Histopatología comparativa de las fístulas antiglaucomatosas

Dres. M. Quintana, S. Duch, M. Carrera
Departamentos de Oftalmología y Patología
CSU Bellvitge
Feixa Llarga, s/n
08907 L'Hospitalet de Llobregat

 

Resumen

Hemos examinado al microscopio 16 muestras de conjuntiva, excindidas por síndrome de hipotonía secundario a cirugía filtrante antiglaucomatosa. Los tres tipos de intervención practicadas -trabeculectomía simple, trabeculectomía con 5-FU y trabeculectomía con mitomicina- parecen tener un sustrato morfológico propio de cada una de ellas. El comportamiento del tejido conjuntivo (Tenon) en cada grupo es característico y determina finalmente el éxito o fracaso de la operación.


Introducción

En un trabajo anterior, publicado en esta revista (1), procedimos al examen histopatológico de un especimen de conjuntiva excindido del ojo de un paciente que había sido sometido a cirugía filtrante con mitomicina. Como es sabido, el síndrome de hipotonía tardía es la complicación más peligrosa de las fístulas tratadas con mitomicina. Desde entonces, hemos recibido y examinado en nuestro laboratorio un total de 16 piezas de conjuntiva excindidas por presentar hipotonía resistente a diversos tratamientos conservadores. Doce de ellas habían recibido tratamiento con mitomicina, dos con 5-FU y cuatro procedían de trabeculectomías sin ningún tratamiento antifibrótico.
Sería prolijo detallar todos los casos uno por uno, tanto más cuanto los tres grupos clínicos presentan unas características histológicas que parecen patognomónicas de cada uno de ellos. Así pues, procederemos a la descripción morfológica de acuerdo con la clasificación clínica que hemos mencionado.

Figura 1. Conjuntiva tratada con mitomicina (x40; hematoxilinaeosina). Estroma notablemente engrosado. Zonas de colágeno muy desdibujado (asterisco). Celularidad muy escasa. Irregularidad del epitelio con cavidades cistoideas intraepiteliales (flecha).

Figura 2. Misma zona, a mayor aumento (x400). Desestructuración del tejido conjuntivo con celulanidad escasa e irregular. Hay fibroblastos en apoptosis (flechas pequeñas). Notable pérdida de adherencia del epitelio al estroma (flechas gruesas). Irregularidad de/epitelio con edema intraepitelial (asterisco). Nótese la abertura de micro quistes epiteliales al espacio exterior (flechas horizontales).

Figura 3. Mitomicina. Extensa ampolla subepitelial (asterisco).
Epitelio irregular (flecha gruesa) (x400, HE)

Figura 4. Mitomicina. Poro transconjuntival (flechas). Tanto el epitelio como el estroma muestran solución de continuidad (x 400, HE).

Figura 5. Mitomicina. Poro epitelial retapizado (asterisco). Rarefacción y desestructuración del estroma (estrella). Fibroblastos escasos y atípicos. Nótense las indentaciones de la capa basal epitelial (flechas) hacia un estroma prácticamente inexistente (x400, HE).

Figura 6. Mitomicina. Microscopia electrónica de transmisión (x5.000). Marcada rarefacción del estroma (estrella). Lndentaciones de la membrana basal epitelial (flechas verticales), que se halla intacta y se aprecia como una doble línea (flecha horizontal).


Examen histopatológico

Grupo 1. Fístulas tratadas con mitomicina (Figuras 1-6).
Los hallazgos son notablemente parecidos en todos los casos. La Tenon suele estar engrosada a causa de un edema considerable. Muchas células se hallan en apoptosis y la trama colágena está muy desorganizada. Los vasos son escasos. Los cambios en el epitelio son también muy acentuados: edema subepitelial e intraepitelial, pérdida de capas celulares e incluso de todo el epitelio. En varios casos se hallan invaginaciones del epitelio que corresponden a poros que han sido retapizados. La membrana basal epitelial está en ocasiones desestructurada. En muchos puntos, las capas basales del epitelio se indentan en forma de pico, probablemente en un intento desesperado por anclarse en una base colágena casi inexistente.
La impresión morfológica es que la mitomicina actúa fundamentalmente sobre el tejido conectivo que, incapaz de regenerarse, permite la impregnación total por el humor acuoso. Éste alcanza fácilmente el epitelio y lo edematiza y atraviesa. Es probable que los cambios epiteliales sean secundarios al intenso edema; de lo contrario, las células no serían capaces de tapizar los poros transepiteliales. En las zonas donde hay algún vaso, se aprecia mayor celularidad del estroma, mejor estructuración de las fibras colágenas y un epitelio con más capas celulares.

