Diplopía tardía tras un traumatismo de la pared orbitaria interna en un boxeador

Dres. J. Cano, M. Cervera, M. Esteban, J. Pérez Martín
Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario La Fe
Av. Campanar, 21
46009 Valencia



Resumen

Se presenta un caso de fractura de la pared etmoidal de la órbita de origen traumático en un boxeador amateur, en el que destaca la escasa sintomatología y la aparición tardía. El diagnóstico se confirma por el examen radiológico (TAC). El cuadro se resuelve con una intervención quirúrgica, implantando, después de liberar el músculo recto interno, una placa liofilizada de duramadre.


Introducción

La pared interna de la órbita está formada por la lámina papirácea del etmoides, limitada por arriba por el hueso frontal, posteriormente por una pequeña porción del hueso esfenoides, anteriormente por el hueso lagrimal y la apófisis frontal del maxilar, e inferiormente por el maxilar. Es la pared más delgada de la órbita (0,25 mm), pero no por ello el lugar más frecuente de fracturas orbitarias, ya que el septum que divide las celdillas etmoidales del seno etmoidal la fortalece (1).
Las fracturas de la pared medial de la órbita aisladas no son frecuentes y suelen asociarse a fracturas del suelo de la órbita. Además, a menudo pasan desapercibidas por la dificultad de su evaluación con las técnicas radiológicas rutinarias (2,3).
Presentamos un caso de fractura de la pared etmoidal exclusivamente y describimos la técnica quirúrgica empleada para su resolución.


Caso clínico

Un varón de 30 años fue estudiado en el Servicio de Neurología del Hospital La Fe de Valencia por presentar diplopía de dos meses de evolución. La exploración neurológica fue normal. Se realizó un estudio radiológico mediante tomografía axial computarizada (TAC) (Figuras 1 y 2), en la que se detectó una discontinuidad de la pared interna de la órbita con atrapamiento del recto interno.
Se remitió a nuestro servicio, donde se le realizó una exploración completa (AV, biomicroscopia con lámpara de hendidura, tensión ocular, fondo de ojo) que dio resultados normales. Sólo se detectó en el cover-test un discreto salto, una microendotropia, difícil de detectar, prácticamente no se apreció paresia del músculo recto interno y el paciente estaba en ortoforia en posición primaria. Se le realizó una primera anamnesis al paciente, en la que éste descartó cualquier antecedente traumático, por lo que se valoró un posible origen tumoral de la lesión. Más tarde, al investigar los antecedentes del paciente exhaustivamente, reconoció que había sido boxeador aficionado hacía algún tiempo, lo que confirmó el origen traumático de la lesión.


Figura 1. TAC en corte axial
que muestra fractura orbitaria
izquierda de la pared interna
con atrapamiento del recto interno.

Se intervino quirúrgicamente, siguiendo los pasos siguientes: realizamos una incisión paralela al canto interno palpebral y disecamos el periostio, hasta llegar a la pared interna, liberamos el músculo recto interno y reparamos la pared interna mediante la colocación de una placa liofilizada de duramadre.
En el postoperatorio, el paciente no manifestó diplopía alguna y no se observó paresia de ningún músculo.


Discusión

Las fracturas de la pared medial orbitaria se han encontrado asociadas entre el 20% y el 71% con las fracturas del suelo de la órbita (4-7), pero pasan frecuentemente desapercibidas. Debe sospecharse su presencia cuando aparece diplopía horizontal, epistaxis o enfisema orbitario. Dortzbach ha comunicado pérdidas de visión asociadas a enfisema orbitario masivo (8).
Aunque este tipo de fracturas es relativamente frecuente, el atrapamiento del recto interno es raro. Si ocurre, aparecen las alteraciones de la motilidad horizontal.
Dependiendo de la porción del músculo atrapada, puede existir endotropia o exotropia. Si la porción afectada es muy posterior al ecuador del globo, se lesiona el nervio que lo inerva y se produce una paresia muscular, con lo que el globo está en exotropia en posición primaria con marcada limitación para la adducción y disminución de la abducción. Si la porción atrapada es anterior al ecuador, el globo está en endotropia en posición primaria y puede además asociarse una retracción del globo y un estrechamiento palpebral (sd. pseudoDuane). Cuando el atrapamiento del globo se produce en el ecuador, aquél generalmente está en ortoforia en posición primaria, con disminución de la adducción y de la abducción.
En la radiografía simple orbitaria, la pared interna es difícil de observar por su finura y por la superposición de sombras (50%), pero sí que se suele observar un enturbiamiento del seno etmoidal y enfisema orbitario (9).
La TAC es la técnica que más datos aporta sobre estas fracturas. En ella se observan alteraciones de la pared y, si existen, atrapamientos musculares del recto interno.


