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Impacto
de la medición de la casuística en la evaluación
de la eficiencia técnica de los centros socio-sanitarios
José
Luis Martínez Zahonero*, **, Pablo Garrido*, Salvador Peiró*,
***, Anna Garcia-Altés*, ****,
Esteban Carrillo Ridao*, Francesc Martínez*****
*Fundación
Instituto de Investigación en Servicios de Salud (IISS), Valencia;
**Facultat de Ciencies Econòmiques i Empresarials. Universitat
de Valencia; ***Institut Valencià d'Estudis en Salut Pública
(IVESP); ****Agencia d'Avaluació de Tecnologia Mèdica,
Barcelona; *****Programa Vida als Anys. Servei Català de la
Salut.
Resumen
Antecedentes: El objetivo de este trabajo es analizar la eficiencia
relativa de los centros socio-sanitarios de Cataluña, utilizando
análisis de frontera no paramétricos, y das medidas
de producto: estancias y estancias ponderadas por el peso relativo
de los Ressource Utilization Groups III (RUG III).
Material y método: Se combinaron datos provenientes
de la Enquesta d'avaluació de residents sòcio-sanitaris
(EARSS) de 1994 con datos de estructura y actividad de la Estadística
d'Establiments socio-sanitaris en régim d'internat i d'unitats
sòcio-sanitàries en establiments sanitaris i socials
correspondiente a 1991 (EESSC-91) para obtener una base de datos de
centros socio-sanitarios que incluía el peso RUG medio de cada
uno en 1994. Se utilizó el Análisis Envolvente de Datos
para valorar comparativamente la eficiencia de los centros utilizando
las dos medidas de producto mencionadas y análisis de eficiencia
global y técnica.
Resultados: Existen amplias variaciones en la eficiencia relativa
de los CSS, con más de la mitad de los centros por debajo de
la frontera de eficiencia. Cuando se incorporé el peso RUG-lll
como output, en el análisis de eficiencia técnica 20
de los 52 centros (8 menos que cuando se utilizó exclusivamente
el número de estancias corno output) mostraron algún
tipo de ineficiencia global. Respecto a la eficiencia técnica
pura, 20 centros (los mismos que en el análisis de eficiencia
técnica global y sólo 1 menos que cuando se consideró
exclusivamente el número de estancias como output) se situaron
por debajo de la frontera.
Conclusiones: los resultados obtenidos muestran tanto la existencia
de una amplia variabilidad en la eficiencia relativa de los centros
socio-sanitarios, como la necesidad de considerar la casuística
a la hora de valorar esta eficiencia y de incorporar -en algún
modo- indicadores de calidad a este tipo de comparaciones.
Palabras clave: Centros socio-sanitarios. Eficiencia. Casuística.
Análisis envolvente de datos.
Abstract
Background: This mark aims to analyze the relative efficiency
of the nursing home centres in Catalonia, using non-parametric frontier
analysis, and two product measures: stays and stays weighted by the
relative weigh of the Resource Utilization Groups III (RUG III).
Methods and material: We combined data originating from the
Nursing homes assessment survey of 1994 with structure and activity
data of the Health and nursing home centres statistics survey corresponding
to 1991 to obtain a nursing home centres data base that was including
the RUG-lll weight middle of each one o 1994. It was used the Data
Envelopment Analysis to evaluate comparatively the efficiency of the
centres using the two mentioned product measures and global and technical
efficiency analysis.
Results: Wide variations o the relative efficiency of the nursing
homes were identified, with more than half of the centres below the
efficiency frontier. When it was incorporated the RUGR II weight as
output measure o the technical efficiency analysis, 20 of 52 centres
(8 Iess than was used exclusively the number of stays as output) showed
some type of global inefficiency. With respect to the pure technical
efficiency, 20 centres (the same that o the analysis of global technical
efficiency and only 1 less than when was considered exclusively the
number of stays as output) were located below the frontier.
Conclusions: The results show the existence of a wide variability
u the relative efficiency of the nursing home centres in Catalonia,
as well as the need of considering the case-mix for evaluating this
efficiency, and of incorporating -lo some manner- indicators of quality
into this type of comparisons
Keywords:
Nursing borne. Efficiency. Case-mix. Data envelopment analysis.
Introducción
En los
últimos años se asiste en todos los países desarrollados
a un creciente interés por la atención a los ancianos
en general, y por la asistencia prestada en los centros socio-sanitarios
(CSS) en particular, incluyendo aquí desde los hospitales de
crónicos hasta las residencias asistidas de ancianos1,
principal clientela de este tipo de centros. Entre las razones de
este interés cabe citar: 1) el crecimiento de la demanda, que
tiene un componente cuantitativo -demográfico- en el progresivo
envejecimiento de la población, pero también -y sobre
todo- un componente cualitativo, derivado de una mayor preocupación
por la calidad de vida, los cambios socio-familiares y los cambios
en los patrones de morbilidad2,3; 2) la
extensión de la cobertura de los sistemas de bienestar, que
ha trasladado al Estado, en una situación de crisis económica
no coyuntural costes tradicionalmente asumidos por las familias4;
3) el crecimiento de los costes de los servicios socio-sanitarios,
tanto por la diversificación e intensificación de los
cuidados corno por la utilización intensiva de personal en
estos servicios, del que se busca una mayor cualificación y
multidisciplinariedad5,6; 4) la insuficiencia
cuantitativa de recursos orientados a la atención de los procesos
crónicos y su posible (y muy discutida) sustitución
por el uso inapropiado de servicios hospitalarios de agudos7
y 5) la percepción social de que los servicios públicos
de bienestar -incluidos los sociosanitarios- no funcionan con toda
la eficiencia posible8.
