La obra oftalmológica del Dr. Delmiro de Caralt i Sampere

Dr. J.M. Nadal


 

Creo que sería totalmente injusto, antes de empezar, no dar las gracias más expresivas a la familia del Dr. J. Pallarés Lluesma, gran oculista de Valencia. En los Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, el Dr. Pallarés ya publicó el gran artículo "Ojeada retrospectiva a la obra de Delmiro Caralt", aparecido en el cincuentenario de la Sociedad Hispano-Americana de Oftalmología (Vol. XV, nº 10, octubre de 1955, pp. 1145-1158).
El Dr. Pallarés estuvo mucho tiempo en la consulta privada del Dr. D. de Caralt. Fue discípulo predilecto y sentía veneración por el maestro, como manifiesta en su tesis Contribución alestudio del plasmoma de la conjuntiva. Además, la hija del Dr. Pallarés, Mercedes Pallarés Huicid, nos ha proporcionado multitud de fichas, datos, libros y correspondencia entre D. Delmiro y su padre. La familia que resta del Dr. Delmiro de Caralt de poca cosa nos ha informado, por desgracia, a pesar de nuestra repetida insistencia a varios familiares médicos.
El Dr. Delmiro de Caralt Sampere (Figura 1), oculista catalán muy poco conocido en ambientes médicos generales, incluso en Cataluña, nació en Barcelona el 18 de mayo de 1874 y murió en Sant Boi de Llobregat en 1943, a los 70 años. Fue un hombre bueno, médico eminente y compañero leal, según la opinión de la mayoría de sus colegas de aquel tiempo.
El Dr. D. de Caralt estudió Medicina en la Universidad de Barcelona, donde fue uno de los alumnos predilectos del profesor Dr. Bartolomé Robert (Figura 2). Se inició con su padre, el Dr. José Caralt Matheu, a quien la historia nos presenta como un buen oculista y cuya consulta gozaba de mucha fama en su tiempo. Fue educado en un ambiente familiar de nobleza y sana ley y tenía una sensibilidad moral exquisita. Amplió sus conocimientos en París, como hacían todos los oculistas de aquella época. Estudió con Galezowski, Wecker, Landolt y Lapersonne (Figuras 3, 4 y 5).

Figura 1. Dr. D. de Caralt

Figura 2. Dr. B. Robert y el monumento a él dedicado en la barcelonesa Plaza de Tetuán

Figura 3. Dr L. de Wecker

En su necrológica, del 23 de febrero de 1945, el Dr. J. Sellas dice que era un virtuoso del oftalmoscopio, que sus exploraciones eran minuciosas y completas, que era raro el detalle que escapaba a su perspicaz observación. En el examen de las partes anteriores del ojo, con la simple lupa de relojero e iluminación focal, tal como se estilaba entonces, antes del 1918, cuando no había lámpara de hendidura ni microscopio, hacía diagnósticos de la parte anterior con toda precisión y seguridad.
Era refugio de muchos colegas, a quienes aclaraba sus dudas. Además, conocía la medicina interna, era un gran experto en dermatología, neurología y otorrinolaringología.
Era el antiguo médico oculista consultor de verdad característico de aquellos tiempos. Coleccionaba las historias clínicas en un libro de gran tamaño, las ordenaba por enfermedades y al final del libro añadía un índice con el nombre de los enfermos y, si el caso era interesante, lo hacía con profusión de dibujos a color. Con estos libros localizaban las enfermedades tan rápido como con el ordenador actual.
Ocupó cargos en las juntas directivas de algunas sociedades médicas y fue presidente de la Asociación Catalana de Oftalmología entre los años 1927 y 1929, de la que había sido vicepresidente con anterioridad.
En 1933, fue nombrado socio honorario de dicha asociación y se retiró de la profesión médica.
Introdujo en Barcelona la sana costumbre de las cenas de hermandad del día de Santa Lucía, en las que unos quince o veinte comensales se reunían en el viejo Salón Rosa.
Un hecho marcó la historia oftalmológica del Dr. de Caralt: la muerte de su esposa en el parto de su único hijo. Cogió horror a la cirugía, que le causaba un malestar indefinible. Se encerró en su consultorio y se entregó hasta el agotamiento a la exploración minuciosa de sus enfermos. Prácticamente dejó la cirugía para ser médico consultor y como tal ejerció sus últimos diez años en la profesión.
La mayoría de la obra científica del Dr. Caralt fue publicada en los Archivos de la Sociedad Hispano-Americana entre el 1903 y el 1928. Escribió doce trabajos, la mayoría como primer artículo, en distintos cuadernos de oftalmología. Ello hacía que el consejo de redacción valorara mucho su aportación científica. Exceptuando el que publicó en 1909, anterior a la crisis en la que dejó la cirugía, el resto son artículos médicos. Muchos y más extensos son los que tratan de dermatooftalmología y endocrinología.
En 1936 dejó su casa, situada en los bosques de Vallvidrera, y su consulta que traspasó al Dr. Xipell. Con su única hija y su hermana Ángeles se trasladó a Sant Boi de Llobregat, donde falleció a finales del 1943, quizás debido a la pena de dejar el consultorio con una de las mejores clientelas.

Figura 4. Dr. Lapersonne

Figura 5. Dr Landolt.

