Estudio de la patología corneal en pacientes con insuficiencia renal crónica en programa de hemodiálisis.

Dres. P. Díaz Couchoud*, F Duch Bordás*, E. Martínez Camps**, A. Carceller*, A. Bruix*, T. Doñate**, J de la Cámara***
*Servicio de Oftalmología. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Barcelona
**Unidad de Diálisis. Servicio de Nefrología. Fundació Puigvert. Barcelona
***Servicio de Oftalmología. Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. Badalona

Trabajo realizado con una beca de la Associació d'Oftalmologia de l'Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i Balears.



Resumen

Se realizó un estudio para valorar la afectación del endotelio corneal en los pacientes que están en programa de hemodiálisis por insuficiencia renal. Se estudiaron 66 pacientes en hemodiálisis, a los que se sometió a una exploración oftalmológica completa. Se valoró el estado del endotelio mediante paquimetría y microscopia especular. Para analizar la influencia de ciertos factores se dividió el grupo en función del tiempo de diálisis, del aluminio (Al) en sangre, del producto fosfocálcico en sangre y de la hormona paratiroidea (PTH). También se midió la posible presencia de hierro (Fe) y Al en el humor acuoso en pacientes hemodializados y en no hemodializados. Se llegó a las siguientes conclusiones: no existe un edema corneal significativo en estos pacientes; sí se da una disminución significativa de la densidad celular en los pacientes dializados respecto a los no dializados, que parece estar relacionada con el tiempo de diálisis y es independiente de los niveles séricos de Al y calcio (Ca). Los pacientes dializados no presentan polimorfismo celular ni polimegetismo, aunque parece existir una tendencia a un aumento del polimegetismo en función de los años de diálisis. No se observa aumento de Al ni Fe en el humor acuoso de los pacientes dializados. Se comentan las diversas etiologías de esta afectación endotelial. Parece probable que las alteraciones endoteliales sean secundarias a las alteraciones de polo anterior ya conocidas que presentan estos pacientes.


Introducción

Los pacientes que presentan una insuficiencia renal crónica, para poder sustituir las funciones que realizaba su riñón, deben someterse a tratamiento con diversos mecanismos de filtración de la sangre (técnicas dialíticas) y, en los casos en los que sea posible, transplante renal. Uno de los mecanismos más extendidos de filtración es la hemodiálisis, que consiste en la depuración sanguinea extracorpórea a través de una membrana semipermeable que pone en contacto la sangre con un líquido de unas determinadas características. La hemodiálisis puede tratar el fallo renal de una forma efectiva pero incompleta y no impide que algunas afectaciones conocidas del fallo renal persistan a través del tiempo en los pacientes. Así, se produce en estos pacientes una afectación multiorgánica ampliamente conocida. Una de las afectaciones descritas en los pacientes que realizan la hemodiálisis crónicamente es la ocular, con una variada presentación, como más adelante veremos. Entre los trastornos oculares encontrados en toda la literatura consultada no figura una posible afectación del endotelio corneal. Tampoco hemos hallado ningún estudio sobre este tema, a pesar de que se han descrito alteraciones del polo anterior que pueden tener como consecuencia una afectación secundaria del endotelio. También cabe fa posibilidad de que exista una alteración endotelial por alguna de las sustancias que se acumulan en el pIasma de estos pacientes y que se conocen como "toxinas urémicas".
Con este trabajo pretendemos estudiar el estado del endotelio corneal en los pacientes sometidos a hemodiálisis. Para ello, realizamos un estudio oftalmológico completo en un grupo de estos pacientes centrándonos en su estado corneal y comparándolo con un grupo de población no dializada. Además, intentamos valorar la posible influencia que los factores séricos que más se alteran en la hemodiálisis y que generalmente más problemas producen en otros órganos, como son el Ca y el Al, tienen sobre el endotelio corneal. Así, hemos dividido el total de pacientes según el nivel sérico que alcanzan estos solutos y según los factores relacionados con ellos -aluminemia, producto fosfocálcico y nivel de hormona paratiroidea-. También se han agrupado los pacientes según los años que lleven en diálisis para estudiar la posible influencia sobre el estado endotelial de la continuidad en el tiempo de la hemodiálisis.
Paralelamente, hemos realizado mediciones de algunos metales pesados en el humor acuoso de pacientes sometidos a diálisis y los hemos comparado con personas no dializadas, para detectar un posible aumento que pudiera determinar una agresión endotelial directa.


