Incidencia de la miopía en el desprendimiento de retina regmatógeno. Estudio de 500 casos.

Dres. O. Martínez GiraIt, JA. Buil, C. Ruiz Lapuente, J. Lillo, M. Castilla
Hospital del Mar - Hospital de l'Esperança
Universitat Autònoma de Barcelona
Memorial Cristóbal Garrigosa
Barcelona



Introducción

El desprendimiento de retina regmatógeno es la separación del neuroepitelio, o retina sensorial, del epitelio pigmentario, que convierte en real el espacio virtual entre las capas iniciales de la cúpula óptica embrionaria.
La miopía es un factor predisponente al desprendimiento de retina ampliamente aceptado (3). Su incidencia entre la población blanca es del 5% al 18% y se estima que los miopes con defecto refractivo superior a -8,00 D representan del 0,5% al 18% de la población general.
Se calcula que el desprendimiento de retina es 4 a 8 veces más frecuente entre los miopes que entre los hipermétropes o emétropes y se estima que el 34-79% de los desprendimientos de retina ocurren en ojos con miopía axial (4). En otra revisión de una larga serie se presenta una incidencia de desprendimiento de retina entre los pacientes miopes del 0,7% al 6% (Curtin, 1985). Se calcula que el riesgo de desprendimiento de retina en pacientes con más de -5 D de miopía es del 2,4% durante los primeros 60 años de vida, cifra sustancialmente superior al 0,06% de riesgo estimado para los emétropes.
La miopía juega un papel importante en la precocidad de la presentación del desprendimiento de retina, sobre todo en hombres: se estima que el 73% de los pacientes afectos de desprendimiento de retina mayores de 40 años son miopes (2), si bien no existe una relación directa con el grado de ametropía, ya que el pico de mayor frecuencia se sitúa entre 2 y 4 D.
La posibilidad de bilateralidad del desprendimento de retina es mayor en pacientes miopes: se ha constatado que el 50% de desprendimientos de retina ocurren en pacientes miopes (Tornquist, 1986).
Los factores que contribuyen a incrementar la incidencia de desprendimiento de retina en ojos miopes son:

1. licuefacción del vítreo,
2. desprendimiento del vítreo posterior,
3. degeneración en empalizada,
4. roturas retinianas asintomáticas y
5. otros, como la isquemia coroidea o el adelgazamiento de la retina.


Material y método

De la serie de 500 ojos intervenidos, hemos encontrado 297 ojos miopes (el 59,4% de la muestra). La corrección óptica de estos ojos oscilaba entre -0,5 y -27,5 D, con un rango de 27 y una media de -6,79 (DE= 6,794). Dentro de este grupo de ojos, el 58,6% presentaban entre 0,50 y 5,00 D, el 13,5% entre -5,50 y -10,11 D y el 27,9% estaban por encima de las - 10,00 D.
Estadística descriptiva de la serie:
- El 58,8% eran hombres, frente al 41,2% de mujeres.
- Las edades estaban comprendidas entre los 7 y los 86 años, con un rangode 79 y una media de 53,776 (DE=16,490). Predominaban las edades comprendidas entre los 55 y los 70 años, con un porcentaje acumulado del 46%.

Figura 1. Corioretinopatía miópica magna

- En cuanto a la lateralidad, el 55,4% eran derechos y el 44,6% izquierdos.

Manifestaciones preoperatorias:

- Ninguna: 0,6%.
- Disminución de la agudeza visual: 93,8%.
- Miodesopsias: 54,6%.
- Fotopsias: 19,2%.
- Alteración o disminución del campo visual: 18,6%.

La agudeza visual de entrada corregida para visión lejana oscilaba entre 2/2000y20/20. El 73,2% tenían agudeza visual
20/400 (0,05) y el resto, >20/200 (0,1), el 10,6% de los cuales superaba el 20/50(0,4).
El estado de la mácula en el 79,4% de la serie era de levantamiento macular.
El tiempo de espera para la cirugía osciló entre 1 y 30 días, con un rango de 29 y una media de 5,874 (DE=4,367). La máxima frecuencia se observó entre los dos y los diez días, con un porcentaje acumulado del 84%.
El tiempo de evolución total desde la aparición de los primeros síntomas hasta el día de la operación osciló entre 4 y 328 días (rango de 324), con una media de 27,766 días (DE= 41,538). La máxima frecuencia se dio entre los 4 y los 22 días, con un porcentaje acumulado del 70,2%.
Se practicó la cirugía bajo anestesia general en el 40,8% y local en el 59,2%. Se realizó pexia mediante crioterapia (de 1 a 17 crioaplicaciones) y drenaje del fluido subretiniano (60%). Se presentaron complicaciones en el 16,7% de los ojos en forma de hemorragias vítreas (10%), subretiniana (66%), supracoroidea (8,1%) e incarceración retiniana (14%). En un ojo se produjo perforación.
Después se utilizó un procedimiento aislado de indentación de forma radial (12%), circunferencial segmentario aislado en el 8%, cerclaje aislado (19%), radial asociado a cerclaje (15,2%) o bien segmentario asociado a cerclaje (45,2%). La extracción del procedimiento se realizó en un sólo ojo a los 28 meses de su colocación.
El 3,2% de la muestra precisó taponamiento interno con aire (18,8%) o SF6 (81,2%).


