Toxicidad epitelial de los fármacos antiinflamatorios (ketorolaco y corticoides)

Dres. A. Barceló, J.J. Martínez-Toldos, J.R. Hueso y J.C Elvira
Servicio de Oftalmología Hospital de San Juan
Carretera de Valencia, s/n
Alicante


Resumen

El objetivo de nuestra comunicación es poner de manifiesto la potenciación de los posibles efectos epiteliotóxicos de la asociación de un nuevo AINE (ketorolaco) con los corticoides habituales (dexametasona). La solución oftálmica de ketorolaco trometazol al 0,5% es un potente y nuevo fármaco antiinflamatorio no corticoideo con actividad analgésica y antiinflamatoria, que actúa inhibiendo la enzima ciclooxigenasa, necesaria para la síntesis de prostaglandinas.
Dado su potente efecto antiinflamatorio, comparable a la dexametaxona, sin los efectos secundarios de los agentes esteroideos, decidimos incluirlo, en marzo de 1998, en nuestro protocolo posquirúrgico de cirugía de catarata asociado al Maxitrol® colirio tres veces al día, con una duración del tratamiento conjunto de entre una y dos semanas, para posteriormente dejar sólo un fármaco.
Durante un período de tres meses, hemos observado la aparición de ocho casos (4%) de desepitelizaciones-ulceraciones corneales redondas, centrales y de un tamaño medio-grande, entre 3 y 14 días después de la administración de ambos colirios, sobre un total de 200 pacientes operados de catarata en este período. Todas las lesiones respondieron al tratamiento médico mediante la supresión de los fármacos y la oclusión del ojo. Todas ellas tardaron en reepitelizar al menos una semana. Sólo un caso ha presentado secuelas posteriores con adelgazamiento corneal y nubécula central, actualmente en remisión.
Pensamos que la unión del ketorolaco junto con el Maxitrol® potencia los posibles efectos epiteliotóxicos de estos fármacos y que, por tanto, no deben utilizarse de forma conjunta. De todos modos, nuestra experiencia es corta y se precisan estudios más amplios y nuevas comunicaciones para llegar a conclusiones definitivas.


Introducción

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) son un grupo heterogéneo de compuestos en cuya estructura química no existe un núcleo esteroide que sea un derivado biosintético del colesterol. Existen seis categorías y, entre ellas, los salicilatos, los fenamatos y los derivados de las pirazolonas son demasiado tóxicos o inestables en solución para su aplicación ocular; de modo que sólo los indoles, los ácidos fenilacéticos y los ácidos fenilalcanoicos están disponibles como preparados oftálmicos de administración tópica (1). En estos últimos años se han comenzado a comercializar en todo el mundo los fármacos antiinflamatorios no esteroideos en forma de colirio. Existen cuatro soluciones comerciales diponibles en España: landometacina al 1% (lndoftol®), que fue el primer AlNE empleado por vía tópica; el flubiprofeno al 0,03% (Ocuflur®) muy útil para inhibir la miosis quirúrgica; el diclofenaco al 0,1% (Voltaren® y Diclofenaco Lepori®), único autorizado por la FDA para inhibir la inflamación tras la cirugía de la catarata, y el ketorolaco trometamina al 0,5%, último en comercializarse y especialmente indicado para el uso de las conjuntivitis alérgicas (1). La toxicidad ocular tópica más común es la aparición de hiperemia, picor y sensación de quemazón tras su instilación, efecto secundario que se ha intentado disminuir en el preparado de ketorolaco 0,5% al formularlo como sal de trometamina, porque el grupo trometamina incrementa la hidrosolubilidad y da lugar a una solución menos irritante (2).
Los AIN ES, cuyo prototipo es el ácido acetilsalicílico, además de poseer una gran actividad antiinflamatoria, son potentes analgésicos y antitérmicos. Su mecanismo de acción consiste en la inhibición de la actividad de la ciclooxigenasa, con lo que impiden la síntesis de prostaglandinas, prostaciclina y tromboxanos. Son menos potentes como antiinflamatorios que los corticoides, pero también presentan menos efectos secundarios locales que éstos. La eficacia de los distintos grupos de AINES está en función, básicamente, de sus diferencias farmacocinéticas y de su mayor o menor poder anticiclooxigenasa, aunque existen otras diferencias en cuanto a sus mecanismos de acción (inhibición de la migración leucocitaria, neutralización de radicales libres, inhibición de mediadores como la histamina, etc. (3)). El tipo de acción e intensidad es diferente para cada grupo AINE, dependiendo del grupo, la concentración alcanzada en el medio y del tejido inflamado (3). Pero, en general, la inhibición de la actividad de la ciclooxigenasa explica las posibles aplicaciones terapéuticas de los AINE tópicos en oftalmología (4): inhibición de la miosis intraoperatoria, modificación de la inflamación postoperatoria, prevención y tratamiento del edema macular quístico secundario a la extracción de catarata (5) y alivio sintomático del escozor ocular en la conjuntivitis alérgica estacional. Administrados por vía general pueden producir lesiones en múltiples órganos (riñón, hígado, SNC, piel, etc.), aunque las más frecuentes son las alteraciones gastrointestinales. Para evitar sus efectos secundarios por vía general se pueden administrar por vía tópica, aunque cierta cantidad alcanza la circulación general por el sistema de excreción lacrimonasal (1).


