Taller: Las barreras arquitectónicas

Escuela de envejecimiento

Introducción
La vejez es una etapa nueva, un fenómeno social, que no se ha dado en épocas anteriores, con una duración tan prolongada como la que tiene actualmente. En las sociedades desarrolladas, estamos asistiendo a un incremento de la duración de la vejez, es decir, los individuos pasan cada vez más tiempo estacionados en esta etapa vital, debido, por una parte, al incremento de la expectativa de vida y por otro, al acortamiento de la edad de retiro.
Hace cincuenta años, el colectivo de personas mayores representaba el 7% de la población y su esperanza de vida era de 60 años, para los hombres, y de 65 años, para las mujeres. Actualmente los mayores de 65 años suponen, aproximadamente, el 14% y su esperanza de vida ha aumentado en 15 años.
Dentro del colectivo de personas mayores podemos distinguir tres subgrupos:

  • "Recién jubilados", de 65 a 70 años.
  • "Viejos" de 70 a 80 años
  • "Viejos viejos", los mayores de 80 años.

Esta distinción es importante, ya que sus necesidades sociales, culturales, económicas y asistenciales son diferentes. El subgrupo de ¡os mayores de 80 años representa el 20% de las personas mayores y con una clara tendencia a ir aumentando (sobreenvejecimiento o envejecimiento interno). Como consecuencia aumenta la probabilidad de que una porción más elevada de personas mayores se vean afectadas por cambios fisiológicos propios del envejecimiento y trastornos crónicos de salud, cuya evolución termina ocasionando pérdidas de autonomía y capacidad funcional.
La disminución de la mortalidad infantil, la mejora en la alimentación, los avances de la medicina, el aumento de la disponibilidad de los servicios médicos y un mejor nivel de vida han conseguido que aumente la esperanza de vida, pero consideramos, que tanto la ciencia como la sociedad no deben limitarse exclusivamente a prolongar la vida biológica, sino también a facilitar medios para una buena adaptación comportamental, que convierta los últimos años en algo que vale la pena vivir, porque: "si no gozamos de la vida no habremos ganado nada".

La jubilación puerta de entrada en la vejez
Biológicamente la vejez o ancianidad supone un periodo de involución psicofísica y, socialmente, el cese de la actividad laboral, momento que marca el paso de una etapa de la vida a otra. Ahora bien, la edad biológica y social no son coincidentes y se fijan convencionalmente.
Afrontar la jubilación supone enfrentarse a cambios personales y sociales en un tiempo muy breve "nos acostamos siendo trabajadores y nos levantamos siendo jubilados". Con frecuencia la jubilación y la vejez, se presentan de forma inesperada, se acercan sigilosas y nos cogen desprevenidos, lo cual suele deberse a que muchas personas, durante su vida, no han pensado en ello, pero como situaciones nuevas, pueden ser problemáticas, "son crisis horizontales" (Slaikeu 1984). Se caracterizan por ser comunes a todos los individuos, están relacionadas con el traslado de una etapa del crecimiento a otra y se dan desde la infancia hasta la senectud, por ejemplo: la entrada al colegio, el matrimonio, la incorporación al mundo laboral, la jubilación, la vejez,... Siendo estas situaciones predecibles podemos desarrollar medidas preventivas que reduzcan sus efectos negativos.
La tercera edad como periodo crítico implica cambios:

• El cese de la actividad laboral que ocupa hasta ese momento una gran parte del tiempo de nuestra vida de adultos, además de determinar el resto de nuestra actividad diaria y cotidiana.
• En algunas mujeres que no desempeña actividad laboral este periodo crítico, aunque con algunas diferencias, esta marcado por la marcha de los hijos.
• En el medio familiar se tendrán que afrontar cambios, aumenta el tiempo de convivencia, lo que ocasiona una reestructuración de las tareas, actividades y en general de la vida de pareja y familiar.
• La necesidad de reorganizar el tiempo que ahora depende exclusivamente del individuo.
• El cambio de rol. Recordemos que la valoración social que recibimos se debe, en gran medida, al papel que desempeñamos en nuestra vida laboral. La jubilación obliga a enfrentarse a un cambio en el papel social que se desempeña.
• La sociedad además determina el "rol de la persona anciana". Abunda en estereotipos negativos "no ser ya útil", "estar en el principio del fin", "la vejez es una enfermedad", "los viejos se vuelven niños", "ser anciano es estar aislado",… que refuerzan pensamientos y creencias negativos sobre sí mismos.