Grupo 2. Fístulas tratadas con 5-FU (Figuras 7y 8).

Figura 7. Conjuntiva tratada con 5-FU (x40, HE). Tejido sumamente adelgazado. Práctica desaparición del estroma con epitelio muy fino e irregular (flecha gruesa). Los espacios intra- y subconjuntivales corresponden a humor acuoso (asteriscos). Los cuerpos negros son pedazos de esponja de fibrina (flecha horizontal).

Figura 8. 5-FU. Adelgazamiento del estroma con un espacio acuoso en su interior (estrella). El epitelio es irregular y consta de pocas capas. La capa basal muestra edema (flechas pequeñas). Es notable la presencia de una capa de colágeno hialino acelular (flecha grande), a modo de falsa membrana basal, sobre la que asienta el epitelio mediante su verdadera basal (flecha mediana) (x400, tricómico de Masson).

Al tener solamente dos casos, los hallazgos no se pueden considerar tan significativos. Además, uno fue tratado con impregnación directa con el producto, al modo como se hace con la mitomicina, mientras que el segundo lo fue con inyecciones repetidas postoperatorias, por ser un caso de trabeculectomía con amenaza de cierre de fístula. Aquí la Tenon se halla notablemente atenuada en una zona determinada. Esto contrasta con el engrosamiento difuso por edema que es característico del tejido conectivo tratado con mitomicina. En las áreas no atenuadas, el tejido conectivo es fibroso y compacto. El epitelio correspondiente a la zona alterada muestra edema, aunque no tan acentuado como en los casos de mitomicina. Se asienta sobre un engrosamiento de tejido conectivo en forma de falsa membrana basal, que se pone en evidencia con la coloración tricrómica de Masson. En ningún caso de mitomicina hemos hallado indicios de esta falsa membrana, que por otra parte se halla casi siempre presente en los casos no tratados con ningún antifibrótico.
Así pues, la impresión morfológica es que el 5-FU produce un adelgazamiento zonal del tejido conjuntivo que permite la llegada del humor acuoso al espacio subepitelial.

Grupo 3. Fístulas no tratadas con antifibróticos (Figuras 9-12).

Figura 9. Conjuntiva no tratada con ningún antifibrótico, excindida a causa de un traumatismo (x40, HE). La solución de continuidad (flecha fina) se debe al trauma. La pieza reposa sobre un pedazo de esponja de fibrina (estrella). El estroma está muy engrosado (asterisco). Entre éste y el epitelio, se aprecia un espacio (flecha gruesa) ocupado pon acuoso que escapa al exterior a través de la mencionada solución de continuidad. En el interior de este espacio se aprecia una pequeña cavidad tapizada por epitelio (pequeño asterisco). Esta es la histología de una ampolla poliquístíca.

Figura 10. Conjuntiva no tratada con antifibróticos (x 40, HE). Fue excindida a causa de un poro epitelial (flechas gruesas). Hay una ampolla plana subepitelial (estrella) que se comunica con el espacio subtenoniano (asterisco) a través de una solución de continuidad en el tejido conjuntivo (pequeño asterisco y flecha). El estroma (Tenon) está engrosado (flecha abierta).

Figura 11. El mismo caso de la Figura 10 (x400, tricrómico de Masson). Boca de entrada del acuoso (doble flecha gruesa) al espacio subepitelial a través de la Tenon (asteriscos). Hay algunos hematíes en la bolsa de acuoso (flechas pequeñas).

Figura 12. Conjuntiva no tratada (x400, tricrómico de Masson). En la bolsa de acuoso hay restos de tejido conjuntivo desorganizado (pequeños asteriscos). El epitelio está adelgazado y edematoso (flecha gruesa). Se asienta sobre una falsa membrana basal colágena (flecha larga) que lo separa de la cavidad acuosa. Bajo dicha membrana se aprecian dos fibroblastos (flechas pequeñas).


En los cuatro casos se evidencian cavidades quísticas entre el epitelio y el tejido conectivo subyacente.
La Tenon es fibrosa y no está edematizada ni adelgazada. Es un tejido conjuntivo compacto que se halla interrumpido en algunos puntos, a través de los cuales el acuoso consigue pasar del espacio subtenoniano al espacio subepitelial. Así se constituyen los espacios quísticos que se evidencian tanto clínica como histológicamente.
El epitelio muestra edema, no tan acentuado como en los casos de mitomioma y, al igual que con el 5-FU, se asienta sobre un engrosamiento de tejido conjuntivo que imita una membrana basal.


