Morfología de los potenciales evocados visuales en sujetos normales.

Dres. E. Rodríguez Sáez*,
J. Moreno Montañés**,
R. Santamarina Pemas**
y J. Fernández Ulloa**
*Servicio de Neurofisiología
** Servicio de Oftalmología
Hospital Xeral de Vigo
Servicio Galego de Saúde
Av. Pizarro, 22 36204 Vigo



Introducción

Desde la descripción por Ciganek [1] en 1961 del Potencial Evocado Visual (PEV), que él supone formado por siete ondas principales y una postdescarga rítmica, diversos autores han añadido sus propios modelos a la tan variable morfología del PEV. Ravault y cols. [2] proponen una morfología basada en cuatro componentes principales; Gastaut y Regis [3] describen un PEV que constaría de 6 ondas que se agruparían en tres principales; otros investigadores [4] llegan a publicar patrones de morfología de distintos autores mostrando sus similitudes. Todo ello da una idea de la marcada variación individual de la respuesta evocada visual a la estimulación no morfoscópica.

Nosotros nos propusimos averiguar si las variaciones de la morfología del PEV podrían agruparse en modelos no sólo para la luz blanca, lo que ya ha sido demostrado [5], sino también para la luz roja y la luz azul, excluyendo la luz verde cuyo comportamiento en cuanto a los PEV se ha dicho que es similar al de la luz roja [6,7]. Para ello hemos realizado un estudio en una amplia población de distintas edades utilizando la luz blanca y dos de los colores básicos, el rojo y el azul.


Material y métodos

Para la realización de este estudio se analizó la respuesta evocada visual en 100 sujetos normales de ambos sexos (49 mujeres y 51 varones). Las edades estaban comprendidas entre los 13 y los 74 años, con una media de 35,4± 12,2 años (33,5 en las mujeres y 37,1 en los varones). Los criterios de normalidad fueron: una historia clínica en la que no constase haber padecido enfermedad neurológica o sistémica que afectase la visión o el funcionamiento del nervio óptico, una agudeza visual de 20/20 con corrección y un fondo de ojo normal. En todos los casos se contó con la aprobación del sujeto o de los padres en el caso de ser menor de edad. Los sujetos procedían del Servicio de Oftalmología del Hospital Xeral de Vigo.

El estudio se llevó a cabo con un equipamiento cuyas características ya han sido descritas en otros trabajos nuestros [8]. El amplificador tuvo una sensibilidad de 10 microv./div. La banda pasante fue de 100/1.5 Hz. La velocidad de barrido fue de 500 msg. Se colocó el electrodo activo en MO, el de referencia en CZ y el de tierra en el lóbulo de la oreja.

El estímulo consistió en la presentación de destellos de 20 cd/m2 de intensidad de luz blanca (Tabla 1), roja (Tabla 2) o azul (Tabla 3) desde una pantalla situada a 25 cm. del nasion. Previamente se adaptó el ojo a la oscuridad durante 10 minutos.La estimulación fue monocular, utilizando indistintamente un solo ojo en cada paciente (48 ojos izquierdos y 52 derechos), sin dilatar la pupila. Se promediaron entre 128 y 256 estímulos a frecuencia aleatoria hasta conseguir una buena respuesta evocada.

Los distintos tipos morfológicos se decidieron superponiendo los trazados de forma similar al método utilizado por Dawson [9]. Los registros se agruparon por tres personas diferentes para evitar el componente subjetivo. Se midieron en cada onda la latencia en milisegundos (msg) y la amplitud en microvoltios (µv) picopico, hallándose el valor medio y la desviación típica. Utilizamos la T de Student y la chi-cuadrado para comparar las medias y los porcentajes obtenidos.

Tabla 1


Figura 1. Se muestran los 3 tipos de PEV tras estimulación
con luz blanca. La flecha muestra el momento del estímulo
de luz (S). La línea continua indica el PEV en el 100% de
los sujetos; la línea discontínua la morfología que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia de aparición).