Este fenómeno es propio de nuestro siglo, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define anciano como:
• "Nombre dado a los personajes importantes de la comunidad israelí".
• "En la primitiva iglesia nombre dado a los obispos y sacerdotes".
• "Entre los calvinistas miembro del consejo presbiteral, que se encarga, junto con el pastor de velar por el culto, el mantenimiento de la disciplina y la administración de la parroquia".
• Actualmente se define: "demográficamente dícese de la persona que sobrepasa los sesenta o sesenta y cinco años de edad".
Todo esto unido a que la vejez supone además:
• La restricción del círculo social.
• La pérdida de poder adquisitivo.
• El exceso de tiempo libre.
• La pérdida de responsabilidades profesionales y/o familiares.
• Los cambios en el aspecto físico.
• El aumento de la probabilidad de padecer enfermedades.
• El aumento de la probabilidad de perder a familiares, amigos, la pareja,...
Por todo ello, las personas que van afrontar esta nueva situación necesitan recursos y habilidades para adaptarse a estos cambios. Si el sujeto no tiene buenas habilidades para afrontarlos, pueden favorecer un deterioro en su autoimagen y autoconcepto, y conformar una situación crítica ante la vejez, convirtiéndola en un evento negativo cuando en realidad no lo es.
Es frecuente encontrar individuos con problemas de salud desencadenados en el período de la jubilación, tales como:

  • Trastornos de ansiedad.
  • Depresión.
  • Insomnio.
  • Incremento del consumo de tabaco y alcohol
  • Recrudecimiento de enfermedades anteriores,... que no correlacionan tanto con la edad o su estado físico, como con el cambio que se produce en el sujeto al pasar de una etapa de la vida a otra.

Ante esto, nos preguntamos "¿por qué si la jubilación y la vejez no son en sí mismos eventos negativos, producen en muchos sujetos problemas comportamentales subsecuentes?".
Ante la jubilación y la vejez se pueden dar dos actitudes diferentes:
- Una Positiva. Adaptándose a una etapa de la vida, donde se pueden desarrollar otros intereses y realizar actividades que en otras circunstancias no serían posibles, contemplándola como una meta largamente acariciada.
- Otra Negativa. Identificando la jubilación y la vejez con estereotipos negativos como "no ser ya útil", "estar en el principio del fin".., que favorecen pensamientos y creencias negativos sobre uno mismo.
Un 70% de las personas mayores padecen alguna enfermedad, pérdida o desgaste sensitivo notable y reducción de su capacidad de movilidad. Existen suficientes datos para pensar, que al hecho de sentirse enfermo se unen otras circunstancias ajenas a la salud, cuyo origen es más bien psicológico o social. La soledad, la falta de inquietudes, la marginación a que se someten ellos mismos en unas ocasiones y en otras son sometidos por parte de la sociedad, colabora, de forma muchas veces definitiva, a un decaimiento del animo que acaba por somatizarse.
Los problemas de salud que se dan con mayor frecuencia, tanto en el hombre como en la mujer, en comparación con otros grupos de edad, según diversos estudios, son:

  • Trastornos cardiovasculares (procesos cardíacos, enfermedades coronarias, lesiones vasculares periféricas, catástrofes cerebrales, accidente vasculocerebral agudo, hipertensión).
  • Trastornos respiratorios (infecciones, tumores malignos).
  • Procesos musculares y artríticos.
  • Síndromes neurológicos (enfermedad de Alzheimer, Parkinson,...).
  • Trastornos metabólicos, nutritivos y digestivos.
  • Procesos cancerígenos.
  • Otros como:
    – Incontinencia esfinteriana (especialmente incontinencia urinaria en la mujer).
    – Ulceraciones.
    – Deterioro sensorial.
    – Insuficiencia Renal Crónica

Cómo vemos son problemas que hoy día la medicina califica como multicausados, no sólo dependen de la edad, sino de hábitos comportamentales, como tipo de alimentación, padecer estrés, no hacer ejercicio físico,... además, el sujeto va a tener que llevar a cabo cambios en dichos hábitos, ya sea para prevenir las enfermedades, para mantenerlas bajo control o mitigar sus efectos.

Programa de "Escuela de Envejecimiento"
Siguiendo las aportaciones de Moody, la educación, en todos los ámbitos de la vida, (salud, relaciones interpersonales, culturales, intelectuales, ocio...) juega un papel importante en cuanto a la aportación de ayuda o mejora de las competencias para la autorrealización personal. La satisfacción que experimenta la persona mayor, en este aspecto, adquiere gran relevancia en este periodo de la vida, que es y debe ser considerado hoy como una etapa de continuo crecimiento personal e intelectual.
El presente programa se planificó para su desarrollo tanto en el ámbito rural, como urbano, teniendo en cuenta las diferencias que hay entre ser mayor en la zona rural donde, por ejemplo: en un porcentaje elevado se jubilan y siguen trabajando (en sus tierras, sus negocios), y por tanto se adaptan progresivamente, existe menor aislamiento, en definitiva, se trata de un medio menos hostil, donde la persona mayor puede desenvolverse con mayor facilidad que en el medio urbano, donde se produce un mayor aislamiento, peor acceso a los recursos sociales, aunque paradójicamente haya mas.
Con este programa, hemos pretendido no sólo dar información sobre los cambios que se van a producir durante la vejez. Creemos, y para ello nos basamos en las leyes del aprendizaje, que la información es una parte imprescindible para el cambio, pero no es suficiente, por ello nos planteamos un programa de preparación para el envejecimiento que contemple, además de la información, el entrenamiento en los recursos, las técnicas y las habilidades necesarias para favorecer dichos cambios, y por ello tomamos como eje vertebrado el modelo PRECEDE, presentado por L. W. Green y al que J.L. Bimbela (1992) ha incorporado diversas aportaciones.

