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Intensidad
de cuidados médicos y Grupos de Utilización de Recursos
JJ.
Solano Jaurrieta, E. lópez Álvarez, MJ. Virgós
Soriano, O. Melón Lozano
Servicio
de Geriatría. Hospital Monte Naranco (Oviedo)
Resumen
Objetivo: Conocer la posible relación existente entre
los distintos grupos de la clasificación RUG-T18 y la intensidad
de cuidados médicos en un servicio de Geriatría.
Material y métodos: Se estudian los pacientes ingresados
en nuestro servicio entre el 15/2/97 y el 30/5/97 (n=393). Se realiza
su clasificación en función de los criterios de la clasificación
RUG-T18. La intensidad de cuidados médicos se valora a través
de las siguientes variables intermedias: solicitud de pruebas bioquímicas,
hematológicas, microbiológicas, de imagen y peticiones
de interconsulta. Se analiza la media de solicitudes para cada variable
y para cada grupo de la clasificación, realizándose
una comparación de las mismas It de Student).
Resultados: Los únicos grupos representados en la muestra
fueron: cuidados especiales (5), y clínicamente complejos (CI.
El número global de peticiones fue de 17,9+15,6 para el grupo
Cyde 5,1+7,5 para el grupos (p<0.05)
1.-Grupo C: Hematología 1,5+1,8; microbiología 0,98+1,4;
pruebas de imagen 1,3±1,5; ECG 0,8+0,8; bioquímica 12,4+
12,3; peticiones de interconsulta 0,69±0,8.
2.-Grupo S: Hematología 0,6+ 0,8; microbiología 0,25+0,4;
pruebas de imagen 0,4+0,6; ECO 0,18±0,4; bioquímica
3,4+5,8; peticiones de interconsulta 0,25 ±0,4.
La comparación de ambos grupos resulté en cada caso
estadísticamente significativa (p<0.05)
Conclusiones: La clasificación RUG-T18 permite establecer
diferencias, independientemente de su utilización más
clásica en el cálculo de cargas de atención directa,
en lo que se refiere a intensidad de cuidados médicos, de modo
que el grupo C utiliza una mayor intensidad que el 5.
Palabras
clave: Anciano. Hospitalización. Sistemas de clasificación
de pacientes. Grupos de utilización de recursos.
Summary
Objective: lo evaluate relationship between RUG-118 classification
system and intensity of medical caro in a Geriatric department.
Methods:We assesed all patients admited to our unit between
2/15/97 and 5/15/97 (n=393). We have used RUG-118 classification.
lntensity of medical care was collected using the following indirect
data: laboratory testing (biochemistry, hematology, microbiology),
imagingtests, EKG, consultingrequest. We evaluated the means for each
request and for each RUG-118 group and we cnmpared them (Student's
tI.
Results: lhe only RUG-118 classification groups represented
in the sample were: special care (SI and clinically complex (C).The
global number of request were: group C= 17.9±15.6; group S=
5.1+7.5 (p<0.05)
1.-Group C: hematology 1.5+1.8; microbiology 0.98+1.4; magos tests
1.3+ 1.5; EKG 0.18+0.4; biochemistry 3.4+5.8; consulting request 0.69
+ 0.8.
2.-Group S: hematology 0.6+0.8; microbiology 0.25+0.4; magos tests
0.4+0.6; EKG 0.18+0.4; biochemistryl 3.4+5.8; consulting request 0.25+0.4.
The difference between both groups was significant Ip <0.05).
Conclusion: lhe RUG-118 classification allow to evaluate diferences
with regard te intensity of medical care. The group C uses more intesity
of medical care than group 8.
Key
words: Elderly inpatients. Hospitalization. Patient Classification
systems. Resource Utilization groups.
Introducción
Aunque
existe un cierto consenso relativo a que los sistemas de clasificación
de pacientes clásicos (DRGs, PMCs)1-3 muestran deficiencias
para captar la variabilidad propia de los modos de presentación
y de las consecuencias de la enfermedad en los pacientes ancianos4,
aún no disponemos, a nivel hospitalario, de alternativas suficientemente
sólidas a los mismos5-6.
