Syringocystadenoma papilliferum

Dr. O. Ceriol
Centro de Oftalmología Barraquer
C/Muntaner, 314
08021 Barcelona

 

Introducción

Los tumores benignos de las glándulas sudoríparas del párpado son entidades muy poco frecuentes. Aunque todos ellos pueden englobarse bajo el nombre genérico de hidradenomas, se emplean términos diferentes según el patrón celular que los origina. Así, reciben el nombre de spiradenomas aquellos que proceden de las células secretoras y syringoadenomas cuando lo hacen a partir de las células ductales. Mayor dificultad presenta el reconocer el tipo glandular, ecrino o apocrino, al cual pertenecen (1,2).
Las glándulas sudoríparas de tipo ecrino, cuyos conductos atraviesan la epidermis, se localizan tanto en el borde libre del párpado como distribuidas por toda la superficie cutánea del mismo.
Las de tipo apocrino o glándulas de Moll, en cambio, sólo se encuentran a nivel de las pestañas. Sus conductos son cortos y desembocan en el antro piloso al igual que las glándulas sebáceas (holocrinas) de Zeis.
El syringocystadenoma papilliferum se define como un adenoma de las glándulas sudoríparas apocrinas originado en las células ductales (3).


Caso clínico

Una mujer de 35 años de edad acude a la consulta por presentar una lesión en el borde libre externo del párpado inferior derecho, junto a la base de las pestañas y cerca dei punto lagrimal, que había sangrado unos días antes (Figura 1). Dicha lesión ya fue observada hace cuatro años y, según relató la propia paciente, la tenía desde los 10-12 años de edad. En aquella ocasión su aspecto era el de una masa única, oval, sobreelevada y de superficie lisa, de unos 4 mm de diámetro mayor, sin adherencia a planos profundos. Actualmente el tamaño era semejante, pero con una discreta umbilicación central y restos hemáticos, dando una imagen ulcerativa con escasos signos inflamatorios. Se aconsejó su extirpación quirúrgica.
Tras la exéresis quirúrgica, la pieza fue remitida para su estudio. El diagnóstico histopatológico fue de syringocystadenoma papilliferum. En dos años de seguimiento no se ha observado recidiva.

Figura 1. Aspecto macroscópico de la lesión
antes de su exéresis quirúrgica


Histopatología

Análisis macroscópico: El especimen consistía en una elipse de piel de 4x2 mm con un nódulo de 2,5x2 mm cerca de uno de los márgenes.

Estudio histológico. El examen descubre una zona de piel relacionada con un folículo piloso que presenta una estructura central de características quísticas con proyecciones papilares de tejido fibrovascular, recubiertas por un epitelio cilíndrico (Figuras 2 y 3).

Figura 2. Microscopia óptica de la lesión. En la parte superior se aprecia e/epitelio estratificado queratinizado de la piel del párpado. En el centro y abajo a la izquierda, dos formaciones quísticas con las típicas proyecciones papilares (vellosidades) del syringocystadenoma papilliferum (HE x25) (Gentileza del Dr. W R. Green. Johns Hopkins Hospital).

Figura 3. Detalle de las papilas cuyo eje conectivo central se halla recubierto por un epitelio biestratificado cilíndrico de tipo ductal. Se observan células plasmáticas dispersas por el corion (HE x200).


Discusión

El syringocystadenoma papilliferum es un tumor benigno de las glándulas sudoríparas apocrinas de la piel. La lesión ocurre generalmente en el cuello cabelludo y en la cara como una placa solitaria de aspecto liso hasta la pubertad, tras la cual crece adoptando un aspecto nodular y verrugoso (4).
En el 75% de los casos, la lesión surge de un nevus sebáceo preexistente; el otro 25% ocurre como un hallazgo aislado.
Histológicamente, la epidermis presenta un aspecto papilomatoso con una o más invaginaciones de tipo quístico que emiten frecuentemente proyecciones de aspecto velloso hacia la dermis. Estas vellosidades se hallan recubiertas por una doble capa de células epiteliales cilíndricas de tipo ductal. Por fuera de las mismas pueden observarse también algunas células mioepiteliales y, en muchos casos, existe un infiltrado inflamatorio constituido por células plasmáticas en el eje conectivo (Figura 3). Pueden existir, asociadas, anomalías congénitas de las glándulas sebáceas y del folículo piloso (3).
El syringocystadenoma papilliferum es un tumor muy raro en el párpado. En una serie de 100 casos estudiados por Helwig y Hackney (5), 55 se hallaban en el cuero cabelludo, 11 en la frente y la región temporal, 5 en la cara y ninguno en los párpados. En 1981, Jakobiec et al. (6) describen dos casos de syringocystadenoma, uno en el párpado inferior y otro en el superior, y en 1994, PerIman et al. (7) uno en el párpado superior.
El diagnóstico no es fácil, sobre todo si la forma de presentación no es típica (8). Jakobiec, en su artículo de 1981, establece tres características histopatológicas básicas. La primera, que las formaciones quísticas que parten de la dermis están recubiertas por un epitelio no queratinizado de tipo ductal que se continúa con la superficie queratinizada de la piel. Segundo, que las proyecciones papilares que parten de las formaciones quísticas protruyen en la superficie. Y tercero, que una importante infiltración por células plasmáticas rodea dichas vellosidades.
También la histogénesis del syringocystadenoma ha sido fuente de controversias, aunque la mayor parte de los patólogos coincidan actualmente en su origen apocrino (7,9), sobre todo desde el desarrollo de las pruebas histo e inmunoquímicas.

