Tratamiento del desprendimiento de retina producido por retinitis CMV en el SIDA

Dr. Alexander R. Irvine


Resumen

Informamos sobre una serie de 20 pacientes consecutivos con desprendimiento de retina regmatógeno (DRR) asociado a retinitis por citomegalovirus (CMV). Se muestran los resultados del tratamiento usando barreras de fotocoagulación con láser, indentación escleral, vitrectomía e inyección intravítrea de silicona. El láser a menudo se reveló inefectivo, quizás a causa de una tracción vítrea persistente. La indentación escleral pareció efectiva, solamente cuando toda el área de retinitis inactiva había sido abarcada por la indentación. La vitrectomía con aceite de silicona produjo buenos resultados iniciales, que disminuyeron con el tiempo debido a un desprendimiento recurrente inferior con progresión plana a través de la fóvea y/o una afectación papilar o foveal por la infección viral. Se estudiaron las cifras de supervivencia y la incidencia de la pérdida de visión en el ojo congénere en un intento de encontrar algunas pautas para que los cirujanos pudieran decidir el momento de proponer la intervención quirúrgica en esta situación.


Introducción

Nuevos fármacos están permitiendo a los pacientes con SIDA una mayor supervivencia y están deteniendo o retardando el progreso de la retinitis por citomegalovirus (CMV) [1,2,3,4,5]. Estos avances han dado lugar a un nuevo problema: un marcado incremento del desprendimiento regmatógeno de retina debido a roturas en áreas de retinitis CMV antigua e inactiva [3,6,7]. Diversos factores hacen que estos desprendimientos sean resistentes al tratamiento con técnicas estándars de indentación escleral, retinopexia neumática o incluso vitrectomía e intercambio fluido-gas. La aparición frecuente de múltiples roturas retiníanas posteriores, la dificultad para reconocer todas las roturas en las áreas de retina desprendida necrótica, la dificultad para obtener una adhesión térmica que selle la retina necrótica y adelgazada que rodea los desgarros, el curso natural de la retinitis y los cambios inflamatorios que afectan al vítreo son los factores antes mencionados. El tratamiento con éxito de esos desprendimientos mediante vitrectomía e inyección de aceite de silicona fue descrito por Freeman et al. en 1987 y, más recientemente, por Sidikaro et al. [6,7]. En el presente trabajo se estudian 20 pacientes con desprendimiento de retina regmatógeno causado por retinitis CMV. Parece que la posibilidad de que la miopía predisponga a tales desprendimientos es elevada. Se discuten métodos alternativos de tratamiento y sus resultados. Se documenta el efecto del aceite de silicona sobre la refracción y se examinan los datos teniendo en cuenta la expectativa de vida de los pacientes tras la intervención quirurgica y la probabilidad de afectación del ojo adelfo, en un esfuerzo por determinar la idoneidad de los tratamientos en estos pacientes.


Materiales y métodos

Entre octubre de 1989 y febrero de 1991, fueron intervenidos por el autor 20 pacientes afectos de SIDA y desprendimiento de retina regmatógeno tras retinitis CMV. Todos eran varones entre 25 y 45 años de edad. Si el desprendimiento respetaba la región macular y tenía un borde de tejido sano, se intentaba delimitar con láser y así evitar una cirugía mayor (5 casos). Si el área de roturas retinianas era localizada y lo suficientemente anterior para que pudiera ser indentada con un explante, se intentaba aplicar un procedimiento escleral estándar (3 casos). Si las medidas referidas fracasaban (en manos del autor o de otro cirujano), o el área de retina necrótica desprendida con sus múltiples agujeros era demasiado extensa o demasiado posterior para ser indentada por un explante y el desprendimiento se extendía hacia la mácula a través de retina sana, se realizaba upa vitrectomía con inyección de silicona (15 casos, incluyendo tres de los pacientes en los que fracasó el tratamiento con láser o la indentación escleral). Dos pacientes que no se intervinieron a causa de su precario estado de salud y el buen estado del ojo congénere no han sido incluidos en esta serie.

Cuando se intentaba delimitar un desprendimiento periférico, se realizabaunafila triple de impactos de láser de 250 a 500 micrómetros, sobre la retina sana rodeando el desprendimiento y todo el área de retinitis necrótica cicatricial. Cuando la retina sana lo permitía, el tratamiento se prolongaba hasta la ora serrata añadiendo una o dos aplicaciones de criopexia al final de la barrera de láser.

