|
Introducción

Desde
la descripción por Ciganek [1] en 1961 del Potencial Evocado
Visual (PEV), que él supone formado por siete ondas principales
y una postdescarga rítmica, diversos autores han añadido
sus propios modelos a la tan variable morfología del PEV. Ravault
y cols. [2] proponen una morfología basada en cuatro componentes
principales; Gastaut y Regis [3] describen un PEV que constaría
de 6 ondas que se agruparían en tres principales; otros investigadores
[4] llegan a publicar patrones de morfología de distintos autores
mostrando sus similitudes. Todo ello da una idea de la marcada variación
individual de la respuesta evocada visual a la estimulación
no morfoscópica.
Nosotros nos propusimos averiguar si las variaciones de la morfología
del PEV podrían agruparse en modelos no sólo para la
luz blanca, lo que ya ha sido demostrado [5], sino también
para la luz roja y la luz azul, excluyendo la luz verde cuyo comportamiento
en cuanto a los PEV se ha dicho que es similar al de la luz roja [6,7].
Para ello hemos realizado un estudio en una amplia población
de distintas edades utilizando la luz blanca y dos de los colores
básicos, el rojo y el azul.
Material y métodos

Para
la realización de este estudio se analizó la respuesta
evocada visual en 100 sujetos normales de ambos sexos (49 mujeres
y 51 varones). Las edades estaban comprendidas entre los 13 y los
74 años, con una media de 35,4± 12,2 años (33,5
en las mujeres y 37,1 en los varones). Los criterios de normalidad
fueron: una historia clínica en la que no constase haber padecido
enfermedad neurológica o sistémica que afectase la visión
o el funcionamiento del nervio óptico, una agudeza visual de
20/20 con corrección y un fondo de ojo normal. En todos los
casos se contó con la aprobación del sujeto o de los
padres en el caso de ser menor de edad. Los sujetos procedían
del Servicio de Oftalmología del Hospital Xeral de Vigo.
El estudio se llevó a cabo con un equipamiento cuyas características
ya han sido descritas en otros trabajos nuestros [8]. El amplificador
tuvo una sensibilidad de 10 microv./div. La banda pasante fue de 100/1.5
Hz. La velocidad de barrido fue de 500 msg. Se colocó el electrodo
activo en MO, el de referencia en CZ y el de tierra en el lóbulo
de la oreja.
El estímulo consistió en la presentación de destellos
de 20 cd/m2 de intensidad de luz blanca (Tabla 1), roja (Tabla
2) o azul (Tabla 3) desde una pantalla situada a 25 cm.
del nasion. Previamente se adaptó el ojo a la oscuridad durante
10 minutos.La estimulación fue monocular, utilizando indistintamente
un solo ojo en cada paciente (48 ojos izquierdos y 52 derechos), sin
dilatar la pupila. Se promediaron entre 128 y 256 estímulos
a frecuencia aleatoria hasta conseguir una buena respuesta evocada.
Los distintos tipos morfológicos se decidieron superponiendo
los trazados de forma similar al método utilizado por Dawson
[9]. Los registros se agruparon por tres personas diferentes para
evitar el componente subjetivo. Se midieron en cada onda la latencia
en milisegundos (msg) y la amplitud en microvoltios (µv) picopico,
hallándose el valor medio y la desviación típica.
Utilizamos la T de Student y la chi-cuadrado para comparar las medias
y los porcentajes obtenidos.
Tabla 1

Figura 1. Se muestran los 3 tipos de PEV tras estimulación
con luz blanca. La flecha muestra el momento del estímulo
de luz (S). La línea continua indica el PEV en el 100% de
los sujetos; la línea discontínua la morfología
que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia de aparición).

Tabla 2

Tabla 3

Figura 2. Se muestran los 3 tipos de PEV tras
estimulación con luz roja. La flecha muestra
el momento del estímulo de luz (S). La línea
continua indica el PEV en el 100% de los sujetos;
la línea discontínua la morfología que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia
de aparición).

