Tratamiento quirúrgico de la endotropia acomodativa totalmente refractiva

Dr. David Andreu
Redacción


La opinión solicitada de este número de Annals d'Oftalmologia se ha planteado a raíz de una carta al director de nuestra revista, enviada por los Dres. A. Jampolsky, G.K. von Noorden y M. Spiritus. En este comunicado los firmantes hacen una valoración personal sobre la cirugía de la endotropia acomodativa refractiva, tras haber sido discutido este tema en el Sexto Congreso de la Asociación Estrabológica Internacional en Queensland, Australia.

Para realizar una discusión contrastada sobre el tema, hemos considerado oportuno incluir la carta en esta sección y consultar a cuatro expertos en estrabología, los Dres. J. Arruga, A. Castanera, J.C. Castiella y J.A. García de Oteiza, a los que agradecemos su colaboración.

Las cuestiones son las siguientes:

Ante un paciente afecto de endotropia acomodativa totalmente refractiva (E.A.T.R.):

1. ¿Considera usted la posibilidad de indicar un tratamiento quirúrgico?

2. ¿Cree usted que la intervención quirúrgica en estos casos reduce la incomitancia ciclovertical, favoreciendo así la fusión?

3. En su experiencia, ¿los padres de estos pacientes desearían mayoritariamente la intervención quirúrgica de sus hijos para que puedan prescindir del uso de corrección óptica?

4. ¿Podría usted desarrollar otros argumentos en favor o en contra de la cirugía en la endotropia acomodativa refractiva?

 

Dres. A. Jampolsky (San Francisco),
G.K. von Noorden (Houston) y M. Spiritus (Bruselas)

*Strabismus and Ocular Motility Disorders. Ed.: E.C. ampos. The Macmillan Press Ltd. London. 1990:269-305.

La cirugía innecesaria del estrabismo fue discutida en un simposio en el Sexto Congreso de la Asociación Estrabológica Internacional (LS.A.) en Queensland, Australia*. Los autores firmantes se creen en el deber de informar a los oftalmólogos sobredicho simposio.

El tema a discutir era la endotropia acomodativa totalmente refractiva, es decir, los casos de pacientes cuya endotropia se corrige totalmente mediante gafas o lentillas. La discusión se ceñía a dicha temática y no a casos de endotropia parcialmente acomodativa u otros cuadros en los que la cirugía pudiera estar indicada.

Los panelistas formaban dos grupos opuestos. Uno, compuesto por los Dres. Gobin (Bélgica) y Molteno (Nueva Zelanda), proponía la cirugía en casos de endotropia puramente refractiva. Los autores, por el contrario, proponían el tratamiento convencional: la corrección óptica de la ametropía.

Sorprendentemente, el Dr. Gobin admitió que la ventaja de las gafas era que con ellas se podía evitar la cirugía, pero que ésta era preferible. Esta dramática concesión alteró totalmente la discusión. En otras palabras, si la cirugía puede evitarse con corrección óptica queda claro que se está abogando por una cirugía innecesaria. Cualquiera que sea el razonamiento para tal afirmación, queda patente el reconocimiento de la cirugía como innecesaria.

El argumento que aducen los defensores del tratamiento quirúrgico se fundamenta en la pretendida necesidad de reducir la incomitancia ciclovertical, que constituye un importante obstáculo a la fusión, y en que la torsión, sumada a la hipermetropía, produce la endotropia. Muy a menudo, además, se produce un empeoramiento del estado binocular en la endotropia acomodativa pura. Un razonamiento adicional es que Gobin ya no cree que la hipermetropía sea causa de endotropia y que tras una cirugía cíclovertical y horizontal exitosa, el componente acomodativo disminuye o desaparece.

Los métodos de examen para la evaluación de las desviaciones pre y postoperatorias empleados por el Dr. Gobin y su escuela son inadecuados para el diagnóstico, puesto que el ángulo de estrabismo se mide sin corrección óptica y a un metro de la cruz de Maddox. Es evidente que una estimación de la magnitud del ángulo basada en los reflejos corneales, con una luz como objeto de fijación, situada a un metro, es un método totalmente inadecuado para evaluar las desviaciones en pacientes con endotropia totalmente acomodativa no corregida.

Sin que la acomodación esté totalmente controlada, en fijación próxima y a distancia, mediante un objeto de fijación adecuado que solicite la acomodación y sin que el defecto de refracción esté adecuada y totalmente corregido, no se puede obtener una información fiable.

