Hallazgos oftalmológicos en pacientes con enfermedades mitocondriales

Dres. l.M. Villafruela, P Tejada, M.T García Silva, Y. Campos, J. Arenas
Hospital 12 de Octubre
Ctra. Andalucía, Km 5.400
28041 Madrid



Resumen

Las enfermedades mitocondriales o encefalomiopatías mitocondriales tienen un carácter multisistémico y afectan principalmente a órganos con alta demanda de energía como el cerebro, el músculo, la retina y el corazón. Son enfermedades producidas por una alteración del metabolismo energético de la mitocondria y heredadas de una forma no mendeliana, siguiendo un patrón de herencia materna.
A continuación se presentan los hallazgos oftalmológicos de una serie de 26 casos, distribuidos como sigue: 16 encefalomiopatías mitocondriales (un síndrome de MERRF, un síndrome de Kearns-Sayre, 8 síndromes de Leigh y6 de otras encefalopatías no clasificadas), 7 miopatías, (2 con oftalmoplejia crónica externa progresiva y/o ptosis, 2 miopatías aisladas y 3 miopatías asociadas a otros síntomas extraneurológicos) y 4 casos oligosintomáticos o asintomáticos de familiares de pacientes con enfermedad mitocondrial.


Introducción

Las enfermedades mitocondriales (1) o encefalomiopatías mitocondriales están originadas por una alteración en el metabolismo energético mitocondrial. Ésta se puede demostrar por una alteración morfológica (fibras "rojo rotas" en una biopsia muscular), diferentes déficits enzimáticos en la cadena respiratoria mitocondrial o mutaciones en el DNA mitocondrial. La finalidad del metabolismo mitocondrial es la producción de energía en forma de ATP, para lo que se necesitan reacciones enzimáticas secuenciales de oxidacción-reducción localizadas en la matriz y la membrana interna mitocondrial. Hay cinco complejos enzimáticos, cada uno compuesto por varios polipéptidos: complejo I (NADH coenzima Q reductasa), complejo II (succinato deshidrogenasa), complejo III (coenzima Q citocromo c reductasa), complejo IV (citocromo Q oxidasa) y complejo V (ATP sintetasa).
Desde la primera descripción de una enfermedad mitocondrial en una paciente con un cuadro de hipermetabolismo no hipertiroideo secundario a un desacoplamiento de la oxidación-fosforilación (Luft, 1962), se han descrito múltiples síndromes (1). Estos se asocian a diferentes defectos de la cadena respiratoria mitocondrial o alteraciones del DNA mitocondrial (DNAmt). Estas enfermedades pueden tener un carácter multisistémico, puesto que no sólo afectan al músculo esquelético, sino también a otros órganos con alta demanda de ATP como el cerebro, el músculo, la retina y el corazón.
El DNAmt ha sido totalmente secuenciado (2). Es una molécula circular de doble cadena, compuesta por 16.569 pares de bases, que codifica la síntesis de trece subunidades de cuatro complejos enzimáticos de la cadena respiratoria (21) (7 del complejo I,1 del complejo III, 3 del complejo IV y 2 del complejo V). En 1988 se describió la primera mutación del DNAmt en la neuritis óptica hereditaria de Leber (LHON) (2,18). Otras enfermedades mitocondriales (3) se asocian a mutaciones del DNAmt como el síndrome de MERRF, el síndrome de MELAS, la enfermedad de Leigh o el NARP. El DNAmt también puede presentar selecciones, como en el caso del síndrome de Kearns-Sayre o la enfermedad de Pearson (13). Las mutaciones suelen heredarse de forma no mendeliana, por herencia materna, transmitiéndose de la madre a todos los hijos, independientemente del sexo de éstos, y en un porcentaje variable (si la mutación es heteroplásmica). Las selecciones y las duplicaciones suelen ocurrir de forma esporádica (16), aunque en algunos casos pueden ser autosómicas dominantes. Otro tipo de trastorno genético son las deplecciones del DNAmt, éstas dependen de factores nucleares, por lo que se heredan de forma autosómica.
Algunas de estas enfermedades presentan hallazgos oftalmológicos reseñables y éstos a veces son importantes para el diagnóstico clínico, tal es el caso de la neuritis óptica hereditaria de Leber (LHON), la oftalmoplejía crónica progresiva (CPEO), el síndrome de Kearns-Sayre (6,7) (SKS) o el síndrome NARP (6). La valoración de los hallazgos oftalmológicos también es importante en otros cuadros clínicos como el síndrome de MERRF, el síndrome de MELAS (9) o el síndrome de Leigh (10). Dada la heterogeneidad clínica de estas enfermedades y su variabilidad a lo largo de la evolución, sobre todo durante la infancia, no siempre es posible clasificar todos los pacientes en un síndrome clínico preciso; sólo un seguimiento clínico por un servicio especializado, junto con los estudios bioquímicos y genéticos, puede contribuir en un futuro a poder clasificar estos pacientes de forma adecuada. El seguimiento oftalmológico dependerá del cuadro clínico inicial.
A continuación vamos a describir algunos de los síndromes clínicos (4-6) y los hallazgos oftalmológicos más remarcables, ateniéndonos a los cuadros clínicos de los pacientes que hemos estudiado:

Síndrome de Kearns-Sayre (SKS). Se define clínicamente por: comenzar antes de los de 20 años de edad, oftalmoplejía externa progresiva y retinopatía pigmentaria. Además de esta tríada, el paciente debe tener uno de los siguientes criterios: alteraciones en la conducción cardíaca, hiperproteinorraquia mayor o igual a 100 mg/dl o un síndrome cerebeloso. La retinopatía pigmentaria tiene un aspecto "en sal y pimienta" y se llama atípica para distinguirla de las espículas óseas en distribucción perivenosa características de la retinosis pigmentaria. A pesar del cuadro oftalmoscópico, sólo la mitad de los pacientes tienen pérdida visual y ésta suele ser moderada. Se ha descrito un caso de neuritis óptica en SKS. Este síndrome suele ser esporádico y muy raramente es autosómico dominante o autosómico recesivo. Es frecuente encontrar selecciones del DNAmt.

Oftalmoplejía Crónica Progresiva (CPEO).
Es una oftalmoplejía que afecta a la musculatura externa ocular y que suele empezar antes de los cinco años de vida (7), aunque algunos pacientes han sido diagnosticados a los dos años o menos. lnicialmente, pueden presentar una ptosis o algún movimento ocular restringido. Esta debilidad sólo afecta a la musculatura extrínseca. Como el SKS, suele asociarse a selecciones del DNAmt, pero también puede presentarse con mutaciones.
MERRF
Se trata de una epilepsia mioclónica con fibras "rojo rotas", acompañada de una regresión neurológica con encefalopatía intensa y ataxia. A nivel oftalmológico es frecuente encontrar atrofia óptica bilateral. Suele asociarse a mutaciones del DNAmt, como la 8344A6G y la 8356 T6C (tRNA lys).
MELAS
Es una encefalopatía mitocondrial (9) con acidosis láctica y accidentes vasculares cerebrales. Los accidentes cerebrovasculares no suelen corresponder a un territorio vascular cerebral definido. Con frecuencia tienen predilección por las áreas corticales posteriores. Clínicamente, se manifiestan por ceguera cortical, hemianopsia y otros síntomas motores o sensitivos deficitarios en relación con lesiones corticales. Hirano et al., en 1993, propusieron los siguientes criterios de sospecha: episodios de stroke like antes de los 40 años de edad; encefalopatía caracterizada por convulsiones, demencia o ambas, y acidosis láctica o fibras "rojo rotas". El diagnóstico puede considerarse seguro si se presentan además al menos dos de los siguientes cuadros: desarrollo psicomotor normal en edades tempranas, cuadros de cefaleas o vómitos recurrentes. Suele asociarse a mutaciones del DNAmt como 3243 A6G o 3271 T6C (tRNA leu (UUR)).