Material y métodos

Se estudiaron 96 individuos. Con ellos se formaron dos grupos: el primero estaba constituido por 62 pacientes con insuficiencia renal crónica en programa de hemodiálisis en un mismo centro. A este grupo lo llamaremos "Total de dializados". Estos pacientes se dializaban con un filtro capilar de acetato de celulosa con superficie de 1,3-1,5 m2, baño de diálisis de bicarbonato y monitores de ultrafiltración controlada. La duración de las sesiones era de entre tres horas y media y cuatro horas, con una frecuencia de tres veces por semana. Ningún paciente tenía sobrecarga de aluminio, por lo que ninguno recibía tratamiento con desferroxiamina, quelante del aluminio. Los restantes 34 individuos eran personas no sometidas a hemodiálisis que formaron el grupo llamado "Control". En ninguno de los grupos se incluyeron pacientes que presentaran historia de enfermedades oculares (1-6), intervenciones oftalmológicas previas (7-15), traumatismos oculares graves (16-20) o tratamientos con láser (21-24), que fueran portadores de lentes de contacto (25-27), pertenecientes a otra etnia (28) o que hubieran padecido enfermedades sistémicas que afecten el endotelio corneal (29-32).
El grupo Total de dializados, a su vez, lo dividimos en subgrupos atendiendo a ciertas características, como años de diálisis, concentración de aluminio en sangre, nivel de hormona paratiroidea y producto calcio-fósforo en sangre. Así obtuvimos los siguientes subgrupos:

1. Dializados >4, que constaba de 24 pacientes que estaban sometidos a diálisis desde hacía más de cuatro años.
2. Dializados <4, que constaba de 38 pacientes sometidos a diálisis por un tiempo igual o inferior a cuatro años.
3. Aluminio <25, que constaba de 42 dializados que presentaban una concentración de aluminio menor a 25 µg/l.
4. Aluminio >25, que constaba de 13 dializados que presentaban una concentración de aluminio mayor o igual a 25 µg/l.
5. PTH <200, que constaba de 31 dializados que presentaban un nivel de hormona paratiroidea inferior a 200 µg/l.
6. PTH >200, que constaba de 22 dializados que presentaban un nivel de hormona paratiroidea igual o superior a 200 µg/l.
7. Ca x P <70, que constaba de 34 dializados que presentaban un producto calcio-fósforo inferior a 70 mg/dl.
8. Ca x P >70, que constaba de 21 dializados que presentaban un producto calcio-fósforo igual o superior a 70 mg/dl.