Sí podemos acercarnos, sin embargo, a intuir las principales
características que dichos sistemas alternativos deberían
reunir:
- Deberían
tener en cuenta el impacto funcional de la enfermedad, que se ha
demostrado factor pronóstico imprescindible en este tipo
de población, y que por lo tanto debe matizar de modo inequívoco
los resultados de nuestra intervención5-7.
- Igualmente,
deberían considerar de algún modo los objetivos del
ingreso8, ya que ante un mismo diagnóstico,
la finalidad de nuestra actividad puede variar enormemente (desde
la curativa hasta la paliativa, rehabilitadora o meramente custodíal),
lo que del mismo modo modificará el tipo de recursos que
pondremos en marcha en cada caso, tanto desde el punto de vista
de la atención directa por parte del personal auxiliar como
desde el punto de vista diagnóstico o de técnicas
de tratamiento.
- Por
otra parte, deberían ser aplicables en la mayor parte de
las unidades dedicadas al tratamiento de los pacientes ancianos,
abarcando íntegramente el "continuo asistencial', y
consiguiendo el mayor grado posible de explicación de la
varianza en los costes globales de atención en cada caso9-10.
Evidentemente,
y al menos hasta el momento, no disponemos de ningún sistema
que haya demostrado suficientemente su capacidad para dar respuesta
a estas premisas iniciales, aunque de entre los disponibles el que
parece acercarse más a las mismas es el conocido como "Grupos
de Utilización de Recursos" (en sus diferentes versiones)11-14,
Es posible que, al menos parcialmente, ello sea debido a la consideración
de las unidades de cuidados hospitalarios y posthospitalarios como
"compartimentos estanco" no relacionados, dotados de sus
propias reglas y en los que se aplican procedimientos diferentes de
evaluación, entre los que se encuentran diferentes sistemas
de clasificación de pacientes. De este modo, a nivel hospitalario
conocemos bien el comportamiento de los "Grupos Relacionados
con el Diagnóstico" en lo que se refiere a estancias medias
hospitalarias, intensidad de utilización de medios diagnósticos
y de tratamiento15 y a nivel posthospitalario
el comportamiento de los "Grupos de Utilización de Recursos"
en lo que concierne a tiempos diarios de11-14
atención por parte del personal auxiliar.
Sin embargo, a nivel de las unidades hospitalarias de atención
al anciano ambos planteamientos se combinan, parlo que sería
de interés conocer el comportamiento de este tipo de clasificaciones
alternativas respecto a lo que podríamos denominar "intensidad
de cuidados médicos", problema al que nuestro grupo quiere
realizar una primera aproximación a través de este estudio.
Material
y métodos
Se trata
de un estudio epidemiológico longitudinal y prospectivo llevado
a cabo sobre los pacientes dados de alta de nuestras unidades de agudos
y media estancia en el período comprendido entre 15/2/97 y
el 15/6/97 (n=430, 59,3% mujeres, edad media 79,18+9,18 años).
La inclusión se realizó de modo sistemático sin
contemplarse posibles criterios de exclusión. La codificación
de las variables objeto de estudio fue realizada por el médico
responsable de cada caso.
Las variables consideradas son las siguientes:
1. Clasificación (al ingreso) en función de los criterios
RUG-T18 (la sistemática concreta de esta clasificación
ha sido publicada previamente por16 nuestro
grupo)
2. Como variables indirectas que pudieran reflejar la "intensidad
de cuidados médicos" se consideró el número
de pruebas diagnósticas utilizadas en cada caso, divididas
en: Número de hemogramas y número de parámetros
bioquímicos y microbiológicos, pruebas de imagen, electrocardiogramas
e interconsultas (incluyéndose tanto las efectuadas a otros
servicios clínicos como a la unidad de trabajo social). No
se tuvieron en cuenta las solicitudes realizadas en el servicio de
urgencias, al no depender éstas de las decisiones adoptadas
en nuestro servicio. La posible relación entre la variable
independiente (grupos de la clasificación RUG-T18), y las variables
dependientes (nº de pruebas diagnósticas) se analizó
mediante la prueba estadística t de student (SPSS para windows).
