Meningioma primario de la vaina del nervio óptico:
diagnóstico, estudio anatomopatológico y tratamiento


Introducción

El meningioma primario de la vaina del nervio óptico (NO) es una tumoración poco frecuente. En muchas ocasiones su diagnóstico puede quedar enmascarado por un cuadro inespecífico de neuritis óptica unilateral que evoluciona hacia la atrofia óptica.

Gracias al empleo de técnicas de exploración complementarias, como la Tomografía Computerizada (TC) y la Resonancia Magnética (RM) su diagnóstico se ve muy facilitado ante la presencia de determinados signos clínicos.

Presentamos un caso de meningioma primario del NO y comentamos su diagnóstico clínico e histopatológico, así como su tratamiento.


Caso clínico

Mujer de 61 años de edad que acude a revisión oftalmológica de rutina. Entre sus antecedentes patológicos oculares destacaba un cuadro etiquetado de neuritis óptica isquémica en su OI hace diez años, que evolucionó a atrofia óptica y agudeza visual cero en un plazo de cuatro años. La paciente padecía una hipertensión arterial, de cinco años de evolución, controlada con tratamiento médico.

En la exploración oftalmológica se objetivó una agudeza visual corregida de 0,9 Nº 1 en OD y no percepción de luz con el 0I. El segmento anterior era normal, así como la motilidad ocular extrínseca. Se apreciaba una leve proptosis axial del OI que cuantificamos con el exoftalmómetro de Hertel, obteniendo unos resultados de 16 mm para el OD y 19 mm para el 0I. El examen del segmento posterior fue normal en el OD. En el OI demostró palidez atrófica y borrosidad discreta de los bordes del disco óptico, ausencia del pulso venoso espontáneo, tortuosidad vascular, bucles en la emergencia de las ramas principales de la vena central y la presencia de unos vasos anómalos en el sector temporal del disco óptico, compatibles con colaterales retiro-ciliares (Figura 1).

Figura 1


En la ecografía B se evidenció un aumento del diámetro del NO en el 0I=12.7 mm (Figura 2).

Figura 2

La angiografía fluoresceínica mostró un defecto de perfusión capilar a nivel de la papila y confirmó la presencia de colaterales retiro-ciliares (Figura 3). Se solicitó TC craneal y orbitario, en el que se apreció un proceso expansívo intraconal que afectaba de forma difusa a todo el trayecto intraorbitario del NO izquierdo y se extendía a la fosa craneal anterior a través del conducto óptico (Figura 4).

Figura 3


Figura 4

Con el diagnóstico de posible meningioma primario de la vaina del NO se remitió para su valoración por el neurocirujano (Dr.J. Lafuente), el cual procedió a su excisión a través de una craneotomía fronto-parietal izquierda. El examen histopatológico demostró una proliferación benigna de células meningoteliales de aspecto monomorfo, con abundantes pseudoinclusiones nucleares (Figura 5), organizadas en grandes nidos y trabéculas anastomosadas y separadas por abundante tejido fibroso ricamente vascularizado. En múltiples focos se observaron áreas meningoteliales siendo en otros el aspecto de las células predominantemente fusiforme.

Figura 5

También destacó la presencia de numerosos cuerpos de psamoma de pequeño tamaño (Figura 6). El diagnóstico histopatológico fue de meningioma transicional, confirmándose la impresión clínica diagnóstica inicial.

La evolución postquirúrgica fue satisfactoria, presentando la paciente una parálisis residual del elevador del párpado superior y del músculo recto superior, por lesión de las fibras nerviosas de la rama superior del III par, a su ingreso en la cavidad orbitaria.

Figura 6



Discusión

El meningioma de la vaina del II par es una tumoración benigna, de crecimiento lento, que representa el 1-2% de la patología orbitaria. Es el tumor de NO más frecuente en el adulto, con marcada predilección por el sexo femenino: 77% [1,2,3]. El tumor primario se origina a partir de las vellosidades aracnoideas de la vaina del NO en cualquier punto de su trayecto, siendo más frecuente su desarrollo en las proximidades del vértice orbitario. El tejido meníngeo ectópico en la órbita también puede dar lugar, aunque con mucha menor frecuencia, a un meningioma intraorbitario. Los meningiomas secundarios se originan a partir de tejido meningeo endocraneal o bien a partir de meninges adheridas a la pared orbitaria o al canal óptico [4]. Existen tres tipos histológicos [5]:

- Meningoepitelial, con una disposición celular continua.
- Transicional o de células mixtas, con disposición celular circular alrededor de un núcleo a veces calcificado (25%).
- Angioblástico, caracterizado por múltiples focos capilarizados con espacios hemáticos.