Síndrome de Leigh. Encefalomielopatía necrosante subaguda (10). El diagnóstico definitivo se basa en los hallazgos neuropatológicos. Las imágenes neurorradiológicas son orientativas, pero no específicas (lesiones bilaterales y simétricas en striatum; también puede afectar el tálamo o el tronco cerebral, así como la sustancia blanca. La clínica y el curso de la enfermedad es muy variable. Se puede asociar a mutaciones del DNAmt, T6G 8993 (herencia materna) o déficits del complejo IV o el complejo I de la cadena respiratoria, pudiendo heredarse también de forma autosómica.
NARP
Neuropatía sensitivomotora, ataxia y retinitis pigmentaria. Además se puede acompañar de retraso psicomotor, demencia y convulsiones.
El objetivo del siguiente estudio es describir la patología oftalmológica encontrada en pacientes con enfermedades mitocondriales y relacionarla con los diferentes síndromes clínicos.

Tabla 1. Hallazgos mitocondriales
en pacientes con encefalomiopatías
mitocondriales; edad, sexo y datos
diagnósticos en la biopsia muscular


Materiales y métodos

Pacientes. Los pacientes se han agrupado según el síndrome clínico que presentan:
1. Pacientes con encefalopatías, a veces con un cuadro clínico característico: MERRF, MELAS, síndrome de Kearns-Sayre o síndrome de Leigh; otros con encefalopatías de difícil clasificación, que no se pueden incluir en síndromes precisos.
En los pacientes que fueron diagnosticados de síndrome de Leigh, el diagnóstico se basó en el cuadro clínico, las imágenes neurorradiológicas, con afectación simétrica y bilateral del striatum y la demostración de una anomalía en el metabolismo energético o los hallazgos neuropatológicos.
2. Pacientes con miopatías, sin encefalopatía. Estos han sido subclasificados en: ptosis u oftalmoplejía externa progresiva crónica (CPEO), miopatía aislada y pacientes con miopatía asociada a afectación de otro órgano diferente del SNC.
3. Pacientes cuya sintomatología predominante no es encefalopatía ni miopatía. Está constituido principalmente por los familiares portadores de la enfermedad.
En las Tablas 1, 2 y 3 se presentan los pacientes junto a los déficits enzimáticos que padecen (complejo I, complejo II, complejo III, complejo IV). En algunos pacientes la actividad enzimática era normal, pero presentaban anomalías mitocondriales o selecciones del DNA en la biopsia muscular.

Estudio oftalmológico
. Se han revisado en la consulta de Oftalmología Infantil una serie de 26 casos diagnosticados de enfermedades mitocondriales. Estos pacientes han sido remitidos aleatoriamente a nuestro hospital.
En cada paciente se han estudiado oftalmológicamente los mismos parámetros (la colaboración ha dependido mucho de la edad y del desarrollo psicomotor e intelectual individual). En el protocolo seguido se ha valorado: agudeza visual, reflejos pupilares, existencia de tropias o forias, motilidad ocular extrínseca, refracción bajo cicloplejía, biomicroscopia, fondo de ojo tras midriasis farmacológica y pruebas electrofisiológicas (según la disponibilidad y colaboración).


Resultados

La serie consta de un total de 27 pacientes (9 hombres y 18 mujeres) (Tablas 1 y 2). El intervalo de edad en el momento de la exploración se encuentra entre los 0 y los 29 años para los pacientes y entre 16 y 55 años para los familiares afectos. Han fallecidos pacientes (casos 3, 7, 10 y 15 de las encefalopatías y caso 23 de las miopatías).
Padecen encefalomiopatías 16 pacientes y miopatías 7 pacientes. Los cuatro familiares estudiados están oligosintomáticos o asintomáticos.
A continuación describiremos brevemente los pacientes, sin comentar todos los detalles clínicos, y los hallazgos oftalmológicos en cada uno de ellos.

Encefalopatías
El número total de pacientes estudiados con encefalopatía como síntoma predominante es de 16. La mayoría de los casos presentan un síndrome de Leigh (8 casos), seguido de otras encefalopatías de difícil clasificación (6 casos). Síndrome de MERRF en un caso y SKS en un caso (Tabla 1).

Caso 1

La paciente con síndrome de MERRF, de 18 años de edad, y déficits de los complejos I y IV de la cadena respiratoria, presentó en el estudio oftalmológico una atrofia óptica total bilateral.

