Formación de catarata tras el uso de mitomicina C en el tratamiento del pterigion

Dres. O. Espeso, P. Romero, Lic. I. Martínez Salcedo y Dr. D. del Castillo unidad de Oftalmología Servicio de Cirugía Hospital Universitari Sant Joan Universítat Rovira i Virgili
C/ Sant Joan, s/n
43201 Reus

 

Resumen

Objetivo/método: Se presenta el caso de un paciente con pterigion recidivante, sometido a exéresis y aplicación de mitomicina C 0,2 mg/mI en aplicación intraoperatoria, que presentó formación de catarata súbita en el postoperatorio en el ojo intervenido.
Resultados/conclusiones: Aún siendo poco frecuentes las complicaciones con el uso de la mitomicina C, se han descrito en la literatura otros casos de aparición de catarata súbita, al igual que otras complicaciones, como escleritis, iritis, glaucoma, queratitis y perforación corneal. Debido a la gravedad de estas complicaciones, la mitomicina C debe usarse con precaución.


Introducción

La pinguécula y el pterigion son dos lesiones conjuntivales compuestas por material hialino a celular cubierto por epitelio conjuntival y degeneración seudoelástica. Mientras que la pinguécula aumenta sólo de tamaño sin invadir la córnea adyacente, el pterigion invade la córnea y se observa una intensa actividad fibroblástica en el vértice del mismo, con destrucción de la membrana de Bowman corneal (1). El crecimento del pterigion y su invasión corneal se acompañan de episodios de ojo rojo, con sensación de cuerpo extraño.
En el caso del pterigion recidivante, existe la hipótesis de una aceleración de la proliferación fibroblástica producida por el trauma quirúrgico como causa del mismo, independientemente de la exposición o no a la luz ultravioleta (1). En los casos de recidiva, el pterigion se comporta de forma más agresiva, su tratamiento es más difícil y puede invadir el eje visual en su crecimiento.
Desde la comunicación de Singh en 1988 (2), la aplicación tópica de mitomicina C ha sido introducida como tratamiento asociado a la resección del pterigion (2) y se ha observado un bajo índice de recidivas (2,3%). Su aplicación intraoperatoria, mediante esponja, o postoperatoria, mediante la instilación de colirio, ha sido motivo de diversos estudios, extendiéndose su uso paulatinamente. Al mismo tiempo, han ido apareciendo comunicaciones que hacen referencia a las complicaciones de su uso.


Caso clínico

Presentamos el caso de un paciente varón de 63 años de edad que acudió por presentar pterigion nasal recidivante en el ojo derecho con inflamaciones repetidas y limitación en la abducción del mismo ojo que provocaba diplopía en la mirada lateral derecha. La agudeza visual era OD=1, OI=1; la tensión ocular, OD=16 mmHg, OI=16 mmHg; la profundidad de la cámara anterior, OD=450, OI=45º.
No se observaron opacidades en los cristalinos de ambos ojos.
La exploración del fondo de ojo tras dilatación pupilar fue normal, sin que se observara patología en la retina o el nervio óptico.
Se procedió a la excisión del pterigion, seguida de aplicación intraoperatoria de mitomicina C 0,2 mg/ml durante dos minutos mediante esponja; finalmente, se lavó el lecho escleral con abundante solución de BSS-plus. En el postoperatorio, el paciente fue sometido a tratamiento con colirio antibiótico-corticoideo, con aplicaciones cada seis horas durante quince días.
Se realizó un control postoperatorio a los cinco días en el que la exploración oftalmológica fue correcta, sin que se observaran opacidades a nivel del cristalino. El paciente fue citado a los 30 días del postoperatorio, momento en el que informó de una pérdida progresiva de agudeza visual. Se observó en la exploración una agudeza visual de 0,2 en el ojo intervenido, con formación de catarata intumescente que provocaba un aplanamiento de la cámara anterior hasta un ángulo de 20º. Se practicó la extracción quirúrgica de la catarata mediante facoemulsificación, con implante de lente intraocular en el saco capsular. No apareció ningún tipo de complicación durante la intervención ni durante el postoperatorio, y se consiguió una agudeza visual de 1 en el ojo derecho.