Respecto a este último punto, el análisis de la eficiencia
de los CSS enfrenta diversos problemas, en buena parte compartidos
con el resto de servicios de salud, tanto en la definición
de los recursos como, y sobre todo, en la del producto9.
Desde un punto de vista microeconómico, una unidad de producción
es técnicamente eficiente cuando obtiene la máxima producción
posible (outputs) para una combinación dada de factores de
producción (inputs), relación que se denomina función
de producción. Dado que la función de producción
representa una frontera de producción posible, si una unidad
se sitúa por debajo de esta función significa que está
operando ineficientemente, siendo la razón entre la producción
real y la potencial una medida de su grado de ineficiencia10,11.
Farrell12 denominó eficiencia técnica
a esta razón entre producción real y potencial para
un nivel dado de inputs, para diferenciarla de la eficiencia asignativa
(combinación de factores de producción que minimiza
el coste de producción). Forsund et al13
distinguieron un tercer tipo de eficiencia productiva, la eficiencia
de escala, que surge cuando la empresa esta operando en su tamaño
óptimo. Para Farrell12 la eficiencia
global se alcanza cuando la unidad de producción es eficiente
técnicamente y en cuanto a los precios de los factores, que
incluirían la eficiencia asignativa y la de escala.
La forma tradicional de medir la eficiencia relativa de los CSS es
comparar su coste medio por estancia, pero este indicador, de un lado
no ofrece información acerca de la calidad de la atención
o los resultados y, de otro, no permite separar que parte de la variabilidad
observada depende de cada CSS y que parte deriva de factores exógenos14.
Otra posible forma de abordar esta medición es a través
de las aproximaciones de frontera, en las que los centros con la mejor
eficiencia productiva definen una frontera por debajo de la cual se
sitúa el resto de centros menos eficientes. Existen diversos
métodos para construir estas fronterns15-18
(para-métricos, deterministas o estocásticos, y no para-métricos),
siendo el Data Envelopment Analysis (DEA, análisis envolvente
de datos) uno de los más conocidos y utilizados19-20.
El DEA, descrito más ampliamente en el anexo, es una técnica
inicialmente desarrollada por Chame, et al11,
basándose en los trabajos pioneros de Farrell12,
que utiliza la programación lineal para la búsqueda
de las combinaciones óptimas de recursos y productos, basándose
en los resultados observados. El método evalúa la eficiencia
de cada unidad productiva en relación a los modelos óptimos
de producción observada, estimados según el rendimiento
de las propias unidades analizadas.
Un aspecto esencial de los análisis de eficiencia es la definición
del producto que, en los CSS, suele identificarse con las estancias.
Sin embargo, esta aproximación ha sido muy criticada, ya que
existen importantes diferencias en consumo de recursos entre los pacientes
que son obviadas cuando se utiliza esta medida del output, y que conducirían
a considerar ineficientes aquellos centros que atienden pacientes
con mayores necesidades21. Esta situación
ha conducido al desarrollo de los sistemas de medición de la
casuística que, en los CSS, son básicamente sistemas
que ponderan la estancia en función de determinadas características
-dependencia y otras- que tienen influencia en los costes22.
El objetivo de este trabajo es analizar la eficiencia técnica
de los CSS de Catalunya utilizando las estancias como medida del producto,
así como los cambios experimentados cuando se añade
a este producto una medida de casuística específica
para este tipo de centros, como los Ressource Utilization Groups III
(RUG III, Grupos de utilización de recursos).
Material
y método
Fuentes
y tratamiento de los datos.- La información sobre clasificación
de los pacientes proviene de la Enquesta d'avaluació\ de residents
sóciosanitaris (EARSS-94), realizada a finales de 1994 por
una empresa especializada en evaluación de residentes socio-sanitarios
contratada por el Servei Catalá de la Salut. La evaluación
fue realizada por enfermeras especializadas de esta empresa que evaluaron
un total de 4742 residentes en 60 centros socio-sanitarios vinculados
al Programa Vida als Anys. El cuestionario base, con mas de 250 variables,
estaba diseñado para permitir la construcción de los
RUG-lll y determinados índices de dependencia, y disponía
de un detallado manual de instrucciones para su cumplimentación23.
Los datos sobre el tamaño, actividad, personal y costes de
los CSS de Catalunya provienen de la Estadística d'establiments
sácio-sanitaris en régim d'intemat i d'unitats sócio-sanitáries
en establiments sanitaris i socials correspondiente a 1991 (EESSC).
La EESSC es una modificación de la Encuesta de establecimientos
sanitarios en régimen de internado que incluye información
relativa a la actividad de larga estancia. La EESSC incluye tanto
centros destinados exclusivamente a actividad socio-sanitaria como
centros dedicados básicamente a pacientes agudos, pero que
cuentan con plazas socio-sanitarias. Aunque durante la realización
del estudio estuvo disponible la EESSC correspondiente a 1992, se
optó por utilizar la de 1991 debido a que este año la
estadística sufrió diversos procesos de validación,
y la ganancia en fiabilidad y calidad de la información fue
considerada de mayor utilidad que la cercanía al momento actual.
