El uso del balón de Honan para negativizar el Seidel

Dr. Juan Murube
Hospital Ramón y Cajal
Servicio de Oftalmología Madrid


Introducción

Las fístulas de humor acuoso son una complicación frecuente de las perforaciones accidentales y quirúrgicas del ojo. Su diagnóstico se hace fundamentalmente por visualización del escape acuoso, cuando previamente se ha teñido la película lacrimal con fluoresceína y se observa su aclaramiento al iluminarla con luz ultravioleta (fenómeno de Seidel) [1]. Las complicaciones consecutivas a una fístula acuosa persistente, tales como infección, degeneración de tejidos endoculares, o hipertensión ocular tras el cierre, son bien conocidas por el oftalmólogo.

Para el cierre de las fístulas acuosas se han propugnado múltiples medidas, que actúan por mecanismos diversos: reposo ocular y corporal, compresión focal sobre la boca fistulosa, ciclopléjicos/midriáticos, mióticos, ¡entillas de contacto hidrofílicas o de colágena, cobertura o introducción detrombina o cianoacrilato, colirios hipoosmolares que favorezcan el edema de los labios de la herida y tensen las suturas, betabloqueantes o inhibidores de la anhidrasa carbónica que paren momentáneamente el flujo durante el tiempo necesario para que se peguen las paredes fistulosas, inyecciones intracamerulares de viscoelásticos o de gases, etc. En un gran número de casos, estas medidas fallan y es necesario llevar al paciente al quirófano para cerrar la fístula con sutura.

Presentamos aquí un nuevo método, consistente en la provocación de una hipotensión intraocular intensa con un balón óculo-compresor, mantenido durante media hora, de forma que, al retirarlo, la fístula queda momentáneamente seca mientras el ojo recupera su volumen normal. Durante el tiempo en que la fístula no funciona, sus paredes coaptan y se adhieren, de forma que, cuando la presión intraocular se va restituyendo paulatinamente, el flujo fistuloso ya no puede reanudarse.


Pacientes, materiales y métodos.

El método se ha ensayado sobre tres pacientes del Servicio de Oftalmología Ramón y Cajal que tenían sendas fístulas, uno por queratotomía radial perforada y dos por una herida límbica de catarata con sutura floja.

La compresión ocular se hizo con un balón de Honan, durante 30 minutos, a una presión de 30-40 mmHg, con el paciente en reposo, y en connivencia binocular, según la técnica tipificada [2].

Inmediatamente antes de la colocación del balón, se comprobó la persistencia de un Seidel positivo, se midió la presión intraocular con el tonómetro de aplanación de Goldman y se determinó la curvatura corneal con un queratómetro de Javal. Las tres medidas se repitieron a intervalos variables después de retirar el balón, hasta recuperarse una presión de, como mínimo, 13 mmHg.


Resultados

Caso 1. Paciente varón, de 23 años, afecto de una miopía de 5 D en el ojo izquierdo, presión intraocular de 16 mmHg y queratometría de 44x45 D, al que el 7-4-1991 se le practicó una queratotomía radial de 8 incisiones, al 100% de profundidad y con zona óptica de 3 mm. Las incisiones se hicieron en dirección centrípreta y una de ellas resultó perforante. Se creyó que se trataba de una microperforación que no iba a tener trascendencia, y se continuó y terminó la intervención de forma rutinaria. Al día siguiente, al levantar el vendaje, se observó que la incisión perforada tenía un Seidel positivo. Por biomicroscopía se calculó que la fístula medía un milímetro de anchura. Se administraron al paciente 500 mg orales de acetazolamida y se le mantuvo sentado y connivente durante dos horas, al final de las cuales, se comprobó que el flujo fistuloso persistía. Entonces se programó cerrar la fístula quirúrgicamente al día siguiente con un punto de sutura.

Al próximo día la fístula persistía, la presión intraocular era de 3 mmHg y la queratometría de 40x40'5 D. Antes de proceder a la resutura quirúrgica se decidió hacer un último intento menos agresivo, repitiendo la administración oral de 500 mg de acetazolamida y probando la oculo-compresión con balón de Honan. Al cabo de media hora, el Seidel se había negativizado y en posteriores exámenes, a la hora y a las dos horas, seguía negativo. No se tomó la tensión del ojo por temor a reabrir la fístula en la maniobra. Al día siguiente, la fístula persistía ocluida, la presión intraocular era de 18 mmHg y la queratometría de 40x40'5. La complicación se dio por resuelta.