Los tipos meningoepitelial y transicional, con o sin cuerpos de psamoma, son las dos formas histopatológicas características de meningioma primario. Nuestro caso correspondía a un meningioma transicional.

La clinica del meningioma se caracteriza por la aparición lenta y progresiva de disminución de la agudeza visual, proptosis axial (generalmente menor de 3 mm); edema papilar, atrofia óptica, defectos del campo visual, trastornos en la motilidad, cefaleas, diplopia y defecto pupilar aferente [6,7,8]. Un signo que debe buscarse es la presencia de colaterales retino-ciliares sobre el disco óptico, hallazgo conocido como signo de Hoyt-Spencer [9]. Este tipo de colaterales aparece de forma adquirida principalmente en dos situaciones: la obstrucción de la vena central de la retina y el meningioma del NO. Estas colaterales son canales compensadores de tipo by-pass, que se desarrollan a partir de los capilares preexistentes en el disco óptico para mejorar la irrigación del NO, comprometida por el efecto compresivo del meningioma [10]. Característicamente, en la angiografía fluoresceínica las colaterales se rellenan de contraste en la fase arteriovenosa temprana, sin extravasación de contraste en las fases sucesivas del angiograma, lo cual permite realizar el diagnóstico diferencial con los neovasos.

Como conclusión, ante una mujer de mediana edad que refiera disminución progresiva de la agudeza visual, con antecedentes de "neuritis óptica" unilateral y subsecuente atrofia óptica, y presencia de colaterales retino-ciliares es obligado descartar el diagnóstico de meningioma del NO.

El diagnóstico se basa en la clínica y en pruebas complementarias de naturaleza no invasiva: ecografía, TC, RM. La ecografía demostrará un ensanchamiento del NO, con una ecogenicidad media (al contrario de lo que ocurre en el glioma) y con una reflectividad media-baja. La TC [11,12,13] ofrece una imagen de hipertrofia tubular o fusiforme del NO, ligeramente hiperdensa, que generalmente aumenta con la inyección de contraste. Un signo característico, que aparece cuando se afecta sólo la vaina y se respeta el nervio, es la radiotransparencia central o "signo del raíl" en el corte axial o del "donut" en el coronal. No es un hallazgo patognomónico, ya que, aunque con menos frecuencia, aparece en otros procesos que producen hipertrofia de la vaina: perineuritis, hematomas y metástasis perineurales. Sin embargo, no lo encontraremos en el papiledema y glioma del NO, en los que su presencia excluye el diagnóstico.

En nuestro caso, el "signo del raíl" existía, pero no era muy manifiesto porque la masa tumoral ya invadía las propias fibras del nervio óptico. Pueden llegar a apreciarse calcificaciones y ensanchamiento del foramen óptico, aunque éste también aparece en otras lesiones intrainfundibulares como los gliomas, hemangioma y neurofibroma.

Según algunos autores, la RM permitiría un diagnóstico más temprano y sería la forma óptima para el diagnóstico de las formas intracanaliculares.

En situaciones atipicas puede ser de utilidad la biopsia por aspiración con aguja fina [14].

El tratamiento de los meningiomas del NO es un tema controvertido. El tumor y el NO comparten el aporte sanguíneo, por lo que su resección provocará ceguera. En algunos casos se han obtenido buenos resultados en la resección de pequeños meningiomas situados inmediatamente detrás del globo [15]. Otros autores refieren mejorías mediante el empleo de radioterapia [16].

En general debe preferirse el tratamiento conservador y reservar la resección para aquellos casos de atrofia óptica ya establecida en los que exista extensión intracraneal. Cuando exista la evidencia de un compromiso de las estructuras del sistema nervioso central, será imprescindible la colaboración del neurocirujano. En el caso que presentamos existía una atrofia total del II par y el tumor invadía peligrosamente la fosa craneal anterior, amenazando estructuras nobles como la hipófisis, el quiasma óptico y la arteria carótida interna, por lo cual se optó por un tratamiento neuroquirurgico.

Como resumen, debemos recordar que el meningioma primario es el tumor más frecuente del NO en el adulto, y que se trata de una tumoración benigna de crecimiento lento, cuya presencia debe descartarse, sobre todo, ante una mujer de mediana edad que presente disminución progresiva de la agudeza vísual, palidez del disco óptico y presencia de colaterales retino-ciliares. El diagnóstico lo establecen la clinica y los hallazgos característicos en la ecografía, el TC y la RM. El tratamiento de elección es conservador, reservando la resección quirúrgica para los casos de ceguera con peligro de invasión intracraneal. En estos casos es imprescindible la colaboración del neurocirujano.



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