Caso 2

El paciente con síndrome de Kearns-Sayre presentó una ptosis bilateral, oftalmoplejía externa progresiva y una disminución marcada de la amplitud en el ERG.
De los 8 pacientes con síndrome de Leigh, 2 son hombres y 6 son mujeres. El intervalo de edad cuando se exloraron oftalmológicamente se encontraba entre 0 y 7 años. Un varón murió a los 8 días del nacimiento, una niña a los 8 meses y otra a los 5 meses de vida.

Caso 3

Se trata de un varón que murió a los ocho días de vida. Presentaba una acidosis láctica grave. Había tenido un hermano que falleció en las primeras 24 horas de vida con un cuadro de acidosis metabólica. El estudio del fondo de ojo mostró una hipopigmentación retiniana sin retinopatía pigmentaria ni afrofia óptica.

Caso 4

Es una niña en la que, a los dos meses de vida, se detectó una amaurosis bilateral y, a los tres meses, un nistagmus de fijación. El estudio oftalmológico demostró un nistagmus horizontal que provocaba una tortícolis para bloquearlo; además, tenía una endotropia y una refracción miópica. En el estudio del fondo de ojo se vio una hipoplasia papilar bilateral y un acúmulo pigmentario peripapilar temporal en el ojo izquierdo. Durante el primer año de vida presentó una disminución de la visión y movimientos de autoestimulación. Posteriormente su visión ha mejorado.

Caso 5

Es un niño que desde el período neonatal presentó una ligera hipotonía y, a partir de los cuatro meses, retraso motor y movimientos oculares anómalos, con una atrofia óptica como síntoma predominante, que motivó la primera consulta. Cuando meses más tarde comenzó una regresión neurológica se sospechó una enfermedad mitocondrial. En el estudio oftalmológico destacó la atrofia óptica bilateral y completa.

Caso 6

Es una niña que debutó con signos inespecíficos al mes de vida, posteriormente presentó una regresión neurológica y, más tarde, una atrofia óptica. En el estudio oftalmológico se vio una exotropia con una limitación de la mirada lateral externa del ojo derecho. Asimismo presentó un nistagmus de fijación y en el estudio del fondo de ojo se apreció una atrofia óptica bilateral y total y un acúmulo pigmentario puntiforme en el ecuador del ojo izquierdo, compatible con una hiperplasia del epitelio pigmentario.

Caso 7

Esta paciente presentó una afectación neurológica grave. Precisó ventilación mecánica durante meses. Se trata de una niña que murió al año de vida. En el estudio oftalmológico destacó una atrofia óptica bilateral y total y retinitis pigmentaria con aspecto de "sal y pimienta".

Tabla 2. Hallazgos oftalmológicos
en pacientes con miopatías
mitocondriales; edad, sexo y datos
diagnósticos en la biopsia muscular


Caso 8
Es una niña que presentó retraso psicomotor desde los 18 meses de vida. En la exploración oftalmológica destacó una exotropia del ojo izquierdo y cierta dificultad en la mirada inferior en algunas ocasiones.

Caso 9

Es una niña que debutó a los siete meses de vida con una regresión neurológica y afectación de la sustancia blanca cerebral. En el estudio oftalmológico se observaron movimientos oculares anómalos, típicos de la amaurosis. Además, presentó una limitación de la mirada lateral externa y, fundoscópicamente, una atrofia óptica bilateral y total.

Caso 10

Esta paciente tuvo un síndrome de hipotonía los dos primeros meses de su vida, seguido de un deterioro neurológico agudo, con apnea y crisis convulsivas. Precisó ventilación mecánica. Entre los antecedentes familiares, figuraban múltiples niños fallecidos y otros con síndrome de Leigh en la familia materna (su madre, su abuela y su tía materna son los casos 24, 25 y 26). En la exploración funduscópica destacó una hipopigmentación del epitelio pigmentario retiniano con aspecto granular y una maculopatía en ojo de buey.
Entre los 6 niños con otras encefalopatías mitocondriales pero que no han sido clasificados en un cuadro sindrómico, tenemos 4 niñas y 2 niños. El intervalo de edad se encuentra entre los 9 meses y los 10 años de vida.