En el Simposio de la I.S.A. se discutió el estudio de un grupo multicéntrico de Bélgica y Holanda. Este reprochó la falta de datos de examen científico cuantitativo que permitiera al grupo analizar las mediciones de Gobin. Además, el estudio no pudo confirmar la aseveración de que el elemento acomodativo pudiera eliminarse mediante operaciones en los músculos óculomotores.

Los partidarios de la cirugía innecesaria versus corrección óptica para las endotropias acomodativas refractivas presentaron datos que revelaban la frecuente necesidad de más de un acto quirúrgico, sin evidencia de lograr una fusión bifoveal estable. De 121 casos operados, 27 (22%), en los que se había intervenido sobre cuatro músculos, acusaron molestias visuales. Estas fueron tratadas con mióticos de acción prolongada o necesitaron corrección óptica.

Los firmantes de este artículo recalcaron la presencia de astenopia debida a la falta de corrección de la hipermetropía, el riesgo innecesario de producir una ambliopia -al no corregir hipermetropías importantes- y diplopia, en casos de exotropias consecutivas.

La conclusión plantea un problema ético-moral para los oftalmólogos. Se les plantea la elección entre prescribir una corrección óptica, que eliminará el estrabismo, o recomendar una operación innecesaria, con la posible necesidad, en esta última opción, de cirugía adicional en el futuro. Se añade, además, el riesgo de astenopia al suprimir la corrección óptica y la posibilidad de producir una ambliopia o una diplopia postoperatoria, así como la incertidumbre sobre el hecho de que una fusión preexistente se restablezca mediante una o más operaciones.

A veces resulta atractiva para los padres la proposición de una operación, sobre todo con la idea de que su hijo pueda en un futuro prescindir del uso de gafas. A los padres, sin embargo, no se les informa debidamente y pueden ignorar el hecho de que es posible que el niño necesite llevar gafas posteriomente, incluso tras varias operaciones.

Uno de los defensores de esa cirugía innecesaria sobre los músculos ciclorotadores y horizontales indicó que "esta clase de cirugía tiene que practicarse sólo en centros altamente especializados en motilidad ocular".

En efecto, es de esperar que esa cirugía se practique en muy pocos centros, solamente en aquellos en los que se practica una cirugía reconocidamente innecesaria.


Dr. J. Arruga Ginebreda
Barcelona

1. Nunca.

2. Las alteraciones cicloverticales secundarias en estos casos son raras veces de magnitud suficiente como para requerir un tratamiento adicional en razón de los trastornos de la visión binocular asociados.

3. En mi experiencia, los padres suelen ser lo suficientemente razonables como para desear el mayor beneficio posible para sus hijos. En consecuencia, aceptarán de buen grado que éstos sean tratados mediante corrección óptica, siempre que se les proporcione una información objetiva y veraz sobre el tema.

4. La mayor parte de los autores coinciden al afirmar que en los estrabismos acomodativas sólo está indicada la intervención quirúrgica cuando existe un elemento no refractivo-acomodativo [1-5]. Las endotropias acomodativas no refractivas (compensadas con las gafas de lejos, pero no de cerca) son susceptibles de tratamiento con lentes bifocales o tratamiento ortóptico, siendo la alternativa, si estas opciones fracasan, la operación del hilo (anclaje posterior) sobre ambos músculos rectos mediales. Las endotropias acomodativas parciales (compensadas sólo en parte, de lejos y de cerca, con las gafas) o los casos de desviación intermitente de cerca y endoforia manifiesta de lejos con las gafas deben ser tratados mediante los procedimientos quirúrgicos clásicos, pero con la intención de actuar tan sólo sobre el componente no acomodativo-refractivo, o sea, compensando el ángulo mínimo bajo corrección óptica adecuada.

Frente a esta opinión generalizada, existe la de la autodenominada "escuela quirúrgica" [2], que propone la intervención quirúrgica en las endotropias acomodativas refractivas, argumentando [6,7] los problemas estéticos y ópticos (aberración prismática) causados por las gafas, el empeoramiento del estrabismo al retirar las gafas respecto a la situación anterior al tratamiento óptico y también una mejor visión binocular tras la cirugía.