Los puntos de corte en los subgrupos 3-8 se tomaron atendiendo a criterios establecidos de niveles en sangre valorables en este tipo de pacientes (33).
No dispusimos de datos, y por tanto no se incluyeron en los subgrupos, en 7 pacientes en el caso del aluminio en sangre, 9 en la hormona paratiroidea y 7 en el producto calcio-fósforo.
En todos los casos se realizó una exploración oftalmológica completa que constó de anamnesis, control de la agudeza visual, valoración del polo anterior, paquimetría, fonometría, examen del polo posterior y microscopía especular endotelial.
La agudeza visual se midió con los optotipos de Snellen, la tonometría se realizó con un tonómetro de aire, el examen del polo anterior con lámpara de hendidura y el polo posterior se visualizó con el oftalmoscopio directo e indirecto tras dilatación. La paquimetría se realizó con un paquímetro ultrasónico a 1.640 m/sg (34). Los paquímetros ultrasónicos presentan más alta fiabilidad que los ópticos (35-37). Se midió el espesor de la córnea central y se tomaron medidas en nueve puntos periféricos. Para este estudio sólo usamos las medidas del espesor central, debido a la posible variabilidad del espesor corneal en función de las distancias al centro (38). Para evitar las fluctuaciones del espesor corneal, siempre se realizó la exploración a la misma hora del día (39,40) y para evitar la influencia de la hiperhidratación corporal, también se llevó a cabo siempre con la misma diferencia entre sesiones de diálisis.
El recuento endotelial se realizó con un microscopio especular de no contacto. El microscopio especular estaba conectado a un sistema digitalizador de imágenes al captarlas en CCD. Estas imágenes se visualizaron posteriormente en la pantalla del ordenador y procedimos a elegir las tres mejores de cada ojo, es decir, seis por paciente, que guardamos. Cuando se tuvieron grabadas todas las imágenes de ambos grupos, se procedió al recuento endotelial con el sistema lmagenet®. El recuento de todos los ojos lo realizó el mismo explorador, que poseía experiencia previa en dicho sistema, y se realizó sin dejar transcurrir demasiado tiempo entre todos los recuentos y sin saber a qué grupo pertenecía cada paciente. Dicho sistema realiza una asignación de los contornos celulares de una zona concreta de la foto endotelial mediante un programa diseñado a tal efecto. Este programa, y otros similares, de recuento automático han sido ampliamente comprobados y presentan muy buenos resultados (41-45). Posteriormente, el explorador puede modificar los contornos celulares que no considere bien asignados y realizar cuantos cambios considere adecuados. Cuanto mayor sea la nitidez de la foto menos cambios son necesarios. Es obvia la importancia en la elección de los contornos a contar, por lo que es importante usar los mismos criterios en este recuento semiautomático y, para ello, conviene que siempre lo realice el mismo explorador. Los principales criterios usados son los generalmente aconsejados: no realizar el recuento en zonas de guttas, desechar para el recuento aquellas células de los extremos cuyo contorno no aparezca en su totalidad en la zona a medir y ser muy exhaustivo en la modificación celular manual. Este último criterio es personal y derivado de la experiencia previa con estos programas. Con los contornos celulares definitivos, el ordenador nos dará los resultados del recuento que
realiza: el número total de células en la zona, la superficie de la célula mayor y la menor, la media de todas las superficies, la desviación estándar (SD) de las superficies, el coeficiente de varianza (CV), la hexagonalidad y la densidad celular. A efectos de este estudio vamos a utilizar: la SD de los tamaños, el CV, la hexagonalidad y la densidad celular. Estos son los parámetros más utilizados en la literatura (46,47).
También realizamos un análisis de la presencia en el humor acuoso de los principales metales asociados a la patología de la hemodiálisis. Para ello se extrajo una muestra de humor acuoso en pacientes que iban a ser intervenidos de cataratas, antes de realizar la incisión, con aguja de acero inoxidable y dicha muestra fue depositada en tubos plásticos que habían sido sometidos a un análisis de metales previo para descartar posibles contaminaciones. Las agujas y jeringas también se sometieron a un control de metales en el que se encontraron concentraciones inferiores a 1,2 ng, que indican su no contaminación. Posteriormente, se realizó el análisis de la presencia metálica del humor acuoso. Todos estos análisis se llevaron a cabo en un mismo laboratorio con experiencia en estas evaluaciones y dotado de la tecnología necesaria. Se analizaron muestras de 9 pacientes sin patología sistémica conocida, para obtener una media, y de dos pacientes que estaban en programa de hemodiálisis por insuficiencia renal.
Para el estudio estadístico se usó la c2 en el análisis de la variable sexo entre los grupos Control y Total de dializados. Usamos la t de Student para la variable edad y para las comparaciones entre el grupo Control y el grupo Total de dializados. El análisis de la varianza se usó cuando realizamos las comparaciones del grupo Control con los diversos subgrupos de dializados. En los casos en que encontramos diferencias significativas con el análisis de varianza, éstas se valoraron posteriormente con el test de Scheffe.


Resultados

Primero procedimos a estudiar la homogeneidad de los dos grupos en cuanto a edad y sexo. En el grupo Control hay 20 mujeres y 14 hombres. En el grupo de dializados hay 18 mujeres y 44 hombres.