La EESSC 1991 recogía información de 60 CSS, incluyendo
datos de estructura (número y tipo de camas), actividad (ingresos,
altas, estancias, hospital de día, etc.), tiempo contratado
de las diferentes categorías de personal, expresado en equivalentes
de jornada, e ingresos y gastos (estructurados bajo los capítulos
y artículos típicos de la contabilidad presupuestaria:
compras, variación de existencias, servicios externos, tributos,
personal, otros gastos de gestión, gastos financieros, perdidas
procedentes del inmovilizado y gastos excepcionales, y dotación
para amortizaciones). La EESSC es cumplimentada por cada centro por
los responsables del mismo, conforme a un detallado Manual de Definiciones24.
En 7 de los centros existentes en la EESSC-91 no se realizó
la EARS94 (4 porque no existían ya en 1994, y el resto por
no mantener el concierto con el Servei Catalá de a Salut) y
fueron excluidos del análisis al no disponerse de datos sobre
su casuística. Adicionalmente se eliminó 1 centro de
14 camas porque sus datos contenían importantes errores. Por
tanto, el análisis final se realiza sobre 52 centros para los
que se dispone de la información proveniente de ambas encuestas.
Estas bases de datos se combinaron para obtener una base de datos
de centros socio-sanitarios que incluía el peso RUG medio de
cada uno en 1994. Este peso es el indicador de gravedad respecto a
costes utilizado para ajustar el pago de la estancia a los centros
reembolsados por el sistema RUG-lll en Estados Unidos, y aunque su
relación con los costes no esta validada en nuestro entorno,
es -por el momento- el único índice sintético
de casuística disponible a partir de los RUG-lll.
Instrumentos
Los RUG-lll son un instrumento de medición indirecta del consumo
de recursos desarrollado en la Universidad de Michigan25-26
para sustituir versiones anteriores de este mismo sistema27-28
y diseñado específicamente con el propósito de
servir como sistema de financiación de las residencias asistidas28-29.
El sistema de clasificación RUG-lll comprende siete categorías
clínicas principales (CCP), jerárquicamente organizadas
y ordenadas según coste. Cada CCP se subdivide en grupos, en
función de diversos criterios, hasta totalizar los 44 Grupos
RUG-lll. Aunque dentro de cada CCP los Grupos RUGR II también
están jerárquicamente ordenados en función del
coste esperado, es posible que los Grupos iniciales de una categoría
sean de mayor coste que los últimos de la CCP previa. Los individuos
son asignados a una u otra CCP en función de criterios clínicos,
excepto en el caso del grupo de Rehabilitación Especial, en
el cual entran aquellos individuos que han recibido rehabilitación.
Las definiciones para cada una de estas 7 categorías principales
son: 1) Rehabilitación Especial (A-REHB): recoge 12 grupos
en función de la realización de terapia física
ocupacional o del habla. Los residentes deben reunir determinados
criterios de duración, intensidad y frecuencia de la terapia;
2) Servicios Extensivos (B-EXTR): Incluye 3 grupos de residentes que
tienen al menos una puntuación de 7 en el índice Actividades
de la Vida Diaria del RUG-lll y cumplen al menos uno de los siguientes
criterios: alimentación parenteral, aspiración, traqueostomía,
ventilador/respimador; 3) Cuidados Especiales (C-SPCR): Incluye 3
grupos de residentes que tienen al menos una puntuación de
7 en el índice AVD del RUG-lll y cumplen al menos uno de los
siguientes criterios: quemaduras, coma, fiebre (con vómitos,
pérdida de peso, neumonía o deshidratación),
esclerosis múltiple, úlceras de presión grado
3 ó 4, cuadriplejia, septicemia, medicación intravenosa,
radioterapia o alimentación por sonda; 4) Complejidad Clínica
(D-CCLI): Recoge 8 grupos de residentes que tienen los criterios de
Servicios Extensivos o Cuidados Especiales, pero su puntuación
en el índice AVD se sitúa entre 4 y 6, o residentes
que tienen al menos uno de los siguientes criterios: afasia, aspiraciones,
parálisis cerebral, deshidratación, hemiplejía,
hemorragia interna, neumonía úlcera de éstasís,
enfermedad terminal, infección de vías urinarias, quimioterapia,
diálisis, 4 ó más visitas del médico al
mes, oxigenoterapia o terapia respiratoria, transfusiones, cuidado
de heridas que no sean úlceras (cura de heridas quirúrgicas,
incisiones, lesiones abiertas, aparte de úlceras de éstasis
o presión, curas de úlceras de presión y cuidados
preventivos de los pies); 5) Deterioro Cognitívo (E-DTCG):
Recoge 4 grupos de residentes con una puntuación en el índice
AVD del RUG-lll entre 4 y 10, que tengan deterioro cognítivo
en una de las tres siguientes dimensiones: Toma de decisiones, orientación
o memoria; 6) Problemas de Conducta (FBEH A): 4 grupos de residentes
con una puntuación entre 4 y 10 en el índice AVD de
los RUG-lll, y con alucinaciones o con problemas diarios de comportamiento
social inadecuado, verbalmente agresivo, físicamente agresivo
o deambulador sin motivo; y 7) Funciones Físicas Reducidas
(G-PHYS): Recoge 4 grupos de residentes que no se encuentran en las
otras categorías, incluyendo aquellos que tengan criterios
de Deterioro Cognitivo, o Problemas de Conducta, pero con un índice
AVD de los RUG-lll mayor de 10.