Caso 11

Es una niña que presentó desde el periodo neonatal un retraso en las adquisiciones psicomotoras y posteriormente epilepsia. En la exploración oftalmológica se encontró una ligera limitación de la mirada lateral externa, estaba en ortoforia, los medios transparentes eran normales y en el fondo de ojo se vio como único hallazgo un ribete pigmentario peripapilar en el ojo izquierdo.

Caso 12

Es una niña que debutó al segundo mes de vida con irritabilidad, rechazo del alimento y deterioro de la curva ponderal. Posteriormente, presentó retraso psicomotor y distonía. En la exploración oftalmológica se vio una endotropia y una limitación de la mirada lateral de ambos ojos. El fondo de ojo era normal.

Caso 13

Es un niño que presenta un retraso psicomotor, epilepsia y leucodistrofia. A los 3 años se le detectó un estrabismo progresivo, seguido de paresia de los músculos extraoculares. Se intervino quirúrgicamente sobre los rectos horizontales de ambos ojos a los 8 años de edad. Desde los 6-7 años de edad se instauró una atrofia óptica progresiva bilateral. Los potenciales evocados visuales mostraron anomalías francas, con respuestas muy alteradas.

Caso 14

Es una niña que debutó a los 6-7 meses de edad con escasa ganancia ponderal. Padece una grave insuficiencia renal secundaria a un síndrome de Toni Fanconi Debré, encefalopatía y epilepsia. En la exploración oftalmológica, a los8 años de vida, se vio en el fondo de ojo una gran tortuosidad vascular y una dispersión pigmentaria bilateral.

Caso 15

Se trata de una niña con un retraso psicomotor y problemas nutricionales, así como episodios de coma y apnea. Falleció a los 11 meses de vida. En la exploración oftalmológica presentó un enoftalmos y un nistagmus en todas las direcciones, junto a una endotropia y, en el fondo de ojo, una lesión atrófica macular y una dispersión pigmentaria de las arcadas vasculares a la periferia.

Caso 16

Paciente con episodios neurológicos deficitarios, que posteriormente se asociaron con migrañas, con un fuerte déficit del complejo 1. Pensamos que este paciente puede evolucionar hacia un síndrome de MELAS. Tiene 4 años de edad y presentó como único hallazgo oftalmológico un estrabismo convergente no paralítico, que apareció hacia los 2 años y medio.

Miopatías. En este grupo de miopatías mitocondriales sin encefalopatías se han estudiado 7 pacientes (4 hombres y 3 mujeres) (Tabla 2). En él se incluyen 2 casos de oftalmoplejía crónica externa progresiva (CPEO) y/o ptosis palpebral, 2 casos de miopatía aislada, es decir, sin otra sintomatología añadida, y 3 casos de miopatías asociadas a otras enfermedades.
De los dos pacientes del primer subgrupo (CPEO y/o ptosis), una es una niña de 12 años y el otro es un niño de 9 años. En ambos la ptosis fue el síntoma inicial de consulta de los padres.

Caso 17

Esta paciente debutó a los 3 años de edad con una ptosis bilateral y progresiva. Además de presentar un déficit de los complejos I y IV de la cadena respiratoria, tiene una mutación en el DNAmt (A®G 3243, en el TRNA leu) (20). En la exploración oftalmológica destacó una ptosis bilateral que rebasaba claramente el reborde pupilar en el ojo derecho y sólo ligeramente en el ojo izquierdo, con una limitación importante de toda la motilidad ocular extrínseca. La motilidad ocular intrínseca era normal. Existía una exoforia al disociarla. En el fondo de ojo se apreciaron unas papilas discretamente pálidas con reborde peripapilar sobreelevado, de bordes netos y algo oblicuas. Además, presentaba tortuosidad vascular posterior en ambos ojos. Asimismo tenía por fuera de las arcadas un patrón pigmentario de aspecto granujiento y se veía mucho más la vascular coroidea. El electrorretinograma resultó poco valorable.