No obstante, lo cierto es que tras este tipo de intervención la hipermetropía no corregida, por un lado, condicionará un deficiente desarrollo de la agudeza visual y, en consecuencia, de la visión binocular [4]. Por otro lado, los pacientes que sean intervenidos una vez estabilizada su hipermetropía padecerán cefaleas, así como síntomas astenópicos durante la lectura sin gafas y diplopia con el uso de las mismas [5]. En este sentido, las hipótesis que postulan una emetropización con reducción aparente de la hipermetropía como consecuencia de la cirugía [2,7] no han sido demostradas. A su vez, los pacientes intervenidos de endotropia acomodativa tienen una elevada probabilidad de desarrrollar exotropias secundarias de difícil tratamiento después de que la potencia acomodativa se reduzca con el crecimiento. Los defensores de la intervención quirúrgica constatan una baja incidencia de dicha complicación, pero tras períodos de seguimiento de tan solo tres años y tres meses de promedio [6] y de dos a cinco años [7]. Resultan asimismo difícilmente defendibles afirmaciones tales como que "el riesgo de una exodesviación subsiguiente merece la pena, si el paciente puede disfrutar de varios años con los ojos rectos sin gafas o con gafas de potencia mucho menor" [8].

En definitiva, podemos afirmar que no existe en ningún caso indicación quirúrgica para las endotropias acomodativas totalmente refractivas, siempren que se tomen en consideración exclusivamente criterios de tipo médico.


Bibliografía

1. Hugonnier, R.; Hugonnier, S.: Strabismes. Hétérophories. Paralysies oculo-motrices. Les déséquilibres oculo-moteurs en clinique. 42 edición. Masson. París. 1981: 475, 513.
2. Bérard, P.V.; Queré, M.A.; Roth, A.; Spielmann, A.; Woillez, M.: Chirurgie des strabismes. Strabismes-Hétérophories-Paralysies oculomotrices- Nystagmus. Société Française d'Ophtalmologie et Masson. París. 1984: 288-290.
3. Prieto-Díaz, J.; Souza-Dias, C.: Estrabismo. 2á edición. JINS. Barcelona. 1986:190.
4. Spielmann, A.: Les strabismes. De l'analyse clinique a la synthèse chirurgicale. Masson. París. 1989: 217-218.
5. Noorden, G.K. von: Binocular vision and ocular motility. Theory and managment of strabismus. 4ª edición. Mosby. St. Louis. 1990: 290-291.
6. Gobin, M.: La vision binoculaire après correction chirurgicale du strabisme acco-modatif. Bull. Mém. Soc. Fr. Ophtalm. 1985; 96: 95-97.
7. Chettibi, A., Berkani, M.: Traitement chirurgical du strabisme accomodatif. A propos de 100 cas d'ésotropie. Ophtalmologie.1988; 2: 303-305.
8. Dyer, J.A.: Nonsurgical treatment of esotropia. En: Symposium on strabismus. Transactions of tre New Orleans Academy of Ophthalmology. Mosby. St. Louis. 1981: 154-159.

 

Dr. A. Castanera de Molina
Barcelona

1. Se entiende por esotropia acomodativa refractiva una forma de esotropia de aparición, en general, entre los 2 y 3 años, en pacientes con una hipermetropía moderada o alta, con buena reserva fusional, AC/A normal o baja, y que se neutraliza normalmente en la visión lejana y próxima, con restauración de la visión binocular simple, tras la corrección óptica de la ametropía.

Es criterio prácticamente unánime en la actualidad el rechazo de una actitud quirúrgica ante dicha forma de esotropia. A pesar de ello, y basándose en las concepciones de Semmlow acerca de los mecanismos de la acomodación convergencia, Gobin y Bérard junto a un reducido grupo de autores, propugnan la cirugía de retroceso bimedial como alternativa al tratamiento óptico de esta forma de esotropia.

El tratamiento no quirúrgico de la esotropia acomodativa refractiva no debe confundirse con la abstención quirúrgica en todos los pacientes estrábicos con elemento acomodativo. Es necesario recurrir a la cirugía en:

a) Esotropias parcialmente acomodativas, que no neutralizan totalmente su ángulo de desviación de lejos y cerca con su corrección óptica. En general, muestran en la exploración un ángulo residual de lejos superior a 10 DP, acompañado de discreta limitación de la abducción extrema de uno o ambos ojos, con nistagmus en resorte en abducción extrema.

b) Esotropias acomodativas refractivas deterioradas. En un porcentaje próximo al 10%, después de un período de adecuado control de la esotropia de uno a tres años de duración, se aprecia un incremento de la esotropia en la visión lejana, que no se neutraliza con sobrecorrección esférica. Dicha descompensación tardía es más frecuente en las formas asociadas a una AC/A elevada, alcanzando cifras de descompensación del 60%.

c) Esotropia acomodativa refractíva asociada a estrabismo ciclovertical con patrón en V. Este cuadro es debido a la existencia de paresia bilateral congénita de oblicuo superior, hiperfunción primitiva de oblicuos inferiores o desviación vertical disociada (DVD). El trastorno ciclovertical supone un obstáculo infranqueable al mantenimiento de la visión binocular y al control del elemento acomodativo.