Figura 2. TAC en corte coronal
que muestra fractura orbitaria
izquierda de la pared interna
con atrapamiento del recto interno.


En un estudio prospectivo de lesiones oculares en 25 boxeadores aficionados asintomáticos se dieron hallazgos patológicos atribuibles a traumas contusos en 19 de ellos (76%). Las lesiones encontradas fueron: lesiones de párpados (12%), ligeras opacidades del cristalino (20%), desprendimiento del vítreo posterior (12%), cicatrices retinianas periféricas del tipo esclopetaria (60%) y en el 24% se encontraron desgarros retinianos o agujeros atróficos (10). En otro estudio oftalmológico prospectivo de 74 boxeadores del área de Nueva York (11), se encontró al menos una lesión ocular en el 66% de ellos. Entre éstas destacan los desgarros retinianos (24%), las anormalidades del ángulo (19%), las cataratas patológicas (19%) y las lesiones maculares (8%). En ninguno de estos dos estudios se hallaron fracturas orbitarias.
Estas lesiones oculares en boxeadores se pueden producir por tres mecanismos: de golpe directo, de golpe-contragolpe o por expansión ecuatorial (10). El mecanismo más probable de la fractura de nuestro paciente fue el debilitamiento crónico de la pared interna como consecuencia de traumatismos contusos directos repetidos que desembocaron de una forma subaguda en una fractura orbitaria con atrapamiento del recto interno próximo al ecuador del globo, que presentaba como único síntoma la diplopía.
Las indicaciones quirúrgicas de este tipo de fracturas de la pared interna son: diplopía horizontal que no mejora en 10-15 días, motilidad ocular dolorosa, enoftalmos y enfisema grave.
Se debe realizar previamente un test de ducción forzada para confirmar la paresia muscular.
La incisión debe realizarse a nivel cantal, como en las intervenciones de cirugía de la vía lagrimal, disecando el periostio y rechazándolo lateralmente. Se remueve el tejido de la fractura y se coloca posteriormente una placa de duramadre, silastic, o material parecido, para proteger el defecto óseo.

Bibliografía

1. AlIen V, Levine MR. Medial wall fractures. En Hornblass. Oculoplastic, orbital and reconstructive surgery.
Baltimore: Willians & Wilkins, 1990.
2. Ord RA, LeMay M, Duncan JG, Moos KF. Computerized tomography and B-Scan ultrasonography in the diagnosis of fracture sof the medial orbital wall. Plast Reconstr Surg 1981;67:281-8.
3. Maisel RH, Acomb TE, Cantrell AM. Medial orbital blowout fracture. Laryngoscope. 1975;85:1211-5.
4. Prasad SS. Blowout fracture of the medial wall of the orbit. Mod Probl Ophthalmol 1973;14:493-505.
5. Mirsky RG, Saunders RA. A case of isolated medial wall fracture with medial rectus entrapment following seemingly trivial trauma. J Pediatr Ophthalmol Strabismus 1979;16:287-90.
6. Zilka A. Computed tomography of blowout fracture of the medial orbital wall. Am J Radiol 1981;137:963-5.
7. Leone CR, Lloyd WC, Rylander G. Surgical repair of medial wall fractures. Am J Ophthalmol 1984;97:349-56.
8. Segrest DR, Dortzbatch RK. Medial orbital wall fractures, complications, and management. Paper presented to the American Society of Ophthalmic Plastic and Reconstructive Surgery. Atlanta. November, 1984.
9.Gould HR, Titus CO. lnternal orbital fractures -the value of laminography in diagnosis. Am J Roentgenol Radium Ther Nucl Med 1966;97:618.
10.Wedrich A, Velikay M, Binder S, Radax U, Stolba U, Datlinger P. Ocular findings in asymptomatic amateur boxers.
Retina 1993;13:114-9.
11. Giovinazzo VJ, Yannuzzi LA, Sorenson JA, Delrowe DJ, Cambell EA. The ocular complications of boxing.
Ophthalmology 1987;94:587-96.

 

 



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