Tabla 4

Figura 3. Se muestran los 3 tipos de PEV tras
estimulación con luz azul. La flecha muestra
el momento del estímulo de luz(S). La línea
continua indica el PEV en el 100% de los sujetos;
la línea discontínua la morfología que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia
de aparición).

Resultados

El
estudio realizado nos ha permitido agrupar las respuestas visuales
evocadas en tres tipos para cada estímulo de color (Figuras
1-3), para lo cual hemos procurado prescindir de las ondas menos
constantes o de particularismos que resultarían poco prácticos
en la utilización clínica de los grupos y que serían
poco justificables. En general las morfologías obtenidas en
los PEV para los tres tipos de estímulos son similares e incluso
lo son los porcentajes de presencia de los tres tipos en cada uno
de los colores. Encontramos un primer grupo más numeroso al
que llamamos Tipo I, y que comprende al 60% de los casos al estimular
con luz blanca; el 68% al estimular con luz roja; y al 57% al estimular
con luz azul. Este tipo es muy similar en las tres formas de estimulación
y es el más frecuente, de manera que podríamos considerarlo
el dominante en la población. En este Tipo I, tras estimulación
con luz blanca y luz roja, podría existir un desdoblamiento
de la onda P2 en un 56,6% (luz blanca) y en un 35,3% (luz roja); al
estimular con luz azul no existiría ese desdoblamiento. El
siguiente grupo más numeroso es el que llamamos Tipo II, en
el que cuando se estimula con luz blanca (27% de frecuencia) se pueden
observar hasta 6 ondas en el 100% de los casos, existiendo un desdoblamiento
de la última positiva en un 29,6%. Cuando el estímulo
es con luz roja (26% de frecuencia) el polimorfismo aumenta, existiendo
en un 100% de los casos dos ondas y hasta 4 ondas solamente en un
69.2%, y un desdoblamiento posterior de la última positiva
en un 11.5% del total de este grupo. La luz azul produce una respuesta
(28% de frecuencia) con 4 ondas en el 100% sin que se haya hecho ningún
registro que permita encontrar polimorfismo. Finalmente, en el Tipo
III la estimulación con luz blanca produce una respuesta (13%
de frecuencia) que tiene hasta 5 ondas en el 100% y llega hasta siete
ondas en un 30.7%. La luz roja produce una respuesta (6% de frecuencia)
de 5 ondas en un 100% de los casos sin que existan ondas posteriores,
mientras que la luz azul da lugar a una respuesta (15% de frecuencia)
que tiene 3 ondas en el 100% y otras 2 en un 60%.
No hemos encontrado diferencias significativas en las edades medias
y el sexo en los diferentes tipos de los PEV (Tabla 4), por
lo que estos dos factores biológicos no parecen tener influencia
a la hora de determinar las morfologías de las respuestas.
Nos llama la atención que en los tres estímulos de colores
en los Tipos I y II la primera onda es positiva, mientras que en el
Tipo III la primera onda es negativa en los tres colores. Este hecho
es lo que más distinguiría a este Tipo III. Parece claro
que el PEV con la luz azul es menos polimorfo que el PEV con la luz
blanca y con la luz roja, mientras que la respuesta a la luz blanca
es la de mayor complejidad. En las Tablas 2-4 se indican los
valores de las ondas según las distintas morfologías
y colores, encontrando que las latencias y amplitudes son similares
en todos los colores salvo en la latencia de la onda P1, que en el
Tipo II está retrasada tanto para la luz azul (p<0.001)
como para la roja (p<0.001) respecto a la encontrada con la luz
blanca, mientras que no existen diferencias significativas cuando
se comparan las ondas P1 de la luz azul y roja.
Discusión

