Progresión de la degeneración macular asociada a la edad tras la cirugía de catarata

Dr. F. Duch Mestres
Hospital de Sant Pau
Servei d'Oftalmologia
Universitat Autònoma de Barcelona


Introducción

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y la catarata son dos patologías frecuentes y que constituyen las causas principales de pérdida visual en la población de edad. Es muy habitual encontrar en un paciente susceptible de intervención de cataratas, al explorar el fondo de ojo, un cierto grado de DMAE, que puede condicionar, según sea su tipo e intensidad, la recuperación funcional del paciente. Aunque no existen factores que relacionen directamente ambas condiciones, a excepción, evidentemente, de la edad, hemos observado cómo, en algunos casos, tras la cirugía intraocular se produce una aceleración en el progreso evolutivo de la DMAE, que condicionará una baja agudeza visual a pesar de una cirugía técnicamente satisfactoria.

Tabla 1. Características demográficas
de los pacientes y tipo de cirugía


Pacientes y métodos

De forma retrospectiva, hemos recogido los datos de tres pacientes intervenidos de cataratas por un mismo cirujano (FDM) que han presentado una disminución de la agudeza visual (AV) no esperada en el postoperatorio, atribuible a la presencia de una forma evolucionada de DMAE. Estos tres pacientes forman parte de un grupo de doscientas operaciones de cataratas consecutivas realizadas en nuestro hospital durante un período aproximado de dos años. Una vez reconocida la causa de la pérdida de AV, en todos los casos se realizó estudio angiográfico (AGF) para determinar las características y la extensión de la DMAE así como la presencia, la localización y el tipo de la neovascularización subretiniana (NVSR). En los casos en que se juzgó necesario y siguiendo los criterios del Macular Photocoagulation Study Group (1), se realizó fotocoagulación con láser de argón verde de las lesiones (2).
El período de seguimiento de los tres casos ha variado desde un mínimo de 3 meses a un máximo de 14 meses.
Los datos demográficos y la cirugía realizada en cada caso se detallan en la labial.
En el primer paciente, PBP, se realizó una cirugía combinada de catarata y glaucoma mediante facoemulsificación vía corneal y trabeculectomía en localizaciones independientes (3). En el segundo caso, AFM, se realizó una facoemulsificación vía corneal estándar y en el tercero, SZB, una extracción extracapsular planificada. La cirugía se desarrolló sin incidencias en todos los casos y resultó técnicamente satisfactoria.


Resultados

Detallamos la evolución de los tres pacientes entre la serie de 200 operados de catarata que presentaron disminución de la AV postoperatoria atribuible al desarrollo de una forma evolutiva de
DMAE.
El primer paciente (PBP), afecto de una DMAE atrófica, presentó un postoperatorio sin incidencias con mejoría de la AV y buen control de la PlO sin medicación. A la semana de la operación se constató una disminución marcada de la agudeza visual (inferior a 0,05) y se observó en el fondo de ojo la presencia de una maculopatía disciforme que se juzgó inadecuada para su tratamiento mediante fotocoagulación láser (Figura 1).
El segundo caso (AFM) corresponde a un paciente con presencia de drusas duras en el polo posterior que desarrolló una NVSR extrafoveal asociada a edema macular a los tres meses de la intervención (Figura 2). Este paciente pudo tratarse mediante fotocoagulación con láser de argón verde de forma satisfactoria, consiguiendo la ablación o el cierre de la NVSR (Figura 3). No se han observado recurrencias de la NVSR y el paciente ha mantenido su AV preoperatoria durante un período de seguimiento cercano al año y medio.
El tercer caso (SZB) es el de un paciente miope con signos de DMAE atrófica que presentó una NVSR yuxtafoveal a los tres meses de la cirugía. Por su antecedente de miopía no se planteó de entrada la fotocoagulación con láser y se prefirió esperar a un eventual cierre espontáneo de la lesión. En una nueva AGF de control realizada al mes del diagnóstico, se observó una progresión de la NVSR (Figura 4), por lo que se decidió realizar el tratamiento láser, con pronóstico funcional reservado. Aunque se consiguió un cierre parcial de la NVSR y no se ha observado progresión de la lesión, la AV se ha mantenido muy disminuida (<0,05) durante todo el seguimiento.
En la Tabla 2 detallamos los cambios funcionales observados en los tres pacientes según las variaciones en la AV preoperatoria, postoperatoria previa al desarrollo de la NVSR, y final.
En la Tabla 3 se presentan los cambios evolutivos en el tipo de DMAE tras la operación, así como su tiempo de aparición en relación a la cirugía de cataratas y qué casos fueron tratados con láser.

Tabla 2. Evolución de la agudeza visual

Tabla 3. Cambios en la DMAE
en relación a la cirugía.