Tabla 2


Tabla 3


Figura 2. Se muestran los 3 tipos de PEV tras
estimulación con luz roja. La flecha muestra
el momento del estímulo de luz (S). La línea
continua indica el PEV en el 100% de los sujetos;
la línea discontínua la morfología que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia
de aparición).


Tabla 4


Figura 3. Se muestran los 3 tipos de PEV tras
estimulación con luz azul. La flecha muestra
el momento del estímulo de luz(S). La línea
continua indica el PEV en el 100% de los sujetos;
la línea discontínua la morfología que aparece
en algunos casos (ver en texto la frecuencia
de aparición).


Resultados

El estudio realizado nos ha permitido agrupar las respuestas visuales evocadas en tres tipos para cada estímulo de color (Figuras 1-3), para lo cual hemos procurado prescindir de las ondas menos constantes o de particularismos que resultarían poco prácticos en la utilización clínica de los grupos y que serían poco justificables. En general las morfologías obtenidas en los PEV para los tres tipos de estímulos son similares e incluso lo son los porcentajes de presencia de los tres tipos en cada uno de los colores. Encontramos un primer grupo más numeroso al que llamamos Tipo I, y que comprende al 60% de los casos al estimular con luz blanca; el 68% al estimular con luz roja; y al 57% al estimular con luz azul. Este tipo es muy similar en las tres formas de estimulación y es el más frecuente, de manera que podríamos considerarlo el dominante en la población. En este Tipo I, tras estimulación con luz blanca y luz roja, podría existir un desdoblamiento de la onda P2 en un 56,6% (luz blanca) y en un 35,3% (luz roja); al estimular con luz azul no existiría ese desdoblamiento. El siguiente grupo más numeroso es el que llamamos Tipo II, en el que cuando se estimula con luz blanca (27% de frecuencia) se pueden observar hasta 6 ondas en el 100% de los casos, existiendo un desdoblamiento de la última positiva en un 29,6%. Cuando el estímulo es con luz roja (26% de frecuencia) el polimorfismo aumenta, existiendo en un 100% de los casos dos ondas y hasta 4 ondas solamente en un 69.2%, y un desdoblamiento posterior de la última positiva en un 11.5% del total de este grupo. La luz azul produce una respuesta (28% de frecuencia) con 4 ondas en el 100% sin que se haya hecho ningún registro que permita encontrar polimorfismo. Finalmente, en el Tipo III la estimulación con luz blanca produce una respuesta (13% de frecuencia) que tiene hasta 5 ondas en el 100% y llega hasta siete ondas en un 30.7%. La luz roja produce una respuesta (6% de frecuencia) de 5 ondas en un 100% de los casos sin que existan ondas posteriores, mientras que la luz azul da lugar a una respuesta (15% de frecuencia) que tiene 3 ondas en el 100% y otras 2 en un 60%.

No hemos encontrado diferencias significativas en las edades medias y el sexo en los diferentes tipos de los PEV (Tabla 4), por lo que estos dos factores biológicos no parecen tener influencia a la hora de determinar las morfologías de las respuestas.

Nos llama la atención que en los tres estímulos de colores en los Tipos I y II la primera onda es positiva, mientras que en el Tipo III la primera onda es negativa en los tres colores. Este hecho es lo que más distinguiría a este Tipo III. Parece claro que el PEV con la luz azul es menos polimorfo que el PEV con la luz blanca y con la luz roja, mientras que la respuesta a la luz blanca es la de mayor complejidad. En las Tablas 2-4 se indican los valores de las ondas según las distintas morfologías y colores, encontrando que las latencias y amplitudes son similares en todos los colores salvo en la latencia de la onda P1, que en el Tipo II está retrasada tanto para la luz azul (p<0.001) como para la roja (p<0.001) respecto a la encontrada con la luz blanca, mientras que no existen diferencias significativas cuando se comparan las ondas P1 de la luz azul y roja.