Objetivos del programa
Las habilidades y el nivel de competencia de las personas están proporcionados por el contexto en el que vive, y adquiridos a través de las experiencias de aprendizaje. Teniendo en cuenta la literatura, nuestra experiencia en este campo y los datos recogidos en investigaciones que hemos realizado, los objetivos que nosotros pretendemos con la puesta en marcha de "las escuelas de envejecimiento" son: favorecer y mantener cambios en los hábitos y costumbres de las personas mayores que favorezcan, por un lado la adaptación a esta nueva etapa de la vida y por otro a los cambios que con la vejez se producen, teniendo como objetivo final:
"una mejor calidad de vida de las personas mayores".
Objetivos específicos de "las escuelas de envejecimiento":

  • Ayudar a los sujetos a manejar y enfrentar la vejez, facilitando el desarrollo y el ajuste personal.
  • Promover estilos de vida saludables que favorezcan una vejez sana, tendente a controlar la inactividad, a garantizar una dieta adecuada y a reducir hábitos inadecuados.
  • Entrenar a la persona mayor en recursos que favorezcan: las relaciones interpersonales, la resolución de problemas y la toma de decisiones.
  • Favorecer la adaptación a los cambios que se producen en el medio familiar.
  • Ayudar a la persona mayor a mejorar el rendimiento y la memoria.
  • Facilitar el desarrollo de una vida autónoma en el propio hogar, manteniendo conductas organizadas favorecedoras de la independencia.
  • Favorecer la participación de los usuarios en otras actividades de la comunidad y la buena utilización de las redes de apoyo.

Desarrollo del programa
El programa está pensado y realizado en grupos de 20-25 personas.
El procedimiento es:

  • Presentación del curso a los responsables de los Servicios Sociales de la zona.
  • Evaluación de los recursos sociales de la zona que puedan servir de apoyo al programa (actividades que se realizan, por ejemplo: cursos de manualidades, aulas para adultos, existencia de grupos de voluntariado, asociaciones, grupos, clubes).
  • Coordinación con los trabajadores sociales y animadores socioculturales de la zona para poner en marcha los programas de actividades.
  • Difusión por parte del Centro de Servicios Sociales para reunir a los asistentes (anuncio en el Centro de Servicios Sociales, Centro de Tercera Edad, Radio,...)
  • Evaluación inicial mediante entrevista estructurada a cada una de las personas que participen en el programa y cuestionarios de papel-lápiz si es posible (para medidas pre y post).
  • Evaluación y análisis de los datos para adaptar el programa a la medida del grupo.
  • Entrega, a cada uno de los participantes, de un manual de apoyo que recoge todos los recursos trabajados en el programa

Formato y método de impartición del programa
El programa se desarrolla en dos formatos diferentes:

  • Nueve sesiones de tres horas cada una.
  • Trece sesiones de dos horas cada una.
  • Más dos sesiones de seguimiento, en ambos casos, de dos horas cada una, al mes y a los seis meses de finalizado el programa.

En ambos casos, la periodicidad es semanal. La elección de uno u otro formato se realiza teniendo en cuenta las necesidades y preferencias de las personas mayores que integren el grupo y las posibilidades de la Institución.
La metodología es práctica, con sesiones de exposición del tema por parte del monitor, sobre:
cómo, dónde y cuando hacerlo. Rolle-playing y discusión de cada uno de los recursos y estrategias expuestas. Ejercicios por parte de los asistentes. Tareas para casa y revisión en la sesión siguiente.
Antes de la exposición de cada uno de los temas o del entrenamiento de cada técnica, habilidad o recurso se recoge información de los participantes, para conocer más exhaustivamente:

  • La información que tienen referente al tema a tratar
  • Los mitos y las ideas irracionales
  • Qué hacen ellos para solucionarlo...