En la Tabla 1 se muestran los 44 grupos con indicación
de la categoría clínica a la que pertenecen, los criterios
de clasificación y el peso relativo de costes de la versión
estadounidense. El cuestionario de evaluación se compone de
11 secciones destinadas respectivamente a obtener información
sobre: identificación e información general, patrones
cognitivos, patrones de comunicación, estado de ánimo
y patrones de comportamiento, patrones de actividad, funcionamiento
físico y problemas estructurales, continencia en los últimos
días, estado de la piel, diagnósticos de enfermedad
y problemas de salud, estado oral nutrícíonal, tratamientos
especiales y procedimientos. Los RUG III han sido validados en diversos
países30,31, incluyendo España.
Análisis
En primer lugar se realizó un análisis descriptivo de
la estructura y actividad de los centros socio-sanitarios en 1991,
incluyendo el peso de casuística medido por los RUG III. Igualmente
se describe el tiempo contratado de cada categoría de personal,
los tiempos medios por estancia, costes de los centros y coste por
estancia. Dada la no normalidad de muchas de estas variables se presenta.
además de la medía y la desviación estándar
(DE), la mediana (Me), los percentiles 25 y 75 (P25 y P75) que definen
el rango intercuartil (RIC), y el valor máximo y mínimo.
A continuación, se utilizó el DEA para valorar comparativamente
la eficiencia de los centros. Este análisis puede realizarse
a partir de diversos modelos10,33 que llevan
implícito un sistema de evaluación, y donde lo más
relevante es la determinación del tipo de frontera y la elección
de los recursos y productos/servicios que intervendrán en el
modelo. En este caso se ha optado como modelos de frontera envolvente
para la evaluación, por los rendimientos constantes y variables
a escala consecutivamente. Tras realizar la comparación de
la eficiencia técnica global y la pura, el análisis
se centra en el segundo modelo, dejando de lado las posibles ineficiencias
de los centros que pudiesen ser consecuencia de una dimensión
inadecuada de los mismos, intentando identificar sólo las ineficiencias
de los centros que son consecuencia del exceso de recursos para un
nivel de resultados dado. Se evita con esta elección comparar
centros de dimensiones no similares.
Desde un punto de vista sistemático se puede modelizar la actividad
de los centros basándonos en el esquema: Recursos -> Procesos
-> Resultados en salud. Se ha optado por el modelo Recursos Procesos,
utilizando como variable de "producto" (output) 2 medidas
de proceso: en un primer modelo, el número de estancias realizadas
y, en un segundo modelo, el número de estancias y el peso RUG-lll
promedio de cada centro. Como variables de recursos (ínputs)
se utilizaron: 1) gastos de los centros en materiales y compras, 2)
gastos de los centros en trabajos subcontratados, 3) otros gastos,
4) tiempo de enfermería, 5) tiempo de otros titulados medios,
6) tiempo de titulados superiores, 7) tiempo de administrativos.
El análisis envolvente, para ambos modelos, se desarrolló
en 3 fases sucesivas. En una primera fase se estableció la
frontera eficiente con la cual comparar las diversas medidas, para
ello sé identificó la eficiencia técnica global
(ETG) mediante el supuesto de rendimientos constantes a escala (CRS).
Esto es, se construyó la frontera más eficiente a partir
de las unidades de la muestra. La fase segunda fue establecer, para
las unidades que resultaron ineficientes en la fase anterior, la parte
de ineficiencia causada por problemas estrictamente técnicos.
Es decir, identificar las unidades que tienen problemas de ineficiencia
por el hecho de utilizar demasiados recursos en relación a
los resultados que producen (separándola de la ineficiencia
de las unidades derivada de una dimensión inadecuada). El modelo
para esta fase se ha construido bajo el supuesto de rendimientos variables
a escala (VRS). Era esperable que las medidas de eficiencia resultantes
en esta fase sean más altas, pero también que unidades
que antes eran ineficientes (en cuanto a eficiencia técnica
global) se encuentren ahora en la frontera más eficiente, como
consecuencia de ser comparadas con unidades estructuralmente similares.
Respecto a la tercera fase del análisis, puede considerarse
que la eficiencia técnica global (ETG) está compuesta
por la ETP y eficiencias de escala (EE) de la forma siguiente: ETG
= ETP * EE. Así, una vez obtenida la eficiencia técnica
global y la eficiencia técnica pura, puede derivarse la eficiencia
de escala ([E = ETG / ETP). El resultado de esta medida indicará
la parte de ineficiencia causada por problemas de dimensión,
es decir, la que se debe a un tamaño inadecuado de los centros.
Las unidades que tengan una eficiencia de escala menor que 1, son
unidades con problemas de escala en la producción. Del mismo
modo, cuando más alejada está una unidad de este valor,
más lo estará de ofrecer los servicios óptimos.
En este trabajo no se ha evaluado sí dicha ineficiencia es
debida al hecho de que la unidad se encuentre sobre el nivel óptimo
o por debajo, aspecto que, no obstante, podría realizarse bajo
el supuesto de rendimientos no crecientes a escala.
