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Anatomía
de los párpados

1.
Planos palpebrales
1.1. Plano cutáneo
La piel palpebral tiene finos pelos y glándulas sebáceas
y sudoríparas. Está adherida al músculo orbicular
por un tejido laxo sin grasa, que permite un acúmulo fácil
de líquidos, edema o sangre en esta zona. En las razas occidentales,
el elevador del párpado superior, a nivel de la cara anterior
del tarso, envía unas fibras que, a través del orbicular,
se adhieren en la cara profunda de la piel, formando el surco orbitopalpebral.
De la misma manera, en el párpado inferior, fibras formadas
a partir de la expansión del recto inferior pasan a través
del orbicular hacia la piel.
1.2. Sistema del orbicular (Figura 1)
El músculo orbicular tiene dos partes principales:
Figura
1
1.2.1. Porción orbitaria. Forma una elipse cuya inserción
tiene lugar en el reborde orbitario interno por tres puntos: en la
escotadura orbitaria superior, por la parte superior; en la cara anterior
del ligamento palpebral interno, por la parte media, y en el agujero
orbitario inferior, por abajo.
1.2.2. Porción palpebral. Forma dos medias elipses:
una superior y la otra inferior. En la parte interna, las fibras de
las dos elipses se insertan en el ligamento palpebral interno y en
los huesos vecinos. Por la parte externa, se unen en el rafe medio
horizontal. Así pues, a diferencia de la porción orbitaria,
la palpebral, cuando se contrae, da lugar a un aplanamiento de las
dos medias elipses, ya que ambas están fijas por los dos extremos.
La media elipse superior desciende y la inferior se eleva. El resultado
es el cierre de la hendidura palpebral.
La porción palpebral comprende las siguientes partes:
1.2.2.1. Porción tarsal. Es la que se halla situada
justo por delante de los tarsos superior e inferior. Entre la porción
tarsal y el tarso superior se halla el llamado espacio preseptal,
que contiene fibras de la aponeurosis del elevador. En el párpado
inferior, el espacio preseptal contiene expansiones de las fibras
del recto inferior. Además, en ambos espacios preseptales se
hallan la arcada vascular pretarsal y el plexo pretarsal.
1.2.2.2. Porción septal. Por encima, en el párpado
superior, por debajo, en el inferior y a los lados de las áreas
tarsales, el orbicular está situado por delante del septum
orbitario, constituyendo la porción septal. En esta zona, el
orbicular es traspasado por fibras del elevador que van a insertarse
en la cara posterior de la piel palpebral.
1.2.2.3.
Porción marginal o ciliar. Corresponde a la porción
de fibras del orbicular situadas por detrás de los folículos
pilosos, entre éstos y el tarso, próximas al borde palpebral.
1.2.2.4. Músculo de Riolano, también llamado
porción subtarsal. Se refiere a las fibras musculares situadas
por detrás de los tarsos y subconjuntivalmente, justo por encima
del canto interno del margen palpebral. Dicho de otra manera: el tarso
superior no sólo se halla cubierto por el orbicular en su porción
anterior marginal o ciliar, sino también en su parte posterior,
ya que una pequeña parte del orbicular rodea el margen libre
del tarso hacia la porción retrotarsal. El músculo de
Riolano tiene una función importantísima, ya que es
el encargado de mantener el borde palpebral en estrecho contacto con
el globo en todas las posiciones de la mirada.
1.2.2.5. Músculo de Horner. Se trata de fibras del orbicular
que se insertan en la cresta lagrimar posterior.
1.3. Septum. El septum orbitario se origina a partir de la duramadre
del reborde orbitario. Tiene dos porciones:
1.3.1. Porción superior. Se origina a partir de la duramadre
del reborde orbitario superior y termina por delante del tarso superior.
El septum se entremezcla con la aponeurosis del elevador varios milímetros
por encima del borde superior del tarso.
Inmediatamente por encima de este borde, las dos membranas (aponeurosis
del elevador y septum) se hallan fusionadas en una sola. Varios milímetros
más arriba, las dos membranas se hallan separadas por tejido
graso.