Para ello se utilizan:

  • Autoregistro
  • Autoinformes

especialmente para trabajar los hábitos de alimentación, el ejercicio físico, la reestructuración cognitiva, las autoinstrucciones, etc.
Los objetivos son: adaptar cada curso específicamente a los asistentes, facilitar el aprendizaje y conseguir su implicación activa en la resolución de sus problemas y en la adquisición de una concepción de control sobre su propio comportamiento, para favorecer una postura activa en el programa. Es importante, que la persona mayor sienta que está trabajando sobre sus propios problemas y adquiera la conciencia de reciprocidad e interacción entre su comportamiento, el de su familia y el del medio social en que vive.

Programa
1. Cambios que se producen y de qué depende que abordemos la vejez de forma positiva.
2. Programas educativos para la instauración, mantenimiento y mejora de hábitos adecuados.

Programa de incremento de la actividad física.
La actividad física regular puede ayudar a demorar, si no a impedir, el comienzo y/o reducir la severidad de varias de las principales enfermedades degenerativas responsables, por otra parte, de incapacidades prematuras en las culturas industrializadas (Haskell, 1984). Beneficia particularmente el control de peso, la prevención de enfermedades coronarias, la normalización de lípidos y el metabolismo de carbohidratos. También contribuye a prolongar la fortaleza de los huesos y a demorar la degeneración de la función de los músculos esqueléticos asociada con la edad (Costa, M y López, E 1986).
Con la vejez, algunas personas reducen drásticamente su actividad física. Pasado un tiempo, la movilización produce cada vez más molestias y esta reducción le llevará a incrementar posteriormente el reposo y la inactividad (Fordyce y col. 1982, Linton, 1985, Dolce y col 1986). Este hecho es frecuente en las personas mayores porque presentan a menudo, procesos artríticos y musculares que producen una disminución de la capacidad funcional y limitan la amplitud de movimientos, la fuerza, la resistencia y la tolerancia a ciertas posiciones.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Conseguir que la persona mayor se implique activamente en la realización de ejercicio físico, mostrándole los beneficios que puede conseguir, frente al coste que le supone la removilización.
  • lniciarle en la práctica de deportes, caminar por el campo, realizar excursiones,...

Para conseguir estos objetivos:
• Tomar la línea base del sujeto, mediante auto-registros, para obtener lo que Fordyce (1976, 1978) llama cotas de ejercicio.
• Pedirle que lleve a cabo una cantidad determinada de ejercicio que realizará dos o tres veces al día, por ejemplo: pasear 15 minutos tres veces al día.
• Al principio, la cuota estará por debajo de su línea base, con el fin de que no se encuentre con problemas y se refuercen sus objetivos.
• Progresivamente se irá aumentando la cuota de ejercicio, teniendo en cuenta las limitaciones de cada persona mayor.
• La persona mayor llevará un registro de la actividad física que realiza, primero, como ya mencionamos, para establecer la línea base y segundo como indicador de los logros que va consiguiendo. Esto produce dos efectos: nos muestra la cantidad objetiva de ejercicio físico que realiza y sirve como reforzador de la conducta.
• Las personas mayores que estén poco motivadas para realizar ejercicio físico, confeccionan una lista de reforzadores a los que tendrán acceso cuando realicen una determinada cantidad de ejercicio, en un tiempo establecido previamente.
o En algunos casos, será necesaria la remisión a centros de rehabilitación, especialmente cuando sufran procesos artríticos, musculares,... que deban ser tratados por un fisioterapeuta.

Programa de hábitos de alimentación
Una dieta sana es aquélla que minimiza los riesgos de desarrollar enfermedades relacionadas con la nutrición y nos ayudan una vez que se han contraído éstas. La dieta debe proveer de la cantidad adecuada de todas las sustancias nutritivas
esenciales (energía, proteína, vitaminas y minerales esenciales,...) y, al mismo tiempo, minimizar el riesgo de enfermedades asociadas con el exceso de consumo (Costa, M. y López, E 1986)
Las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, el exceso de colesterol, la diabetes, etc., están causadas, en parte, por comportamientos nutricionales inadecuados. Cuando estas enfermedades se presentan, nos vemos obligados a cambiar nuestros hábitos de alimentación de un día para otro, sin ser entrenados en recursos y habilidades para ello, lo que lleva, en muchas ocasiones, a que no se sigan las dietas recomendadas por el médico.
Si la persona mayor ya padece alguna enfermedad y tiene que llevar una dieta, habrá que detectar las dificultades y los problemas que tiene para su seguimiento y entrenarle en los recursos y habilidades necesarios para ello. Es el mejor método para aumentar la probabilidad de seguirla.
Si no padece ninguna enfermedad, la modificación de los hábitos de alimentación actuará previniendo o demorando algunas enfermedades ya mencionadas, además si llegara a padecerlas, seguirá la dieta recomendada con mayor facilidad.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Disminuir el consumo de grasas animales.
  • Aumentar el consumo de verduras, frutas, lácteos y alimentos de alto contenido en fibra.
  • Reducir el consumo de azúcar, dulces y harinas refinadas.
  • Disminuir la cantidad de alimentos.
  • Mantener los hábitos adquiridos

Para conseguir estos objetivos:

  • Examinar los hábitos de alimentación, si se adecuan a su edad y a su problemática física.
  • Entrenarles en auto-registro y a oto-observación (si su nivel académico lo permite).
  • Establecer la línea base, que será el punto de partida y nos ayudará a confeccionar un menú base para cada persona.
  • Entrenarle en el manejo de alimentos y en técnicas de control estimular y autocontrol.
  • Manejo de dificultades que puedan encontrar.
  • Mantenimiento de los nuevos hábitos de comida adquiridos.