Resultados
En la
Tabla 2 se presentan los estadísticos de la
oferta de plazas socio-sanitarias en Catalunya.
De las 6153 plazas que reúnen los 52 centros analizados, 4127
(71%) son socio-sanitarias. El promedio de camas socio-sanitarias
por centro se sitúa en 79 (DE:74), pero la mediana (Me) es
menor (55). Por cuartiles, un 25% de los centros tienen menos de 32
camas, el 50% central Se sitúa entre 32 y 98 camas, y el 25%
de los centros tienen entre 99 y 372 camas. Las camas socio-sanitarias
realizaron en 1991 un total de 1.369.228 estancias, de las que el
96% fueron clasificadas como larga estancia, un 3% de convalecencia
y solo un 1% de paliativos. El promedio de estancias por centro supera
discretamente las 26.000 estancias, pero la Mediana no alcanza las
18.000.
Respecto a los indicadores de actividad, la estancia media (EM) fue
de 510 días (Me 273), mostrando una amplía variabilidad,
desde los 40 días del centro con menor EM, hasta los más
de 6 años del centro con mayor estancia media. La ocupación
es prácticamente completa, con un promedio del 94%. El índice
de rotación en consonancia con la elevada EM y la alta ocupación,
apenas supera la cifra de 1,5 pacientes por cama y año (Me:
1). El peso RUG medio (en 1994) fue de 1,06, con mediana y rango intercuartil
muy cercanos y estrechos (Me: 1,04; RIC: O,92-1,16). Los limites inferior
y superior del primer y último cuartil son 0,67 y 1,57, indicando
una baja variabilidad en la carga asistencial media por centro (todos
los centros se mueven en un rango de 1 punto).
Estos 52 centros emplearon algo más de 5 millones de horas
(642.158 jornadas de 8 horas) en actividad socio-sanitaria, de las
que el 40,0% corresponden a enfermería auxiliar, un 21,5% a
enfermería titulada (al que habría que añadir
un 1,1% de fisioterapeutas). Los titulados superiores suponen el 6,7%
del tiempo contratado, tratándose en su mayor parte de médicos
generales. El tiempo contratado para servicios de administración
y gestión (incluyendo dirección de los centros) alcanza
el 7,9% del tiempo total y un 20,5% corresponde a servicios hoteleros
(cocina, lavandería, limpieza) y de mantenimiento general.
Adicionalmente, los centros cuentan con personal voluntario y estudiantes
(fundamentalmente de auxiliar de enfermería) que les suponen
un 4,9% adicional de tiempo laboral. En conjunto, el 62,8% del tiempo
contratado corresponde a enfermería (titulada, fisioterapeutas
y auxiliares de clínica) y la ratio enfermera titulada (auxiliar
de enfermería se sitúa en 1,86 horas de auxiliar por
hora de enfermera).
En la Tabla 3 se muestra el tiempo contratado por
estancia para algunas categorías de personal, ocasionalmente
agrupadas. Así, los centros sociosanitarios emplean 0,24 horas
(15 minutos) de titulado superior por estancia; 2,25 horas de enfermería
(0,77 horas de enfermera titulada, 0,04 de fisioterapeuta y 1,44 de
auxiliar de enfermería); 0,28 horas destinadas a administración
y dirección; y 0,77 horas de servicios generales (con personal
propio). En conjunto, los centros emplearon 3,6 horas de personal
por estancia, a lo que habría que añadir otras 0,17
horas de personal voluntario y estudiantes.
En la Tabla 4 se presenta una síntesis de la
contabilidad de los centros. El gasto total ascendió a 8.756,8
millones de pesetas, con un promedio de 168,6 millones por centro,
siempre en 1991, y una amplia dispersión. La mediana no alcanza
los 111 millones de pesetas y el 50% central de los establecimientos
se situaron entre 68 y 205 millones. El centro con menor gasto apenas
supera los 20 millones de pesetas, mientras que el de mayor gasto
sobrepasó los 851 millones. El gasto de personal supuso el
66,1% del total; compras, con el 16,9%, es la segunda partida en importancia,
siendo la comida (propia o externa) fármacos, lavandería
y limpieza externa los subapartados de mayor importancia. Los trabajos
y servicios externos supieron el 10,3% del gasto total, siendo reparaciones
y suministros las partidas de mayor volumen, seguidas por alquileres
y servicios externos. Los impuestos y tributos supusieron el 0,6%
del gasto total, aunque el impuesto sobre beneficios apenas alcanzó
el 0,2%. Respecto al personal, obviamente son las partidas de salarios
y seguros sociales las que configuran la mayor parte de este capitulo.
Entre las otras partidas cabe destacar un 1,3% dedicado a gastos financieros
y el 3,1% destinado a dotaciones para amortización de inmovilizado
material. El coste medio por estancia se situó en 6.899 pesetas,
con un rango intercuartil entre poco más de 6.000 y menos de
8.000 pesetas. Desglosado por factores, el coste medio de personal
por estancia fue de 4.053 pesetas, compras supuso 1.418 pesetas por
día y trabajos externos alcanzó, en promedio, las 624
pesetas por estancia.
