Foto diagnóstica

Dres. D. Elies, J.M. Caminal
Servei d'Oftalmologia
Hospital Prínceps d'Espanya
Feixa Llarga, s/n
08907 L'Hospitalet de Llobregat

 

Caso clínico

Un varón de 70 años, sin antecedentes personales ni familiares de interés, es remitido a nuestro centro por presentar una lesión sobreelevada y escasamente pigmentada en el polo posterior de su ojo derecho (OD), detectada un año antes en una revisión oftalmológica de rutina, que fue etiquetada de melanoma maligno de coroides.
Su agudeza visual sin corrección en el OD es de 0,4, que mejora a 0,6 con estenopeico, y de la unidad en su ojo izquierdo. La biomicroscopia del segmento anterior muestra tan sólo una catarata nuclear incipiente en el OD. La presión intraocular y los reflejos pupilares son normales. En la exploración del fondo de ojo se aprecia una lesión en el polo posterior, de localización temporal inferior, que respeta la mácula. Se trata de una lesión de unos cinco diámetros papilares, de márgenes difusos, ligeramente sobreelevada, de color ligeramente más rosado-anaranjado que la coroides, sin fibrosis ni desprendimiento de retina perilesional. En su borde nasal presenta una tenue alteración del epitelio pigmentario de la retina (EPR) (Figura 1).
La angiografía fluoresceínica (AGF) realizada muestra una hiperfluorescencia irregular en las fases coroidea y arterial precoz (Figura 2), con un borde hipofluorescente. La ecografía en modo B muestra una solidez acústica en toda la tumoración, y en modo A muestra una alta reflectividad interna, datos que nos permiten el diagnóstico de la tumoración.


Figura 1. Imagen funduscópica de la lesión.

Figura 2a. (izda) Angiografía fluoresceínica, en fases iniciales muestra una hiperfluorescencia precoz.
Figura 2b. (dcha) Angiografía fluoresceínica con acúmulo tardío de contraste.


Figura 3. (izda) Ecografía en modo B que muestra una lesión endofítica con hiperrefringencia interna.

Figura 4. (dcha) Ecografía en modo A que detecta una lesión de 3,4 mm con elevada hiperreflectividad interna.

Ante el diagnóstico de hemangioma circunscrito de coroides, con una buena agudeza visual y sin evidencia de desprendimiento seroso de la retina (DSR), se decide una conducta expectante y la realización de controles periódicos del paciente.


Discusión

El hemangioma coroideo es un tumor hamartomatoso benigno que puede presentarse en dos formas distintas: una circunscrita, como en el caso presentado, que suele ser unilateral y no se asocia a otras manifestaciones sistémicas, y otra difusa, que se presenta en el contexto de una angiomatosis encefalotrigeminal (Síndrome de Sturge-Weber) (1).
El hemangioma coroideo circunscrito es probablemente congénito y afecta por igual a ambos sexos. Se puede diagnosticar precozmente en una revisión rutinaria o a partir de los 30-50 años cuando se hace sintomático. Se trata de una lesión ligeramente sobreelevada, de bordes difusos (2), con un tamaño que oscila entre 5 y 15 mm de diámetro (3) y localizada preferentemente en el polo posterior. Presenta una coloración rosada, con alteraciones del EPR y depósitos focales de material amarillento o anaranjado sobre la superficie tumoral. Puede ocasionar cambios maculares (atrofia, alteraciones pigmentarias o edema macular quístico) y/o un DSR. Éste puede aumentar el escotoma producido por el tumor o alterar la agudeza visual por afectación macular.
La AGF suele mostrar una hiperfluorescencia precoz e irregular de los vasos coroideos. En la fase arteriovenosa la hiperfluorescencia aumenta y el patrón inicialmente moteado se hace confluente. En fases tardías se aprecia una zona hipofluorescente en los márgenes del tumor por el efecto pantalla de los melanocitos movilizados hacia el margen tumoral. Cuando existe un DSR, aparecerá un acúmulo tardío de contraste. La ecografía en modos A y B es característica y muestra una hiperreflectividad interna, sin movimientos vasculares espontáneos (4). La escasa o nula captación de fósforo radiactivo por la lesión permite diferenciar al hemangioma circunscrito del melanoma maligno. Los hemangiomas son tumores amelanóticos que transiluminan fácilmente.
Histopatológicamente se clasifican en capilares, cavernosos o mixtos. Estos últimos son los más frecuentes. El pronóstico visual es bueno y raramente se ve complicado por la presencia de DSR y alteraciones maculares.
El diagnóstico diferencial se plantea con el melanoma de coroides amelanótico, la metástasis coroidea, el osteoma coroides, la coriorretinopatía serosa central, las escleritis posteriores, las lesiones disciformes maculares y el retinoblastoma.
El tratamiento es expectante en los casos asintomáticos. La fotocoagulación superficial con láser será el tratamiento de elección cuando exista un DSR y en contadas ocasiones se debe recurrir a la radioterapia externa o a la braquiterapia (1).

Bibliografía

1. Shields JA. Diagnosis and management of orbital tumors. Philadelphia: W.B. Saunders, 1989;124-8.
2. Gass JMD. Differential diagnosis of intraocular tumors: a stereoscopic presentation. St. Louis: CV Mosby, 1987.
3. Sanborn GE, Augsburger JJ, Shields JA. Treatement of circunscribed choroidal hemangioma. Ophthalmol 1982;89:1374-80
4. Goes E, Benozzi J. Ultrasonographic aid in the diagnosis of choroidal hemangioma. Bull Soc BeIge Ophthalmol 1980;191:97-111.
5. Shields JA, Shields CL. lntraocular tumors: A text and Atlas. Filadelfia: W.B. Saunders Co, 1992.

 

 



PRINCIPIO