Inoculación palpebral como forma de presentación
de la Fiebre Botonosa Mediterránea

Dr. J. R. Fontenla
Servicio de Oftalmología. Hospital Clínico
C/ Villarroel 170 08036 Barcelona


Introducción

La Fiebre Botonosa Mediterránea (FBM) es una enfermedad infecciosa aguda transmitida por la garrapata. El agente infeccioso es la Rickettsia conorii. El cuadro clínico de la FBM se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, rush maculopapular generalizado y una lesión dérmica inicial de aspecto negruzco también llamada mancha negra. La frecuencia de afectaciones oculares en la FBM ha sido descrita ocasionalmente [1]. En el polo anterior las alteraciones asociadas más frecuentemente son: conjuntivitis, edema palpebral y uveítis anterior. Las alteraciones retinianas más frecuentes son: hemorragias y oclusiones venosas o arteriales [2,3]. Presentamos un caso de FBM con chancro de inoculación palpebral como forma de presentación de la enfermedad.


Caso clínico

Paciente varón de 52 años que acude a urgencias diagnosticado de conjuntivitis. Refiere sensación de cuerpo extraño y enrojecimiento conjuntival bilateral de tres días de evolución. Tiene un edema palpebral de dos días de evolución en el ojo izquierdo.

En la exploración se aprecia conjuntiva discretamente hiperémica, edema en el párpado inferior del ojo izquierdo, pocos folículos y alguna papila. La córnea no muestra alteraciones y el examen de fondo de ojo resulta normal.

En el pliegue palpebral superior del ojo izquierdo aparece una mancha de aspecto negruzco que se muestra como una zona casi circular de necrosis no sobreelevada con centro libre, en el que aparecen dos pequeños puntos costrosos sobreelevados. Al ver el aspecto de la lesión se sospecha una mancha negra y se establece la orientación diagnóstica de rickettsiosis por picadura de garrapata (Figura 1).

Figura 1

Como antecedente, el paciente había notado hacía seis días que algo le había picado en el párpado aunque no lo había relacionado con su patología actual. El día anterior a la visita presentó un exantema macular no pruriginoso en ambas piernas que desapareció a las pocas horas, sin tratamiento.

Investigando su estado general está asténico, anoréxico, presenta febrícula, la noche pasada tuvo escalofríos y tiene molestias articulares. También se queja de que le han aumentado los dolores de cabeza en los últimos dos días. Se le encuentran adenopatías submaxilar y parotídeas.

Se le diagnostica Fiebre Botonosa Mediterránea con chancro de inoculación en pliegue de párpado superior de ojo izquierdo.

Se le pautó tratamiento con doxiciclina y se solicitó serología para Rickettsia, que se informó como positiva.


Discusión

La Fiebre Botonosa Mediterránea es una Rickettsiosis producida por la Rickettsia conorii y transmitida por la garrapata del perro. Suele cursar con fiebre elevada, cefalea violenta, artromialgia, exantema no pruriginoso y la llamada "mancha negra" que corresponde al chancro de inoculación de la enfermedad. Esta aparece en las tres cuartas partes de los casos y se suele hallar en las zonas de piel cubierta y en los pliegues de flexión, especialmente en las piernas. En la cabeza es excepcional.

El período de incubación de la enfermedad es de 4 a 20 días y se desarrolla casi exclusivamente en los meses de verano y otoño coincidiendo con la época de mayor actividad de las garrapatas (nuestro caso se dio a primeros de octubre). El tratamiento es con tetraciclinas (de elección, la doxiciclina), clorafenicol, josamicina o ciprofloxacino [4].

El diagnóstico se realizó a los seis días de la picadura de la garrapata, lo que nos justifica la poca intensidad de los síntomas hallados, al estar aún dentro del período de incubación; sin embargo, la mayoría de los rasgos clínicos de la enfermedad ya estaban presentes.

El Diagnóstico Diferencial puede plantearse con otras rickettsiosis o enfermedades exantemáticas como el sarampión, aunque éstas no presentan la "mancha negra" característica.

El paciente mejoró de su estado general al segundo día de tratamiento y este último se mantuvo durante dos semanas, bajando la dosis de dixiciclína a la mitad durante la segunda semana. La dosis de la primera semana fue de 100 mg/12 horas. Como tratamiento complementario se utilizaron antiinflamatorios no esteroideos generales más colirio y pomada oftálmica con corticoide suave más tetraciclina. Al finalizar el tratamiento, el estado general del paciente era excelente y la afectación ocular y la "mancha negra" se habían resuelto.

 

Bibliografía

1. Lebas, P.; Bern aerts-Lebas, M.: Rickttsioses et a fections oculaires. Bull. Soc. Belge Opht<.Imol. 196 3. 135:437-441
2. Alió, J.; Ruiz-Beltr6 i, R.; Herrero-F,arrero, J.I.; Hernández, E.; Guinaldo, V.; Millán, A.: Retinal manifestations of Mediterranean spotted fever. Ophthalmologica. 1987.
195:31-37.
3. Adán, A.; López-Soto, A.; Moser, C.; Coca, A.: Use of steroids and heparin to treat retinal arterial oclusion in Mediterranean Spotted Fever. J. Infec. Dis. 1988. 158:1139-1140.
4. Salamon, S.M.: Tetracyclines in ophthalmology. Surv. Ophthalmol. 1985. 29:265275.

 

 



 

 



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