeros meses de 1998, y trata de asegurarse su continuidad permanente. Correo electrónico: inforedad@ieg.csic.es