Prevención de la aparición de alteraciones en el sueño
Los trastornos del sueño, como dificultad para dormirse, despertar frecuente o prolongado durante la noche, somnolencia diurna o la experiencia subjetiva de un sueño no reparador son quejas comunes entre las personas de edad avanzada. También mencionan los efectos del día siguiente en cuanto a su estado de ánimo, actuación, fatiga y motivación. El consumo de somníferos por las personas mayores corrobora los informes de estudios de trastornos del sueño realizados por Mellingel, Battery Uhlentntj, 1985, un 69% de aquellos que tomaban medicación prescrita para el insomnio eran individuos de entre 50 y 79 años.
Los trastornos del sueño podrían ser el resultado de una serie de factores que incluyen: cambios evolutivos asociados con el envejecimiento; patologías físicas; medicaciones, tanto con prescripción como sin ella; el consumo de alcohol, cafeína y nicotina; el estrés; la inactividad; factores ambientales del sueño; malos hábitos del sueño y refuerzo de la somnolencia.

Los objetivos que nos planteamos son:

  • Prevenir las alteraciones del sueño
  • Mejorar la calidad del sueño
  • Disminuir la ingesta de fármacos, si es posible

Para conseguir estos objetivos:

  • Mantener un horario uniforme "acostándose y levantándose a la misma hora". Si el horario varía se duerme peor, menos y más superficialmente
  • El lugar para dormir debe ser tranquilo, sin ruido y sin excesivo frío, ni calor.
  • La habitación deberá estar ventilada y la cama ser lo más adecuada en cuanto a dureza y comodidad.
  • Ocupar el día y cansarse físicamente ayuda a dormir bien. Conviene la práctica de ejercicio físico y deporte regularmente.
  • No realizar a última hora de la noche ninguna actividad que genere tensión nerviosa.
  • No dormir siesta.
  • Controlar la toma de cafeína diaria.
  • Cenas ligeras y al menos una hora antes de a costarse
  • Ejercicios de relajación y respiración.
  • Controlar los pensamientos circulares negativos que no llevan a ningún sitio y sólo aumentan la tensión y aprender estrategias de resolución.

Cuando hay problemas de insomnio se realiza una intervención individualizada, haciendo una evaluación rigurosa y el diseño de un programa específico para esa persona.

Problemas de visión, audición y estado bucal
A veces el oído se hace más duro, se siguen con mayor dificultad u oyen peor las conversaciones, la vista se cansa al leer o no alcanza la información que necesita y la atención se distrae con facilidad después de escuchar un rato. Todo ello puede llevarnos a una progresiva disminución del interés por las cosas que nos rodean y a percibirnos como "incapaces", "temerosos" "inútiles" y favorecer el aislamiento social e interferir en la capacidad para vivir de forma independiente o para llevar un estilo de vida satisfactorio.
Estas limitaciones de los sentidos se pueden suplir o compensar adecuando pautas de comportamiento con el fin de compensar los déficit sensoriales.
El objetivo que nos planteamos es:

  • Favorecer la independencia y la autonomía Para conseguir este objetivo:
  • Intentar que acuda al especialista y compense, si es posible, el déficit con: gafas, audífono,...
  • Entrenar a la persona mayor en buscar alternativas en lugar de abandonar las actividades, por ejemplo: utilizar auriculares para oir música, utilizar una lupa para leer, buscar libros con letras grandes,...