1.3.2. Porción inferior. Se origina en el reborde orbitario
inferior. Se fusiona con la expansión del recto inferior que
discurre alrededor del margen inferior del tarso hasta la cara anterior
de éste. El septum está situado justo por detrás
del orbicular y, lateralmente, en su parte temporal, las dos partes,
superior e inferior, se juntan para formar la parte posterior de rafe
medio horizontal, cuya parte anterior está formada por la unión
de la porción superior e inferior del orbicular.
En la parte interna, la porción superior del septum se funde
con la parte posterior del ligamento palpebral interno, para insertarse
los dos juntos en la cresta lagrimal posterior. La porción
inferior del septum se une a la parte anterior del ligamento palpebral
interno para terminar insertados en la cresta lagrimal anterior.
1.4. Sistema muscular posterior. Consta de los siguientes elementos:
1.4.1.
Músculo y aponeurosis del elevador del párpado superior.
Tiene su origen en la parte superoexterna del anillo tendinoso de
Zinn. Desde el fondo de la órbita y por debajo del techo de
la misma se dirige hacia adelante, situándose por encima del
recto superior. Al llegar al ecuador del ojo, el músculo cambia
a aponeurosis, que se ensancha en forma de triángulo hasta
llegar a tener la misma anchura que el párpado superior y la
órbita.
La aponeurosis se curva en forma de arco hacia abajo y adelante, deslizándose
más o menos paralelamente a la curvatura del globo hasta alcanzar
lateralmente el tendón del oblicuo superior.
Por su parte central se sitúa sobre el borde convexo del tarso
superior y se inserta en su tercio inferior. Algunas fibras de la
aponeurosis atraviesan las fibras del orbicular para insertarse en
la cara posterior de la piel del párpado superior, dando lugar
al pliegue orbitopalpebral. Las expansiones laterales de la aponeurosis
se denominan cuernos. El cuerno temporal o externo se inserta en el
tubérculo orbitario externo y el interno en la parte posterior
del ligamento palpebral interno, que a su vez se inserta en la cresta
lagrimal posterior.
En su parte superior, por encima del borde superior del tarso, la
aponeurosis aparece engrosada de lado a lado, formando el ligamento
transverso de Whitnall. Este ligamento se inserta por su porción
externa en el tubérculo orbitario externo y por la interna
cerca de la tróclea.
1.4.2. Músculo de Müller o tarsal superior. Se
trata de un músculo liso inervado por el simpático.
Tiene su origen en la parte inferior del elevador y discurre hacia
adelante entre la aponeurosis del elevador y la conjuntiva para insertarse
en el borde superior del tarso del párpado superior.
1.4.3. Expansión del recto inferior. Representa el equivalente
menor en el párpado inferior de lo que es el elevador en el
superior. Esta expansión se origina a partir del recto inferior
o, más exactamente, a partir del llamado ligamento suspensorio
del ojo o ligamento de Lockwood. Discurre hacia adelante y arriba
rodeando el borde inferior del tarso hasta insertarse en su cara anterior,
cerca del margen palpebral.
1.4.4. Músculo tarsal inferior. Es el Müller inferior.
Conecta la expansión del recto inferior con el borde inferior
del tarso del párpado inferior. Al igual que el superior, es
un músculo de fibra lisa inervado por el simpático.
1.4.5. Músculo cápsulopalpebral de Hesser-Landström.
Se han descrito unas fibras musculares lisas que conectan los tarsos
con la cápsula de Tenon y que discurren siguiendo los sacos
conjuntivales. Su función no está clara.
1.4.6. Expansiones del recto lateral y el recto medio. Estas
expansiones contienen algunas fibras lisas que se insertan en el ligamento
palpebral medio y externo, respectivamente.
1.4.7.
Tarsos o sistema fibroso posterior (Figura 1). Consta de los siguentes
elementos:
1.4.7.1. Dos tarsos: superior e inferior. No son verdaderos
cartílagos, ya que están formados por un tejido conectivo
muy denso más fibras elásticas rodeando las glándulas
de Meibomio, que se hallan en su interior.
