Meningioma supraselar como causa de la pérdida progresiva de agudeza visual unilateral

Dres. E. Cervera, R. Campos, C. Torralba
Servicio de Oftalmología
Hospital General Universitario
Valencia

 

Resumen

Presentamos el caso de una paciente que acude a nuestro servicio, procedente de consultas externas, por una pérdida lentamente progresiva de agudeza visual en el ojo izquierdo. En la exploración inmediata presenta una agudeza visual con corrección de 20/20 en el ojo derecho y <0,100 en el ojo izquierdo, fondo de ojo dentro de la normalidad y campo visual y potenciales evocados visuales en el ojo izquierdo profundamente alterados (ojo derecho dentro de la normalidad). Se realiza RNM cerebral, que confirma la presencia de meningioma supraselar.
Tras realizar cirugía del mismo, la paciente presenta una recuperación tanto de la agudeza visual en el ojo izquierdo (0,7) como del campo visual. Concluimos que un temprano diagnóstico y un tratamiento apropiado de los pacientes que sufren lesiones compresivas del quiasma disminuyen el riesgo de defectos permanentes de visión.


Introducción

Los meningiomas del área supraselar (tuberculum sellae y plano esfenoidal) son tumores de lento crecimiento que con frecuencia no son diagnosticados hasta que acontece una pérdida visual significativa. La pérdida visual puede ser inicialmente unilateral. El patrón de alteración del campo visual depende de la localización del tumor y de la posición del quiasma. Uno o ambos discos ópticos están habitualmente pálidos, aunque raramente un disco puede estar edematoso mientras el otro está atrófico, una combinación de hallazgos que constituyen parte del síndrome de Foster-Kennedy. Se puede confirmar el diagnóstico mediante TAC o RNM.
El tratamiento de elección es el quirúrgico.


Caso clínico

Una mujer de 54 años de edad que acude a nuestro servicio procedente de consultas externas informa de una pérdida progresiva de visión en el ojo izquierdo, de aproximadamente seis meses de evolución.
No presentaba antecedentes personales de interés y en la exploración oftalmológica se constató:

- Agudeza visual con corrección de 20/20 en el ojo derecho y <0,100 en el ojo izquierdo.
- Fondo de ojo normal en ambos ojos.

Se realiza campo visual en ambos ojos (perímetro computarizado Humphrey: Central 30-2 Estrategia SITA-Fast). Presenta discretas alteraciones inespecíficas en el ojo derecho y un campo visual prácticamente abolido en el ojo izquierdo (Figura 1), y unos potenciales evocados visuales asimétricos (potencial del ojo derecho normal y potencial del ojo izquierdo prácticamente abolido), con alteración tanto de la latencia como de la amplitud (Figura 2).

Figura 1. Campo visual en el ojo izquierdo
prácticamente abolido en el momento del
diagnóstico.

Figura 2. Potenciales evocados visuales
en el ojo izquierdo alterados en amplitud
y latencia (prácticamente abolidos)

Figura 3. RNM cerebral (proyección coronal) previa a la inyección de contraste:
masa a nivel del plano esfenoidal de un tamaño aproximado de 2,7 x 2 x 2 cm,
con una amplia base de implantación a nivel del seno esfenoidal, haciéndose
intraselar en su crecimiento y comprimiendo posteriormente el quiasma y
la glándula y el tallo hipofisario.

Figura 4. RNM cerebral (proyección coronal)
tras inyección de contraste (gadolinio):
existe un marcado realce homogéneo,
así como una discreta captación dural periférica.

Tras estas pruebas, se solicita una RNM cerebral, en la que se aprecia una masa a nivel del plano esfenoidal, de un tamaño de 2,7 x 2 x 2 cm, con una amplia base de implantación a nivel del seno esfenoidal, que se hacía intraselar en su crecimiento y comprimía posteriormente el quiasma y la glándula y el tallo hipofisario, al tiempo que rectificaba el borde inferior del genu del cuerpo
calloso. Se confirma así el diagnóstico de meningioma en plano esfenoidal (Figuras 3 y 4).
Las analíticas efectuadas (incluyendo estudio hormonal) se encontraban dentro de la normalidad.
La paciente es intervenida por el Servicio de Neurocirugía mediante craneotomía frontoorbitaria izquierda e incisión del tumor supraselar. En la actualidad presenta en la exploración una AV con corrección de 0,7 en el ojo izquierdo y una significativa recuperación del campo visual (Figura 5).

Figura 5. Recuperación del campo de
visión en el ojo izquierdo tras la cirugía


Discusión

La pérdida lentamente progresiva de visión y el sexo femenino son circunstancias típicas de un tumor de crecimiento lento como es el meningioma (1).
Tras determinar la agudeza visual, profundamente afectada en el ojo izquierdo, y estudiar el fondo de ojo, que estaba dentro de la normalidad, sin signos de edema ni atrofia a nivel de papila, como es característico de los meningiomas del área supraselar (1), se efectuó la exploración del campo visual y los potenciales evocados visuales (PEV). Como afirman Acosta et al. (2), antes de acudir a procedimientos de neuroimagen (TAC o RNM), debe Ilevarse a cabo el estudio de la función del nervio óptico. El campo visual mostraba una alteración importante en el ojo izquierdo y los potenciales evocados visuales del mismo se presentaban prácticamente abolidos, con alteración tanto de la amplitud como de la Iatencia, características similares a las descritas por Brecelj et al. en diversas lesiones quiasmáticas (3).
Al detectar la alteración en la vía óptica, se solicitó una RNM cerebral que incluyera el nervio óptico, debido a su mayor calidad a la hora de apreciar alteraciones en la porción intracanalicular del mismo, como afirman, entre otros, Daniels et al. (4). Se confirmó la presencia de un meningioma en la región supraselar. Así pues, la realización de la RNM confirmó el diagnóstico, aunque otros datos del proceso ya nos hacían sospechar la naturaleza de esta lesión ocupante de espacio a nivel supraselar (el hecho de que fuera mujer, de mediana de edad, la evolución lentamente progresiva, el inicio unilateral en cuanto a las manifestaciones oculares y la ausencia de alteraciones endocrinas, parlo menos en las primeras fases) (5).
Tras la realización de la cirugía del tumor, se observó una mejoría considerable, tanto en la agudeza visual como en el campo de visión del ojo afectado, lo que viene en apoyo de lo afirmado por Lestak et al. en cuanto a que un diagnóstico temprano y un tratamiento apropiado de los pacientes que sufren lesiones compresivas del quiasma disminuye el riesgo de defectos permanentes de visión.


Bibliografía

1. Burde et al. Clinical decisions in Neuro-Ophthalmology. Meningioma. The CV Mosby Company.
2. Acosta et al. Diagnostic strategies in the management of unexplained visual loss. A cost benefit analysis. Med Decis Making 1981;1(2):125-44.
3. Brecelj et al. Visual evoked potential abnormalities in chiasmal lesions. Doc Ophthalmol 1989;73(2):139-48.
4. Daniels DL et al. Magnetio resonance imaging of the optic nerves and chiasm.
Radiology 1984;152(1):79-83.
5. Kitano l et al. Diagnosis of the chiasmal meningioma. No Shinkei Geka 1979;7(10):945-51.
6. Lestak J et al. Compression Iesions of the chiasmal area from the viewpoint of the ophthalmologist.
Cesk Oftalmol 1995;51(3):165-70.

 

 



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