Se observó una diferencia significativa con la c2 en cuanto a la distribución por sexos, pues con una p=0,043 se observó un predominio de las mujeres en el grupo Control y de los hombres en el de dializados. La media de edad en el grupo Control fue de 44,14 años, con una SD = 16,6, y en el grupo de dializados la media fue de 48,58 años, con una SD = 14,9. Con la t de Student no observamos diferencias significativas en estos resultados (p= 0,201).
La paquimetría en el grupo Control obtuvo una media de 536,3 micras (SD= 35,2) en el OD y de 540,1 micras (SD= 38,6) en el Ol. En el grupo de dializados la media fue de 535,5 micras (SD=44,5) en el OD y de 541,5 (SD=43,1) en el Ol. Con la t de Student no se encontraron diferencias significativas entre los dos grupos (p=0,923 y p=0,780).
La siguiente variable estudiada fue la desviación estándar de los tamaños celulares. En el grupo Control encontramos una media de 122,4 (SD=23,3) en el OD y 123,6 (SD=26,2) en el Ol. En el grupo de dializados los resultados fueron de 127,8 (SD=31,7) en el OD y 126,0 (SD=26, 1) en el Ol. Valoradas con la t de Student, las diferencias no son significativas (p=0,346 y p=0,673).
También se valoró el CV de los tamaños. En el grupo Control la media fue de 36,3 (SD=5,9) en el OD y de 35,6 (SD= 5,7) en el Ol. En el grupo de dializados la media fue de 34,0 (SD=7,2) en el 0D y de 33,7 (SD=6,5) en el OI. Tampoco las diferencias son significativas estudiadas con la t de Student (p=0,105 y p=0,133).
La densidad celular en el grupo Control fue de 2.946,0 (SD=238,9) en el OD y de 2.903,8 (SD=253,8) en el Ol. En el grupo de dializados la densidad celular en el OD resultó de 2.696,1 (SD=312,2) y en el Ol de 2.702,6 (SD=327,8). Estas diferencias son significativas con la t de Student (p=0,003).

Tabla 1

El último parámetro es la hexagonalidad celular. En el grupo Control la media fue del 52,1% (SD= 10,2) en el OD y del 53,1% (SD=9,9) en el Ol. En el grupo de dializados la media fue del 55,8% (SD= 11,5) en el OD y del 55,5% (SD=10,3) en el Ol. Estas diferencias no son significativas con la t de Student (p=0,113 y p=0,269).
Posteriormente, se compararon los subgrupos en los que se dividió el Total de dializados con el grupo Control y así obtuvimos comparaciones entre tres grupos. En ninguno de estos subgrupos se encontraron diferencias significativas en la edad respecto al grupo Control.
Los resultados de la paquimetría en los distintos subgrupos y el grupo Control se observan en la Tabla 1. No se encuentran diferencias significativas entre las comparaciones del grupo Control y el grupo Total de dializados en el OD (p=0,928) y en el OI (p=0,787). Tampoco existen diferencias entre el grupo Control y el resto de subgrupos con el análisis de la varianza: Diálisis <4 y Diálisis >4 en OD (p=0,206) y en Ol (p=0,112), AI<25 y Al>25 en OD (p=0,492) y en Ol (p=0,359), PTH<200 y PTH>200 en OD (p=0,212) y en OI (p=0,245), Ca x P <70 y Ca x P >70 en OD (p=0,921) y en Ol (p=0,669).

Tabla 2

Tabla 3

Tabla 4

Tabla 5


En la Tabla 2 observamos los resultados de los subgrupos Diálisis <4 y Diálisis >4 y el grupo Control. En el tamaño celular se encuentra una tendencia estadísticamente no significativa con el análisis de la varianza (p=0,0564). En el CV del tamaño celular del OD existen diferencias significativas con el análisis de la varianza (p=0,473) que no se confirman con el test de Scheffe (p=0,05). En el OI no se encuentran diferencias con el análisis de la varianza (p=0,179). En la densidad celular sí existen diferencias significativas entre el grupo Control y los dos subgrupos, en el OD con una p=0,0004 y en el Ol con p=0,0025. Con el test de Scheffe se confirman las diferencias en el OD entre el grupo Control y los otros dos, y en el OI del Control respecto el grupo Diálisis >4 (p<0,05). En el porcentaje de hexagonalidad no se encuentran diferencias significativas con el análisis de la varianza (p=0,087 y p=0,350).