El tarso superior tiene forma de D con el borde recto dirigido hacia
el reborde palpebral y tiene una altura media de 10 mm en su parte
central. En su parte posterior está íntimamente relacionado
con la conjuntiva. Entre ésta y el tarso se halla el plexo
vascular retrotarsal y, próximo al borde palpebral, se encuentra
el músculo de Riolano.
La conjuntiva que tapiza la cara posterior del tarso continúa
hacia arriba en íntimo contacto con el músculo de Müller,
que se inserta en el borde superior convexo del tarso, por donde circula
la arcada vascular superior.
Por su parte anterior, el espacio preseptal, situado entre la cara
anterior del tarso y la posterior del orbicular, contiene la aponeurosis
del elevador, que se inserta en el tercio inferior de la cara anterior
del tarso. En este espacio también se halla la arcada vascular
marginal y el plexo vascular pretarsal.
El tarso inferior es más pequeño y tiene una altura
media de 5 mm en su parte central. Posteriormente se relaciona con
la conjuntiva y el plexo vascular retrotarsal e interiormente con
el músculo tarsal superior (Müller inferior), que se inserta
en su borde inferior. Por su parte anterior, en el espacio pretarsal
inferior (entre el tarso y la órbita), se encuentra la expansión
tarsal del recto inferior previamente fusionada al septum, la arcada
vascular marginal y el plexo pretarsal.
Las glándulas de Meibomio, situadas en el espesor de los tarsos,
son glándulas sebáceas enormemente dilatadas (30-40
en el superior y 20-30 en el inferior). Cada glándula está
rodeada por una pequeña cantidad de tejido conectivo muy denso,
junto con fibras elásticas, vasos sanguíneos, espacios
linfáticos y venas.
Los extremos lateral y medio de ambos tarsos se fusionan el uno con
el otro para formar el ligamento palpebral lateral y el ligamento
palpebral interno, respectivamente. El lateral se inserta en el tubérculo
orbitario externo y el interno se divide en dos porciones: la anterior
se inserta en la cresta lagrimal anterior y la posterior en la cresta
lagrimal posterior.
1.4.7.2. Ligamentos palpebrales externo e interno formados
por la confluencia de las dos placas tarsales.
1.4.7.3. El tejido subconjuntival por encima del tarso superior
y por debajo del inferior.
Figura
2

2. Vasos palpebrales
2.1. Arterias de los párpados (Figura
2),
que comprenden dos sistemas: sistema arterial superficial y sistema
arterial profundo.
2.1.1. Sistema arterial superficial.
2.1.1.1. Arterías orbitarias, subdivididas, a su vez,
en dos sistemas:
- Las que irrigan la parte superior de la órbita, que son ramas
de la oftálmica y son las siguientes: arteria lagrimal, arteria
supraorbitaria y arteria frontal.
- La que irriga la parte inferior de la órbita o infraorbitaria.
Deriva de la maxilar interna, rama de la carótida externa.
2.1.1.2. Arterias faciales: comprenden tres ramas de la arteria
temporal superficial (rama de la carótida externa) y una de
la arteria facial, también llamada maxilar externa.
Ramas de la temporal superficial:
- Arteria frontal: parte superoexternade la órbita.
- Arteria zigomática: en la hendidura palpebral externa. Da
ramas para ambos párpados.
- Arteria facial transversa: parte inferoexterna de la órbita.
Rama de la facial:
- Arteria angular: parte inferointerna de la órbita.
2.1.2. Sistema arterial profundo.
Parte lateral de la órbita -a partir de la arteria lagrimal-:
2.1.2.1. Arteria palpebral superior.
2.1.2.2. Arteria palpebral inferior.
Parte media de la órbita:
2.1.2.3. Arteria superior medial palpebral.
2.1.2.4. Arteria inferior medial palpebral.
Las arterias lagrimal y nasal dorsal forman dos arcadas en cada párpado.