Entrenamiento en recursos para afrontar eficazmente el estrés:
Diariamente nos encontramos con situaciones que producen activación en mayor o menor grado. Existen muchas situaciones externas y demandas internas que pueden provocar estrés: el estilo de vida de una persona, su familia, las relaciones sociales, pensamientos, expectativas.., que determinan en gran parte las demandas a que se verá sometida y facilitan en mayor o menor grado la aparición de situaciones estresantes, ya que el estrés depende en parte de las demandas de la situación y en parte de las habilidades, recursos o formas de comportarse una persona ante cualquier acontecimiento de la vida (Labrador, 1992).
Como afirma Labrador (1992)"... un exceso de estrés lo mismo que de sal, puede resultar desagradable o incluso biológicamente nefasto. Pero afortunadamente lo mismo que se puede controlar la cantidad de sal que consumimos podemos controlar el estrés. Las personas podemos aprender a controlar cuánto y cómo nos afectará el estrés.
Las consecuencias que para la vida de una persona tiene el estrés nos llevarían a confeccionar una larga lista de trastornos, vamos a enumerar algunos de ellos: conductas de ansiedad, miedos y fobias; depresión y otros trastornos afectivos; conductas de consumo de alcohol y tabaco; problemas de insomnio.., asimismo podemos añadir las consecuencias negativas que tiene en otros ámbitos de la vida como en las relaciones familiares, con amigos. Además, el estrés es una de las causas del desarrollo de multitud de enfermedades.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Enseñar a la persona mayor conocimientos sobre los mecanismos que rigen el comportamiento humano en situaciones de estrés.
  • Dotarle de recursos y habilidades para combatir de modo eficaz el estrés proveniente de los cambios que ha tenido y/o tiene en su vida cotidiana.

Para conseguir estos objetivos:

  • Qué es el estrés, cómo se genera, como se mantiene, de qué depende su aparición.
  • Repercusiones negativas del estrés.
  • Técnicas de autocontrol.
  • Entrenamiento en Resolución de Problemas: Estrategia general de resolución de problemas y toma de decisiones.

Desarrollo de Competencias para establecer y/o mejorar las relaciones sociales
Entrenamiento en Habilidades Sociales
El círculo social se restringe hay menores contactos con sus compañeros de trabajo, aumenta la probabilidad de perder amigos y familiares,.., y es importante establecer nuevas relaciones. La incomunicación, como ha demostrado la investigación en este campo, origina alteraciones en primer lugar sociales y psicoemocionales y finalmente físicas.
El objetivo será enseñar al sujeto las habilidades y estrategias que requiera para afrontar las dificultades que tenga en este terreno y alcanzar un nivel de funcionamiento más independiente en su vida cotidiana y evitar que utilice, para conseguir la atención y el mantenimiento de las relaciones, comportamientos inadecuados.
El entrenamiento irá encaminado a enseñar a la persona mayor un nuevo vocabulario que sea más operativo, más adecuado para expresar un mensaje comprensible, ya que la utilización de un lenguaje inespecífico se presta a interpretaciones subjetivas y muy personales. Con lo que se sientan las bases de la incomunicación y el deterioro de las relaciones tanto familiares, como sociales, elemento muy importante si tenemos en cuenta que la persona mayor tendrá que ampliar su círculo social.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Incrementar las relaciones sociales
  • Mejorar las relaciones sociales ya existentes Para conseguir estos objetivos:
  • Habilidades básicas de comunicación y conversación (Saber escuchar, expresión de emociones, la información gratuita, hacer preguntas, dar información, cambiar de tema, tomar y ceder la palabra, terminar una conversación)
  • Habilidades para el manejo de conflictos:
    (responder a objeciones y replicas, pedir cambios de comportamiento, escuchar peticiones de cambio).

Mejora de las relaciones sexuales y de pareja
Entrenamiento en recursos y habilidades para mejorar la relación de pareja
En el ámbito familiar se tendrán que afrontar cambios. Aumenta el tiempo de convivencia que originará nuevas situaciones que antes no se daban. La mujer se encuentra con que su marido está todo el día en casa, lo que ocasiona una reestructuración de sus tareas y actividades. Así, con frecuencia en nuestra labor clínica, nos encontramos con crisis conyugales que tienen su comienzo en esta nueva etapa de la vida.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Favorecer la independencia y la autonomía.
  • Mejorar la satisfacción de la pareja.
  • Mejorar la relación con los hijos.

Para conseguir estos objetivos:

  • Modelo conceptual del desarrollo del conflicto.
  • Por qué es importante la mejora de las relaciones de pareja en esta nueva etapa de la vida.
  • Incremento del intercambio de conductas mutuamente gratificantes.
  • Mejora de las habilidades de comunicación y de resolución de problemas tanto con la pareja como con los hijos.
  • Incremento de actividades de ocio y reorganización del tiempo libre.