En la Tabla 3 observamos los resultados de los subgrupos AI<25 y Al >25 y el grupo Control. No se encuentran diferencias significativas entre el grupo Control y los subgrupos con el análisis de la varianza para las siguientes variables: T cel OD (p=0,789), T cel Ol (p=0,952), CV OD (p=0,227), CV Ol (p=0,264), Hex OD (p=0,306) y Hex Ol (p=0,494). En la densidad celular se encuentran diferencias significativas entre el grupo Control y los dos restantes subgrupos con el análisis de la varianza (p=0008 en el OD y p=0,175 en el Ol). Estos resultados se confirman con el test de Scheffe (p<0,05).

En la Tabla 4 observamos los resultados del grupo Control y los subgrupos PTH <200 y PTH >200. No se encuentran diferencias significativas entre ninguno de los grupos con el análisis de varianza para las variables T cel OD (p=0,573), T cel Ol (p=0,863), CV OD (p= 0,345), CV Ol (p=0,311), Hex OD (p=0,477) y Hex Ol (p=0,563). En la densidad celular se encuentran diferencias significativas entre el grupo Control y los dos restantes subgrupos con el análisis de la varianza (p=0,005 en el OD y p=0,12 en el Ol). Estos resultados se confirman con el test de Scheffe (p<0,05).

En la Tabla 5 observamos los resultados del grupo Control y los subgrupos Ca x P <70 y Ca x P >70. No se encuentran diferencias significativas entre ninguno de los grupos con el análisis de la varianza en las siguientes variables: T cel OD (p=0,745), T cel Ol (p=0,797), CV OD (p=0,262), CV Ol (p=0,282), Hex OD (p=0,305) y Hex Ol (p=0,516). En la densidad celular se encuentran diferencias significativas entre el grupo Control y los dos restantes subgrupos con el análisis de la varianza (p=0,008 en el OD y p=0,123 en el Ol). Estos resultados se confirman con el test de Scheffe (p<0,05).
En el análisis del humor acuoso encontramos en el grupo de pacientes no sometidos a diálisis una media de concentración de aluminio de 26 mcg/l (con una variabilidad entre 12,1 y 50,6), y en todos los casos encontramos una presencia de Fe inferior a 10 mcg/dl. En los pacientes en hemodiálisis encontramos una presencia de Al inferior a 10 mcg/l y de Fe también inferior a 10 mcg/dl.


Discusión

Para estudiar las posibles alteraciones del endotelio corneal que presenten los pacientes sometidos a hemodiálisis es necesario tener un conocimiento de las causas que pueden agredir este endotelio. Como se ha comentado, hay lesiones oculares conocidas en estos pacientes que pueden determinar una afectación endotelial secundaria y además hay unas intensas alteraciones séricas que pueden jugar un importante papel.

En los pacientes en hemodiálisis se da un notable aumento de la osmolaridad lagrimal. Son tres los solutos que contribuyen a la osmolaridad en el pIasma y en la lágrima: el Na, la glucosa y la urea (BUN) (48). En este tipo de pacientes, la hiperosmolaridad lagrimal se produce como consecuencia de un aumento de la urea (49) y por una disminución de la producción de lágrima tras las sesiones de hemodiálisis (49-51). Todo ello produce pequeñas lesiones en el epitelio corneal y en la conjuntiva (52). En el síndrome del ojo seco también existe una hiperosmolaridad lagrimal, debida en este caso al Na, que se puede usar como test para el diagnóstico del ojo seco (54). Este test puede dar positivo en el paciente en hemodiálisis, aunque, a pesar de esta doble alteración lagrimal, estos pacientes no tienen molestias de ojo seco y tan sólo presentan unas pequeñas alteraciones epiteliales. Esto se puede explicar por el factor protector de la urea sobre la superficie ocular (49,55).