En el superior son: la arcada marginal, situada 3 mm por encima del
borde libre del párpado en el espacio preseptal, justo por
delante del párpado, y la arcada superior, por encima del borde
convexo superior del tarso. Las ramificaciones de ambas arcadas forman
el plexo pretarsal (entre el tarso y el orbicular) y el retrotarsal
(entre el tarso y la conjuntiva).
En el párpado inferior las arterias siguen una distribución
semejante a la del superior.
2.2. Venas de los párpados. Al igual que las arterias,
se organizan en dos subsistemas: superficial y profundo. Se trata
de un sistema más amplio y variable que el arterial.
2.2.1. El sistema venoso superficial comprende las siguientes
venas:
2.2.1.1. Supraorbitaria, que corre por encima del reborde superior
de la ceja y es una rama de la temporal superficial.
2.2.1.2. Angular, que se origina en el canto interno y recibe
las terminaciones nasales de las cuatro arcadas profundas de los párpados.
También se comunica con las venas que acompañan la arteria
frontal y supraorbitaria en la parte superointerna de la órbita.
La vena angular se halla situada justo por delante de la parte anterior
del ligamento palpebral interno y hacia el lado temporal con respecto
a la arteria angular. Está cubierta por algunas fibras musculares,
la fascia superficial y la piel. Se continúa hacia abajo con
la rama nasal de la vena facial anterior.
2.2.1.3. Vena facial anterior, que corre por debajo del párpado
inferior y tiene dos ramas principales: la rama nasal y la rama temporal.
La primera es la que se comunica hacia arriba con la angular. La temporal
se comunica con ramas de la vena supraorbitaria y recibe las venas
palpebrales superficiales superior e inferior y las cuatro arcadas
profundas del párpado superior e inferior.
La vena facial anterior tiene dos vías de desagüe: por
una parte, se une a la rama anterior de la vena facial posterior para
formar la vena facial que vierte la sangre en la yugular y, por otra
parte, comunica con el plexo pterigoideo por medio de una vena facial
profunda.
2.2.2. Sistema venoso profundo:
Consta de cuatro arcadas venosas que se corresponden con las arteriales.
Todas ellas entran en la rama temporal de la vena facial anterior
y en la vena temporal superficial y, por la parte media, en la angular
y, parcialmente, en la vena facial anterior y en las venas orbitarias.
3. Linfáticos de los párpados
Tanto la parte nasal como la temporal de los párpados tienen
sistemas diferentes para la linfa.
4. Nervios de los párpados
4.1. Nervios motores:
4.1.1. Facial (VII par)
Después de su trayecto intracraneal, emerge en la base del
cráneo por el agujero estilomastoideo, pasa a través
de la glándula parótida y se divide en numerosas ramas.
La rama temporal superior corre paralela al reborde orbitario superior
y, a través de sus ramas, inerva a la mitad superior del orbicular,
el corrugador superficial y el músculo frontal. Las ramas cigomáticas
inervan la mitad inferior del orbicular.
En las parálisis faciales el grado de afectación del
orbicular depende del lugar de la lesión. Así, en las
parálisis periféricas (parálisis de Bell), el
orbicular y el frontal están afectados en el mismo grado que
los músculos de la mejilla y boca. Si la parálisis es
severa, el músculo no puede cerrarse y aparece el lagoftalmos.
Por el contrario, en las parálisis centrales el músculo
frontal y orbicular están afectados en menor grado que los
músculos de la boca. En estos casos la oclusión de los
párpados es posible y no aparece el lagoftalmos.
4.1.2. MOC (III par)
Inerva el elevador del párpado superior. La expansión
hacia el recto inferior inerva también el retractor del párpado
inferior.
4.2. Nervios sensitivos. Dependen de la división oftálmica
del trigémino (V par) (Figura 3 y Figura 4).