Discusión

La estandarización o normalización de las respuestas evocadas visuales a los distintos colores no sólo tiene importancia desde el punto de vista de la investigación neurofisiológica sino que es muy útil en la clínica, tanto en el diagnóstico de la ceguera a los colores [10], como en otras enfermedades que afectan el nervio óptico, como es el caso de la neuritis óptica o de la esclerosis múltiple en la que se altera precozmente el PEV rojo [11].

Nuestros resultados nos han llevado a agrupar las respuestas en tres tipos fundamentales de una gran similitud morfológica en las tres formas de estimulación. Esta similitud en la morfología de cada tipo de los PEV obtenidos con diferentes colores ya ha sido descrita por otros autores [12], aunque ellos utilizaron en su trabajo estímulos estructurados como un damero. Hemos constatado que el polimorfismo de los PEV es menor en el caso de la estimulación con luz azul, lo que otros investigadores también habían observado al estudiar la respuesta a la luz roja-verde y azul [6]. También ha sido señalada por otros autores [13] la existencia de diferencias en las formas de responder a los colores, así como un efecto específico del color para componentes determinados del PEV [14], lo que no ha podido ser demostrado en nuestro estudio salvo para la morfología de los PEV con luz azul.

Las morfologías encontradas en nuestro trabajo pueden superponerse con las de Segade [5], aunque dicho autor estudió sólo la respuesta a la luz blanca. Sin embargo, el porcentaje del número de casos de cada grupo no sería el mismo, puesto que en nuestro estudio predomina el Tipo I que se correspondería morfológicamente con el Grupo AF de este autor, que no es el más numeroso. Asimismo, el Tipo III, similar morfológicamente al Grupo Bf de este autor, tendría una frecuencia de aparición mucho menor en nuestro estudio.

Nosotros no hemos detectado diferencias significativas en las respuestas a la luz roja y azul en cuanto a la latencia de las ondas como han encontrado otros autores [15], pero nuestros resultados no son siempre comparables, puesto que el ojo humano probablemente procesa la información de los colores de forma diferente cuando el estímulo es estructurado [13,16], y nuestro estudio se realizó con un estímulo no estructurado, lo que tiene también importancia en la detección de patología [13].

La edad y el sexo no parecen influir en la morfología, al contrario de lo que ocurre en otros parámetros como la latencia y la amplitud de las ondas, pues es sabido que la latencia es menor en la mujer que en el hombre, y que las amplitudes disminuyen conforme aumenta la edad del individuo [17,18].

La variabilidad de las latencias de las ondas hace que sea importante centrarse en la onda N1 cuando se utilizan en clínica debido a su constancia y a su menor variabilidad en los Tipos I y II, los más frecuentes, lo que ya fue recomendado por Harden [19] para el flash de luz blanca. En el Tipo III la onda P1 es la más conveniente como marcadora fiel de las latencias.


Conclusiones

1. Las respuestas evocadas con los tres estímulos estudiados (blanco, rojo y azul) se pueden agrupar para cada color en tres patrones (Tipos I, II y III), que son similares en su morfología y en el porcentaje de aparición.

2. Las latencias y amplitudes de cada una de las ondas son también similares en todos los tipos salvo en el caso del Tipo II en el que la onda PI tiene mayor latencia al estimular con luz azul y roja que con luz blanca (p<0.001), sin que existan diferencias entre las dos últimas.

3. En el PEV Tipo I y II la primera onda es positiva, mientras que en el Tipo III (el menos frecuente) es negativa; ello se produce tanto en la estimulación con el blanco como con los otros 2 colores.

4. Las respuestas a la luz azul tienen una morfología más simple, mientras que la respuesta a la luz blanca es la de mayor complejidad.

5. La edad y el sexo no parecen influir en las distintas morfologías encontradas.


Resumen

Se estudian los Potenciales Evocados Visuales (PEV) tras un estímulo no estructurado de color blanco, rojo y azul en 100 individuos normales. Se valoran la latencia y la amplitud de cada onda, y se agrupan las respuestas a cada color según su morfología en tres tipos distintos. La respuesta a la luz azul tiene una morfología más simple que la del blanco y rojo. Se comparan los resultados con los obtenidos por otros autores.


Bibliografía

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