Entre las alteraciones más frecuentes que encontramos en el polo anterior en los pacientes en hemodiálisis están las calcificaciones conjuntivales. La incidencia de éstas varía ampliamente en la literatura, cuyos valores extremos son un 36% (56) y un 86% (57). Generalmente se trata de calcificaciones en la conjuntiva paralimbar (58), de aparición lenta y progresiva, salvo en casos excepcionales de progresión rápida (59), sin relación con la nefropatía original, el tipo de diálisis o el nivel cálcico en sangre (52,60,61), excepto para un autor (62). Tampoco se ha observado relación con el nivel de calcio en la lágrima (65). Tan sólo parecen guardar correlación con el tiempo de diálisis (63,64). Estas calcificaciones son depósitos de sales de calcio, confirmados en biopsias (58,63) y en autopsias (62), en la membrana basal del epitelio conjuntival y en el tejido subepitelial. La patogenia de estas lesiones es discutida, pero parecen tener una importancia fundamental las pequeñas lesiones epiteliales que se producen como consecuencia de la alteración lagrimal ya descrita (52,66). También influye la elastosis subepitelial que encontramos en estos pacientes. Parece que juega un papel importante el hiperparatiroidismo secundario (58).

En estos pacientes es común encontrar episodios repetidos de hiperemia conjuntival que tampoco tienen relación con el aumento del producto calcio-fósforo y sí con factores locales relacionados con las lesiones anteriormente descritas. Esta hiperemia recurrente puede estar relacionada con la presencia muy frecuente de pinguécula en estos pacientes (58).
Tras las sesiones de hemodiálisis pueden producirse aumentos en la tensión ocular debidos al cambio de osmolaridad plasmática (70,71), aunque es un tema controvertido, pues otros autores no los encuentran (72,73) o encuentran resultados dudosos (71).
Está demostrado que todas estas alteraciones de la película lagrimal, la superficie corneal y la presión intraocular afectan al endotelio corneal (46,74-77).

Hay muchas otras alteraciones oculares en la hemodiálisis que, al menos teóricamente, no tienen que influir en el endotelio corneal. Entre ellas encontramos una catarata subcapsular posterior (60,63,78,79), alteraciones maculares (80), alteraciones del nervio óptico (81), del epitelio pigmentario (78), de la sensibilidad al contraste (82), defectos locales de perfusión coroideos (83), desprendimientos de retina bullosos y desprendimientos del epitelio pigmentario (84), alteración cromática (81), endoftalmitis metastásica (85) y oclusiones venosas (86).

Algunas de estas últimas manifestaciones pueden ser consecuencia del tratamiento con desferroxiamina, que se puede usar en estos pacientes como quelante del aluminio (87), o tan sólo tras realizan el test de la desferroxiamina (88). Así, se atribuyen a su toxicidad múltiples alteraciones retinianas (88,89).

Otro mecanismo que puede producir una alteración endotelial es el aumento sérico de algunas sustancias que se denominan en general "toxinas urémicas". Existen numerosas sustancias que se encuentran en altas concentraciones en el plasma de los pacientes con insuficiencia renal crónica, algunas de las cuales son tóxicas a muy altas concentraciones y otras de las que no se conoce su toxicidad. La acumulación de estas sustancias se debe a múltiples mecanismos (33). Todas estas sustancias presentes en el plasma tienen un potencial efecto tóxico sobre el endotelio corneal pon su paso al humor acuoso o pon la circulación limbar (90). Está demostrada la afectación ocular producida pon los iones metálicos y, en especial, la que se produce en el endotelio (91-101).

En los pacientes en hemodiálisis se ha descrito como una de las principales complicaciones la toxicidad por aluminio, cuya sobrecarga puede manifestarse principalmente como encefalopatía de diálisis, neurotoxicidad aguda, enfermedad ósea relacionada con el aluminio y anemia microcítica. Por tanto, se deben evitar o minimizar las fuentes de entrada de Al en los pacientes dializados. La primera aparición de la toxicidad por este catión fue debida a los altos niveles contenidos en el suministro del agua utilizada para preparar el líquido de diálisis. Existen varios métodos para purificar el agua, dependiendo de las áreas geográficas y las características locales. En la unidad de diálisis donde se realizó el estudio disponen de un sistema de osmosis inversa y se practican controles periódicos del nivel de Al en el agua de la red publica y en el circuito del agua para diálisis. En nuestro medio (Barcelona), las aguas poseen un nivel muy bajo de Al. Otra fuente de al para estos pacientes son los geles de aluminio utilizados como quelantes del fósforo en los casos de hipenfosfatemias. Se aconseja no utilizarlos como único quelante, sino asociados a sales de calcio y monitonizando periódicamente los niveles de Al sérico (33). En este estudio valoramos el nivel de Al midiendo directamente su nivel sérico.