2. En principio, y po rdefinición, una esotropia acomodativa refractiva pura es una desviación sin incomitancia ciclovertical ni de otra naturaleza (lejos/cerca, de lateroversión, etc.) La existencia de una incomitancia ciclovertical implica forzosamente la existencia de una disfunción de los oblicuos superiores o inferiores o de una desviación vertical disociada. La cirugía de dicho elemento ciclovertical es necesariamente el paso previo a la retauración de la binocularidad y el control de la tropia acomodativa.

La asociación de una incomitancia lejos/cerca se debe bien a la hipocorrección de la ametropía (por lo que es aconsejable reexaminar la refracción con cicloplejía anualmente), bien a la presencia de un exceso de convergencia acomodativo (por AC/A alta) o no acomodativo (pacientes hipoacomodativos o hiperquínéticos de Costenbader). La prescripción de lentes bifocales o multifocales es obligada en los casos con AC/A alta y en los hipoacomodativos (Mühlendyck), aunque, como queda dicho, estos casos muestran una tasa de descompensación tardía que oscila entre el 20% y el 60% según el grado de anomalía de la AC/A (Baker y Parks). La cirugía (retroceso bimedial) en estos casos, que se mantienen en una situación de foria o tropia intermitente en la visión lejana pero mal controladosen lavisión próxima, neutraliza el ángulo de lejos y de cerca, así como la incomitancia.

3. Esto es cierto sin ninguna duda. Incluso padres reacios a cualquier tipo de cirugía sobre formas quirúrgicas de estrabismo se cuestionan en algún momento la alternativa quirúrgica, ante la duración del proceso de tratamiento de la esotropia acomodativa. Sin embargo, la adecuada información al paciente sobre los mecanismos de la esotropia acomodativa suele ser bien comprendida y aceptada.

4. El mismo mecanismo patogénico de la esotropia acomodativa refractiva es el argumento fundamental contra su tratamiento quirúrgico. En pacientes con hipermetropías moderadas o altas, la obtención de imágenes nítidas exige la puesta en marcha del mecanismo acomodativo. Este va ligado a la tríada acomodación-miosis-convergencia. El control de la convergencia en hipermétropes no estrábicos exige un mecanismo fusional de naturaleza motora inducido por la disparidad retiniana o diplopia. El sistema trabaja, por lo tanto, en un circuito cerrado (closed loop) autoregulado. Cuando el sistema trabaja en un circuito abierto (open loop) no se puede producir el ajuste acomodación-convergencia-fusión motora y aparece la esotropia. Es evidente, pues, que la esotropia acomodativa refractiva tiene una causa inmediata en el estímulo acomodativo, pero requiere indefectiblemente la coexistencia de una causa mediata, que es el defecto congénito o adquirido de los mecanismos de fusión motora que cierran el circuito. La supresión es el principal mecanismo que mantiene abierto el circuito, favoreciendo la esotropia. Su origen es variado: sensorial, motor o mixto (defecto congénito de la fusión motora, anisometropía, ambliopía, microtropía, síndrome monofijacional, estrabismo no acomodativo sobreañadido, etc.).

Los riesgos del tratamiento quirúrgico de las formas puras de esotropia acomodativa refractiva proceden de la inestabilidad intrínseca de un sistema que trabaja en circuito abierto. La cirugía crea un estado de divergencia artificial (similar al propuesto para el tratamiento de los nistagmus con bloqueo en convergencia) que debe compensarse por el mantenimiento de la asociación acomodación-convergencia y por la existencia de una adecuada fusión motora. La primera se modifica en el curso natural de la hipermetropía y, según los mismos autores que propugnan la cirugía, por el mismo acto quirúrgico. La segunda es deficitaria por definición.