Algunos de los trabajos del Dr. Caralt son los siguientes:

- Epitelioma epibulbar plano. Enucleación. Extenso epitelioma de la cara y su curación.
- Neoplasia orbitaria tratada por el método Kronlein. La operación fue realizada por el Dr. E. Ribas, cirujano barcelonés, Jefe de Servicio del Hospital de Sant Pau, Presidente de la Acadèmia de Ciències Mèdiques entre 1922 y 1924. Se adelantó a nuestro Código Deontológico actual, del 17 de febrero de 1997.
- Panoftalmia puerperal.
- lrideremia y luxación del cristalino traumáticas con integridad de la cáscara ocular.
- Subluxación de ambos cristalinos.
- De los perjuicios en oftalmología.
- Las inyecciones de aire subconjuntivales en terapéutica ocular. Entre más de 900 casos, el Dr. Caralt no observó ninguno de infección.

En la mayoría de ellos bastaba una sola inyección, en otros casos era preciso repetirlas cada 2 o 3 días. Los resultados más favorables los obtuvo en queratoconjuntivitis flictenular, queratitis fascicular, pannus escrofuloso, úlceras de la córnea, queratitis filamentosa, queratitis esclerosante y escleratitis. Siempre introducía aire en cantidades considerables (entre 5 y 6 cc) para romper las adherencias conjuntoesclerales. Decía que había una activación de los leucocitos y una acción directa sobre la anoxia de los tejidos inflamados. Llama la atención cómo un hombre tan poco quirúrgico se atrevía con unas gotas de cocaína o alipina, que añadía o substituía por dionina al 2% en niños indóciles. La quemosis facilitaba la introducción de la aguja hipodérmica en la conjuntiva-esclera.
- El acné rosáceo y la queratitis. Contribución al estudio de la rosácea angioneurótica. Estudio magistral que difiere poco de los descritos actualmente, con patogenia desconocida: trastornos del complejo pilosebáceo, hiperemia facial con telangiectasias, blefaroconjuntivitis y el estudiado rinofima. El Dr. Caralt habla de procesos gástricos con fermentaciones y trastornos toxicoalimenticios y ciertos trastornos menstruales, además de la coincidencia de helicobacter pylorirosácea y trastornos mentales.
- Capítulo de pénfigo ocular: orientaciones sobre su clasificación, etiología y tratamiento en 1918 con sus:

a. dermatosis ampollosas accidentales (caústicos, yoduros, bromuros), siringomielia;
b. dermatosis penfigoides;
c. conjuntivitis penfiginosa febril aguda;
d. pénfigo crónico gravísimo;
e. pénfigo foliáceo;
f. pénfigo vegetante, y
g. pénfigo hereditario traumático simple.

- Xerosis. Estudio exhaustivo. Hay que recordar que en aquel entonces no se conocía nada sobre inmunología, ni sobre hipersensibilidad:

Tipo I, de polen o ácaros.
Tipo II, autoantígeno.
Tipo III, vasculitis.
Tipo IV, linfocitos citotoxinas.

- Neoplasias de la hipófisis. El 28 de enero de 1918 presenta en la Academia Farmacéutica (Archivos de la Sociedad Hispano-Americana) el estudio detallado de las manifestaciones clínicas de un caso clínico, en el que enseña sus grandes conocimientos sobre endocrinología.
- Síndrome ocular del mongolismo. En la Xª Asamblea Anual de la Sociedad Hispano-Americana del 1916 describe dos signos no descritos en la bibliografía, que son el astigmatismo mixto y la dacriocistitis congénita.
- lridociclitis de tipo menopáusico. Lo explica en la Sociedad de Oftalmología de Barcelona en el 1927 y lo presenta en la Asociación Oftalmológica Hispano-Americana ese mismo año. Hace un estudio de las funciones de las diferentes hormonas ováricas, relacionándolas con las estructuras oculares.
- Megalocórnea en ambos ojos. El paciente presentaba megalocórneas de 14,5 mm de diámetro con buftalmos e hipertensión. Como en el caso anterior, también presentó este trabajo en el 1927.
- Ectopia familiar de los cristalinos. Presenta en el 1928 tres casos de subluxación del cristalino con alteraciones simpaticoendocrinas, hiperfunción de tiroides y suprarrenales.
- Describe después su estudio de las degeneraciones amiloide, hialina, plasmoma y conjuntivitis petrificante.
- Por último, su contribución al estudio de las escleritis, trabajo presentado en Valencia en la Xª Reunión Anual de la SHAR en el año 1916. Habla de la dificultad de agruparlas en cuanto a su evolución, morfología, etiología y tratamiento. Descubre de una manera velada las escleróticas micóticas.
Creo que la única forma de terminar este modesto artículo es leer la necrológica que le hizo en Archivos en diciembre de 1944 el Dr. Arruga: "A la edad de setenta años ha fallecido el Dr. Delmiro Caralt, oculista barcelonés que había poseído una de las mejores clientelas en la capital catalana. Por motivos de salud estaba retirado del ejercicio profesional desde hacía unos doce años, habiendo tenido una gran reputación basada en su valor clínico, su espíritu bondadoso, su modestia y su ética irreprochable".

 

 



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