Discusión

La mitomicina C fue aislada por Wakaki et al. en 1958 a partir del Streptomyces caespitosus. Después de la reducción química espontánea o enzimática del grupo quinona en el interior de la célula y tras la pérdida del grupo metoxi, se convierte en un agente de alquilación bifuncional o trifuncional. El fármaco inhibe la síntesis de ADN, ocasionando a su vez roturas monocatenarias del ADN y roturas cromosómicas. Es un radiosensibilizante potente, teratógeno y carcinogenético en roedores. La mitomicina O es inactivada por metabolización o por conjugación química. Menos de un 10% del fármaco se detecta en la orina o en la bilis tras su inyección por vía endovenosa (3).
Su aplicación en oftalmología se realiza como tratamiento coadyuvante en la resección del pterigion y en la cirugía filtrante del glaucoma. Aunque se ha descrito un bajo índice de efectos secundarios, ya en 1992 Rubinfield (4) observó una serie de casos en los que aparecieron complicaciones tras su uso. Dos de sus pacientes presentaron catarata súbita: un varón de 44 años y una mujer de 61 años, a los que se había administrado mitomicina C en forma de colirio 0,4 mg/ml cada seis horas durante quince días en el postoperatorio, sin aplicación intraoperatoria, como en nuestro caso; en el paciente varón, la catarata apareció a los dos meses, mientras que en la mujer se detectó a los cinco meses, con aparición previa de glaucoma secundario a las tres semanas de la intervención.
Previamente, en la literatura japonesa, Yamamonchi publicó un caso de un paciente sometido a reseccción de pterigion seguida de aplicación de mitomicina C 0,4 mg/ml que había presentado en el postoperatorio un cuadro de escleritis necrotizante, con iridociclitis y formación de catarata.
En todos estos casos publicados anteriormente, la dosis de mitomicina C aplicada era de 0,4 mg/mI, no como en el presente caso, que es de 0,2 mg/mI, dosis que es la recomendada en la actualidad. Asimismo, en los dos casos de Rubinfield la aparición de catarata se ha asociado a la presencia de defectos en la epitelización corneal, fenómeno que no se ha observado en nuestro caso.
La presencia de mitomicina C en el humor acuoso y en el vítreo ha sido previamente observada por Sarraf de forma experimental en conejos, tras la aplicación con esponja o bien mediante instilación en forma de colirio directamente sobre la esclera o incluso a través de la conjuntiva intacta (5).
El hecho de que la mitomicina C sea eliminada en un 90% mediante conjugación química le confiere una elevada toxicidad. Su aplicación intracameral o intravítrea en conejos ha demostrado ser extensamente destructiva.
El formar enlaces covalentes con los residuos de guanina del ADN le confiere una similitud con la aplicación de radiaciones ionizantes (betaterapia), lo que podría explicar en parte la formación de catarata, como una manifestación más de este efecto radiomimético.


Conclusiones

El caso que presentamos debe hacernos reflexionar sobre el uso de la mitomicina C en el tratamiento del pterigion, reservándolo para ciertos casos. Está aún por determinar la dosis de mitomicina C que sea a la vez efectiva y que produzca el menor número de complicaciones.


Bibliografía


1. Kramer SG, DeLuise VP. Pingueculae and pterygia. Surv Ophthalmol 1988;32:41-9.
2. Singh G, Wilson MR, Foster CS. Mitomycin eye drops as treatment for pterygium. Ophthalmology 1988;95:813-21.
3. Rubinfeld RS, Pfister RR, Stein RM, Foster OS, Martin NF, et al. Serious complications of topical mitomycin C after pterygium surgery. Ophthalmology 1992;99:1647-54.
4. Biasio RB, Lo Buglio AF. lmmunomoduladores: fármacos inmunosupresores e inmunoestimulantes. En: Hardman JG, Limbird LE, Malinoff PB, Ruddon RW, Gilman AG. Las bases farmacológicas de la terapéutica. México DF: McGraw-Hill Interamericana. 1996;11:1347-8.
5. Sarraf D, Eezzuduemhoi D, Cheng Q, Wilson NM, Lee DA. Aqueous and vitreous concentration of mitomycin C by topical administration after glaucoma filtration surgery in rabbits. Ophthalmology 1993;100:1574-1579.

 

 



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