Caso 18

Es un niño que debutó con ptosis palpebral y microftalmía del ojo izquierdo en los primeros meses de vida. En la exploración oftalmológica se apreció una ptosis bilateral que, en el ojo izquierdo, rebasa el área pupilar, con movimientos sacádicos de elevación palpebral. Presentaba una ligera limitación de la mirada superior y microftalmía bilateral, más llamativa en el ojo izquierdo. La refracción era miópica. Con la biomicroscopia se apreció una foliculosis conjuntival en ambos ojos. En el fondo de ojo las papilas eran de aspecto normal y en la retina periférica temporal del ojo izquierdo se vieron algunos vasos envainados, con aumento de la densidad interfase vitreorretina. Los potenciales evocados y el electrorretinograma fueron normales.
Los 2 pacientes con miopatía aislada sin encefalopatía ni retraso psicomotor eran una niña de 2 años de vida y un joven de 17 años.

Caso 19

Se trata de una niña con un síndrome de hipotonía que ha mejorado con la edad. La exploración oftalmológica era rigurosamente normal.

Caso 20

Es un niño que debutó a los 10 años de edad con debilidad muscular ligera, dolores y calambres musculares en los ejercicios prolongados. Se encontró un déficit de los complejos enzimáticos III y IV de la cadena respiratoria. La exploración oftalmológica resultó normal.
En el grupo de los pacientes con miopatía asociada a otros síntomas extraneurológicos, se incluyeron 3 pacientes, dos de los cuales eran hermanos, de 25 y 29 años de edad, respectivamente, y el tercero era una niña que murió al año de vida.

Casos 21 y 22

Estos dos hermanos, que corresponden a los pacientes publicados por Casademont et al. en 1994 (19), presentan un cuadro clínico muy similar: una miopatía sintomática desde la infancia, asociada a una fuerte anemia sideroblástica. Además de un déficit plurienzimático, tienen selecciones en el DNAmt. En la exploración oftalmológica lo único a destacar fue la presencia en ambos de un nistagmus de fijación en la mirada lateral.

Caso 23

Es una niña que murió al año de vida y en la que se constató una miopatía mitocondrial a raíz de una miocardiopatía. La exploración oftalmológica era compatible con la normalidad.

Familiares

En este grupo teníamos a 4 mujeres diagnosticadas de miopatía mitocondrial en biopsia muscular y 3 de ellas con una mutación del DNA mitocondrial (casos 24, 25 y 26). Todas eran familiares en primer grado de pacientes presentados en los apartados anteriores y están asintomáticas de su enfermedad mitocondrial (Tabla 3). En los 4 casos la exploración oftalmológica era rigurosamente normal.

Caso 24

Es la madre del caso 10. Está asintomática. Presenta una escoliosis y signos de polineuropatía periférica.

Caso 25

Es la abuela del caso 10. Tiene los mismos síntomas y signos que la madre.


Tabla 3.
Hallazgos oftalmológicos
en familiares de pacientes con
encefalomiopatías mitocondriales;
edad, sexo y datos diagnósticos
en la biopsia muscular

Caso 26
Es la tía del caso 10. Ha sido estudiada en otro hospital por anomalías de la conducción cardíaca.

Caso 27

Es la madre de los casos 21 y 22. Está asintomática.