Se realizaba una indentación escleral mediante una banda o un explante de silicona. La vitrectomía se practicaba mediante abordaje de tres vías a través de la pars plana. La sonda de diatermia era usada para obtener una retinotomía en un área de retina necrótica con agujeros preexistentes, en el caso de que éstos estuvieran presentes en la mitad superior del polo posterior. En los demás casos, la retinotomía era practicada en retina sana desprendida superior al disco óptico. Se practicaba un drenaje interno e intercambio airefluido, aspirando repetidamente durante un período de cinco minutos en un intento de drenar lo más completamente posible en líquido subretiniano. Se aplicaba endoláser alrededor de la retinotomía sólo cuando ésta se situaba en la retina sana. Las dos esclerotomías superiores eran entonces suturadas, bombeando después el aceite de silicona dentro del ojo a través de la cánula de infusión, mientras se permitía la salida del aire a través de una aguja de 27 G introducida por la pars plana. Se rotó el ojo de tal manera que la aguja quedase situada en la parte más superior, prestando gran atención en obtener una salida total del aire y así conseguir un llenado de silicona tan completo como fuera posible. En el postoperatorio los pacientes fueron situados en posición de decúbito prono durante la noche, siendo habitualmente dados de alta al día siguiente, con la instrucción de dormir de lado pero no en decúbito supino. Ocasionalmente se presentó una catarata subcapsular posterior estrellada moderada en el primer día del postoperatorio. En ese caso, se mantuvo el ingreso hospitalario con posicionamiento estricto boca abajo 24 horas más, con lo que la opacidad habitualmente disminuía de tal manera que al día siguiente, en el momento del alta, persistían solamente escasas y dispersas vacuolas.

Tabla 1
Refracción en pacientes con retinitis CMV

* Polimetilsiloxano fluido, 1000 centistokes,
proporcionado por Dow Corning Corp.,
Servicio para la Investigación Médica, Midland



Resultados

Refracción:
es sorprendente la alta incidencia de miopía en esta serie de pacientes, planteando la cuestión de si el ojo miope puede estar predispuesto al desprendimiento de retina tras retinitis por CMV. La Tabla 1 muestra la refracción preoperatoria (equivalente esférico) de los 20 pacientes (Grupo 1). Trece de los 20 enfermos eran miopes de 3 ó más dioptrías y 17 eran miopes de al menos una dioptría. Se muestra también un grupo de control de 20 pacientes consecutivos con SIDA y retinitis CMV sin desprendimiento de retina visitados en la Clínica AIDS del Hospital General de San Francisco (Grupo 2). La diferencia entre este grupo de control y el de pacientes con desprendimiento es significativa (P=0.006).

En el postoperatorio, los ojos fáquicos llenos de silicona mostraron un cambio bastante uniforme de 6 a 7 dioptrías hipermetrópicas (Tabla 2). Este cambio se redujo en 1 a 4 dioptrías si se colocaba un cercamiento de silicona en el momento de la inyección del aceite de silicona. Dado que la mayoría de pacientes tenían más de 3 dioptrías miópicas preoperatoriamente, la hipermetropía postoperatoria habitualmente no fue severa.

Duración desde el inicio del tratamiento antiviral al desprendimiento de la fóvea: la duración desde el momento en que la retinitis CMV fue reconocida y se inició el tratamiento con ganciclovir o foscarnet hasta que el desprendimiento alcanzó la fóvea y se realizó la vitrectomía osciló entre menos de 1 mes y 9 meses, con una media de 4,5 meses y una mediana de 4 meses (Tabla 3).

La supervivencia desde la vitrectomía o la indentación escleral por un desprendimiento que ya había alcanzado la mácula se muestra en la tabla de análisis vital de la Figura 1. Aunque todos los pacientes tenían SIDA con desprendimiento de retina debido a la retinitis CMV, éstos variaban desde algunos que estaban bastante caquécticos a otros que se mostraban externamente robustos. La supervivencia varió desde algo menos de dos meses hasta un paciente todavía vivo a los 11 meses. Aproximadamente el 50% sobrevivió seis meses.

Resultados del barraje con láser de desprendimientos periféricos: los resultados del barraje de los desprendimientos extramaculares grandes han sido decepcionantes en este grupo de pacientes. Algunos casos no permitían en sí mismos la terapia con láser porque las áreas de retínitis llegaban tan posteriormente que no había suficiente borde de retina sana en la que aplicar la barrera de láser. De un total de cinco casos en los que fue posible la fotocoagulación, tres fallaron, presentando un desprendimiento que cruzó la barrera y se extendió sobre la mácula. El desprendimiento saltó la barrera de dos a cuatro semanas tras el tratamiento, en un momento en que cabía esperar una adhesión relativamente fuerte (Figura 2). El desprendimiento avanzó a través de la barrera sin mostrar progresión de la retinitis activa.