Cambios que se producen en la respuesta sexual en las personas mayores
Las personas mayores como otros individuos creen realmente que la gente de edad avanzada no siente deseo sexual. Hay que tener presente que, las personas mayores de hoy fueron educadas en una atmósfera sexualmente represiva y por tanto tienen más probabilidad de creerlo.
Hay cambios fisiológicos que se han producido y/o se van a producir con la edad, tanto en el hombre como en la mujer y que afectan a la respuesta sexual, como son:

  • El incremento del tiempo requerido para la erección completa en el hombre
  • Disminución de la capacidad de lubricación en la mujer
  • Menor duración del orgasmo
  • Aumento del tiempo de recuperación

Si estos cambios no se conocen o no se sabe qué hacer cuando se producen, llevan a muchas parejas al abandono de las relaciones sexuales.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Informar de los cambios que se producen
  • Mejorar las relaciones sexuales

Para conseguir estos objetivos:

  • Reestructuración de las ideas irracionales respecto a las relaciones sexuales. Algunas de las ideas irracionales que se trabajan son:
    - "El sexo no es importante en la edad avanzada. Se supone que los últimos años de la vida son asexuados".
    - El interés por el sexo es un hecho anormal en la gente de edad"
    - "Las personas de edad no son sexual-mente deseables".
    - "Las personas de edad no son sexual-mente capaces".
  • Recursos que podemos utilizar para adaptarnos a los cambios producidos.

Planificación del tiempo libre y actividades de ocio
El desplazamiento de los compromisos e intereses personales del mundo del trabajo (tanto en la actividad laboral externa, como en las necesidades de atención de la familia) al del tiempo libre implica planificar el ocio. Aunque quizás dedique más tiempo a ver la televisión, jugar a la petanca, como había deseado cuando no podía hacerlo, y vea más a sus amigos, sigue teniendo demasiado tiempo y el aburrimiento puede ser doloroso. El aburrimiento y la pobreza de intereses son causa paralela de la sensación de soledad, no debiendo olvidar que aunque los intereses deben cultivarse y desarrollar-se durante la juventud, la persona mayor, también puede aprender a realizar y planificar sus actividades de ocio.
Una serie de estudios afirman que las personas mayores socialmente activos se ajustan psicológicamente mejor que las inactivas. Es importante la planificación del tiempo libre y las actividades de ocio, así como "la buena salud es importante para gozar de la vida, disfrutar de la vida es importante a su vez para mantener una buena salud", puesto que contribuye a su "voluntad de vivir" (Skinner, 1.986).
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Incrementar las actividades de ocio
  • Planificar el tiempo
  • Hacer planes de futuro

Para conseguir estos objetivos:

  • Planificar metas y submetas.
  • Administrar y ocupar el tiempo libre. Mantener un horario que ellos mismos se pongan con un mínimo de orden y exigencia. La actividad física diaria no debe de ser anárquica, ni arbitraria. Leer, charlar, levantarse o acostarse según los impulsos vuelven la vida sin sentido. La persona mayor debe comprometerse a mantener un horario.
  • Tener un horario aunque de mayor flexibilidad que antes, nos hace prever lo que vamos a hacer y el tiempo que vamos a dedicar, aumenta el rendimiento del tiempo dando contenido a los días y la satisfacción y el incentivo de finalizar una cosa por que después espera otra.
  • Buscar fuentes de gratificación.
  • Aumentar la tasa de actividades e interacciones sociales.

Taller de entrenamiento en memoria
Introducir este apartado dentro del programa "escuelas de envejecimiento" esta motivado por los temores que respecto a la "pérdida de memoria" hemos detectado con nuestra experiencia.
Una queja, relativamente frecuente, de las personas mayores es "que se le olvidan las cosas". Los olvidos benignos de la persona mayor se muestran como una dificultad para evocar datos de relativa importancia y partes de la propia experiencia diaria, aunque la mayoría pueden ser recordados más tarde.
A menudo, cuando no se puede evocar un determinado tipo de información, se pueden proporcionar detalles y elementos. Los nombres de difícil acceso en un momento determinado pueden ser evocados momentos después en otro contexto o simplemente mediante una distracción de la atención en el mismo momento. En general, cuando tenemos estos problemas de evocación somos conscientes del déficit y demostramos preocupación al respecto. Cuando no tenemos información adecuada nos sentimos mal y dejamos, a veces, de hacer actividades que antes hacíamos o nacen temores como: "perder la cabeza", "no ser capaz de valernos por nosotros mismos
En general existe un lento declinar funcional, poco relevante hasta los 70 años y una caída relativamente brusca a partir de los 70-80 años (no olvidemos el sobreenvejecimiento de la población), pero no existen fenómenos universalmente presente u obligados:

  • Los cambios degenerativos no son uniformes
  • Las manifestaciones del envejecimiento no son homogéneas en todos los individuos
  • Ciertas alteraciones presentes en el cerebro del anciano son también características de diversas enfermedades.
  • El envejecimiento no afecta de manera homogénea los distintos tipos de memoria.

La memoria a largo plazo es la que se deteriora más precozmente, sobre todo la memoria episódica (reconocer o recordar cosas vistas). Con respecto al proceso de memorización, el envejecimiento afecta a alguno de sus componentes. Así el anciano:

  • Necesita más tiempo para procesar la información.
  • Necesita más tiempo para codificarla, sobre todo cuando la información es abstracta y auditiva
  • Utiliza peor las estrategias mnemotécnicas
  • Pierde la capacidad de asociar imagen-palabra.