En cuanto a los resultados del AED, cuando se utilizó como
output el número de estancias producidas por cada centro, sin
considerar su casuística (Tabla 5), y en la
primera fase del análisis destinada a medir la eficiencia técnica
global (ETG), los centros obtuvieron una puntuación promedio
e 0,84, relativamente cercana a la unidad. Sin embargo, 28 de los
52 centros se situaron por debajo de la frontera de eficiencia. El
rango de ETG varió entre 0.40 para el centro mas ineficiente
(esto es, tendría que reducir sus inputs en un 60% para alcanzar
la frontera de eficiencia definida por su comparación con el
conjunto) a 099, prácticamente en los límites de la
eficiencia) y 13 de los centros tenían puntuaciones por debajo
de 0,75. Respecto a la eficiencia técnica pura ([IP), 21 centros
(7 menos que en el caso anterior) se situaron por debajo de la frontera.
La puntuación promedio, menor al realizarse las comparaciones
teniendo en cuenta las dimensiones de los centros, fue de 0,92 y el
rango de ineficiencia técnica pura osciló entre 0.46
(el centro tendría que reducir en un 56% sus inputs para alcanzar
la frontera de eficiencia) a 099, pero sólo 5 centros puntuaron
por debajo de 0,75. En algunos casos (por ejemplo, los centros 15,
31 y 49), la ineficiencia esta claramente relacionada con un problema
de escala, mientras que en otros (por ejemplo, los centros 3, 20 y
32), la ineficiencia no se alteró al considerar la escala.
En conjunto, 26 centros presentan problemas de ineficiencias de escala
(EE), que aunque pequeñas en la mayor parte (puntuación
media de 0,93),son importantes en algunos casos.
Cuando se incorporó el peso RUG-lll como output, en el análisis
de eficiencia técnica global (Tabla 5, tres últimas
columnas), 20 de los 52 centros (8 menos que cuando Se utilizó
exclusivamente el número de estancias como output) mostraron
algún tipo de ineficiencia global. El rango de ineficiencias
promedio 0,92- varió entre 0,46 para el centro más ineficiente
a 0,99, prácticamente en los límites de la eficiencia).
Ocho centros mostraron puntuaciones por debajo de 0,75. Destacan algunos
centros, como el 15, 22, 31 y 49 que pasan de puntuaciones inferiores
a 0,75 en el análisis sin considerar el peso de la casuística,
a situarse prácticamente en la frontera de eficiencia global
si este se considera, indicando que su ineficiencia en el análisis
previo estaba relacionada con ¡a mayor gravedad de los pacientes
que atienden. Respecto a la eficiencia técnica pura en este
segundo modelo, 20 centros (los mismos que en el análisis de
ETG, y sólo 1 menos que cuando se consideró exclusivamente
el número de estancias como output) se situaron por debajo
de la frontera. En este análisis, cómo norma general
y a diferencia del análisis sin casuística, la ETP fue
muy similar a la ETG, lo que orienta hacia la presencia de confounding
entre tamaño de los centros y gravedad de los pacientes, efecto
que llevaba a considerar como ineficiencias de escala la atención
a pacientes de mayor gravedad. En este caso, sólo 4 centros
mostraron ineficiencias de escala, y siempre muy cercanas a la frontera.
Discusión
El objetivo
de este trabajo era la evaluación comparativa de la eficiencia
técnica de los centros de media y larga estancia de Cataluña
a partir de un modelo orientado a los recursos, esto es, desde una
perspectiva que sitúa en la frontera de eficiencia a los centros
que minimizan los recursos para obtener un determinado volumen de
producto. El OEA evidenció la presencia de ineficiencias en
algunos centros, así como de ineficiencias puras, siempre en
comparación relativa al resto de centros, cuando se utilizó
como producto el número de estancias realizadas. Dadas las
diferencias entre pacientes en cada centro, que podrían implicar
diferencias en recursos, el análisis se repitió incorporando
a los outputs el peso RUG-lll, lo que redujo considerablemente el
número de centros ineficientes, aspecto orientativo de que,
al menos en algunos centros, las diferencias en recursos se debían
a diferencias en la complejidad de sus pacientes.
La diferenciación entre eficiencia técnica y asignativa
es importante a la hora de interpretar estos resultados. Por eficiencia
técnica se entiende la mejor razón entre recursos y
productos, es decir, el uso más adecuado para obtener el máximo
producto. Una actividad es técnicamente ineficiente si se puede
reducir la cantidad utilizada de algún recurso productivo sin
menoscabo del producto obtenido (o, si es posible aumentar los productos
sin utilizar mayores cantidades de recursos). La eficiencia asignativa
refleja las comparaciones efectuadas a lo largo de una isocuanta de
costes. Un CSS es eficiente, desde esta óptica, si utiliza
la combinación de factores de producción que minimiza
el coste del producto. La eficiencia asignativa depende, pues, de
los precios relativos de los recursos y de sus respectivas productividades
marginales. En el primer caso, la frontera de producción expresa
la máxima cantidad de producto/servicio obtenible a partir
de unas cantidades de recursos, mientras que en el segundo, la función
frontera de costes expresa el coste total mínimo al que se
pueden obtener unas cantidades dadas de producto/servicio con unos
precios también dados. En este trabajo se ha valorado fundamentalmente
la eficiencia técnica y, por tanto, cabe la posibilidad de
que su posición relativa varíe si se considera la eficiencia
asignativa (por ejemplo, un centro que emplee mas horas de personal
de enfermería pero con menores salarios podría mejorar
su posición relativa de eficiencia).