Resultados

A los seis meses de la operación, la corrección óptica de los pacientes fue de miopía en 402 ojos (80,4% del total de la muestra) y fue necesaria la prescripción de lentes negativas, cuyo poder dióptrico osciló entre -26,00 y -0,25 D, con un rango de 25,750 y una media de 6,144 (DE=6,336).
La distribución de la agudeza visual a los seis meses de la intervención era de 2/400 en el 0,4%, 2/200 en el 2,2%, entre 20/400 y 20/60 el 49,2% y 20/50 el 44,8%.
El 3,4% presentaron desprendimiento de retina no tratable por procedimiento extrascleral. La gran mayoría de éstos ya se habían detectado a los tres meses.
A los seis meses, el 88% de los ojos mejoraron su visión y en el 82% era 0,05. El 52,4% mejoraron más de 0,2 y el 21,6% más de 0,4.
En el 3,8% de los casos, a los seis meses, se produjo una disminución de la agudeza visual postoperatoria respecto a la preoperatoria. La pérdida fue de 0,3.
En el 8,2% de los casos no hubo variación de la agudeza visual a los seis meses de la intervención.
En cuanto a los resultados anatómicos, clasificamos a los pacientes en dos grupos:

1. Fracaso anatómico.
2. Resultado funcional satisfactorio.

El 96,6% de los ojos permanecía con la retina aplicada a los seis meses. En 10 ojos no fue posible mantener la retina reaplicada por procedimientos extrasclerales y han sido considerados como fracaso anatómico para la técnica quirúrgica extrascleral.

Figura 2. Desgarro en herradura.

Con resultados satisfactorios, tuvimos 122 ojos (54,5%) con agudeza visual de 0,40 mejor, oscilando su corrección entre 0,5 y -20,00 D, con un rango de 19,50 y una media de 4,66 (DE= 4,213). De éstos, el 63,4% tenían levantamiento macular preoperatorio y el 36,6% mantenían la mácula aplicada en el examen preoperatorio. El 12,5% presentaron edema macular. Entre éstos, el 1,8% tenían levantamiento plano, el 53,5% levantamiento moderado y el 8,4% bulloso.
Dos ojos miopes habían sido intervenidos previamente y se solucionaron con éxito en el 100%.
Entre las complicaciones de este grupo encontramos un 6,7% de EMQ y un 2,7% de membrana epiretiniana (un ojo presentó ambas complicaciones).
En el grupo de mejora de la agudeza visual postoperatoria 0,2 encontramos 149 ojos (56,9%). La corrección oscilaba entre las 0,5 y las -23 D, con un rango de 22,5 y una media de -4,69 (DE= 4,87). Entre las complicaciones postoperatorias se observó edema macular quístico en el 27,8%, membrana epiretiniana en el 9,8% y proliferación vitreoretiniana en el 3,2%.


Discusión

En resumen, podemos decir que la corrección óptica negativa preoperatoria es un factor signiticativo en cuanto a los resultados satisfactorios posquirúrgicos. En estos casos miópicos, el resultado funcional se vio ensombrecido por la coexistencia de patología macular concomitante, opinión compartida con otros autores (Cairns, 1973; Kreissig, 1977). Algunos autores insisten en que, si la función macular preoperatoria es normal, los efectos del defecto refractivo sobre la agudeza visual postoperatoria son mínimos (Burton, 1978; Tani, 1981; Rodríguez, 1991), extremo también constatado en los ojos de nuestra serie, en los que la corrección óptica, cuando no se asocia a patología macular, no influía en la agudeza visual satisfactoria (20/50 o superior) conseguida en el postoperatorio.
La afectación macular preoperatoria es una variable significativa con respecto a los resultados funcionales satisfactorios y se relaciona con otras circunstancias previas de la afectación macular, como son la aparición de edema macular preoperatorio, el tiempo de evolución del desprendimiento macular y el grado de levantamiento. Estos resultados son compartidos por Tani (1981), Burton (1982) y Friberg (1992). La importancia que tiene el período de tiempo durante el cual la mácula ha permanecido desprendida ha sido estudiada por Gruposso (1975) y Tani (1981). Sus resultados coinciden con los del presente estudio, que pone de manifiesto claramente la relación inversa entre el tiempo en el que la mácula ha estado desprendida y la recuperación funcional postoperatoria. La relación entre el grado de desprendimiento macular, es decir, la separación entre la retina sensorial y el epitelio pigmentario, y la recuperación funcional postoperatoria también ha sido analizada por otros autores (Tani, 1981; Friberg, 1992), que encuentran resultados similares a los del presente estudio, que indican un peor resultado funcional cuanto mayor sea la separación entre la retina sensorial y el epitelio pigmentario, seguramente debido a la disminución en la transferencia de oxígeno y nutrientes entre las dos partes de la retina y al efecto nocivo del flujo subretiniano para la retina desprendida.


Figura 3. Agujero y levantamiento retiniano

Figura 4. Fibrosis subretiniana posquirúrgica


Bibliografía

1. Burton T. Preoperative factors influencing anatomic success rases following retinal detachment surgery. Trans Am Acad Ophthalmol Otolaryngol 1977;83:489-505.
2. Laatikainen L, Tolppanem EM. Characteristics of rhegmatogenous retinal detachment. Acta Ophthalmol 1985;63:146-54.
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4. Schepens CL. Symposium: Retinal detachment. Am J Ophthalmol 1956;41:668-72.
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6. Burton TC, Lambert RW Jr. Apredictive model for visual recovery following retinal detachment surgery.
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7.Tani P, Robertson DM, Langworthy A. Prognosis for central vision and anatomic reattachment in rhegmatogenous retinal detaohment with macula detached. Am J Ophtalmol 1981;92:611-20.
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9. Burton lC. Recovery of visual acuity after retinal detachment involving the macula. Trans Am Ophthalmol Seo 1982;80:475-97.
10. Friberg TR, Eller AW. Prediction ofrecevery after scleral buckling of macula off retinal detachments.
Am J Ophthalmol 1992;114:715-22.
11. Gruposso SS. Visual acuity following surgery for retinal detachment. Arch Ophthalmol 1975;93:327-30.

 

 



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