Material y métodos

Dado el potente efecto antiinflamatorio del ketorolaco trometazol 0,5%, comparable a la dexametaxona, pero sin los efectos secundarios de los agentes esteroideos, como son el retraso de la cicatrización de la herida, la facilitación de infecciones por hongos y virus, la formación de cataratas o la elevación de la presión intraocular (1), decidimos en marzo de 1998 incluirlo en nuestro protocolo posquirúrgico de cirugía de catarata. En este protocolo procedíamos a la aplicación del ketorolaco trometazol tres veces al día asociado al Maxitrol® colirio (dexametaxona, polimixina y neomicina) también tres veces, así como a la administración de una gota de colirio ciclopléjico por la noche durante los tres primeros días. Procedíamos a la aplicación de los colirios desde el día siguiente a la intervención de la catarata, momento hasta el cual el paciente sólo se encontraba con oclusión ocular, reposo relativo y Edemox® comprimidos cada ocho horas en caso de dolor. La duración del tratamiento conjunto fue de entre una y dos semanas, tiempo que consideramos suficiente tanto para el control de la inflamación posquirúrgica inmediata como para la profilaxis del edema macular cistoide posquirúrgico. Posteriormente dejamos sólo un fármaco. En general, mantenemos el tratamiento corticoideo durante al menos un mes tras la cirugía, y en algunos casos hasta dos meses. En este período de tiempo se operaron 200 pacientes, todos ellos mediante la técnica de facoemulsificación.


Resultados

Obtuvimos buenos resultados quirúrgicos y el control de la inflamación pos-quirúrgica fue excelente con la terapia combinada de los dos colirios. No encontramos ninguno de los efectos adversos descritos en la literatura por AlNES tópicos, como son los efectos secundarios sistémicos (irritación gastrointestinal (1,3,4,6), depresión respiratoria en asmáticos (7), etc.) o reacciones alérgicas. Tampoco hemos tenido nigún caso de pupilas dilatadas y atónicas posquirúrgicas, ni EMQS (5) durante este período. Algún paciente presentó quemazón y escozor relacionados con la aplicación del colirio de ketorolaco.
Hemos observado durante este período de tres meses la aparición de ocho casos de desepitelizaciones-ulceraciones corneales, lo que representa un 4% sobre un total de 200 pacientes operados. Dichas lesiones variaban desde una discreta queratitis punctata superficial, siempre central, hasta ulceraciones más profundas, redondas y centrales, de un tamaño medio-grande. Todas ellas aparecieron entre 3 y 14 días después de la administración de ambos colirios, especialmente a partir de la semana de tratamiento conjunto. Todas las lesiones respondieron al tratamiento médico mediante la supresión de los fármacos y la oclusión del ojo, y tardaron todas ellas en reepitelizar al menos una semana. Sólo un caso ha presentado secuelas posteriores, con adelgazamiento corneal y nubécula central, actualmente en remisión.