Resultados
1. Descriptivos:
La distribución en función de la clasificación
RUG-T18 de los pacientes incluidos en nuestra muestra se refleja gráficamente
en la Figura
1, y el número medio de solicitudes para cada
una de las pruebas consideradas en la Figura
2.
2. Analíticos: Los resultados comparativos para cada una de
las pruebas diagnósticas en cada uno de los grupos de la clasificación
RUG-T18 presentes en la muestra se ponen de manifiesto en la Tabla
1 (para los dos grandes grupos clínicos representados)
y Tabla 2 (para los subgrupos de pacientes
clínicamente complejos igualmente representados en nuestra
serie)
Dicha comparación alcanza significación estadística
en el primer caso, de modo que el grupo C (clínicamente complejos)
consume una mayor proporción de los recursos diagnósticos
considerados que el grupo S (cuidados especiales). No es posible,
sin embargo, describir diferencias en el caso de los subgrupos de
pacientes clínicamente complejos que la clasificación
diferencia en función de incapacidad (CA, CB y CC), excepto
en el caso de las interconsultas, que se solicitan con mayor frecuencia
en los subgrupos de mayor incapacidad (GB y CC).
Discusión
Los sistemas
de clasificación de pacientes pretenden explicar el máximo
de variabilidad en los modos de presentación de la enfermedad1.
Desde una perspectiva clínica, esta variabilidad es real (especialmente
en el caso del anciano)4, pero cada sistema
capta tan sólo una parte de la misma. Por otra parte, y al
menos teóricamente, la misma se relaciona con determinadas
variables de coste, lo que justifica su utilización como base
de los sistemas de financiación1.
Los profesionales de la atención al anciano tenemos una perspectiva
bastante exacta de los factores que determinan la complejidad de la
enfermedad en el anciano, y en consecuencia esa variabilidad. Estos
factores deberían ser la base de los sistemas de clasificación
a aplicar en nuestro caso: diagnóstico y/o características
clínicas, incapacidad previa y/o secundaria al problema que
motiva el ingreso (reversible o no) y objetivos del5,8
mismo.
Como hemos comentado previamente, ningún sistema contempla,
por el momento, todas estas variables. Por otra parte, y añadido
a ello, en algunos casos no se ha estudiado el comportamiento de los
mismos para explicar diferencias relativas a determinados indicadores
de resultado o proceso destinados a evaluar nuestra actividad, por
lo que resulta difícil avalar su generalización en nuestro
medio.
Nuestros resultados constituyen un modesto primer paso en esta dirección.
Los grupos de utilización de recursos contemplan como variables
explicativas de los costes derivados de la atención directa
por parte del personal auxiliar algunas características clínicas
relacionadas con el objetivo del ingreso (como el grupo de Rehabilitación)
y el grado de incapacidad (a través de su escala de actividades
de la vida diaria), y ello nos ha permitido mostrar también
diferencias relativas a utilización de pruebas diagnósticas
en cada caso11-14.
Es decir, existe un factor de variabilidad no captado por sistemas
más clásicos, como los DRGs, que penalizarían
a las unidades que tratan pacientes más complejos desde el
punto de vista de las estrategias diagnósticas1.
Simplemente alcanzamos a vislumbrar una posible solución. En
el caso de los neonatos, los pediatras subdividen cada DRG en función
del peso al nacimiento, parámetro considerado por ellos factor
pronóstico fundamental17. ¿Cabría
la posibilidad de hacer lo propio en el caso de los ancianos respecto
a nuestros parámetros pronósticos clásicos, la
incapacidad y los objetivos de la atención, disminuyendo la
variabilidad intragrupo del sistema de clasificación hoy vigente
en el medio sanitario, y mejorando la fiabilidad de las comparaciones
realizadas en base a él y la adecuación de la financiación
de cada servicio?.
Nuestro estudio avala, aunque muy parcialmente, esta posibilidad.
Es evidente que nuestros resultados pueden estar parasitados por el
estilo de práctica local. Serían necesarios estudios
multicéntricos más amplios, y una mayor definición
de las variables objeto de interés para extraer conclusiones
definitivas. Pero puede ser el inicio de un camino en la dirección
correcta.
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