Desde el punto de vista periférico, el retroceso bimedial induce un exceso de input inervacional (ley de Hering) sobre los rectos laterales, capaz de desarrolar a medio plazo su contractura progresiva. Con una buena fusión motora, el estímulo de acomodación induce una contracción simultánea de ambos rectos medios, pero, con una fusión motora defectuosa o supresión de la misma, el estímulo acomodación-convergencia da lugar a la sustitución de la convergencia por una convergencia asimétrica o lateroversión (pseudoinsuficiencia de convergencia). Al mismo tiempo, el retroceso de rectos medios induce una marcada disminución de la convergencija tónica necesaria para mantener la ortotropia en la visión lejana (pseudoexceso de divergencia).
El pronóstico, no sólo a medio y largo plazo, sino en muchas ocasiones incluso a corto plazo, es la producción de una exotropia consecutiva de difícil tratamiento.

En contraposición a esto, la corrección de la ametropía, con las rectificaciones necesarias inducidas por la posible evolución de la hipermetropía o el desenmascaramiento de la llamada hipermetropía latente (?), es capaz de mantener indefinidamente un alineamiento correcto, aun en total ausencia de visión binocular.


Dr. J.C. Castiella Acha
Bilbao

1. En primer lugar, vamos a definir lo que entendemos por E.A.T.R. Para nosotros es un estrabismo convergente secundario a la acomodación, que desaparece totalmente con la corrección óptica, siempre y cuando ésta sea total y se prescriba en las fases iniciales de la desviación. Si estas condiciones se cumplen, conseguiremos una ausencia de supresiones y una buena visión binocular con una estereopsis normal. En estos casos no operamos nunca. Por desgracia, sólo en un 50% de los casos se produce la situación anterior, mientras que el otro 50% se convierten mayoritariamente en estrabismos parcialmente acomodativos, con un ángulo residual con corrección muy pequeño (menor de 3°). Para algunos autores, estos casos son microestrabismos descompensados, pero para nosotros el problema es la imposibilidad de vencer las supresiones foveales, que impiden que se establezca una relación binocular normal. Hemos llegado a esta conclusión al comprobar que algunos casos de microestrabismos con componente acomodativo y ambliopía en un ojo, tras el tratamiento se ha convertido en E.A.T.R.

Dentro de estos estrabismos hay varios tipos, pero, en nuestra opinión, sólo en uno de ellos se podría discutir la cirugía: en pacientes con una hipermetropía ligera que no impide una buena visión sin corrección pero que tiene efecto sobre el ángulo de desviación. No operamos tampoco en estos casos, ya que, al ser niños con una buena estética con gafas y conociendo la imprecisión y los límites de la cirugía del estrabismo (actuamos sobre el efecto, no sobre la causa), las posibilidades de que podamos producir un divergente secundario o una desviación que ya no sea estéticamente aceptable con gafas no nos compensa con el resultado estético que obtendríamos en el mejor de los casos, pues no tenemos la posibilidad de conseguir una visión binocular normal.

Clásicamente, se decía que los acomodativos puros se podrían operar cuando el paciente no tolerase las gafas ni las lentillas, o cuando el uso de gafas le produjese trastornos psicológicos, en cuyo caso se operaría no por indicación del oftalmólogo sino del psiquiatra. En 20 años de profesión no me he encontrado con ninguno de estos casos.

Otro aspecto que hay que valorar es la desaparición del efecto acomodativo con la edad, siendo frecuente encontrar niños que tuercen, al quitarles las gafas a los 7-8 años y que, sin embargo, se las pueden quitara los 1214 años. Según esto, deberíamos esperar para la intervención quirúrgica hasta esa edad, cuando en la mayoría de los casos ya se pueden usar lentillas, lo que hace que no se planteen problemas estéticos importantes en estos enfermos a esas edades.

Resumiendo, no nos planteamos nunca operar las E.A.T.R.

2. Se refiere, creo, a las teorías de sagitalización de los oblicuos defendidas ampliamente por su autor, el Dr. Gobin. Pienso que, efectivamente, en algún caso una alteración de los músculos cicloverticales puede desencadenar una alteración horizontal, pero de ahí a decir que todos los estrabismos tienen ese origen dista un abismo. El Dr. Gobin basa toda su teoría en que una mala posición de los oblicuos, sagitalización, produciría una torsión. Sin embargo, en ninguno de sus trabajos habla de cómo estudia las torsiones en niños estrábicos, por lo que no deja de ser una "teoría".

Los partidarios de la cirugía de los acomodativos encuentran alteraciones verticales manifiestas en un 80% de los casos (Bérard) y dicen que existen en el 20% restante, aunque no se aprecian por estar enmascaradas por una doble hiperacción de los oblicuos superior e inferior que los debilita. Esta teoría me parece absurda, ya que no hay tantas alteraciones verticales y con la cirugía horizontal se consigue, en muchos casos, la curación del estrabismo, cosa que sería totalmente imposible si fuera cierta la teoría.