El OEA ha sido aplicado con cierta frecuencia al análisis de
eficiencia de los centros socio-sanitarios34-38
aunque en entornos muy diversos y, en general, introduciendo variables
producto que no consideran la casuística o solo de una forma
muy parcial. Hay que señalar que, aunque en este trabajo se
ha introducido un output que ponderaba la casuística para homogeneizar
y tener en cuenta la diversidad de los pacientes en el consumo de
los recursos, se asume que la calidad de la atención es equiparable,
aspecto poco evidenciado dada la escasez de estudios comparativos
sobre la calidad de cuidados en diferentes centros. Por ello, y aunque
es habitual utilizar el OEA para indicar que cantidad de cada input
deberían reducir los centros ineficientes para situarse en
la frontera (aspecto de indudable interés en gestión
de centros), se ha preferido no incorporar estos resultados sin considerar
(y quizá esta sería una extensión natural del
presente trabajo) la relación entre los niveles de eficiencia
y la calidad de los servicios. Por este mismo motivo, no se ha considerado
el desarrollo de modelos de regresión censurada para estudiar
factores asociados a ineficiencia del tipo dependencia patrimonial,
tamaño, etc.
En cuanto a las limitaciones de este trabajo cabe destacar, en primer
lugar, las derivadas de las fuentes de datos, que incluyen aspectos
de calidad (la EESSC-91 es declarada por cada centro), la selección
de centros, limitada a los concertados y, por tanto, no extrapolable
al conjunto del sector, así como por la combinación
de datos provenientes de 2 años diferentes (1991 para los datos
de estructura y actividad, y 1994 para el peso RUG-lll). En segundo
lugar, hay que destacar que el OEA ha sido criticado por que sus resultados
muestran una fuerte dependencia de la elección de variables
de recurso y de 39ñ1~ Entre las limitaciones hay que señalar
también que la medición de eficiencia realizada es relativa
y no absoluta; esto es, no se ha determinado una frontera de eficiencia
de forma autónoma a los datos muestrales, sino empíricamente
con la información muestral y, en consecuencia, la "frontera
de la mejor práctica" no evita la posibilidad de que todos
los centros fueran ineficientes.
En todo caso, los resultados obtenidos muestran tanto la existencia
de una amplia variabilidad en la eficiencia relativa de los centros
socito-sanitarios, como la necesidad de considerar la casuística
a la hora de valorar esta eficiencia y de incorporar -en algún
modo- indicadores de calidad a este tipo de comparaciones.
Agradecimientos
Proyecto
financiado por la Fundación Caja de Madrid. María del
Puerto López nos ayudo a resolver algunos problemas de supereficiencia.
Obviamente, no es responsable del contenido o posibles errores en
este trabajo.
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ANEXO
Por el
tipo de indicador de la situación supuestamente óptima,
las técnicas disponibles para medir la eficiencia pueden clasificarse
en: a) técnicas que analizan la eficiencia de la unidad de
decisión tomando como referencia óptima el comportamiento
promedio esperado de todas las unidades analizadas, usualmente mediante
modelos de regresión multivariante y, b) técnicas que
relacionan la eficiencia de una unidad de decisión con aquellas
que muestran ser las más eficientes del grupo analizado. Para
comparar la eficiencia relativa de cualquiera de las unidades de decisión
con aquellas que tiene el mejor comportamiento observado, se puede
dibujar la frontera o límite óptimo de comportamiento
en la producción o en costes, formada por todas las unidades
más eficientes, de modo que las unidades que se encuentren
por debajo en la función de producción o por encima
en la función de costes serán relativamente más
ineficientes.
Los métodos utilizados para determinar las fronteras tecnológicas
pueden también clasificarse por el modo en que se específica
dicha frontera. Desde este punto de vista, las técnicas de
frontera disponibles pueden clasificarse en dos grupos según
utilicen o no métodos paramétricos, es decir, se precise
o no de la formulación previa de alguna forma funcional. Los
análisis paramétricos por regresión ajustan a
una forma funcional concreta de la función de producción,
normalmente la función de producción Cobb-Douglas por
sus propiedades en el ajuste. Esta técnica de análisis
de frontera de producción o de costes, puede ser determinista
o estocástica que, a su vez, puede analizarse a partir de series
transversales y de datos de panel.
El análisis frontera paramétrico determinista parte
de la restricción de que el residuo sea no positivo en la frontera
de producción o no negativo en la frontera de costes, de forma
que, por ejemplo, en el caso de la frontera de coste, ninguna unidad
puede estar por debajo de la frontera, y las que están en la
frontera forman el grupo más eficiente. Como el residuo, medido
por la distancia de la unidad considerada a la frontera, recoge además
de la ineficiencia los efectos aleatorios y las perturbaciones estadísticas
(errores de medida, problemas de especificación, etc.), en
ocasiones, el valor de aquel representa una medida de la ineficiencia
relativa poco exacta, ya que las diferencias de eficiencia puede deberse
a los otros factores citados. Esta limitación puede mitigarse
con los métodos estocásticos.