Resultados de la indentación escleral: de los tres pacientes que fueron sometidos a indentación escleral simple, sólo en uno de ellos se obtuvieron resultados exitosos. En un paciente con desgarros en el margen de una degeneración en empalizada, fuera de las áreas de retinitis CMV antigua, se creyó equivocadamente que el cierre de estos desgarros iba a permitir la curación, dado que no se detectaron roturas obvias en el área de retinitis y este área aparecía plana (Figura 3). Esta apreciación se mostró equivocada e ilustró con qué dificultad pueden ser reconocidos los desprendimientos y roturas en los márgenes de áreas curadas de antigua retinitis. Aunque todos los desgarros visualizados en degeneración en empalizada fueron cerrados con un explante, había roturas adicionales desconocidas en el borde de la cicatriz de retinitis, por lo que el desprendimiento persistió. El único paciente que fue tratado con éxito sólo mediante indentación escleral tuvo una única y pequeña área de retinitis que pudo ser situada en su totalidad bajo una esponja radial de 5'5 x 7'5 mm (Figura 3b). Parece ser que cuando el desprendimiento se extiende al borde de un área de retinitis antigua aparentemente curada, uno debe asumir que hay roturas dentro de ese área, especialmente cerca de su borde, y colocar todo el área bajo un explante, con el objeto de garantizar el éxito únicamente con la indentación.

Resultados de la vitrectomía y la inyección de silicona: todos los desprendimientos de retina de quince pacientes sometidos a vitrectomía e inyección de silicona fueron inicialmente reaplicados. La visión pre y postoperatoria en estos pacientes se muestra en la Tabla 5. Preoperatoriamente, cinco pacientes tenían solamente percepción de luz o visión de movimiento de manos, siete tenían visión de cuenta dedos, dos 20/200 y uno 20/40. Inicialmente, los pacientes evolucionaron bien. En el postoperatorio solamente uno, que desarrolló un severo arrugamiento macular y mantuvo una visión de cuenta dedos, no mejoró. Dentro de los dos primeros meses postoperatorios, la visión mejoró a un nivel entre 20/40 y 20/80 en ocho pacientes, 20/100 a 20/2000 en cinco y 20/400 a cuenta dedos en los restantes dos pacientes. Desafortunadamente, esta visión relativamente buena no persistió, debido a complicaciones postoperatioras que incluyen el desprendimiento inferior recurrente que alcanzó la fóvea, la afectación de la fóvea por retinitis CMV y la catarata. A los tres meses de seguimiento, dos pacientes habían muerto, cinco mantenían 20/40 a 20/80, uno 20/100, dos 20/200, dos 20/400, dos cuenta dedos y uno bajó hasta la percepción de luz. En los últimos meses de vida, los pacientes a menudo no fueron capaces de volver al control, y hubo que limitar el seguimiento a un examen a pie de cama o incluso a una conversación telefónica, por lo que las agudezas visuales fueron a menudo aproximadas. Determinada la visión de la mejor manera posible, en el momento de la muerte o en el último control registrado, ésta se mantuvo entre 20/40 y 20/80 en cuatro pacientes, de 20/200 a 20/400 en cinco, y se redujo a cuenta dedos o percepción de luz en seis pacientes.

La mayor complicación postoperatoria tras vitrectomía e inyección de silicona fue la recurrencia del desprendimiento, que se inició inferiormente y avanzó lentamente hacia arriba hasta cruzar la fóvea. Esta complicación se desarrolló en seis de los quince pacientes. En uno de ellos (Paciente 9), se practicó con éxito una segunda intervención con drenaje del fluido subretiniano e intensificación de la indentación escleral preexistente.

El drenaje del fluido subretiniano con la presencia de aceite de silicona puede ser difícil, ya que debe evitarse que la silicona comprima la retina sobre él. Las técnicas de drenaje bajo observación con el oftalmoscopio indirecto, como las descritas por Charles [8] o con el uso de sondas lacrimales modificadas de Wilder**, diseñadas para disecar con instrumento romo el espacio subretiniano a través de una incisión escleral biselada de espesor parcial, han probado su utilidad en estos casos.