Discusión

Las enfermedades de la cadena respiratoria mitocondrial muestran una gran variabilidad en su presentación clínica. Durante la infancia los síntomas clínicos son todavía más heterogéneos, ya que, según la gravedad de la enfermedad, un determinado síndrome puede tardar años en instaurarse e ir precedido de síntomas y signos inespecíficos durante meses o años. Todo ello contribuye a dificultar la clasificación de la enfermedad y, con ello, su pronóstico. Desde el punto de vista oftalmológico, se evidencia la gran cantidad de hallazgos y el solapamiento de los distintos signos y síntomas.
En nuestra casuística, el grupo de pacientes con encefalopatías mitocondriales presentaron en un 37% (6 de 16) atrofia óptica total y bilateral, en un 25% (4 de 16) retinopatía pigmentaria y en un 31% (5 de 16) limitación de la mirada externa. Este último dato no es tan significativo, puesto que en la infancia la limitación en la abducción es de difícil valoración.
El único caso diagnosticado de síndrome de MERRF de nuestra serie cursó con atrofia óptica sin retinopatía pigmentaria ni oftalmoplejía externa, tal como se ha descrito en este síndrome (5).
La presencia de retinitis pigmentaria es indispensable para llegar al diagnóstico de síndrome de Kearn-Sayre (11). Previamente a su visualización, los pacientes suelen presentar alteraciones en el ERG.
En 1993 se describió un caso de síndrome de Kearns-Sayre que cumplía todos los criterios diagnósticos necesarios, pero funduscópicamente, en vez de existir algún patrón de retinopatía, presentaba un fondo coroideremia-like con una pérdida progresiva de agudeza visual, ceguera nocturna, escotomas centrocecales y una atrofia completa de retina que dejaba visualizar la esclera con el oftalmoscopio. Nuestro paciente presentó una ptosis bilateral mayor en el ojo derecho, con una función del elevador mínima, oftalmoplejía y, en la última exploración, un ERG claramente alterado.
Todos los pacientes con síndrome de Leigh presentan patología oftalmológica, bien desde el inicio de la enfermedad, bien en su evolución. El 50% (4 de 8) tenían una atrofia óptica total y bilateral, 2 niñas presentaban una retinopatía pigmentaria con importante disminución de la agudeza visual.
Tres casos tenían limitaciones de la mirada externa y otros 3 presentaron estrabismos, dos de ellos divergentes y uno convergente. Estas cifras son mucho mayores que en la serie descrita por Van Erven et al. (10) sobre 173 pacientes con síndrome de Leigh, donde un 78% de los pacientes presentaban signos y síntomas oftalmológicos en su evolución y sólo el 29% tenían atrofia óptica y el 6% alteraciones retinianas.
Las alteraciones de la motilidad ocular en el síndrome de Leigh se han atribuido a una parálisis supranuclear debido a la afectación de tronco cerebral propia de esta enfermedad. Las vías ópticas también suelen verse afectadas a lo largo de la evolución.
Se han descrito tres patrones (12,13) distintos de retinopatía asociada a las encefalomiopatías mitocondriales:

1. Retinopatía "en sal y pimienta". El fondo de ojo tiene un aspecto moteado hipopigmentado e hiperpigmetado. Se asocia generalmente con una buena agudeza visual. Es el más frecuente.
2. Retinitis pigmentaria-like, con espículas óseas, atrofia óptica, vasos sanguíneos atenuados y marcada disminución de la agudeza visual.
3. Retinopatía con fuerte pérdida o atrofia del epitelio pigmentario retiniano, los coriocapilares y el nervio óptico, que cursa con una importante disminución de la agudeza visual.

En nuestra serie hemos encontrado 5 casos con retinopatía pigmentaria, 2 de ellos con síndrome de Leigh, 2 con encefalopatías mitocondriales no clasificadas y un caso de ptosis y CPEO:

1. El caso 4, con fundoscopia del tipo 1 y displasia papilar.
2. El caso 7, con una retinopatía moteada hipo e hiperpigmentada, junto a una atrofia óptica bilateral.
3. El caso 14, que mostraba una dispersión pigmentaria granujienta periférica y en polo posterior acompañada de gran tortuosidad vascular bilateral sin atrofia óptica.
4. El caso 15, que mostraba una dispersión pigmentaria granujienta periférica y bilateral junto a una lesión macular atrófica, con una agudeza visual difícil de valorar por encontrarse la niña en coma profundo en el momento de la exploración.
5. El caso 17 era una niña con CPEO, con papilas discretamente pálidas y agudeza visual conservada. En el fondo de ojo se apreció por fuera de las arcadas vasculares un aspecto granujiento y moteado del patrón pigmentario.