El diagnóstico diferencial debe realizarse con otras lesiones del párpado, tanto benignas como malignas (10). Las más frecuentes serían el syringoma y el spiradenoma (11,12), como lesiones tumorales benignas de las glándulas sudoríparas ecrinas, las lesiones umbilicadas o ulcerativas, tales como el molusco contagioso, el keratoacanthoma y los carcinomas basocelular (6) y escamoso, y por último, los nevus de tipo papilar o sebáceo poco pigmentados.
El syringoma se presenta en mujeres jóvenes, es múltiple y bilateral. Se asemeja al xantelasma y no sólo aparece en el borde palpebral, sino también distribuido por toda la superficie cutánea del párpado, sobre todo el inferior. Histológicamente, corresponde a un tumor de las células ductales de las glándulas sudoríparas ecrinas.
El moluscum contagiosum es una afección vírica de aspecto nodular, cupuliforme, con una depresión umbilicada en el centro. Puede aparecer como lesión única o multifocal situada en el borde libre o en la piel del párpado y asociada generalmente a otras lesiones en diferentes zonas de la economía (especialmente en la región abdominal).
Histológicamente se trata de inclusiones por las partículas víricas de las células espinosas del estrato de Malpighio.
Los carcinomas basocelulares (13) y escamosos son difíciles de observar en pacientes de 30-40 años de edad. La hiperqueratosis o las proyecciones papilares no son típicas del carcinoma basocelular, pero sí pueden observarse en los espinocelulares y en el keratoacanthoma. Este último tiene una evolución más rápida (semanas) y es de resolución espontánea. Todos ellos corresponden a lesiones epidérmicas.
Finalmente, los carcinomas sebáceos aparecen en personas de edad avanzada (70 años o más), mientras que los nevus del margen palpebral aparecen en niños o jóvenes y se mantienen estables a lo largo de toda la vida (14).


Bibliografía

1. Zimmerman LE, Sobin LH. Tipos histológicos de tumores del ojo y de sus anexos. OMS, 1980.
2. Lucas DR. Greer's ocular pathology (4ª ed.). Blackwell Scientific Publications, 1989.
3. Yanoff M, Fine BS. Ocular pathology (4ª ed.). Mosby-Wolfe, 1996.
4. Older JJ. Eyelid tumors. Clinical diagnosis and surgical treatment. Rayen Press, 1987.
5. Helwig EB, Hackney VG. Syringadenoma papilliferum lesions with and without naevus sebaceous and basal ceII carcinoma. Arch Dermatol 1955;71:361-72.
6. Jakobiec FA, Streeten BW, et al. Syringocystadenoma papilliferum of the eyelid. Ophthalmology 1981;88:1175-81.
7. PerIman JI, Urban Jr. RO, et al. Syringocystadenoma papilliferum of the eyelid. Am J Ophthalmol 1994;117:647-50.
8. Rao VA, Kamath GG, KumarA. An unusual case of syringocystadenoma papilliferum of the eyelid. Indian J Ophthalmol
1996;44(3):168-9.
9. Johnson, BL, Buerguer Jr. GF. Syringocystadenoma papilliferum of the eyelid (correspondence). Am J Ophthalmol 1994;118:822.
10. Tasman W, Jaeger EA, eds. Duanes Clinical Ophthalmology. Lippincott-Raven, 1997;4.
11. Garner A, Klintworth GK. Pathobiology of ocular disease. A dinamic approach. Marcel Dekker Inc., 1982.
12. Spencer WH. Ophthalmic pathology. An atlas and textbook. W.B. Saunders Co., 1986;3.
13. Abanmi A, Joshi RK, et al. Syringocystadenoma papilliferum mimicking basal cell carcinoma.
14. Char DH. Clinical ocular oncology (2ª ed.). Lippincott-Raven, 1997.

 

 



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