Nuestra experiencia en los problemas torsionales secundarios a las parálisis del oblicuo superior nos indica que el problema torsional es mucho mejor tolerado que el problema vertical, siendo este último el responsable de la mayoría de las diplopias. Es excepcional encontrar una alteración torsional que produzca diplopia. Sin embargo, no es raro que tras la cirugía de la parálisis, al conseguir solucionar el problema, el paciente tenga inicialmente una diplopia torsional, que desaparece al poco tiempo. Esto nos indica que se producen mecanismos de adaptación sensorial, que compensan la diplopia torsional, y que, al normalizar la situación motora, estos mecanismos tienen que reajustarse a la nueva situación.

Si la actuación sobre los oblicuos fuera un tratamiento antisupresivo como preconizan Gobin y Bérard, sería frecuente encontrar diplopias postoperatorias en los niños con cirugía global (horizontal y vertical en el mismo acto quirúrgico), cosa que no es la norma, ni mucho menos, por lo que, al no conseguir vencer las supresiones, difícilmente podremos lograr el desarrollo de la fusión.

3. En general, los padres quieren lo mejor para sus hijos. Si el oftalmólogo les explica de forma sencilla lo que es un estrabismo acomodativo y que la operación actúa sobre el "efecto" pero no sobre la "causa" que ha producido el estrabismo y que, a la larga el niño pedirá las gafas por necesidades visules, los padres optarán por no volver a plantearse la cirugía.

El problema es que siempre hay algún oftalmólogo que está dispuesto a operar para quitarle las gafas, y siempre conocen a algún niño que le han quitado las gafas tras la operación, siendo en esta situación difícil convencer a los padres de la diferencia de los casos, pues para ellos todos los estrabismos son iguales.

La estética de las gafas depende, como es lógico, de su potencia, por lo que me parece absurda la defensa de Gobin de la cirugía, ya que cuando los cristales son gruesos (más de 5 d.) no hace falta obligar al niño a que las lleve, porque al mejorar las gafas su capacidad de visión, lo primero que hará, espontáneamente, al levantarse será ponérselas. En estos casos el niño utiliza las gafas no sólo por un problema estético, sino fundamentalmente por conseguir una visión mejor y mayor confort. Como es lógico, las gafas serán más necesarias cuanto mayor sea el niño y, por consiguiente, cuando compense peor la hipermetropía. Por todo esto el objetivo de la cirugía no se consigue.

El problema se plantea a partir de los 14 años, cuando la estética es importante para los niños, pudiéndose en este caso utilizar lentillas de contacto. Si esto no es posible por intolerancia a las mismas, y el enfermo, de hecho, no usa las gafas nunca, se plantearía realmente la posibilidad de la cirugía. En nuestra experiencia es excepcional esta situación.

4. Los defensores de la cirugía global, es decir, de la actuación a la vez sobre músculos horizontales y oblicuos, muestran sus magníficos resultados, que ya anteriormente obtenían con otro tipo de cirugía (aunque todos los autores evolucionan, teóricamente, para mejorar, mantienen sus éxitos en unas cifras de entre un 70-90%). Por otra parte, este tipo de cirugía ni siquiera es moderna, pues la venimos aplicando desde el año 1974 con resultados satisfactorios desde el punto de vista estético, pero no así desde el punto de vista funcional (10% de visiones binoculares).

Creo que todos tenemos la experiencia de la poca eficacia del uso de gafas previo a la cirugía (estrabismo no acomodativo) y su influencia posterior al corregir ángulos residuales en la cirugía.

Los autores americanos partidarios de la cirugía precoz atribuyen al elemento acomodativo la inmensa mayoría de los casos de recidiva del ángulo y actúan siempre sobre los dos rectos medios, como propone Gobin. Creo que mi actitud ante este tema ha quedado suficientemente clara en las respuestas anteriores.

Soy contrario a la cirugía en los E.A.R. El argumento fundamental para mi criterio es que no existe ninguna cirugía que anule el factor acomodativo y que, por el contrario, hemos observado en algunas ocasiones la aparición tras la cirugía de un componente acomodativo que previamente no existía, como por ejemplo, incomitancias lejos-cerca que no se modifican con bifocales. Después de la cirugía, algunos casos en los que el ángulo de cerca es antiestético mejoran con la colocación de bifocales. Casos de este y de otros tipos los hemos constatado tanto después de la cirugía del Hilo como de la cirugía clásica.