4.3. Fibras simpáticas a partir de la carótida
y el plexo cavernoso. Estas fibras inervan:
a. el músculo tarsal superior (Müller superior),
b. el músculo tarsal inferior (Müller inferior),
c. el músculo cápsulopalpebral de Hesser-Landström,
d. los vasos sanguíneos,
e. diversas glándulas y
f. la glándula lagrimal.
4.4. Fibras parasimpáticas a partir del ganglio esfenopalatino,
dirigidas hacia la glándula lagrimal principal.
Figura
3

Figura
4

Fisiología de los párpado
1.
El parpadeo. La oclusión y apertura rápida de la
hendidura palpebral recibe el nombre de parpadeo y se debe a la contracción
del orbicular. Se distinguen tres clases:
1.1. Parpadeo espontáneo. Aparece en todos los mamíferos
dotados de párpados. Tiene lugar de forma involuntaria durante
la vigilia y en los seres humanos hace su aparición a partir
del quinto mes de vida. Su duración es de 1/15 de segundo,
tiempo inferior a la postimagen, por lo que no constituye ningún
impedimento para la visión. El cierre palpebral en el parpadeo
espontáneo se debe exclusivamente a la contracción de
la porción palpebral del orbicular y su frecuencia es de aproximadamente
15 por minuto.
La frecuencia del parpadeo puede modificarse por factores psíquicos,
como la atención o la ira, y físicos, como son todas
las causas irritantes para el ojo. El parpadeo puede suprimirse voluntariamente
sólo de forma momentánea. Su objetivo es mantener la
humedad del ojo, restablecer la película lagrimal contaminada,
permitir la regeneración de los pigmentos retinianos y dar
descanso momentáneo al elevador, músculo en contracción
permanente durante la vigilia.
El mecanismo mediante el cual se produce no es bien conocido, ya que
la anestesia de la córnea y la oscuridad no eliminan el parpadeo.
Se ha dicho que este reflejo viene condicionado por la fatiga del
elevador, que no puede estar en contracción permanente. La
vía aferente sería la de la sensibilidad propioceptiva
del elevador (V par). Del núcleo de éste se establecerían
conexiones con el del facial.
1.2. Parpadeo reflejo. Se trata de un reflejo de protección
diferente de los tendinosos, ya que puede modificarse por la voluntad
y por el estado psíquico de la persona, puesto que los centros
son cerebrales y no medulares.
La vía centrípeta es el VII par y, debido a las conexiones
internucleares, la respuesta es siempre bilateral. La vía centrípeta
varía según el reflejo y el origen, ya sea sensitivo
o sensorial.
1.2.1. Reflejo de punto departida corneal. El contacto con
la cornea da lugar a la oclusión palpebral de defensa. Es el
último reflejo que desaparece en la anestesia profunda.
1.2.2. Reflejo de Wernike. Se desencadena al tocar las pestañas.
Se debe al estímulo de los plexos sensitivos situados en la
base de las pestañas, donde son abundantes y sensibles.
1.2.3. Reflejo a la percusión. La percusión de
ciertos puntos de la cabeza -región supraorbitaria por donde
emerge el supraorbitario, región frontal y lóbulo nasal-
da lugar al cierre palpebral.
1.2.4. Reflejos oculopalpebrales. La vía centrípeta
es el II par. Incluyen:
1.2.4.1. Reflejo al deslumbramiento, que aparece al año
de edad.
1.2.42. Reflejo a la amenaza, que aparece al segundo mes de vida
y es uno de los primeros en desaparecer en la anestesia general.
1.2.5. Reflejos auriculopalpebrales. La vía centrípeta
es el VIII par. Un ruido intenso provoca una oclusión palpebral
más o menos completa. Es un reflejo presente desde el nacimiento.
1.3. Parpadeo voluntario. Depende del centro frontal de cierre.
Pone en acción las porciones palpebral y orbitaria del orbicular.
Es más lento que el reflejo y es variable en su actuación,
en función del deseo del sujeto.