Discusión

Estamos de acuerdo con el resto de autores y las publicaciones al respecto sobre el importante efecto antiinflamatorio posquirúrgico de los AlNES y, en particular, del ketorolaco trometamina al 0,5% solo o en conjunción con corticoides tópicos (8-13). También pensamos que es un buen fármaco antiinflamatorio para la profilaxis del edema macular quístico (5) y especialmente útil en el tratamiento de las conjuntivitis alérgicas (14), dado que el paciente no manifiesta tanta intoleracia a la instilación del colirio como con los otros AINES comercializados por su formulación como sal de trometamina, que lo hace mucho más hidrosoluble (2). Pero seguimos sin comprender el mecanismo exacto por el cual la combinación de la dexametasona tópica, la neomicina y el ketorolaco trometamina nos ha producido la serie de desepiteliaciones descritas en pacientes tratados durante más de una semana. También nos llama la atención que en la literatura de los últimos cinco años no encontremos ninguna referencia concreta sobre este potencial efecto secundario. Sí hemos encontrado alguna referencia aislada respecto al potencial efecto epiteliotóxico de otro AINE de más amplio uso, el diclofenaco sódico, bien por la persistencia de defectos epiteliales tras la realización de una queratoplastia penetrante (15), bien por la aparición de depósitos epitelio-estromales
tras su uso en cirugía refractiva (16), o incluso por provocar un retraso en la reepitelización corneal tras la keratectomía con láser excimer en modelos experimentales (17). El ketorolaco trometamol fue el primer fármaco antiinflamatorio no esteroideo parenteral disponible para uso analgésico parenteral en los Estados Unidos. Pensamos que este efecto analgésico anestésico está íntimamente relacionado con su potencial efecto epiteliotóxico. El ketorolaco parece ser tan eficaz como la morfina o la meperidina para el alivio a corto plazo del dolor moderado a grave (18) y además parece ser el AINE tópico de mayor efecto analgésico, de ahí su amplia utilización como sedante tras la cirugía refractiva (19-25). Basándonos en esta afirmación, pensamos que el ketorolaco posiblemente reduce la respuesta de los nociceptores corneales (26,27), produciendo a nivel nervioso la inhibición de la liberación de las sustacias neurotróficas corneales, con lo que inhibiría el trofismo corneal y favorecería en cierto modo la aparición de una queratitis neurotrófica tras su uso prolongado. Consideramos también que, de alguna manera, esta función se ve potenciada por el conocido efecto de la disminución de la cicatrización de los esteroides y el efecto epiteliotóxico de los antibióticos tópicos aminoglucósidos, como la neomicina.


Conclusión

Pensamos que la asociación de los corticoides tópicos de uso habitual como la dexametasona y los AINES de nueva creación, en particular el ketorolaco trometamina, no debe utilizarse de forma prolongada más de una semana en el postoperatorio de la cirugía de la catarata, ya que se potencian sus efectos epiteliotóxicos, aunque se necesitan estudios más amplios y con mayores casuísticas para llegar a una conclusión final.