La
estandarización o normalización de las respuestas evocadas
visuales a los distintos colores no sólo tiene importancia
desde el punto de vista de la investigación neurofisiológica
sino que es muy útil en la clínica, tanto en el diagnóstico
de la ceguera a los colores [10], como en otras enfermedades que afectan
el nervio óptico, como es el caso de la neuritis óptica
o de la esclerosis múltiple en la que se altera precozmente
el PEV rojo [11].
Nuestros resultados nos han llevado a agrupar las respuestas en tres
tipos fundamentales de una gran similitud morfológica en las
tres formas de estimulación. Esta similitud en la morfología
de cada tipo de los PEV obtenidos con diferentes colores ya ha sido
descrita por otros autores [12], aunque ellos utilizaron en su trabajo
estímulos estructurados como un damero. Hemos constatado que
el polimorfismo de los PEV es menor en el caso de la estimulación
con luz azul, lo que otros investigadores también habían
observado al estudiar la respuesta a la luz roja-verde y azul [6].
También ha sido señalada por otros autores [13] la existencia
de diferencias en las formas de responder a los colores, así
como un efecto específico del color para componentes determinados
del PEV [14], lo que no ha podido ser demostrado en nuestro estudio
salvo para la morfología de los PEV con luz azul.
Las morfologías encontradas en nuestro trabajo pueden superponerse
con las de Segade [5], aunque dicho autor estudió sólo
la respuesta a la luz blanca. Sin embargo, el porcentaje del número
de casos de cada grupo no sería el mismo, puesto que en nuestro
estudio predomina el Tipo I que se correspondería morfológicamente
con el Grupo AF de este autor, que no es el más numeroso. Asimismo,
el Tipo III, similar morfológicamente al Grupo Bf de este autor,
tendría una frecuencia de aparición mucho menor en nuestro
estudio.
Nosotros no hemos detectado diferencias significativas en las respuestas
a la luz roja y azul en cuanto a la latencia de las ondas como han
encontrado otros autores [15], pero nuestros resultados no son siempre
comparables, puesto que el ojo humano probablemente procesa la información
de los colores de forma diferente cuando el estímulo es estructurado
[13,16], y nuestro estudio se realizó con un estímulo
no estructurado, lo que tiene también importancia en la detección
de patología [13].
La edad y el sexo no parecen influir en la morfología, al contrario
de lo que ocurre en otros parámetros como la latencia y la
amplitud de las ondas, pues es sabido que la latencia es menor en
la mujer que en el hombre, y que las amplitudes disminuyen conforme
aumenta la edad del individuo [17,18].
La variabilidad de las latencias de las ondas hace que sea importante
centrarse en la onda N1 cuando se utilizan en clínica debido
a su constancia y a su menor variabilidad en los Tipos I y II, los
más frecuentes, lo que ya fue recomendado por Harden [19] para
el flash de luz blanca. En el Tipo III la onda P1 es la más
conveniente como marcadora fiel de las latencias.
Conclusiones
1.
Las respuestas evocadas con los tres estímulos estudiados (blanco,
rojo y azul) se pueden agrupar para cada color en tres patrones (Tipos
I, II y III), que son similares en su morfología y en el porcentaje
de aparición.
2. Las latencias y amplitudes de cada una de las ondas son también
similares en todos los tipos salvo en el caso del Tipo II en el que
la onda PI tiene mayor latencia al estimular con luz azul y roja que
con luz blanca (p<0.001), sin que existan diferencias entre las
dos últimas.
3. En el PEV Tipo I y II la primera onda es positiva, mientras que
en el Tipo III (el menos frecuente) es negativa; ello se produce tanto
en la estimulación con el blanco como con los otros 2 colores.
4. Las respuestas a la luz azul tienen una morfología más
simple, mientras que la respuesta a la luz blanca es la de mayor complejidad.
5. La edad y el sexo no parecen influir en las distintas morfologías
encontradas.
Resumen