El desarrollo de una catarata visualmente significativa tras la cirugía con silicona fue relativamente infrecuente en esos pacientes. Algunas vacuolas subcapsulares posteriores estaban presentes, a menudo, en el período postoperatorio precoz y hubo algunas veces precipitados inflamatorios en la superficie posterior del cristalino, aparentemente secuestrados allí por la silicona. La opacidad cristaliniana pareció progresar muy lentamente, de tal suerte que sólo tres de los quince pacientes desarrollaron cataratas capaces de limitar la visión entre 20/200 y 20/400.

Riesgo de pérdida del ojo adelfo: de los 15 ojos que se sometieron a vitrectomía e inyección de silicona, dos habían perdido la visión del ojo adelfo preoperatoriamente. Cuatro de los restantes 13 la perdieron durante el seguimiento, de tal manera que el ojo opera do se convirtió en el ojo mejor. Cuatro pacientes no tenían evidencias de infección CMV en el otro ojo en el momento de la cirugía, y ninguno de ellos perdió la visión en dicho ojo. Así, si estudiamos los nueve pacientes con buena visión pero con alguna evidencia de infección CMV en el ojo contralateral en el momento de la intervención, encontramos que, en cuatro de los nueve, el ojo operado se convirtió eventualmente en el ojo mejor.


Figura 1. Análisis de supervivencia de 17 pacientes
que fueron sometidos a vitrectomía e inyección de silicona (15)
o solamente indentación escleral (2), por desprendimiento con
afectación foveal. La supervivencia es determinada desde la fecha
de la intervención (Estimación de supervivencia producto-límite de Kaplan-Meier).


Tabla 2
Efecto de la vitrectomía e inyección
de aceite de silicona sobre
la refracción (equivalente esférico)


Figura 2a. Extensión del desprendimiento a través
de la barrera de láser, tres semanas tras
la fotocoagulación. El desprendimiento se extiende
según las agujas del reloj desde el área de retinitis
antigua inactiva (rayado) a través de la barrera de
láser y posteriormente hacia la mácula. Apréciese
el desgarro operculado a las 10.30 h. y la progresión
del desprendimiento más allá de la ora serrata
de 11.00 a 12.30 h.


Figura 2b. La barrera de láser previa (flechas) es levantada
por el desprendimiento bulloso. En la vitrectomía, el vítreo
estaba todavía adherido a esta cicatriz de láser.


Tabla 3
Periodo desde la identificación de la retinitis CMV a la vitrectomía


**Karl ILG Instruments, Inc, St. Charles, II.MI.


Figura 3a. Casos tratados solamente con indentación escleral.
Dos desgarros retinianos relacionados con degeneración
vitreoretiniana en empalizada que permanecen fuera del área
de retinitis antigua cicatrizada (rayado), parecen ser los
responsables del desprendimiento. El cierre de estos desgarros
con un explante superior fracasó en la resolución del problema,
presumiblemente a causa de la existencia de roturas no conocidas
en el área de retinitis antigua.


Figura 3b. En este caso múltiples y pequeñas roturas retinianas estaban presentes
en el área de retinitis en el cuadrante temporal inferior. A causa de que ésta
era relativamente pequeña, pudo ser incluida bajo un explante radial
(esponja de 7,5 x 5,5 mm), lo que permitió la curación.

 


Figura 4. Incluso con más del 75% de ocupación
de la cavidad vítrea con silicona, el menisco de
fluido cruza la fóvea (flecha). Es necesario obtener
un llenado de silicona casi completo para asegurar
la no extensión foveal del desprendimiento inferior.


Tabla 4
Supervivencia tras la vitrectomía o indentación
escleral por desprendimiento CMV.

Tabla 5



Discusión

La elevada incidencia de miopía en los pacientes con retinitis CMV que desarrollaron desprendimiento de retina, comparada con aquellos que no lo hicieron, implica que la miopía puede predisponeral desprendimiento en presencia de necrosis retiniana e inflamación vítrea producidos por la retinitis CMV. Es posible que, en los pacientes miopes con estabilización relativa de la retinitis por la terapia con ganciclovir o foscarnet, esté indicada la fotocoagulación profiláctica, como ha sido sugerido para los pacientes con Síndrome de Necrosis Retiniana Aguda [9,10]. Los desalentadores resultados obtenidos al intentar delimitar grandes desprendimientos extramaculares son un estímulo para realizar la profilaxis. Esta tendría que abarcar un margen muy ancho, teniendo en cuenta la habitual progresión de la retinitis, comprobada incluso en aquellos pacientes que responden a la terapia antiviral. La razón del fallo frecuente de las barreras de láser en la presente serie puede hallarse en que estos desprendimientos eran demasiado grandes y bullosos para ser delimitados, con un excesivo volumen de fluido subretiniano empujando contra la barrera.