El análisis de modelos de regresión frontera estocásticos
permite separar los residuos en dos términos, uno que capta
los efectos aleatorios y las perturbaciones estadísticas, y
otro que refleja la ineficiencia de la unidad considerada, término
que deberá ser no positivo en la frontera de.producción
o no negativo en las de costes. Aunque por sus propiedades la función
de Cobb-Douglas ha sido la más utilizada, debido a sus limitaciones,
se ha extendido el uso de formas funcionales más flexibles.
Por ejemplo, la especificación translog de la función
frontera de producción presenta menos problemas de colinealidad.
A partir de una muestra, el análisis regresional intenta determinar
el poder explicativo de cada uno de los múltiples inputs que
intervienen para obtener el output. Las limitaciones de ésta
técnica residen en que se trata, en realidad, de ajustar el
comportamiento de la unidad al valor medio observado y no a unos óptimos,
es decir, da como aceptable el comportamiento medio actual. Los sesgos
en la proyección no afectaran a todas las unidades por igual,
especialmente a aquellas que posean variables de caracterización
más diferenciadas respecto de los valores medios. La propia
técnica econométrica puede aportar problemas de multicolinealidad
entre las variables incluidas, carencia de exogeneidad de las variables
explicativas y otras limitaciones.
El análisis de frontera no paramétrico, no es un método
estadístico sino de programación lineal, y con él
no se precisa postular una forma funcional
concreta. Con este procedimiento de análisis de eficiencia,
a partir de las distintas unidades de decisión, se ajusta una
envolvente formada con las unidades más eficientes y su exponente
más Conocido es el OEA. Las unidades de decisión con
comportamientos extremos o outsiders no son tomadas en consideración
y los comportamientos más eficientes se unen con segmentos
para formar la frontera. La técnica de análisis de envolvente
de datos, al considerar conjuntamente múltiples inputs y outputs,
permite efectuar comparaciones más ajustadas de los inputs
utilizados para obtener los mismos outputs o viceversa.
Dada la necesidad de disponer de unos están-da res con los
que medir la eficiencia de las un ida-des de producción, los
estudios sobre cómo medirla han estado íntimamente ligados
al estudio de las funciones de producción frontera. El estudio
de las funciones de producción frontera y de la medida de la
eficiencia técnica se facilitó a partir de los trabajos
pioneros de Farrell que, a partir de técnicas de programación
lineal, construyo un entorno convexo sujeto a rendimientos constantes
de escala y a fuerte disponibilidad de inputs, con lo cual define
una frontera de la mejor práctica, con una tecnología
lineal a trozos. El supuesto de convexidad al origen de la frontera
es habitual en teoría económica, y equivale a suponer
que si dos puntos pueden conseguirse en la práctica, también
es posible alcanzar otro que represente su media ponderada. La frontera
carece de pendiente positiva, y la convexidad es conferida por el
supuesto de fuerte disponibilidad de inputs, lo que significa que
el output no decrece aunque uno o varios de los inputs aumente y los
demás permanezcan constantes (es decir, la isocuanta no debe
tener pendiente positiva en ninguna parte). La rigidez de estas limitaciones
ha propiciado el desarrollo de técnicas que permitan considerar
situaciones con economías de escala y otras.
El OEA lo desarrollan Chames, Cooper y Rhodes, y con él se
proporciona una medida escalar de la eficiencia obtenida partir de
la resolución de un modelo matemático apoyado en técnicas
de programación lineal. Es decir, con el OEA se pretende analizar
la eficiencia de una unidad de decisión a partir de una razón
entre transformaciones virtuales de los inputs y outputs. En el OEA
las ponderaciones se caracterizan porque los pesos asignados vienen
determinados por la resolución del modelo, de forma que la
ponderación de cada unidad de decisión debe ser tal
que al asignarías a las razones de eficiencia de cada una de
las restantes unidades de decisión objeto de comparación
se obtenga un cociente menor o igual a la uno, y el resultado para
cada unidad de decisión será la valoración más
favorable en relación con las demás. El problema se
form ola a través de un problema de programación lineal,
donde cada unidad de decisión aparece tanto en la función
objetivo como en las restricciones, y la medida que se obtiene de
la eficiencia es relativa a las demás unidades objeto de comparación,
de modo que la eficiencia de cada unidad de decisión será
como máximo uno. Una unidad se define como eficiente cuando
no es posible aumentar (disminuir) uno cualquiera de sus productos
(inputs) sin aumentar (disminuir) alguno de sus inputs (outputs) o
sin reducir (aumentar) la cantidad producida (utilizada) de algún
otro output (input). La solución del problema permite clasificar
las unidades en eficientes e ineficientes y establecer un ranking
de eficiencia, obtener cierta información sobre los focos de
ineficiencia y su magnitud; es decir, se conocerá las cantidades
de inputs y outputs con las que la unidad debería haber trabajado
si hubiera sido completamente eficiente.
El OEA tiene como principal ventaja que no precisa de la asunción
de supuestos para efectuar su evaluación. Como principales
debilidades de este método pueden señalarse que no se
plantea si existe relación causal entre inputs y outputs de
la unidad que se mide, asumiendo que dicha relación existe.
Tampoco permite el OEA valorar la calidad de los outputs, considerando
que son idénticos en todas las unidades de decisión.
Así mismo, es una técnica muy vulnerable a las desviaciones
extremas y a los errores de medida, y solo debe incluirse unidades
perfectamente homogéneas.
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