Otro argumento en contra es que la desaparición del componente acomodativo no es, ni mucho menos, la norma. Si el paciente ha sido operado y no se ha eliminado el factor acomodativo con la cirugía (como hemos comentado anteriormente), a medida que el niño crezca, si la hipermetropía es media o alta, necesitará la corrección para ver bien o por confort, produciéndose una divergencia secundaria al utilizar las gafas.

No debemos olvidar cuál es el estado sensorial de estos pacientes (ortoforia por definición). Cualquier actuación quirúrgica, máxime si tenemos en cuenta las características de la cirugía del estrabismo, puede provocar alteraciones que conduzcan a anomalías sensoriales y/o motoras.

Si, teóricamente, me viera obligado a operar estos casos, propondría la cirugía en dos tiempos: primero, la cirugía de retroinserción de los rectos medios para corregir el ángulo máximo visto de cerca, y segundo, cirugía de retroinserción de los rectos externos para corregir la desviación residual que presentan estos enfermos cuando llevan gafas.


Dr. J.A. García de Oteyza
Barcelona

Se entiende por esotropia acomodativa refractiva pura (E.A.R.P.) aquella que se corrige totalmente con gafas tanto de lejos como de cerca y en todas las posiciones de la mirada, a diferencia de las esotropias parcialmente acomodativas, en las que la corrección óptica no consigue anular por completo la desviación de cerca.

Aunque la polémica sobre si conviene operar o no las esotropias acomodativas puras ha saltado a la palestra a raíz de la "carta abierta" aparecida en el Journal Français d'Ophtalmologie, ésta no es más que la prolongación o, mejor dicho, el resumen de lo tratado en el Simposium sobre este tema que tuvo lugar en el transcurso del Sexto Congreso de la Asociación Estrabológica Internacional en Australia en 1990, y cuya lectura recomiendo vivamente.

Desde Donders se ha aceptado que la esotropia acomodativa es consecuencia de un exceso de la convergencia acomodativa que no permite el control de la visión binocular por la vergencia fusional. La corrección de la hipermetropía actúa normalizando la demanda acomodativa, y elimina así el exceso de convergencia acomodativa y, por consiguiente, el estrabismo. En esta línea se sitúan los defensores de la corrección óptica como tratamiento de este tipo de esotropias.

Por otro lado, resulta obligado hablar de la hipótesis neurofisiológica y experimental aportada principalmente por los americanos Schor y Semmlow a propósito de la acomodación, la convergencia fusionaly sus interrelaciones. La teoría de la "doble interacción" supone que el sistema de vergencias juega un papel incluso más importante que el acomodativo en el control de la convergencia y que ambos sistemas (acomodativo y fusional) disponen de centros nerviosos autónomos y no comunes (contrariamente a lo que pensaba Donders) entre los cuales existe una relación cruzada.

En el estrábico hipermétrope, la vergencia inducida por la acomodación domina a la inducida por la disparidad retiniana, dando lugar a la esotropia. Según dicha teoría esta situación se debe a un fallo en el sistema de vergencias (convergencia fusional). Para Gobin y Bérard, el origen de este fallo hay que buscarlo en un síndrome vertical, que ellos siempre encuentran (de forma patente o latente), y/o una hipertonía de los rectos medios. Es por ello que propugnan la cirugía horizontal y vertical simultánea, que actúa suprimiendo el fallo motor del sistema de vergencias que se ve de esta forma reactivado, consiguiendo reequilibrar el sistema. A partir de ahí, el sujeto hipermétrope se comportaría como el resto de los hipermétropes que tienen una buena visión binocular sin cristales.

Hay que reconocer que esta corriente de opinión es sugestiva y "tiene gancho" pero hay que saber también que las hipótesis de Semmlow son solamente eso, hipótesis construidas sobre un modelo matemático, sin que se haya podido demostrar la existencia de los dos centros autónomos de que habla.

Gobin y Bérard exploran la motilidad extrínseca en las E.A.R.P. sin gafas y por ello encuentran con frecuencia incomitancias verticales. En mí experencia no es infrecuente encontrar dichas incomitancias sin gafas en la E.A.R.P. pero, en todos los pacientes que he revisado para esta comunicación, dichas incomitancias desaparecen al ponerle al niño las gafas. Lo mismo ocurre con la hipertonía de los rectos medios cediendo hasta tal punto con la corrección óptica que el paciente está ortofórico. En resumen, la corrección de la hipermetropía con cristales convexos y, por consiguiente, la restauración de la visión binocular normal hacen desaparecer tanto los verticalismos como la hiperacción de los rectos medios en la E.A.R.P.