La retina es un órgano con altos requerimientos energéticos. Este es uno de los motivos por los cuales en algunas enfermedades mitocondriales se ve afectada con distintos y variados signos clínicos.
En el grupo de los 6 casos de otras encefalopatías mitocondriales se encontraron 2 casos de limitación de la mirada lateral, 2 casos de dispersión pigmentaria y 2 casos de estrabismo convergente.
Los pacientes con miopatías aisladas o asociadas a otra afectación extraneurológica mostraron una exploración oftalmológica diferente, dependiendo de si presentaban o no oftalmoplejía externa progresiva y/o ptosis. Si no tenían CPEO o ptosis la exploración oftalmológica fue normal, salvo en los casos 21 y 22, que son hermanos y presentaron un nistagmus leve en la mirada lateral. Estos pacientes pueden evolucionar en un futuro hacia una CPEO.
Es importante su seguimiento oftalmológico, ya que tienen selecciones en el DNAmt, hallazgo frecuentemente asociado a ptosis o CPEO. Una paciente con ptosis y CPEO (caso 17) presentaba una retinopatía pigmentaria con agudeza visual conservada, pero sin ningún otro hallazgo que la englobara en un síndrome de Kearns-Sayre. La presencia de retinitis pigmentaria en un paciente menor de 20 años con un cuadro de CPEO sugiere que puede darse en un futuro otra afectación sistémica o desarrollar un cuadro encefalopático.
En nuestra serie, los familiares oligosintomáticos o asintomáticos de los pacientes con enfermedades mitocondriales presentaron una rigurosa normalidad en la exploración oftalmoscópica.
En 1989, Moraes et al. (13) estudiaron la presencia de selecciones del DNAmt en biopsias musculares de 123 pacientes, concluyendo que todos los pacientes con selecciones en el DNAmt presentaban CPEO y fibras "rojo rotas". Este hecho fue confirmado por otros autores. La CPEO se asocia también con duplicaciones del DNAmt (16) y mutaciones del nucleótido en la posición 3243, típica del MELAS (17,18). En nuestra serie, una paciente presentaba CPEO y la mutación en la posición 3243 del DNAmt (tRNA leu).


Conclusiones

1. Existe una relación proporcional entre la clínica neurológica y oftalmológica en nuestra serie. Las encefalomiopatías mitocondriales de la primera infancia se asocian frecuentemente a atrofia óptica, de peor pronóstico visual.
2. Los pacientes que cursan clínicamente con miopatía aislada o asociada a síntomas extraneurológicos presentan hallazgos oftalmológicos mucho más anodinos y son compatibles con la normalidad en un porcentaje mayor.
3. Los casos con retinopatía pigmentaria se asocian a encefalopatía, ya sea del tipo síndrome de Leigh o de otro, y también a CPEO.
4. En los pacientes menores de 20 años con ptosis palpebral bilateral es importante explorar y revisar periódicamente el fondo de ojo para valorar lesiones pigmentarias retinianas que pueden orientar el diagnóstico hacia un síndrome de Kearns-Sayre. Esto significa que tiene mal pronóstico y que hay que vigilar la afectación de otros órganos, sobre todo la aparición de bloqueos cardíacos.
5. Los pacientes diagnosticados de limitación en la motilidad ocular externa y ptosis palpebral deben ser valorados periódicamente del fondo de ojo, buscando lesiones pigmentarias retinianas, debido a que la evolución de las enfermedades mitocondriales suele ser variable y, cuando no es fatal, puede suceder que el fenotipo clínico varíe. Además, no debemos olvidar que a veces sólo la evolución de la enfermedad puede dar las claves diagnósticas.
6. Los familiares oligosintomáticos no presentan anomalías oftalmológicas reseñables. En nuestra serie hay pocos casos. Tres de ellos presentan la mutación reseñada en NARP. Según la valoración de la historia clínica y los estudios metabólicos realizados, se deberán efectuar revisiones periódicas oftalmológicas, además de recurrir a exámenes neurofisiológicos, ya que pueden mostrar alteraciones que precedan a las manifestaciones clínicas.


Agradecimientos

Agradecemos a la Dra. Ana Cabello su contribución en el estudio de estos pacientes, así como también a las Unidades de Neurología Infantil, Neurofisiología y Cuidados Intensivos Pediátricos de nuestro hospital, que han contribuido al esfuerzo diagnóstico de este tipo de pacientes.


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