EDITORIAL

El envejecimiento y el mito del incremento del gasto social y sanitario

Una de los principales factores sociodemográficos que deben afrontar los paises occidentales es el progresivo envejecimiento. En los próximos 20 años, la población mayor de 65 años experimentará un crecimiento del 28% en los países de la OCDE. Además, este proceso es especialmente agudo en Europa, el área más envejecida del planeta y con un ritmo de envejecimiento más elevado: entre 1998 y el 2050 se prevé que la media de edad de la población aumentará de 37 a 47 años.
En los últimos años, el centro de debate sobre el envejecimiento de la población se encuentra en la presión que provocará sobre el crecimiento del gasto social y sanitario. Sin lugar a dudas, el coste de la atención sanitaria (y por extensión sociosanitana) incrementa de forma exponencial a medida que aumenta la edad. A título de ejemplo, en Canadá (1991) la tasa de hospitalización por mil habitantes para las personas entre 65 y 75 años era el doble (276 casos por mil) que para aquellos comprendidos entre los 45 y 65 años (133 casos por mil), y se doblaba otra vez para aquellas personas mayores de 75 años (462 casos por mil).
Sin embargo, algunos estudios recientes revelan dos factores que ponen en tela de juicio el impacto del envejecimiento sobre el gasto sanitario en forma de crecimiento exponencial.
En primer lugar, existe un factor que contribuye al retraso de este crecimiento exponencial del gasto. El envejecimiento de la población se concentra mayoritariamente en la generación del baby-boom, que se produjo tras la segunda guerra mundial en Europa y que llegó a España con algunos años de retraso. Este efecto provocará que gran parte del envejecimiento de la población en los próximos 20 años (hasta el 2020) se concentre de forma des-
proporcionada en el tramo de edad comprendido entre los 65 y 75 años. Si asumimos que el coste sanitario per cápita del grupo de mayores de 75 años es el doble que el grupo de 65 a 75 años (de hecho la tasa de hospitalización se comporta de esta manera), la mayor proporción del grupo de 65 a 75 años provocará que el crecimiento del gasto sanitario y social siga un patrón más lineal -alrededor del 28% (tasa de crecimiento de los mayores de 65 años)- que exponencial.
En segundo lugar, existe un factor que puede contribuir a la contención del gasto sanitario. En principio, el nivel de dependencia aumenta de forma correlativa al envejecimiento. Sin embargo, algunos estudios recientes indican que se está produciendo una reducción general en los niveles de dependencia entre las personas mayores. El estudio de Manton y otros (1997) sobre la evolución de los niveles de dependencia en los Estados Unidos en un periodo de 12 años (1982-1994) demuestra una caída significativa del nivel de dependencia entre la población mayor, a un ritmo de decrecimiento del 1,3% anual. Esta misma tendencia ha sido confirmada por Jacobzone (en su estudio sobre las perspectivas internacionales sobre el envejecimiento publicado en Labour Market and Social Policy Occasional Papers, n038, 1999) a partir del estudio de los niveles de dependencia en varios paises, aunque con un patrón de decrecimiento ligeramente inferior al observado por Manton: 0,75% anual.
La importancia de este estudio estriba en su posible impacto sobre el crecimiento del gasto. Si disminuye el nivel de dependencia de las personas mayores de 65 años, es de esperar que el coste de ¡a atención sanitaria y social también disminuya.
Es decir, el coste de la atención sanitaria de las personas de 65 a 75 años ya no será el doble del de las personas de 45 a 65 años (como decíamos más arriba), sino que será menor.
Si juntamos los dos factores expuestos - crecimiento desproporcionado en el tramo de edad entre 65 y 75 años y reducción de los niveles de dependencia (suponiendo que se mantendrá en los próximos 20 años)- el crecimiento del gasto sanitario no sólo será lineal en lugar de exponencial - es decir con una correlación al crecimiento del 28% de personas mayores de 65 años - sino que incluso experimentará un crecimiento inferior al 28%.
El conocimiento sobre la evolución sociodemográfica y de los factores de salud de la población es un hecho relativamente reciente. Los estudios sobre el envejecimiento, sus causas y sus implicaciones, nos aportan cada vez nuevos datos y perspectivas de futuro, que alteran y/o enriquecen nuestras
anteriores visiones sobre este tema y hacen del envejecimiento un área de interés tan apasionante.

Referencias

Jacobzone S, Cambois E, chaplain E, Robine JM (1998). The health of older persons in OECD countries: is it improving fast enough to compensate for population ageing. Labour market and social policy occasional papers No. 37. DEELSA/ELSA/WD(98)8. OECD website.

Jacobzone S (1999). Ageing and care for frail eLderly persons: an overview of international perspectivas. Labour market and social policy occasional papers No. 38. DEELSA/ELSA/WD(99)1. OECD website.

Manton k, Corder L, Stallard E (1997). Chronic disability trends in elderly United States populations: 1982-1994. Proceedings of the Natíonal Academy of Sciences USA; Vol
6: 2593-8.


Joan Barrubés, Eduard Portella
Antares Consulting