Discusión

Hay pocos trabajos en la literatura (2-8) que se refieran a la histopatología de las fístulas antiglaucomatosas. La hipotonía persistente en 16 casos operados de trabeculectomía nos ha permitido el examen morfológico de las conjuntivas, que tuvieron que ser excindidas para proceder a una plastia reparadora.
Los doce casos que habían sido tratados con mitomicina ofrecían características histológicas similares. Lo mismo sucedía con los dos casos tratados con 5-FU y con los cuatro casos de trabeculectomía simple.
Ello nos ha permitido una clasificación morfológica en tres grupos, que se corresponden con los tres tipos de tratamiento quirúrgico.
El grupo de la mitomicina muestra una Tenon engrosada por edema, sumamente desorganizada y permeable al agua, que llega al epitelio a través de la misma, al modo de una esponja empapada. El epitelio pierde su adhesividad al tejido conectivo subyacente, con formación de intenso edema subepitelial e intraepitelial. No parece haber ninguna duda sobre el mecanismo de la hipotonía. La acusada pérdida de densidad del tejido conjuntivo destruido por la mitomicina permite la fácil llegada del acuoso al epitelio, a través del cual se elimina profusamente. Hay que recordar que ya Seidel (14) y, posteriormente, Kronfeld (15) demostraron clínicamente que las fístulas antiglaucomatosas funcionaban gracias al paso transconjuntival del humor acuoso. Lo que hace la mitomicina es garantizar este paso mediante la rarefacción del tejido conectivo.
Nuestras observaciones concuerdan con las de los demás autores que han estudiado la histopatología de la conjuntiva tratada con mitomicina (9,10,12,13), a excepción de Shields et al. (11), que hallan una banda colágena subepitelial que nosotros no hemos encontrado en ningún caso.
El 5-FU parece actuar de un modo distinto, a pesar de ser también antifibrótico. El tejido conjuntivo se adelgaza notablemente en una zona determinada y esto es lo que permite la llegada del
acuoso al epitelio solamente en dicha zona. El resto de tejido colágeno subepitelial no parece estar afectado.
La trabeculectomía simple, por su parte, funciona cuando el humor acuoso halla una o varias vías de paso entre un tejido conjuntivo normal. Entonces se forman ampollas quísticas o planas entre el epitelio y la Tenon, desde donde el líquido se elimina al exterior.
Un hallazgo notable es la formación de una delgada capa colágena subepitelial en los casos no tratados y en los tratados con 5-FU. Esta capa está ausente en nuestros casos de conjuntivas tratadas con mitomicina. La denominamos "seudomembrana basal", pues parece ser un sustento aceptable para el epitelio. En efecto, el epitelio de las conjuntivas no tratadas con mitomicina aparece menos edematoso y más intacto. Tal membrana ejerce probablemente un efecto de barrera al paso de líquido y su ausencia en los casos tratados con mitomioma puede explicar el notable efecto hipotonizante de esta sustancia. Sin embargo, hay que destacar que Shields et al. hallaron dicha banda colágena en un caso estudiado histológicamente y mencionado más arriba; además, la membrana basal epitelial no estaba alterada. Estas observaciones, aunque se refieren a un solo caso, contrastan con las nuestras. En un intento de explicar las diferencias, vemos que la microfotografía publicada por estos autores corresponde a una zona de estroma sumamente adelgazado, como el que nosotros hallamos en los casos de 5-FU y de ampolla sin antifibróticos. Es posible que el engrosamiento colágeno sea propio de toda cavidad cistoidea, independientemente de cómo haya sido tratada la conjuntiva, siempre y cuando haya desaparecido casi todo el estroma conectivo.
En resumen, pensamos que el mecanismo de funcionamiento de las fístulas antiglaucomatosas es el acceso del humor acuoso al tejido epitelial, a través del cual difunde al exterior. El paso del líquido hasta el epitelio se produce de tres maneras distintas, según se haya realizado la intervención quirúrgica: a través de toda la Tenon que estuvo en contacto con la mitomicina, si se hizo uso de ésta; a través de una zona de Tenon muy adelgazada, cuando se utilizó el 5-FU, y a través de una Tenon intacta pero interrumpida en algunos tramos, en la trabeculectomía simple.
A partir de nuestras muestras, que se limitan a la conjuntiva, no podemos opinar sobre otras posibles vías de excreción de acuoso en las operaciones filtrantes, propuestas por algunos autores (4,7).


Bibliografía

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14. Seidel E. Cit. Maumenee.
15. Kronfeld PC. The chemical demonstration of transconjunctival passage of aqueous after antiglaucomatous operations. Am J Ophthalmol 1952;35:38-45.

 

 

 



PRINCIPIO