Bibliografía

1. Flach AJ. Antiinflamatorios no esteroideos en oftalmología. Internat Ophthalmol Clin 1994;223-9.
2. Malhotra M, Majumdar DK. ln vitro transcorneal permeation of ketorolac from oil based ocular drops and ophthalmic ointment. lndian J Exp Biol 1997;35(12):1324-30.
3. Ruiz Moreno JM, Alió y Sanz J. Antiinflamatorios no esteroideos. En: Inflamaciones oculares. 71 Ponencia Oficial de la Sociedad Española de Oftalmología. 1995;2:67.
4. Flach AJ. Ciclooxigenasa inhibitors in ophthalmology. Sur Ophthalmol 1992;36:259-84.
5. ltalian Diclofenac Study Group. Efficacy of diclofenac eyedrops in preventing postoperative inflammation and long-term cystoid macular edema. J Cataract Refract Surg 1997;23(8):1183-9.
6. Abelson MB, Sloan J. Nonsteroidal anti-inflammatory drugs. Current ophthalmic therapy. J Fla Med Assoc 1994;81(4):261-3.
7. Sitenga GL, Ing EB, Van Dellen RG, Younge BR, Leavit JA. Asthma caused by topical application of ketorolac. Ophthalmology 1996;103(6):890-2.
8. Roberts CW. Pretreatment with topical diclofenac sodium to decrease postoperative inflammation (see comments). Comment in: Ophthalmology 1996;103(9):1331, 1996;103(4):636-9.
9. Othenin Girard P, Trufen JJ, Pittet N, Herbort CF. Dexamethasone versus diclofenac sodium eyedrops to treat inflammation after cataract surgery. J Cataract Refract Surg 1994;20(1):9-12.
10. Demco TA, Sutton H, Demco CJ, Raj PS. Topical diclofenac sodium compared with prednisoione acetate after phacoemulsification-lens implant surgery. Eur J Ophthalmol 1997;7(3):236-40.
11. Hessemer V, Schmitt K. Monotherapy vs combination therapy with topical prednisolone and indomethacin. Ophthalmologe 1995;92(1):31-4.
12. Schmidl B, Mester U, Diestelhorst M, Konen W. Laser fiare measurement with 3 different nonsteroidal anti-inflammatory drugs after phacoemulsification with posterior chamber lens implantation. Ophthalmologe 1997;94(1):33-7.
13. Flach AJ. Nonsteroidal anti-inflammatory drugs in ophthalmology. Int Ophthalmol Clin 1993;33(4):1-7.
14. Sharma A, Gupta R, Ram J, Gupta A. lopical ketorolac 0,5% solution for the treatment of vernal conjunctivitis. Indian J Ophthalmol 1997;45(3):177-80.
15. Shimazaki J, Saito H, Yang HY, Toda I, Fujishima H, Tsubota K. Persistent epithelial defect following penetrating keratoplasty: an adverse effect of diclofenac eyedrops. Cornea 1995;14(6):623-7.
16. Consultation section. Refractive surgical problem. J Cataract Refract Surg 1997;23(6):824-7.
17. Essepian JP, Rajpal RK, Azar DT, New K, Antonacci R, Shieids W, Stark WJ. The use of confocal microscopy in evaluating corneal wound healing after excimer iaser keratectomy. Scanning 1994;16(5):300-4.
18. Ketorolac Trometamina. Med Lett Drugs Ther 1990;32:79.
19. Epstein RL, Laurence EP. Relative effectiveness of topical ketorolac and topical didofenac on discomfort after radial keratotomy. J Cataract Refract Surg 1995;21(2):156-9.
20. Sun R, Gimbel HV. Effects of topical ketorolad and diclofenac on normal corneal sensation. J Refract Surg 1997;13(2):158-61.
21. Seitz B, Sorken K, LaBree LD, Garbus JJ, McDonnell PJ. Corneal sensitivity and burning sensation. Comparing topical ketorolac and diclofenac. Comment in: Arch Ophthalmol 1997;115(5):686.
22. Kaiser PK, Pineda R. Astudy of topical non steroidal anti-inflammatory drops and no pressure patching in the treatment of corneal abrasions. Corneal Abrasion Patching Study Group. Ophthalmology 1997;104(8)1353-9.
23. Frangouli A, Shah S, Chatterjee A, Morgan PB, Kinsey J. Efficacy of topical nonsteroidal drops as pain relief after excimer ¡aser photorefractive keratectomy. J Refract Surg 1998;14(2 Suppl):5207-8.
24. Yee RW. Analgesic efficacy and safety of nonpreserved ketorolac tromethamine ophthalmic solution following radial keratotomy. Ketorolac Radial Keratotomy Study Group. Am J Ophthalmol 1998;125(4):472-80.
25. Seitz B, Sorken K, LaBree LD, Garbus JJ, McDonnell PJ. Corneal sensitivity and burning sensation. Comparing topical ketorolac and diclofenac (see comments). Arch Ophthalmol 1996;114(8):921-4.
26. Chen X, Gallar J, Belmonte C. Reduction by antiinflammatory drugs of the response of corneal sensory nerve fibers to chemical irritation. Invest Ophthalmol Vis Sci 1997;38(10):1944-53.
27. Beuerman RW, McDonald MB, Zhang D, Varnell RJ, Thompson HW. Diclofenac sodium attenuates neural activity after photorefractive keratectomy in rabbits. J Refract Surg 1996;12(7):783-91.

 



PRINCIPIO