EDITORIAL

I Jornadas nacionales de Psicogeriatría

Nos llama mucho la atención como se está minimizando el problema del envejecimiento desde su perspectiva psicogeriátrica, ya que estos problemas pensamos que son propios de la tercera edad.
Para comprender esta realidad en nuestras propias carnes, podemos plantear con dos enfermedades: "Cáncer de mama" y "Cáncer de colon", en una población de entre 35 y 50 años, un símil para comprender que conocemos que muchas personas no han muerto si estas enfermedades se han detectado a tiempo y además se han realizado acciones de prevención y control, la situación de irreversibilidad y muerte se reduce a mínimos controla bies.
Es por ello que con una adecuada labor en el campo de la Psicogeriatría, creando y desarrollando mejores y cualificados servicios de atención primaria, muchos mayores encontrarán el consuelo y la tranquilidad, ya que problemas y enfermedades mentales básicas se pueden controlar si existe una buena voluntad sociosanitaria. La Fundación Española de la Tercera Edad, está organizando el 23 y 24 de septiembre las I Jornadas nacionales de Psicogeriatría, en las que participarán los profesionales más cualificados del ámbito psicogeriátrico del país.
Por otra parte, es necesario abordar este problema no solo desde la perspectiva de la atención pública sino que los propios mayores aprendan a acceder a la oferta privada para resolver sus problemas y enfermedades.
Esta situación nos debe hacer reflexionar sobre los datos de las encuestas del CIS, sobre personas
mayores que revelan datos sobre sus temores y principales preocupaciones: enfermedad, 47%; pérdida de memoria 33%; soledad 22%; tener que depender de otros 17%; dolor 14%; y el sentimiento de inutilidad 13%.
Ellos expresan que es la propia sociedad que les observa como personas enfermas en un 47%, además de inactivas, tristes y molestas, cuando la realidad es que en su opinión (86%) no se ven personalmente de esta manera. Es de rigor reconocer que el consumo permanente y prolongado de fármacos está llevando a que entre todos nos planteemos reconocer que existe una población mayor adicta al consumo de medicamentos, los datos son aterradores: uno de cada tres reconoce consumir entre uno y dos medicamentos al día (59%), con esta dependencia farmacológica, casi la mitad de ¡os mayores de 65 años acude a la consulta del médico una o dos veces por semana y solo el 5% asegura no haber ido al médico en los últimos 12 meses.
Sólo con una labor de prevención en el campo psicogeriátrico podremos abordar problemas cotidianos de las personas mayores para hacerles sentir más útiles, más queridos, pero sobre todo hacerles conocer que la sociedad debe dejar constancia de la necesidad de respetar por encima de todo los derechos individuales de cada uno de ellos.

Gonzalo Ruiz
Fundación Española de la Tercera Edad