Como podemos observar ninguno de estos cambios determina: ni la posibilidad de aprender cosas nuevas, ni su capacidad para ser independientes y realizar cualquier actividad de la vida diaria.
Los objetivos que nos planteamos son:

  • Informar sobre el funcionamiento básico de la memoria
  • Cambiar las actitudes y estereotipos negativos sobre los déficits de memoria.
  • Entrenar en estrategias y técnicas de memoria
  • Estimular el proceso básico de la atención
  • Aplicar estrategias adecuadas para resolver los fallos de memoria de la vida diaria

Para conseguir estos objetivos:
Darles información sobre:

  • Tipos y fases de memoria.
  • Mitos sobre la memoria en la tercera edad.
  • Influencia de otros factores como la ansiedad, a depresión.
  • Atribuciones erróneas que hacen de los fallos de memoria.
  • Entrenarles en estrategias especificas.
  • Aplicar las estrategias en la vida cotidiana.

Utilización de las redes de apoyo sociales
A veces nos encontramos, en la práctica clínica, con personas mayores que desconocen los recursos con que cuenta tanto el Ayuntamiento como la Comunidad Autónoma donde residen. Por ello, no sólo es importante darles información referente a estos temas, sino que ellos han de saber como buscarlos dentro de su entorno. Tener recursos para buscar información favorece la autonomía, la independencia y la resolución de los problemas con que se puedan encontrar.

Los objetivos que nos planteamos son:

  • Entrenar al sujeto en la búsqueda de recursos en su entorno
  • Utilizar los recursos existentes en la comunidad de forma adecuada

Seguimiento post-intervención
Se realiza una sesión de seguimiento al mes y otra a los seis meses, aproximadamente, de finalizar el programa, para comprobar los resultados obtenidos, eliminar las dudas y trabajar aquellas situaciones que les hayan resultado más difíciles. Se pasan los cuestionarios de papel y lápiz para las medidas post.

Conclusiones
La problemática que entraña la vejez interesa no sólo a los que están en ella, sino a toda la sociedad, que se ve afectada por ello. Muchos de estos problemas repercuten en la salud, tanto física como mental del individuo. Conocerla es iniciar la búsqueda de su prevención, tan necesaria, para mantener una calidad de vida humana digna en el cada vez más largo período de la vejez y favorecer la actitud de Skinner:
"Abordar la vejez como un problema a resolver dando todos los pasos posibles para aumentar la probabilidad de disfrutarla ".

Bibliografía
Abengózar Torres Mª del Carmen y Serra Desfilis E. "Envejecimiento normal y patológico". Ed. Promolibro 1997.
Blechman EA y Browneil KO. "Medicina conductual de la mujer". Ed. Martínez Roca. 1988
Bermejo F y del Ser T. "Demencias. conceptos actuales". Ed. Díaz de Santos. 1993.
Carstensen Laura L y Edeistein Barry A. "Intervención psicológica y social en gerontología". Ed. Martínez Roca.
Carstensen LL, Edelstein Barry A. "El envejecimiento y sus trastornos". Ed. Martínez Roca.
Costa M y López E. "Salud comunitaria". Ed. Martínez Roca 1986.
Costa M y López E. "Educación para la salud. Una estrategia para cambiar los estilos de vida". Ed. Pirámide 1996.
Davis M, Mckay M y Esheiman ER. "Técnicas de autocontrol emocional". Ed. Martínez Roca. 1988.
Fernández- Ballesteros R, Izal M, Montuno JL. y Díaz P. "Evaluación e Intervención Psicológica en la vejez". Ed. Martínez Roca. 1992
Fernández- Ballesteros R, Zamarrón MD. y Macia A. "calidad de vida en la vejez en distintos contextos". Ed. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto Nacional de Servicios Sociales. 1996.
Junqué C. y Jurado MA. "Envejecimiento y demencias". Ed, Martínez Roca. 1994.
Labrador FI. "El estrés: nuevas técnicas para su control". Ed. TH. 1992.
Montorio I. "La persona mayor. Guía aplicada de evaluación psicológica". Ministerio de Asuntos Sociales. Instituto Nacional de Servicios Sociales. 1994.
Nieto lA. y otros autores "La sexualidad de las personas mayores". Ed. Ministerio de Asuntos Sociales. Instituto de Servicios Sociales. 1995
Pérez Melero A. y otros autores "Enfermería Geriátrica". Ed. Síntesis 1997.
Polaino-Lorente A. y Gil Roales-Nieto I. "La diabetes". Ed. Martínez Roca. 1990.
Skinner BF, Vaughan ME "Disfrutar de la vejez". Ed. Martínez Roca.


María Jesús Chumillas Fernández
Psicóloga Clínica