Se
estudian los Potenciales Evocados Visuales (PEV) tras un estímulo
no estructurado de color blanco, rojo y azul en 100 individuos normales.
Se valoran la latencia y la amplitud de cada onda, y se agrupan las
respuestas a cada color según su morfología en tres
tipos distintos. La respuesta a la luz azul tiene una morfología
más simple que la del blanco y rojo. Se comparan los resultados
con los obtenidos por otros autores.
Bibliografía
1.
Ciganek, L.: The EEG response (evoked potential) to light stimulus
in man. Electroenceph. Clin. Neurophysiol. 1961;13:165-172.
2. Ravault, M.P.; Gerin, P.; David, C.; Munier, F.: Valeur fonctionnelle
du nerf optique et potentiels évoqués moyens occipitaux.
Arch. Ophtal. Paris, 1966; 7:641-660.
3. Gastaut, H.; Regis, H.: Visually evoked potentials recorded transcranially
in man. En: Proctor, L.D. y Adey, W.R. (Eds.): The Analysis of Central
Nervous System and Cardiovascular Data using computer methods. Washington,
1964.7-34. National Aeronautics Space Administration. Washington,
1965.
4. Jayle, G.E.; Tassy, A.; Deransart-Ferrero, J.; Berard, P.V.: Valeur
practique des potentiels évoqués visuels (PEV). L'Année
Thérapeutique et Clinique en Ophtalmologie, 1972. 23:275-294.
5. Segade García, A.M.: Valoración de los PEV mediante
un sistema de patrones múltiples. Tesis Doctoral. Universidad
de Santiago de Compostela, 1980.
6. Klingaman, R.L.; Moskowitz-Cook, A.: Assessment of the visual acuity
of human color mechanisms with the visually evoked cortical potential.
Invest. Ophthalmol. Visual Sci., 1979. 12:1273-1277.
7. Parry-Jones, N.O.; Fenwick, P.: Coloured pattern displacement and
VEP amplitude. Electroenceph. Clin. Neurophysiol. 1979. 46:49-57.
8. Rodríguez-Sáez, E.; Otero, J.; Moreno, J.: Estudio
de las etapas madurativas de los Potenciales Evocados Visual es ti
po Pattern Onset y Offset. Arch. Soc. Esp. Oftal. Invest. 1989. 2:207-216.
9. Dawson, G.D.: A summation technique for the detection of small
evoked potentials. Electroenceph. Clin. Neurophysiol. 1954. 6:65-84.
10. Regan, D.; Spekreijse, H.: Evoked potential indications of color
blindness. Vision Res. 1974. 14:89-95.
11. Paty, J.; Brenot, Ph.; Henry, P.; Faure, J.M.A.: Potentiels évoqués
visuels et sclérosis en plaques. Rev. Neurol. Paris. 1976.
9:605-621.
12. Spekreijse, H.; Estévez, O.; Reis, D.: Visual evoked potentials
and the physiological analysis of visual processes in man. En: Desmedt,
J.E. (Ed.), Visual Evoked Potentials in Man: New Developments. Claredon
Press, Oxford, 1977:16-89.
13. Regan, D.: An evoked potential correlate of colour: evoked potential
findings and single-cell speculations. Vision Res. 1973. 13:1933-1941.
14. White. C.T.; Kataoka, R.W.; Martin, J. I.: Colour-evoked potentials:
development of a methodology for the analysis of the processes involved
in colour vision. En: Desmedt, J.E. (Ed.), Visual Evoked Potentials
in Man: New Developments. Claredon Press, Oxford. 1977: 250-272.
15. Regan, D.: Evoked potential indicators of the processing of pattern,
color, and depth information. En: Desmedt, J.E. (Ed.), Visual Evoked
Potentials in Man: New Developments. Claredon Press, Oxford, 1977:
234-285.
16. Klemm, W.R.; Goodson, R.A.; Allen, R.G.: Contrast effects of th
three primary colors on human visual evoked potentials. Electroencph.
Clin. Neurophysiol. 1983. 55:557-566.
17. Chiapa, K.H.: Evoked Potentials in Clinical Medicine. Raven Press
Ed., New York. 1990: 80-84 y 91.
18. Spehlman, R.: Evoked Potentials Primer. Butterworth Publishers,
Boston, 1985: 91,99y138.
19. Harden, A.: Clinical use of ERG/VEP/EEG in visual disorders of
chilhood. En: Rothenberger, A. (Ed.), Even Related Potentials in Children.
Elsevier. 1982: 143160.
|