2. Movimientos oculares asociados a los de los párpados
2.1. Fenómeno de Bell. Al cerrar los párpados
los ojos se dirigen hacia arriba, con lo que las córneas quedan
protegidas, sobre todo si la persona mantiene los párpados
entrabiertos durante el sueño.
2.2. Miosis. Aproximadamente en un 30%-40% de las personas
la contracción del orbicular da lugar a una miosis homolateral
que se puede observar fácilmente oponiéndose al cierre
palpebral.
3. Movimientos palpebrales asociados a los oculares. AI mirar
fijamente hacia arriba, el párpado superior se eleva ligeramente,
lo que evita que el área pupilar quede tapada. Al mirar hacia
abajo, el párpado superior sigue al globo desplazándose
hacia abajo, cosa que no sucede en el Basedow.
4. Parpadeo y sistema lagrimal. El sistema excretor lagrimal
es activado por la bomba lagrimal, que funciona en relación
directa con el parpadeo.
Anomalías congénitas de los párpados
1.
Anomalías de los pliegues palpebrales. Ocurren en los primeros
meses del desarrollo.
1.1. Criptoftalmos. Es raro. Supone un fallo total en el desarrollo
de los pliegues palpebrales. El epitelio de la córnea y la
conjuntiva forma parte de la piel de los párpados, que pasa
sin solución de continuidad desde la frente hasta la mejilla.
1.2. Coloboma congénito. Puede afectar a los párpados
de los dos ojos. El defecto puede variar desde una simple escotadura
hasta la ausencia completa del párpado. Es más frecuente
en el párpado superior y en el sector nasal. Generalmente falta
alguna de las capas del párpado afecto.
1.3. Microftalmos. Se refiere al tamaño excesivamente
pequeño de uno o de los dos ojos.
2. Anomalías en la diferenciación de los bordes
palpebrales. Se dan entre el quinto y el sexto mes del desarrollo.
2.1. Anquilobléfaron. Los bordes palpebrales están
unidos en parte o en su totalidad. El más común es el
externo.
2.2. Ectropión congénito. Raramente se da como
entidad aislada. Se asocia generalmente a ptosis, epicanto inverso
y blefarofimosis.
2.3. Entropión congénito. El primario resulta
de la ausencia congénita del tarso del párpado superior.
3. Anomalías en la diferenciaclón del tejido palpebral.
Pueden afectar al tarso, a la piel palpebral, a la pigmentación
o a la motilidad y presentarse en forma de tumores congénitos.
3.1. Epibléfaron. Consiste en un pliegue horizontal
de la piel a lo largo del párpado superior o del inferior.
No precisa tratamiento.
3.2. Euribléfaron. La hendidura palpebral tiene una
amplitud mayor de la normal, sobre todo en la parte externa, con lo
que esta parte del párpado se desplaza hacia abajo, separándose
del globo y simulando un ectropión.
3.3. Epicanto. Pliegue semilunar de la piel en el lado nasal
y que va de arriba hacia abajo, concavidad hacia afuera, cubriendo
parte del canto interno palpebral. Puede dar la sensación errónea
de un estrabismo convergente.
3.4. Telecanto. Indica una distancia mayor de lo normal entre
el canto interno y externo.
3.5. Ptosis. Se debe a una falta de desarrollo del músculo
elevador del párpado superior.
3.6. Fenómeno de Marcus-Gunn. Ocurre en un 5% de las
ptosis congénitas. Generalmente está asociado a una
alteración del recto superior. El párpado ptósico
se levanta al mover la mandíbula.
3.7. Tumores:
3.7.1. Nevus. Son de carácter benigno. Se presentan
relativamente poco pigmentados al nacer. Pueden aumentar de tamaño
y oscurecerse en la pubertad. Suelen localizarse en el borde palpebral.
3.7.2. Angiomas -hamartomas- Pueden presentarse aislados o
formando parte de otras patologías. El nevus flameus (síndrome
de Sturge-Weber) puede asociarse a glaucoma.
3.7.3. Neurofibromas. Pueden dar lugar a una ptosis mecánica
cuando se localizan en el párpado superior.
Bibliografía
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