Caso 2. Paciente femenina de 69 años, a la que se operó de catarata del ojo izquierdo el 21-4-1991, abriendo la cámara anterior por una herida límbica de 10 mm de cuerda que al término de la operación se cerró con 9 puntos independientes, de nylon 10-0. Al día siguiente se detecto un Seidel positivo en el cuarto punto, a las 11:30 horarias. Se le puso un vendaje ocular ligeramente compresivo a la paciente, en el intento de ocluir focalmente la boca externa de la fístula, y se la mantuvo en reposo. Tras dos y cuatro horas el Se¡del continuaba, por lo que se decidió repetir la maniobra de compresión ocular, que tan buen resultado había dado en el caso anterior, y se le aplicó en el ojo fistuloso un balón de Honan. A los treinta minutos se retiró el balón e inmediatamente después la fistula se encontraba cerrada, la presión intraocular a 0 y la queratometría a 45x52. Tomada la presión de cinco en cinco minutos, durante una hora, sus valores fueron 0,1,1,2,3,3,4,6,7,7,8 y 9 mmHg. A las tres horas la presión era de 11 mmHg y la queratometría de 45x52. A las cinco horas la presión era de 13 mmHg y la queratometría se mantenía en 45x52 D. La fístula no volvió a aparecer.

Caso 3. Paciente femenina de 52 años, operada de catarata con técnica similar al caso 2. El día siguiente de la intervención se detecto un Seidel positivo en los puntos de las 11:00-12:00 horarias. Se le aplicó un tratamiento con oclusión, 500 mg orales de acetazolamida y reposo en posición sentada. A los dos días de la intervención, la fístula persistía y la presión intraocular era de 2 mmHg. Entonces se decidió repetir la compresión ocular con el balón de Honan. Se administraron nuevamente 500 mg orales de acetazolamida y se aplicó el balón de Honan a 35 mmHg durante media hora. Al retirarlo, el flujo fistuloso había cesado. Tomada la presión intraocular cada diez minutos durante una hora, las cifras fueron 0, 0, 1, 2, 4, 6 y 7 mmHg. A las tres horas de retirar el balón, la presión era de 10, a las cinco horas, de 12 y a las diez, de 15 mmHg. La fístula nunca volvió a parecer.


Discusión

El mecanismo teórico por el que suponemos que se consigue el cierre de la fístula acuosa con el método de óculo-compresión que presentamos es la expulsión de varios microlitros de acuoso durante el tiempo de compresión y la consiguiente reduccción del volumen ocular [3]. En el momento de suspender la óculo-compresión, el globo ocular se expande quedando éste con una presión intraocular de 0 (cosa que se comprobó en los casos 2 y 3) o tal vez incluso negativa. El acuoso producido durante los minutos siguientes ocupa progresivamene la cámara anterior, que se va reformando al expandirse el globo para recuperar su forma habitual. Esta relación volumen/tiempo, que oscila entre 2 y 4 ml/min. [4], se modifica si se añaden inhibidores de la formación de humor acuoso. Cuando se alcanzan presiones intraoculares que antes de la interrupción del Seidel eran capaces de provocar y mantener el flujo fistuloso, las paredes de la fístula se han colapsado y adherido, quedando la fístula definitivamente cerrada.

La cantidad y el tiempo de compresión que se ha de aplicar al ojo para conseguir una fuerte hipotensión por vaciamiento se extrapoló de la experiencia adquirida en la cirugía de la catarata. En el presente caso, se emplearon presiones de 30-40 mmHg y tiempos de 30 minutos.


Conclusión

Las fístulas acuosas externas se pueden resolver por compresión del ojo afecto durante media hora con una presión de 30-40 mmHg.


Resumen

Las fístulas acuosas son una frecuente complicación de las heridas perforantes accidentales o quirúrgicas. Existen numerosos métodos para su corrección, la mayoría de ellos ineficaces las más de las veces, por lo que, en último extremo, es necesario recurrir a la sutura quirúrgica para cerrar la fístula.

El autor presenta un nuevo método no invasivo, de ejecución sumamente sencilla y resultado eficaz, consistente en la aplicación durante media hora de una compresión ocular de 30-40 mmHg. Para ello ha usado un balón de Honan.

El método ha sido probado en tres casos de fístula acuosa con fenómeno de Seidel positivo: uno por queratotomía radial perforada y dos por cierre de operación de catarata con sutura floja. En los tres casos se consiguió el cierre de la fístula.


Bibliografía

1. Seidel, F.: Methoden zur Untersuchung des intraokularen Flüssigkeitwechsels. En Abderhalden, L. (ed.): Handbuch der biologischen Arbeitsmethoden. Vol. 5. Urban and Schwarzenberg, Viena. 1927.
2. Hay, W.M.; Carter, H.; Williams, B.; Green, K.: Effect of applying the Honan intraocular pressure reducer before cataract surgery. Amer. J. Ophthalm. 100: 523-527, 1985.
3. Moses, R.A.: Constant pressure applanation tonography. III. The relationship of tonometric pressure to rate of loss of ocular volume. Arch. Ophthalm. 77: 181, 1967.
4. Goldmann, H.: Some remarks about fluorometric and tonographic determination of the rate of flow of acueous. XVII. Conc. Ophthalm. Univ. 2: 1573, 1954.

 

 



PRINCIPIO