Por otra parte, la contracción vítrea en ojos sin un desprendimiento vítreo posterior completo puede contribuir al fracaso.

A medida que la terapéutica médica mejore, se podrá esperar que la esperanza de vida de los pacientes con SIDA siga aumentando. La supervivencia desde el momento de la cirugía encontrada en este estudio será probablemente superada por supervivencias más largas. Si esto ocurre, puede esperarse que la incidencia de la afectación del ojo adelfo será incluso mayor que la encontrada en este estudio. Así, podemos predecir que las indicaciones de la cirugía seran progresivamente más fuertes con el tiempo.

Los resultados de la vitrectomía más inyección de aceite de silicona en esta serie representan un éxito limitado. La catarata ha sido una complicación, pero no fue lo bastante frecuente como para reducir la agudeza visual por debajo de 20/200. La extensión de la retinitis CMV sobre la fóvea fue reconocida en sólo dos de los quince pacientes. La complicación postoperatoria mayor ha sido la recurrencia de un desprendimiento de retina inferior con lenta progresión a través de la fóvea. La colocación de un ancho explante inferior puede ayudar a prevenir esta complicación, pero esto resultó contraproducente. Parece ser que un explante siempre reduce algo su indentación en el postoperatorio y, si esto ocurre, la cavidad vítrea crece y así el llenado de silicona se hace menos completo. A menos que toda el área de desprendimiento inferior pueda ser incluída por la indentación, parece mejor no colocar el explante. A causa de que la tensión superficial de la burbuja de silicona le confiere una forma esférica, aparece un menisco de fluido que se extiende hasta la fóvea cuando el paciente está incorporado, a menos que el llenado de silicona sea prácticamente completo (Figura 4). En los casos más recientes, nos ha parecido alcanzar un llenado más completo, por lo que esperamos que la incidencia de desprendimiento macular recurrente se reducirá. Quizás algunos casos, en los que haya suficiente retina sana por fuera de la arcada inferior, podrían ser tratados con una barrera profiláctica de láser realizada en el momento de la cirugía con silicona en un intento de evitar la extensión de estos desprendimientos inferiores hacia la fóvea.

La decisión de realizar o no la vitrectomía y la inyección de silicona en un paciente de SIDA con retinitis CMV es compleja. Cada caso debe ser juzgado de acuerdo con el status sistémico del paciente y el del ojo congénere. Esperamos que los datos contenidos en el presente estudio puedan ayudar en la toma de esas decisiones.



Bibliografía

1. Lemp, G.F.; Payne, S.F.; Neal, D. et al.: Survival trends for patients with AIDS. JAMA 263:402, 1990.
2. San Francisco Department of Health: Recent Survival Trends for Persons with AIDS in San Francisco. San Francisco Epidemiology Bulletin vol. 6(7) July 1990.
3. Holland, G.N.; Sidikaro, Y.; Krieger, A.E. et al: Treatment of cytomegalovirus retinopathy with ganciclovir.
Ophthalmology 94:815, 1987.
4. Jabs, D.A.; Newman, C.; De Bustros, S.; Polk, D.F.: Treatment of cytomegalovirus with ganciclovir.
Ophthalmology 94:824, 1987.
5. Holland, G.N.; Sison, R.F.; Jatulis, D.E. et al: Survival of patients with the acquired immune deficiency syndrome after development of cytomegalovirus retinopathy. Ophthalmology 97:204, 1990.
6. Freeman, W.R.; Henderly, D.E.; Wan, W.L. et al: Prevalence, pathophysiology, and treatment of rhegmatogenous retinal detachment in treated cytomegalovirus retinitis. Amer J Ophthalmol 103:527,1987.
7. Sidikaro, Y.; Silver, L.; Holland, G.N.; Krieger, A.E.: Rhegmatogenous retinal detachments in patients with AIDS and necrotizing retinal infections. Ophthalmology 98:129, 1991.
8. Charles, S.R.: Controlled drainage of subretinal fluid and choroidal fluid. Retina 5:233, 1985.
9. Han, D.P.; Lewis, H.; Williams, G.A. et al: Laser photocoagulation in the acute retinal necrosis syndrome. Arch Ophthalmol 105:1051, 1987.
10. Sternberg, P.; Han, D.P.; Yeo, J.H. etal: Photocoagulation to prevent retinal detachment in acute retinal necrosis. Ophthalmology 95:1389, 1988.


 

 



PRINCIPIO