Está demostrado que el calcio desempeña un papel fundamental en la patogenia de las lesiones en tejidos endoteliales vasculares. En los pacientes dializados hay un aumento del Ca plasmático debido a los trastornos en el metabolismo fosfocálcico. Como consecuencia de ello, se producen calcificaciones en otros tejidos, además del ojo. Valoramos el nivel de calcemia a través del producto calcio-fósforo y eh nivel de la hormona paratiroidea, que estará elevada por el hiperparatiroidismo secundario (33).
Para estudiar la afectación endotelial se procedió a realizarlas dos pruebas clásicas que nos valoran el estado del endotelio corneal: la paquimetría y la microscopía especular endotelial.

La paquimetría mide el grosor corneal. Esta prueba nos dará información sobre un posible edema corneal subclínico producido por un mal funcionamiento endotelial. Como ya se ha comentado, se midió con un paquímetro ultrasónico. En ninguno de los grupos existieron diferencias significativas en el grosor corneal, ni siquiera en el subgrupo que llevaba más de cuatro años de diálisis. Así, en estos pacientes no existía un edema corneal respecto a la población general, lo cual nos indica que el endotelio siempre fue capaz de cumplir su función. Por tanto, si existe una afectación endotelial, no produce alteraciones en su función y deberemos buscarla mediante la microscopía especular. En caso de existir una alteración del grosor corneal, hubiéramos tenido que descartar que no fuera debida a la hiperhidratación prehemodiálisis que se produce en estos pacientes. Al no encontrar este aumento del grosor, parece que esta hiperhidratación tampoco tiene influencia sobre el espesor corneal, pero, al no ser éste el objetivo del trabajo, no se realizaron paquimetrías en el comienzo de la hemodiálisis, que es el momento para realizarla valoración de esta posible influencia.

La microscopía endotelial, que fue introducida por Maurice y posteriormente mejorada (105,106), nos permite visualizar el endotelio corneal in vivo. Se basa en la reflexión de la luz en la interfase endotelio-humor acuoso, lo que le permitió a Vogt en 1919 observar por primera vez el endotelio in vivo (107). Posteriormente, se ha impuesto su término "Spiegelmikroskopie". Al observar las alteraciones endoteliales directamente, sin tener que basarnos en cambios macroscópicos e indirectos, como sucede en la paquimetría, podemos tener una idea más exacta y completa del estado endotelial. Se han desarrollado nuevas técnicas de recuento celular digitalizando las imágenes que se obtienen (108,109) y, gracias a ello, se puede estudiar con más facilidad, más exactitud y, sobretodo, con unos nuevos parámetros basados en la morfología endotelial. Estos parámetros hacen referencia a la uniformidad que presentan las células del mosaico endotelial y se añaden, al dan más información, al parámetro clásico de la densidad celular por unidad de superficie. En nuestro estudio comparamos la SD del tamaño celular y el CV, que valoran el polimegetismo celular. También comparamos el índice de hexagonalidad, que valora el pleomorfismo celular. Por último, comparamos la densidad celular, cuyo resultado tiene una correlación muy buena con el recuento celular histológico del endotelio corneal (110).

En el análisis de los resultados encontramos una diferencia significativa en el reparto por sexos en ambos grupos. La variable sexo no afecta al recuento del endotelio corneal (111), pon tanto, esta diferencia entre nuestros grupos no va a influir sobre los resultados que obtengamos.