Vemos, por lo tanto, que los argumentos fisiopatogénicos de los defensores de la cirugía se desacreditan por sí solos.

Las gafas sirven para evitar la cirugía además de prevenir una posible ambliopia y controlar la astenopia refractiva. Aunque parezca inútil recordarlo, la refracción del estrábico es muy importante y ante la sospecha de una E.A.R.P. todavía más. Se deben realizar refracciones repetidas bajo atropina para poner en evidencia toda la hipermetropía, lo cual no siempre se consigue a la primera refracción. La corrección debe ser total y, en este sentido, hay que tener en cuenta que ligeras hipocorrecciones pueden no ser capaces de anular completamente la desviación.

Los defensores de la cirugía dicen que las gafas crean un problema psicológico al niño y a los padres. Este punto, incluso suponiendo que pueda ser cierto en algunos casos, no tiene suficiente fuerza como para arriesgarse a practicar una cirugía que, como bien reconocen los que la propugnan, no siempre es ni única ni definitiva. Yo no recuerdo ningun niño con E.A.R.P. que haya rechazado la corrección óptica. Es más, un comentario habitual de sus padres suele ser "desde que le pusimos las gafas no se las quita para nada", lo que llega a sorprender en niños que a veces tienen hipermetropías ligeras (2 ó 3 dioptrias). Los cirujanos de la E.A.R.P. dicen también que las gafas no la curan, porque al quitarlas el paciente desvía. Efectivamente es así y ahí es donde radica una de sus enormes ventajas: con su uso la desviación queda anulada y se evita la cirugía. Es conveniente explicar a los padres este punto, que no siempre entienden.

Los que defienden la cirugía dicen que con ella consiguen no solamente que el paciente esté en ortoforia, sino también que rechace la corrección optica. Como dice von Noorden, los ojos están rectos después de la cirugía porque ésta anula el efecto "estrabogénico" de la convergencia acomodativa, creando una exotropia y atrogénica que, según los que operan, es vencida por los reflejos de fusión. A la larga, y de acuerdo con Jampolsky, a medida que la amplitud de acomodación va disminuyendo se produce una astenopia acomodativa que llevará a la divergencia.

Otro de los puntos que argumentan los defensores de la cirugía es que muchos casos de esotropia comodativa ven deteriorada su visión binocular con los años. A este respecto hay que recordar que, si el paciente está absolutamente ortofórico con las gafas, es imposible que se presente dicha situación. Ocurre, sin embargo, que estrábicos etiquetados de acomodativos conservan un microestrabismo después de ponerles la corrección óptica, lo cual sí puede acarrear a la larga alteraciones de la visión binocular.

En cuanto a la cirugía en sí, hay que decir que sus defensores realizan simultáneamente una cirugía horizontal (recesión bimedial) y una cirugía "desag¡talizadora", desplazando la inserción de los oblicuos hacia el ecuador del globo para debilitar su acción vertical y mantener la torsional. Resulta curioso oírles decir que dicha cirugía sólo se debe realizar en centros altamente especializados en motilidad ocular y, al mismo tiempo, que el promedio de intervenciones por paciente es de 1'5 (sic). ¿Con qué derecho podemos asumir el riesgo de estropear con la cirugía una visión binocular restaurada con gafas?

Quisiera finalizar mi exposición con un diálogo que con frecuencia se produce en mi consulta con los padres de niños afectados de E.A.R.P. y que resume mi forma de pensar con respecto a este tema:

Padres: -Doctor, usted nos dice que el niño está muy bien, pero cuando le quitamos las gafas sigue igual de bizco.
Doctor: -No saben la suerte que tiene su niño de tener este tipo de estrabismo que sólo con gafas se cura. No se preocupen, porque a medida que se vaya haciendo mayor se irán dando cuenta que desvía menos sin ellas, aunque, como es hipermétrope, siempre necesitará ponérselas para ver claro y confortable.
Padres: -Y ¿esto no tiene operación?
Doctor: -Es el único caso de estrabisno que no se debe operar; es más, la cirugía está contraindicada, pues, aunque ustedes vieran a su hijo con los ojos rectos sin gafas después de la cirugía, al ponérselas, porque las necesita, se produciría un estrabismo hacia afuera. La cirugía no cura la hipermetropía.

 


 

 



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