Figura 1

Figura 2

Figura 3

 

Discusión

Hemos observado la progresión de la DMAE hacia formas neovasculares agresivas con pérdida funcional importante en tres de nuestros pacientes entre una serie de 200 intervenciones consecutivas de cataratas. Hemos observado también cómo este cambio en el estado de la DMAE se produce de forma rápida, hasta en una semana en uno de los casos, y dentro de los tres primeros meses del postoperatorio. Estos cambios se han asociado siempre a una disminución importante de la AV, siempre por debajo de lo esperado tras una cirugía de cataratas sin complicaciones y con resultado anatómico perfecto.
La relación entre la cirugía de la catarata y los cambios en el estado de una DMAE preexistente constituye una observación cada vez más frecuentemente descrita (4,5). Pollack et al. Observan el mismo fenómeno en el 19,1% de los pacientes con DMAE operados de cataratas, mientras sólo un 4,3% de los ojos contralaterales no operados que sirvieron como control experimentan el mismo proceso (6). En el mismo estudio se identifican como factores de riesgo el sexo masculino y la presencia de drusas blandas.
Existe la impresión clínica documentada de que diversas retinopatías, como la diabética y la DMAE, pueden acelerarse tras la extracción de la catarata (7-8), aunque no se han identificado los factores que lo relacionen. En nuestros casos, la agravación de la maculopatía se ha observado durante el período postoperatorio próximo -de una semana a tres meses-. Aunque este fenómeno es algo más frecuente durante los tres primeros meses, puede observarse también entre los 6-12 meses (4).
Posiblemente exista una relación entre la forma previa de DMAE y la posibilidad de progresión a formas neovasculares tras la cirugía de cataratas. Los pacientes con formas mínimas de DMAE presentarían una incidencia menor de agravación del proceso que los pacientes con formas más avanzadas y características de alto riesgo, como la presencia de drusas blandas o hiperpigmentación, de forma que, en estos casos, se recomendaría la cirugía de cataratas sólo cuando la AV fuese inferior a 0.1 [9]. Dado que en nuestra experiencia la incidencia de este problema ha sido menor (1,5%), nosotros realizamos la cirugía de cataratas en pacientes afectos de DMAE siguiendo los mismos criterios que para el resto de pacientes. Es decir, recomendamos la cirugía en función de la limitación funcional que en cada caso particular supone la catarata, sin marcar unos límites determinados de agudeza visual. En todos los casos comentamos con el paciente las características del caso, así como el pronóstico funcional reservado.
No existen estudios que demuestren qué influencia puede tener sobre el proceso la elección de una técnica quirúrgica frente a otra. En nuestra opinión, la facoemulsificación ha demostrado en múltiples aspectos sus ventajas, por lo que es también nuestra técnica de elección en estos casos.
En cuanto a las posibles causas de este fenómeno, se ha considerado la influencia de la pérdida del filtro ultravioleta que supone la presencia del cristalino cataratoso, o la aparición de fenómenos inflamatorios asociados a la cirugía que se acompañan de una invasión de macrófagos con capacidad angiogénica.
La progresión de la DMAE tras la cirugía de cataratas se asocia a pérdida visual. Tanto nuestros pacientes como los descritos en la literatura han presentado un pobre resultado funcional.
Existen actualmente estudios en curso que intentarán aclarar la relación observada entre la cirugía de cataratas y la evolución de la DMAE.

Figura 4



Resumen

Hemos observado la progresión de la DMAE a formas neovasculares tras cirugía de cataratas sin complicaciones en tres pacientes de una serie de 200 intervenciones consecutivas. Todos los casos se han desarrollado dentro del período postoperatorio próximo (tres meses) y se han asociado a pérdida visual importante.


Bibliografía

1. Macular Photocoagulation Study Group. Argon laser photocoagulation for neovascular maculopathy: three-year results from randomized clinical trials. Arch Ophthalmol 1986;104:694-701.
2. Duch Mestres F, Rutllán J, Vilaplana D, Torres F, Barraquer J. Static perimetry evaluation of argon green and dye red laser for the treatment of choroidal neovascular membranes. Lasers and Light in Ophthalmology 1993;6:27-32.
3. Duch Mestres F. Facoemulsificación y trabeculectomía con mitomicina-c: cirugía combinada mediante técnicas individualizadas. Video presentado en el XI Congreso SECOIR. Murcia 25-27 abril 1996 (datos no publicados).
4. Drolsum L, Haaskjold E. Causes of decreased visual acuity after cataract extraction. J Cataract Refract Surg 1995;21(1):59-63.
5. Klein R, Klein BE, Wang O, Moss SE. ls agerelated maculopathy associated with cataracts? Arch Ophthalmol 1994;112(2):191-6.
6. Pollack et al. Age-related macular degeneration after extracapsular cataract extraction with intraocular Iens implantation. Ophthalmology 1996;103:1546-54.
7. Pollack et al. Course of diabetic retinopathy following cataract surgery. Br J Ophtahlmol 1991;75:2-8.
8. Oliver M. Posterior pole changes after cataract extraction in elderly subjects. Am J Ophtahlmol 1966;62:1145-89.
9. Pollack A. AMD after ECCE with QL ímplant (letter: author's reply). Ophthalmology 1997;104(6):900.

 

 



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