Es muy importante la homogeneidad de los grupos en cuanto a la edad, pues ésta sí tiene gran influencia en la población endotelial (111-113). Al aumentan la edad se produce una disminución significativa de la población endotelial, ampliamente descrita -incluso existen normogramas de esta disminución (111)-. Sin duda es la variable que más afecta el estudio endotelial. En nuestros grupos no existen diferencias significativas en cuanto a la edad que nos alteren la comparación entre grupos.
No encontramos diferencias significativas entre el grupo Control y el grupo Total de dializados ni en la desviación estándar de los tamaños celulares ni en el CV, lo cual indica que no existe polimegetismo en estos pacientes. Esto significa que en el mosaico celular existe una buena uniformidad en los tamaños celulares. En el resto de los subgrupos sólo encontramos una tendencia estadísticamente no significativa entre los Dializados >4 y el grupo Control: en el CV del OD existen diferencias significativas que no son consistentes en el segundo análisis estadístico; en cambio, en el Ol no se encuentran diferencias. Entre el resto de subgrupos no encontramos diferencias con el grupo Control. Esto nos indica que tan sólo en el subgrupo que lleva más de 4 años de diálisis se encuentra un ligero aumento del polimegetismo celular, que nos sugiere que ésta sería la única de las variables estudiadas que puede aumentar la variabilidad en los tamaños celulares, pero será necesario realizan otros estudios de confirmación, pues no se puede llegan a una conclusión estadísticamente definitiva.

No hallamos diferencias significativas entre el grupo Control y el grupo Total de dializados, ni entre el grupo Control y ninguno de los subgrupos, en la hexagonalidad celular. Esto indica que no existe un aumento del pleomorfismo celular en ninguno de estos grupos respecto a la población general. Así, en estos pacientes se observa que las células endoteliales presentan una forma hexagonal correcta respecto al endotelio normal.

Donde sí encontramos alteraciones es en la densidad celular. Estadísticamente, constatamos una disminución significativa de la densidad celular en el grupo Total de dializados, comparado con el grupo Control. Este hallazgo nos confirma la alteración del endotelio corneal que se produce en estos pacientes. El hecho de encontrar una disminución en la densidad celular nos indica que este endotelio está sufriendo una agresión que hace disminuir su número de células con más rapidez que en otros pacientes sin esta agresión. Esta disminución de la densidad celular, como hemos visto, no va acompañada de una alteración del pleomorfismo ni del polimegetismo celular, lo cual puede tener implicaciones, aunque hay controversia en la literatura a este respecto (47,114-116).
Es evidente que debemos preguntarnos sobre la etiología de esta disminución celular acelerada. Lo lógico es suponer que la agresión sobre el endotelio sea debida a las alteraciones del polo anterior ya descritas, o a las alteraciones de solutos que se producen en la hemodiálisis, o a una combinación de ambas.

Al estudian las variables que pueden influir sobre esta disminución de la densidad celular, no se observan modificaciones en la densidad celular al agrupan a los pacientes en función de su nivel de hormona paratiroidea, su producto calcio-fósforo ni su nivel de Al en sangre. Así, esta afectación endotelial no parece estar relacionada con el nivel en plasma de estos factores. Tan sólo según los años de duración de la diálisis encontramos algunas diferencias. Existe una sensible disminución celular en los pacientes de más de 4 años de diálisis con respecto a los de menos de 4 años, peno no es estadísticamente significativa. Pensamos que son necesarios nuevos estudios para valoran esta tendencia, que además parece muy consecuente. Nuestros resultados concuerdan con la literatura al no encontrar una mayor afectación relacionada con el aumento en los niveles séricos de Ca, Al y PTH. Dado que las afectaciones existentes en el polo anterior está demostrado que pueden tener consecuencias sobre el endotelio y ya que no encontramos correlación entre el hallazgo de las alteraciones endoteliales y los niveles séricos de los responsables de lesiones en la hemodiálisis, debemos suponen como causa más probable de la disminución de la densidad celular en estos pacientes la afectación local existente. Por ser el primer trabajo que se publica sobre este tema, creemos que sería interesante que se realizaran nuevos estudios para confirman o no estos resultados y abundan en las posibles causas de estas alteraciones.

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